Corcobado & Euskal Band + The Fakeband + The Allnighters + Joseba B. Lenoir Trio & Napoka Iria: Celebrando los 50

En el lobby del Antzoki, entre dos grupos, la peña fumando (foto: Mr. Duck).

En el lobby del Antzoki, entre dos grupos, la peña fumando (foto: Mr. Duck).

Viernes 9 de enero 2015, Bilbao, V Izar & Star, Kafe Antzokia, 21.30 h, 12-15 €.

El viernes, en un Antzoki palpitante de ambiente estupendo, el V Izar & Star, el ciclo en que grupos vascos revisitan a sus influencias, celebró la superación de sus 50 veladas con cuatro grupos que oficiaron con pegada e intensidad crecientes. Nos cuenta el organizador, Javier Corral: «La filosofía del ciclo es que grupos vascos versionan a sus referencias bajo su propio enfoque, sea leal o no al original. Es un relectura de un disco, artista, estilo o época. Que la gente no piense que se trata de impersonators o clónicos».

BEV 50 IZAR & STAR CARTEL

La cita, en realidad la 56ª del Izar & Star, la abrieron los resucitados Allnighters vitorianos tributando con respeto y corrección a los británicos Dr. Feelgood. Actuaron en cuarteto, con la baja de Ernesto a la segunda guitarra, pues vive fuera de Euskadi. El cantante de ojos desorbitados Igu y sus compinches actuaron más sueltos que cuando estrenaron este repertorio en La Cúpula del Campos (así lo contamos), la guitarra de Íñigo Ortiz de Zárate, una Gibson de caja, no pretendió emular a la Telecaster afilada y seca de Wilko Johnson, y los alaveses en 37 minutos y 11 temas apretaron en el rhythm and blues hostelero y en el boogie con algún brillo mod. Alcanzaron pináculos genuinos cuando Igu soplaba la armónica y podríamos señalar entre lo mejor del lote el ‘She’s A Windup’ y la (re)versión en dúo del ‘Mad Man Blues’ de John Lee Hooker.

The Allnighters, con la baja de Ernesto, el segundo guitarrista (foto: Mr. Duck).

The Allnighters, con la baja de Ernesto, el segundo guitarrista (foto: Mr. Duck).

La cuádruple velada subió un escalón con los getxotarras The Fakeband recreando parte de ‘El último vals’ de The Band en 39 minutos y 9 temas. Con el líder Txomin Guzmán sentado tras el piano y cantando enfático, el quinteto arrancó muy bien, con sonidos americanos interpretados con entonación creíble y groove instrumental cadencioso y conseguido (‘Up On Cripple Creek’ y su tumbao vía Luisiana). Empezaron muy bien, sí, y crecieron subrepticiamente, ampliando las fuentes (blue-soul en ‘It Makes No Difference’, boogie sincopado en ‘Ophelia’ con Pit saliéndose en los punteos de su Telecaster), hasta epatar con la tripleta final, que fue de quitarse el sombrero con ‘The Weight’ (a distintas voces), un logradísimo y optimista y chulazo ‘Caravan’ original de Van Morrison (la cima de su participación) y el adiós comunitario y algo jipiosamente coral con el ‘I Shall Be Released’ de Bob Dylan. La gente se quedó muy contenta y, como esperábamos, la masa estuvo más apretada durante el concierto de The Fakeband que en el resto de la cita.

The Fakeband, cadenciosamente americanos vistos desde el anfiteatro (foto: Mr. Duck).

The Fakeband, cadenciosamente americanos vistos desde el anfiteatro (foto: Mr. Duck).

Aunque había menos público delante de él, el cabeza de cartel del viernes eran Javier Corcobado & Euskal Band, un quinteto con gente de KenZazpi  y Gatibu cantando a los grandes crooners en 44 minutos y 8 piezas, alguna propia. Fue un bolo creciente y satisfaciente, pues Corcobado no desafinó como antaño y se le vio bien físicamente, por ejemplo en esa ocasión en que se dejó caer a plomo arrodillándose como James Brown. Amenazador y recitador, la imagen imponente del madrileño, que recordaba a un Loquillo exagerado, hizo que Miss Madeira manifestara: «Da miedo». «Es pose», la tranquilicé. «¡No tanta!», terció el compañero y sin embargo amigo Carlos Benito, quien preguntaba a Corcobado en esta entrevista en El Correo qué ingredientes necesita un buen crooner, a lo que respondía el maldito icono de culto: «Una voz profunda y creíble, cargada de emoción para hablar del amor y la poesía; un hombre que ha vivido la vida intensamente, cantando solo ante un micrófono, con una excelente orquestación que acompañe a su aliento y a sus palabras».

Corcobado y a su vera el colorista trombonista de Mundaka (foto: Mr. Duck).

Corcobado y a su vera el colorista trombonista de Mundaka (foto: Mr. Duck).

Pues eso, que en quinteto con un trombón que aportaba numerosas pinceladas, Corcobadocomo era de esperar, dividió al respetable (algunos se marcharon, otros se quedaron para criticarle…), pero en verdad dio un muy buen concierto, personal y ‘recontextualizado’ -como definió Carlos-, con buenas facultades y saber estar. Arrancó en portugués y en acústico con ‘Insensatez’ de Vinicius de Moraes (sorpresivo solo de trombón), dejando dubitativa a la parroquia, a la que seguidamente convenció con su original ‘Les falta amor’, tomando el papel de Nick Cave y disparándose por el final. Todos nos miramos con cara de pasmo. ¡El mejor Corcobado que hemos visto!, coindicimos. Rebajó la tensión con ‘El jinete’, ranchera pasada al vals cubanizado, y muy bien le quedó ‘A nadie’ (este es el clip), crepuscular y algo blusera. ‘The Partisan’ de Leonard Cohen lo revisitó como su epígono Nick Cave y con dos guitarras que a continuación explotaron en el original ‘El futuro se desvaneció ayer’, crepitante, peligroso y previo al repaso sentado en un taburete a Gainsbourg en plan ZAZ, y al remate, o broche de oro, con un asombroso y alegre ‘Amigo’ de Roberto Carlos, que provocó bailes y que entonó entero la simpática Miss Madeira.

Cerrando con pulso eléctrico el Joseba Lenoir Trio acoplado a Napoka Iria, en total un quinteto (foto: Mr. Duck).

Cerrando con pulso eléctrico el Joseba Lenoir Trio acoplado a Napoka Iria, en total un quinteto (foto: Mr. Duck).

Cerró la noche con intensidad eléctrica y guitarrera un combo doble devenido quinteto y configurado por Joseba B. Lenoir Trio & Napoka Iria, con la voz femenina aportando detalles dramáticos algo Anari y las guitarras hirviendo sobre la sólida base rítmica. En 49 minutos y 8 temas, estos fueron los únicos que ofrecieron bis del cuádruple cartel: un coreado ‘Rockin’ In The Free World’. La celebración de las 50 noches del Izar & Star (izar significa estrella en euskera) se remató con actitud, dinamismo y ebullición a lo largo de un repertorio abierto con ‘Cortez The Killer’ y también arbitrado en gradación, desde la contención del ‘Cinnamon Girl’ hasta los diversos y crepitantes clímax postreros, caso del tridente con ‘Fucking Up’, el ‘Hey Hey My My’ y el mentado momento coreado del bis, el del estribillo que traducido reza ‘sigue roqueando en el mundo libre’. Mientras se pueda…

OSCAR CUBILLO

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