CINE: ‘Perdida’: Juegos de un matrimonio

BEV PERDIDA cartel

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno: 10 de octubre de 2014

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Director: David Fincher

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Calificación: 4 estrellas sobre 5

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Trailer de ‘Perdida’.

 

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Melodrama, suspense, thriller y sátira social

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La detective Rhonda Boney (Kim Dickens) se parece mucho a Marge Gunderson (Frances McDormand), la mujer policía de la película ‘Fargo’ (1996) de los hermanos Coen. Cuando Nick Dunne (Ben Affleck) comunica la desaparición de su esposa Amy (Rosamund Pike) a la Policía, David Fincher desarrolla una divertida secuencia en la que la detective Rhonda recorre las diferentes dependencias de la casa, con un café con leche gigante en la mano, colocando post-it en todos aquellos lugares que le resultan llamativos. La secuencia tiene como principal fin restar dramatismo a los hechos anteriormente mostrados mediante la introducción del humor.

La Ellen (Gene Tierner) de ‘Que el cielo la juzgue’...

La Ellen (Gene Tierney) de ‘Que el cielo la juzgue’…

En la primera parte de ‘Perdida’, durante la presentación de los hechos, se juega continuamente con las expectativas del espectador y con la naturaleza dramática de lo narrado. Nick parece ser el punto de vista de gran parte de las escenas, pero realmente no lo es. Las escenas están abiertas a un punto de vista general (bien el de la hermana de Nick, Margo -Carrie Coon-, bien el de la Policía o el de los padres de Amy) y la información que se aporta es parcial e inteligentemente limitada. Fincher usa el recurso del flash back para componer la vida de sus personajes, pero la verdad es que los hechos no se dan a conocer, bien porque la narración no se desarrolla realmente a través de los ojos de estos personajes, bien porque se omite información relevante. El espectador, en sus expectativas, acaba desubicado y termina agarrándose a lo único que puede darle confianza, esto es, identificar al personaje con su actor. El espectador se dice a sí mismo: «Bien, sé que Nick no está diciendo toda la verdad en todo este embrollo pero, bueno, Ben Affleck no puede ser un asesino ». Si a esto se le une el carácter cómico de algunas de las escenas o también cierto tono melodramático de film americano de los años 40 y 50 (véase el modelo ‘Que el cielo la juzgue’, 1945, de John M. Stahl; aquí está la película entera), se puede entender que uno, como espectador, no tenga ni idea de adónde puede conducirle la película.

... es el modelo para la Amy (Rosamund Pike) de ‘Perdida’.

… es el modelo para la Amy (Rosamund Pike) de ‘Perdida’.

 

Dos personajes que rompen expectativas al espectador, simplemente porque sus actores se llaman Cari Grant...

Dos personajes que rompen expectativas al espectador, simplemente porque sus actores se llaman Cari Grant…

BEV PERDIDA PAREJA PROTA

y se llaman Ben Affleck.

Pero no es sólo M. Stahl el referente de David Fincher para filmar ‘Perdida’. También pueden verse acercamientos a Alfred Hitchcock (‘Sospecha’, 1941) y a Fritz Lang (‘La sombra de una duda’, 1943). Del film de Hitchcock Fincher adopta el proceso de desdramatización a través del humor y también sitúa el relato en los problemas de un matrimonio, pero, sobre todo, usa el mismo recurso de despistar, como hizo Hitchcock, provocando que el espectador se pregunte si un Cary Grant puede ser el verdadero asesino. Del film de Fritz Lang, Fincher retoma el motivo de los medios de comunicación en la trama aunque también el empleo de la verdad en la historia, haciendo que ésta permanezca siempre escondida, como si existiese un film falso (el que estamos viendo) y un film verdadero (el que se desarrolla en los márgenes del relato).

Ya desde la primera parte, en ‘Perdida’ el guion resulta novedoso. Se alternan dos falsos puntos de vista, el de Nick y el de Amy (a través de las páginas de su diario), excusas narrativas que sirven para introducir una sucesión de flashbacks. Son dos maneras de contar la historia: una que conduce a la culpabilización de Nick y otra que parece apoyar, con titubeos, su inocencia. Pero al finalizar Amy su diario se produce una cesura, un cambio de registro en la narración que hace conducir la historia del melodrama al suspense. Esta cesura produce un nuevo shock en el espectador, aún no cien por cien acostumbrado a que el film rompa continuamente con sus expectativas.

