Mick Ralphs Blues Band: La secta del blues

Jim Maving (Guitar and Vocals), Adam Perry (Drums), Mick Ralphs (Guitar), Adam Barron (Vocals) y Dickey Baldwin (Bass) en el ciclo ‘Music Legends’ (foto: Mr. Duck).

Jim Maving (Guitar and Vocals), Adam Perry (Drums), Mick Ralphs (Guitar), Adam Barron (Vocals) y Dickey Baldwin (Bass)
en el ciclo ‘Music Legends’ (foto: Dena Flows).

Miércoles 26 de noviembre 2014, Bilbao, Ciclo Music Legends, Sala BBK, 20 h, 20 €.

Su único disco: ‘Should Know Better- Recorded Live at The Musician in Leicester’

Su único disco: ‘Should Know Better-
Recorded Live at The Musician in Leicester’

El veterano guitarrista Mick Ralphs (Michael Geoffrey Ralphs, Stoke Lacy, Herefordshire, Inglaterra), que merece un nicho en la historia del rock debido (o gracias) a su militancia en las bandas Bad Company y Mott The Hoople, en vez de disfrutar de la jubilación se ha montado una banda de blues. Al principio se conformaba con animar pubs británicos y ahora ya se embarca en giras internacionales. El año pasado, el 13 de octubre de 2013, domingo, nos quedamos con ganas de verle ya que el bolo se suspendió in extremis debido (por culpa) a una avería en la carretera que les impidió llegar al Kafe Antzokia, en cuya taquilla nos enteramos de que se frustraba la velada. Ahí, en el Antzoki, habría funcionado mejor su repertorio blusero, con la peña en pie y el trago en la mano, que en la Sala BBK, con el público sentado igual que en el cine e incapaz de reaccionar como Dios manda a una banda que al poco de comenzar ya estaba pidiendo putas palmas. Atosigándonos.

La Mick Ralphs Blues Band dio un concierto atronador, con unas condiciones técnicas superiores a las de los bolos hosteleros, pero con un repertorio tan canónico que su nombre no desentonaría en el Festival Internacional de Blues de Getxo. Sus miembros tocaron estupendamente, pero con cierta frialdad escolástica, sin ánimo de crear algo inédito. Y abusaron de las versiones reconocibles, empero sin caer en la verbena, excepto en el segundo bis, el ‘Sweet Home Chicago’, que atribuyeron a Robert Johnson (en el papel tenían apuntado el ‘Shame, Shame, Shame’ de Jimmy Reed, pero lo cambiaron por esta, a lo mejor –o sea a lo peor- pensando que nos lo tragábamos todo). Es lo que pasa (acaece) con el blues actual, que va repitiendo lo mismo desde hace casi un siglo, o de 60 años si nos ponemos eléctricos, y el público va menguando no sólo por la muerte (por causa natural) de sus seguidores. El blues parece que ha acabado como una secta integrista. Como a este paso terminará el rock and roll (y pienso en Nikki Hill). Pero bueno, dejemos el pesimismo para tiempos mejores, como le he oído decir esta mañana a Ruper Ordorika.

Mick Ralphs, según algunos, uno de los inventores del glam (foto: Dena Flows).

Mick Ralphs, según algunos, uno de los inventores del glam (foto: Dena Flows).

La Mick Ralphs Blues Band tocó 13 canciones en 84 minutos con dos bises. Ofició en quinteto, con base rítmica versátil y dotada de pegada, dos guitarras solistas (la Gibson Les Paul del boss, de quien tres personas distintas me comentaron que le veían incómodo y camuflado aunque yo pensé que se ponía detrás de las tablas en plan gregario por decisión propia, y la Fender Stratocaster del protagonista y chulito desde la planta hasta la melenita y barbita Jim Maving), y un cantante más joven que el resto, Adam Barron, fichado del programa televisivo ‘The Voice’ (y sustituto del más veterano y anterior vocalista Stuart Son Maxwell, que también soplaba la armónica), un chico orondo, de melena limpia y luenga barba cuidada, un sujeto con pinta en plan Leon Russell y cuya garganta dejó escapar bastantes dejes ledzeppelinescos.

Hurgando en lo manido, digamos que abrieron el concierto y al primer riff ya me sabía el título: un bien resuelto ‘Going Down’ de Don Nix hecho famoso por Freddie King, un blues-rock sinuoso y descendente con humeantes punteos sliders de la Strat. A la segunda, lo mismo: al instante descubrimos el ‘Born Under A Bad Sign’ de Albert King, reptante, melódico y algo Nueva Orleans. Y a la segunda ya estaban pidiendo putas palmas como si fuésemos tontos durante el solo del bajo. Eso no auguraba nada bueno, y la tercera pieza, como la cambiaron un poco, no la reconocí hasta que empezaron a cantar: ‘Rock Me Baby’ de B.B. King.

Ésta les quedó funkie, como la siguiente, una original del chulito de la Strat: ‘Well Connected’, como podrían hacer Kings Of Leon. Mejor les quedó el funk vía Keziah Jones ‘Should Know Better’, nuevo original del propio Ralphs. A la sexta cayó la primera de Bad Company: ‘Feel Like Making Love’, comercial para mi oído, destrozada para el de otros más puestos en Bad Co, aunque tampoco les quedó tan mal. El guitarrista cantó ‘Just A Little Bit’, un estilismo soulero para un R&B de Nueva Orleáns de Rosco Gordon, y luego el jovezno Adam Barron el rock sureño tipo Lynyrd Skynyrd ‘Shakey Ground’ (¿versión de los Temptations?). Y el pico de la velada lo aportó el standard blues ‘Stormy Monday’, con la banda templando el tempo y los punteos saliéndose de la tabla, primero Ralphs con la Les Paul y segundo Maving con la Strat, que si cabe se colocó más alto.

En el bis, con la gente en pie, sonando ‘Sweet Home Chicago’ (imagen de móvil: Mr. Duck).

En el bis, con la gente en pie, sonando ‘Sweet Home Chicago’ (imagen de móvil: Mr. Duck).

Y no, si mal no estaban los cinco. Y quizá hasta tengan personalidad conjunta, pero ninguna ambición más allá de la de sonar bombásticos. A veces buscaron el groove a lo North Mississppi All Stars, pero sin llegar a ninguna parte. Otro pelotazo fue ‘Nothing Gonna Stop Me’, un boogie guitarrístico onda country rock americanista, y se refrenaron con el bluesoul ‘Can’t Stand The Rain’, original de Ann Peebles y sin peligro. Cerraron en cuarteto con el instrumental ‘Hide Away’ de Freddie King, con Ralphs de protagonista, y en el primer bis recuperaron la segunda de Bad Company de la lista: ‘Can’t Get Enogh’, rocanrolera y yanqui, con guitarras dobladas, en este caso con Ralphs echando mano de una Telecaster. Y el segundo bis fue el turno del mentado ‘Sweet Home Chicago’, con la gente en pie, el único momento reprochable, por verbenero, de un bolo que dejó fríos a la mayoría de los connoisseurs, o como se escriba.

OSCAR CUBILLO

Pinchar aquí para ver la galería de fotos de Dena Flows.

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