George Garzone: Presagiable

Poblada la sala, repleto el club estaba para ver a Garzone (foto: Mr. Duck).

Poblada la sala, repleto el club estaba para ver a Garzone (foto: Mr. Duck).

Jueves 23 de octubre 2014, Bilbao, Bilbaína Jazz Club, 22 h, 12 €.

Desde los primeros compases se podía presagiar que ese iba a ser un concierto especial, por muy bueno. En su arranque soplaba el saxo con poderío seguro y sostenido George Garzone y la banda le seguía empastada. Es que eran músicos de pedigrí: el saxo bostoniano (64 años, miembro de The Fringe desde 1972, educador, docente en el Berklee College of Music, ha tocado para Elvis, Aerosmith…), el baterista danés Anders Mogensen, el contrabajista finlandés Johnny Åman, y el colíder en la sombra, el pianista danés Carl Winther (ganador del concurso del Getxo Jazz en 2011 al frente de su trío). Los cuatro oficiaron el jueves en un lleno, silente y enmoquetado Bilbaína Jazz Club, donde en 84 minutos ejecutaron unas cinco piezas largas y vivaces, la mayor parte del tiempo unidas a modo de suite.

Pasmado el presumido pianista Carl Winther, primer premio de grupos en el Getxo Jazz 2011, atento al soplido de George Garzone (foto: Mr. Duck).

Pasmado el presumido pianista Carl Winther, primer premio de grupos en el Getxo Jazz 2011,
atento al soplido de George Garzone (foto: Mr. Duck).

En el repertorio había interconexión, no paja con solos de relleno. El trío escandinavo apretaba con el piano desgranando notas a chorro desde el cielo, la batería enredada en redobles que envidiarían en el post-rock y el contrabajo marcando el blues y el swing si era menester, y el invitado yanqui seguía soplando con poderío físico y provocando que los móviles le inmortalizaran y las ovaciones se elevaran espontáneas tras algunos solos. Eso sonaba cual máquina conjuntada y el prólogo fue un luengo tributo fehacientemente coltraniano conducido por Garzone, luego hubo una balada a lo Chet Baker donde se respiró el respeto del público (‘Crystal Ball’; incluido en el disco conjunto que vendía Winther, ‘Quintonic’, Stunt, 14, con estos cuatro músicos aquí referidos más el saxo de Jerry Bergonzi; esta es una reseña del CD), y el final, con dos bises arrancados con entusiasmo por el respetable, fue acelerado, retador, bop por el riesgo (con éxtasis de Garzone y sudor de Winther en el ‘Chasin’ The Trane’ de Coltrane) y swing por la clase. Memorable, sí. Y presagiable, ya.

OSCAR CUBILLO

Picando la imagen en los éxtasis de los bises (foto: Mr. Duck).

Picando la imagen en los éxtasis de los bises (foto: Mr. Duck).

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