A partir de este momento todo parece moverse al son de la arbitrariedad de la vida. Ningún personaje es capaz de controlar y predecir los hechos que van a suceder. Todos van hundiéndose en un piélago de incertidumbres, componiendo sus mapas de actuación de manera improvisada, siendo la inteligencia el único factor capaz de sacarles a flote. Así, del suspense se pasa al thriller psicológico, acercando ‘Perdida’ a los modelos de films anteriores como ‘Seven’ (1995), ‘Zodiac’ (2007) o ‘Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres’ (2011), pero también haciendo guiños postmodernistas a films de culto como ‘Carrie’ (1976) de Brian de Palma.

Todo podría quedar aclarado con un final al uso en donde la bondad y la maldad quedasen diferenciadas y la justicia actuase en su justa medida. Pero todo esto no encaja en un cineasta como David Fincher. En un film donde las expectativas del espectador han quedado vapuleadas no queda menos que dar una nueva vuelta al género cinematográfico, pasando del thriller a la sátira social, a la parodia de la tele-realidad. Y es que a David Fincher le gusta ser un historiador moderno, alguien con un feeling especial para captar y narrar los hechos diferenciadores de la era moderna, las verdaderas enfermedades sociales del hombre americano, dejando claro que en el mundo moderno todo es una mentira y que lo que prima es la codicia desmesurada por el dinero y la fama, un síntoma final del aislamiento y el fracaso del hombre del siglo XXI.

Los rostros disimulan la soledad y el fracaso. Vence el mundo moderno de las apariencias y la fama.

Los rostros disimulan la soledad y el fracaso. Vence el mundo moderno de las apariencias y la fama.

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Historias para confeccionar la Historia moderna de América

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David Fincher se ha convertido en uno de los mejores directores de cine actual (lamentablemente aún sin ganar el Oscar) y en un experto a la hora de retratar la sociedad americana y el espíritu de la época en la que vive. ‘La red social’ (2010), posiblemente su obra maestra, narraba la transformación de la concepción empresarial, la velocidad y la adaptación al cambio de los nuevos trabajadores pero, sobre todo, la soledad del hombre del nuevo siglo. Son todos sus films espacios donde se respira el ‘tempo’ de una era, donde, gracias a su manera clásica de filmar y de montar las películas, se identifica el espectador con lo que siente pero no ve y permite que en épocas futuras se entienda nuestra época como parte de la Historia. Su visión no es complaciente y se asemeja mucho a la realizada por el cineasta Fritz Lang en su etapa americana.

En el cine de Fincher, como en el de Lang, la podredumbre habita en el interior de las personas, existiendo tanto en los héroes acorralados y denostados (Nick Dunne / Ben Affleck), o en sus Némesis vengadoras (Amy Dunne / Rosamund Pike), personajes que actúan como justicieros sin moral, no ya tanto por desconfianza hacia su entorno, sino más bien como propios de la naturaleza del hombre del siglo XXI (no hay mucha diferencia en las acciones de Amy en ‘Perdida’ con las de Salander en ‘Millenium’ o de las de Mark Zuckerberg de ‘La red social’), al igual que esa podredumbre también habita en los medios de comunicación, cuya amoralidad roza la ilegalidad. Una vuelta a la impunidad, a la inmoralidad del nazismo que vivió Fritz Lang y que el siglo XXI parece retomar nuevamente, pero de manera mucho más escondida y más sibilina.

¿Héroe acorralado y su Némesis vengadora o meras marionetas de los medios de comunicación?

¿Héroe acorralado y su Némesis vengadora o meras marionetas de los medios de comunicación?

David Fincher es clásico en su realización, desentraña toda la complejidad y dureza de sus personajes, tensándolos al máximo en sus decisiones y ubicándolos en una arquitectura espacial, donde los espacios son reflejo de su conciencia empañada de falsedad. En Fincher, como en Lang, la arquitectura de las casas, la fisonomía de las ciudades, la iluminación (el tono oscuro que prima en la fotografía de Jeff Cronenweth), son complementos de las acciones de los personajes. Ahí está en ‘Perdida’ la escena tenebrosa de una mansión apartada de la ciudad, protegida por las decenas de cámaras de un sistema de vigilancia interno donde la violencia queda registrada como acto ‘de verdad’ de esta representación.

GERARDO CREMER

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Comments
3 Responses to “CINE: ‘Perdida’: Juegos de un matrimonio”
  1. @darojas36 dice:

    Me gustó la película. Buena entrada y buenas referencias. Saludos

  2. oscar cine dice:

    En el top ten del año,sin la mas minima duda.
    Rosamund Pike,que nunca me ha dado ni frio ni calor,esta inmensa.

  3. Gontzal dice:

    Gran crítica, con la dificultad añadida de no desvelar nada y mantener el suspense, y garn película. Muy recomendable !!!

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