Alabama Gospel Choir: Cantando a Jesús

Hacía mucho frío, llovía y la cola era larguísima (imagen de móvil: O.C.E.).

Hacía mucho frío, llovía y la cola era larguísima (imagen de móvil: O.C.E.).

Sábado 27 de diciembre, Bilbao, Palacio Euskalduna, 20 h, entradas de 25 y 35 €.

Dentro de los tradicionales espectáculos navideños del Palacio Euskalduna no podía faltar el encuentro gospel, esta vez protagonizado por una formación misteriosa en su origen y repetidora en el programa, el Alabama Gospel Choir (este es su Facebook), cuyos miembros aparecieron ataviados de rojo y negro para imponer sus voces sobre un único instrumento, un piano de cola (en ocasiones reforzado por una pandereta, ya). Eran veinte voces y un pianista, en total 21 oficiantes cuyo atractivo potencial logró agotar el taquillaje, unas mil y pico butacas, pues no se abrieron los dos palcos superiores del Euskalduna. Se agotaron de verdad: esperando a solas ante la puerta atestada de gente apelotonada para entrar, un caballero pretendió comprarme mi segunda entrada, la de Miss Madeira, a lo cual me negué con la amabilidad que me caracteriza.

Primer pase, un número tradicional con cuatro mujeronas delante cantando blues (imagen de móvil: O.C.E.).

Primer pase, un número tradicional con cuatro mujeronas delante cantando blues (imagen de móvil: O.C.E.).

El coro negro bautizado Alabama Gospel Choir, justito por no decir pobre pues el repertorio parecía elegido apresuradamente y escasamente ensayado, vino a cantar a Jesús, como predicó el director en su primer parlamento, y cumplió la misión divina igual que acólitos de un templo yanqui. Así fue durante 18 piezas en 114 minutos con 20 de descanso entre los dos pases (el segundo, abierto por un impresentable solo escolar de flauta resultó inferior y además entregó un par de piezas destensadas, la sexta y la séptima), sobre todo himnos protestantes que abarcaban desde la comercialidad de épica soulera a lo Whitney Houston, John Legend, los Jackson 5 o los Temptations hasta la raíz de los espirituales y el blues al modo de las películas de Steven Spielberg, faceta que fue de lo más ovacionado.

Los adornos navideños del Euskalduna en el descanso (imagen de móvil: O.C.E.).

Los adornos navideños del Euskalduna en el descanso (imagen de móvil: O.C.E.).

Segundo pase, un número soulero en plan Jackson 5 (imagen de móvil: Nerea).

Segundo pase, un número soulero en plan Jackson 5 (imagen de móvil: Nerea).

Con palmas a tutiplén y cierta propensión al alarido, el bautizado como Coro Gospel de Alabama arribó con las armonías poco elaboradas y elevó estribillos tipo ‘Confía en Jesús’, ‘No renuncies al Señor’, ‘Oh, Jesús’ (esta algo Soul Stirrers multiplicados), ‘En el Ejército del Señor’ (en el segundo pase, una pieza tradicional y chillona, de lo mejor de la velada) o ‘Yo creo’, el insistente tema que entonan los domingos en la iglesia -eso aseguraron- y donde invitaron a varios parroquianos a bailar al tablado (Miss Madeira bailó ante su butaca, dejándose llevar). Este fue el momento previo al bis con el único tema conocido: ‘Oh, Happy Day’ en una adaptación correcta y celebrada por el público. Al acabar el show de góspel exploitation, los miembros del coro se desperdigaron por el gigantesco lobby del Euskalduna para vender CDs y fotografiarse con los espectadores.

OSCAR CUBILLO

Saludos y estrechamientos de manos al final, tras ‘Oh Happy Day’ (imagen de móvil: O.C.E.).

Saludos y estrechamientos de manos al final, tras ‘Oh Happy Day’ (imagen de móvil: O.C.E.).

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