Elton John: Fantástico

En acción Reginald Kenneth Dwight, en forma envidiable a sus 67 años (foto: Ignacio Pérez / El Correo).

En acción Reginald Kenneth Dwight, en forma envidiable a sus 67 años (foto: Ignacio Pérez / El Correo).

Domingo 2 de noviembre 2014, Barakaldo, BEC, 21 h, entradas desde 55 € (más 6,5 de gastos) hasta 90 € (más 11 de gastos).

BEV ELTON JOHN CARTEL BECDe lo mejor del año el concierto del domingo en el BEC de Elton John. Este Sir británico podría actuar perfectamente en el BBK Live, se me ocurre. Por su tirón comercial transversal e internacional, aparte de por lo aparentemente indeleble de su cancionero y su ejecución en vivo en sexteto con carisma, poderío y actitud de líder y gregarios. Acudimos al BEC con expectativas altas, pero Sir Elton John las arrasó con su volumen elevado (se percibían ciertos ecos en el fondo del recinto y los espectadores de las localidades laterales debían de tener machacado el tímpano que daba a las pantallas de altavocez) pero sonido diáfano, límpido.

Llegamos al memorable concierto con antelación para ver el ambientillo y se notaba la expectación desde el metro, con los vagones llenos de gente mayormente madura y con preferencia femenina. A la entrada del BEC, la primera sorpresa: había más presencia policial que durante el viernes y el sábado durante los conciertos del BIME. Como observó Pato: «Claro, con tanto VIP… Dentro habrá hasta secretas». Y al acabar el concierto, hubo atascos de coches.

En el acceso principal del concierto se alzaba un puesto de merchandising creemos que atendido por Paquirrín. Como lo oyen. Se vendían camisetas del pianista a 30-35 eurazos, y por 15 unas gafas tontícolas con lucecitas intermitentes. Antes de las 8 horas ya estábamos sentados en la grada y el BEC se veía despoblado. Sobre todo había parejas maduras, ellas con más gesto de expectación que ellos. Pasaba el tiempo y no llegaba la peña. Y tampoco empezaba el supuesto telonero, Bright Light Bright Light.

El puesto de merchan (imagen de móvil: Mr. Duck).

El puesto de merchan (imagen de móvil: Mr. Duck).

Ya pensábamos que no iba a actuar nadie antes y que nos íbamos a comer una hora de espera en blanco cuando a las 8.22, con 22 minutos de demora, las pantallas de vídeo emitieron un mensaje del bueno de Elton anunciando al telonero, un artista talentoso además amigo suyo, avaló. Unos cinco temas hizo Bright Light Bright Light en trío, y la cosa sonó ochentera, a lo Pet Shop Boys. Su elegante líder, Rod Thomas, nos invitó a vivir las cosas buenas de la vida, como cuenta en el CD ‘Live Is Easy’, que comentó que vendería en el lobby y lo autografiaría y tal. Un tipo majo el tal Thomas, que hasta sacó fotos con el móvil a la peña presente en el BEC.

Las gradas se iban llenando y el BEC ya tenía buena pinta. Al final habría 11.000 personas, de 12.000 de aforo total. De repente, a eso de las 9 menos dos minutos, se apagaron las luces y arrancó el espectáculo. E irrumpieron manadas humanas apresuradas, como si hubieran estado haciendo cola en el bar, o en el puesto de cambio de monedas, o en el salchichauto, o en el baño, y les hubiera pillado el toro. Luego nos enteramos del porqué: el concierto estaba anunciado a las 9, pero mucha gente había comprado entradas físicas cuyo papel anunciaba el show para las 9.30 y por culpa de ello entraron tarde. Durante el prólogo del bolo, desde la grada veíamos hileras de gente guiándose con sus móviles en la oscuridad como si fueran mineros en las galerías.

Venga, al grano. Desde el arranque se percibió que ahí había calidad, desde las pantallas de fondo hasta la banda de acompañamiento (batería de doble bombo, percusión arreglísticamente redonda, un guitarrista al que no difuminaban los rudos punteos -‘Bennie And The Jets’- en la ecualización…), desde la retransmisión simultánea de las cámaras (una pequeñita y fija mostraba los dedos del Sir sobre los marfiles) hasta el repertorio ya previsible, desde la mera figura del músico (la víspera en Madrid salió de azul, en Barakaldo apareció de rojo estridente con lentejuelas y una palabra en la espalda que ponía ‘fantastic’; como apunta Pato, en referencia a su noveno disco, ‘Captain Fantastic And The Brown Dirt Cowboy’, de 1975) hasta sus propias facultades: sobrado de voz aunque a los falsetes de antaño ya no se atreva, virtuoso al piano desde el melodrama hasta el boogie woogie, y físicamente en forma para darlo todo durante casi dos horas y media. Es que, como confesó en una de sus escasos parlamentos, Reginald Kenneth Dwight a sus 67 años se halla en una etapa feliz, con niños, una pareja maravillosa, etc.

Los fotógrafos dispararon desde la mesa de sonido, lejos, y así de lejos se ve al sexteto: Kim Bullard a los teclados, Reginald Kenneth Dwight al piano Yamaha y la voz, Matt Bissonette al bajo y coros,  Nigel Olsson a la batería y coros, Davey Johnstone a la guitarra y coros, más John Mahon a la percusión y coros (foto: Ignacio Pérez / El Correo).

Los fotógrafos dispararon desde la mesa de sonido, lejos del tablado, y así de pequeño se ve al sexteto:
Kim Bullard a los teclados, Reginald Kenneth Dwight al piano Yamaha y la voz, Matt Bissonette al bajo y coros,
Nigel Olsson a la batería y coros, Davey Johnstone a la guitarra y coros, más John Mahon a la percusión y coros
(foto: Ignacio Pérez / El Correo).

25 temas tocó en 144 minutos sublimes casi todo el rato. Qué vozarrón, que tablas, qué sentido del dramatismo, que persecución de las gradaciones, qué compenetración con sus escuderos elegantemente crápulas como brokers de Bankia (el Sir contó que desde 1969 le acompaña el batería Nigel Olsson y que ya lleva 42 años con el guitarra Davey Johnstone), qué profesionalidad inmune a la rutina la suya, qué show audiovisual (aparte del cancionero, las visuales estuvieron muy bien, sobre todo las del diorama vital en ‘Goodbye Yellow Brick Road’, con la aparición de la tarta nupcial con él y su marido de figuritas cimeras, o esa no tan narcisista que apoyó ‘I’m Still Standing’ -mi favorita suya y le quedó la que peor; este es el chulo clip-, con su careto en diferentes etapas de su vida, un rostro común reminiscente del actor Jack Lemnon, por cierto), y que resolución la de las canciones, sin atisbo de almíbar, ni vana afectación, ni comercialidad emasculadora.

El repertorio, asaz progresivo, reveló y destapó glam que dinamita a Bowie (‘All The Girls Love Alice’, con solo de piano Jerry Lee), rock americano (‘The Bitch Is Back’; la vigésima, a partir de entonces la gente siguió el bolo en pie movida por la emoción), pianos puro Supertramp (por ejemplo en la quinta, ‘Levon’, gradación que acabó apoteósica y Elton se puso en pie y abrió los brazos para recibir la ovación del respetable), más rock yanqui (esa referencia a Leon Russell en ‘Hey Ahab’, con final palúdico stoniano), himnos (‘Candle In The Wind’), baladas de poderoso piano solo (‘The One’), soul adulto (‘Sorry Seems To Be The Hardest Word’) y mucha ópera rock en sexteto vigoroso y versátil: ‘Tiny Dancer’, un ‘Rocket Man’ a menor tono vocal, la épica ‘Burn Down The Mission’, la barroca ‘Grey Seal’…

Por el epílogo apoteósico con las 11.000 personas en pie, con Sir Elton estrechando la mano a algún VIP (imagen de móvil: O.C.E.).

Por el epílogo apoteósico con las 11.000 personas en pie, con Sir Elton estrechando la mano a algún VIP (imagen de móvil: O.C.E.).

Estuvo todo bien. No importó que Sir Elton John no llegara a los agudos de antaño, no molestó que el teclista de apoyo a veces se hiera notar en sus remedos (por ejemplo imitó con las teclas la armónica que sopla Stevie Wonder en el original de ‘I Guess That’s Why They Call It The Blues’), ni resultó falso por insincero el epílogo rocanrolero con el boogie vía Shakin’ Stevens ‘Your Sister Can’t Twist’, el alborotado ‘Saturday Night’s Alright For Fightinng’ y el cierre con el festivo pero sin falsetes ‘Crocodile Rock’. Y tampoco fue culpa suya cuando la estrella desafinó en un verso al abrir el bis con ‘Sacrifice’ debido a un presunto fallo su sonido interno, y hasta nos hizo gracia cuando por el final, entre canción y canción, justo al arrancar el bis, se puso a firmar discos, entradas y demás a los espectadores VIPs, que pudieron rebasar la valla de seguridad para estar a pie de escenario, a pie de ídolo, del ídolo fantástico.

OSCAR CUBILLO

Abriendo los brazos ufano para recibir alguna cálida y atronadora ovasión (foto: Ignacio Pérez / El Correo).

Abriendo los brazos ufano para recibir alguna cálida y atronadora ovasión (foto: Ignacio Pérez / El Correo).

Comments
3 Responses to “Elton John: Fantástico”
  1. Mr Duck dice:

    Pensé que sería una experiencia más propia de un geriátrico, de un bingo en Benidorm o de un crucero por la Baleares pero me equivoque de cabo a rabo. Buena voz, buena actitud y sobre todo buena banda, solo hay que recordar que el guitarra David Johnstone ha tocado con Alice Cooper y Meat Loaf, el batería Nigel Ollson con Uriah Heep y Spencer Davis Group y el bajista Gregg Bissonette un lujo ya que tiene álbumes con Joe Satriani, Jeff Lynne, David Lee Roth, Ringo Starr, Boz Scaggs, Rick Springfield.. y también ha tocado con Julian Lennon, Steve Perry (de Journey), Ty Tabor (de King’s X), Peter Frampton…ahí queda eso!!

  2. oscar cine dice:

    Fui perezoso(4 dias de bime)y un poco cabroncete.vamos,lo habitual.y me encontre con un ARTISTA,lo cual no es tan comun.pese a vestirse como joseba solozabal,Elton tiene mi respeto eterno.

Trackbacks
Check out what others are saying...
  1. […] 9.- Elton John, noviembre, BEC. Fantástico Sir Elton, superando expectativas (también las elevadas) y rebosando facultades vocales, físicas e instrumentales al ofrecer desde rock and roll hasta ópera rock. Chapeau. […]



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: