Amon Amarth: Épica belicosa (+ entrevista)

El quinteto vikingo y la peña bilbaína que le rinde pleitesía con el mar de cuernos (foto: Mr. Duck).

El quinteto vikingo y la peña bilbaína que le rinde pleitesía con el mar de cuernos (foto: Mr. Duck).

Viernes 6 de febrero 2015, Bilbao, Santana 27, 21.30 h, 29,90 €.

La noche del viernes, camuflados por el temporal y precedidos por Savage Messiah y Huntress, los vikingos suecos Amon Amarth atracaron su drakkar en la Sala Santana 27 de Bilbao, donde se concentraron más de un millar de aficionados metaleros: por delante se ubicaron los joveznos, con lozana abundancia femenina, y detrás estaban los veteranos, muchos con barbas y gorros de lana que les asemejaban a vikingos autóctonos. Toda esa peña coreó comunitaria, se sumó guerrera a la liturgia alzando los puños y cabeceó como una manada de ñúes al son de los cinco de Tumba (una ciudad sueca así llamada), melenudos, fornidos, barbados, tatuados y tan expertos al ejecutar su death metal melódico que ni miraban a los mástiles durante sus precisas digitaciones (Pato, que disparó fotos desde el foso, afirmó: «Sí, cuando les enfocas con la cámara se te quedan mirando fijamente»).

En vanguardia imperaban los joveznos y brillaban no pocas féminas (foto: Mr. Duck).

En vanguardia imperaban los joveznos y brillaban no pocas féminas (foto: Mr. Duck).

BEV AMON AMARTH CARTELCon sonido general un tanto plano y nada atronador aunque limpio para percibir nítidamente las evoluciones de bajo, batería y demás, durante 89 minutos tocaron 17 temas de querencia épica propulsados por dos guitarras evocadoras, dos hachas que llamaban a la gloria de la batalla. Capitaneados por el cantante gutural Johan Hegg, que contento habló en inglés, castellano y euskera (por ejemplo para decir ‘osasuna’ –salud- al brindar antes de beber con su cuerno; «¿será hidromiel?», preguntó un tipo a un colega), Amon Amarth, entre columnas de humo que expelía su escenario, conquistaron los corazones profanos y las almas paganas gracias a su panoplia roquera, dura y dotada de bastante actitud para ser metal épico, una panoplia adornada con molinetes de sus melenas y asentada en melodías infecciosas (‘Live For The Kill’), cabalgadas (‘As Loke Falls’), el mar cuernos del gentío (‘Death In Fire’), arengas en los estribillos (‘For Victory Of Death’, o sea ‘Por la victoria o la muerte’), tradicionalismo aliado de los teutones (‘Bleed For Ancient Gods’, o sea ‘Sangre para los dioses antiguos’, con el tablado iluminado en rojo), orgulloso tribalismo belicoso calificado de heavy metal por el maestro de ceremonias Johan (‘Guardians Of Asgaard’), intros con efectos de graznidos y tempestades, y un epílogo apoteósico, triunfante, con títulos tipo ‘War Of Gods’ (‘Guerra de dioses’, con el aforo coreando con más dinamismo que en el fútbol), ‘Twilight Of The Thunder God’ o el último número, ‘The Pursuit Of Vikings’, que Johan Hegg nos dedicó asegurando que también nosotros somos unos ‘true fucking vikings’ (putos vikingos de verdad) y que nos invitó a corear aunque no supiéramos la letra, porque eso era death metal (esto creo que ya se lo hemos oído otra vez).

OSCAR CUBILLO

El cantante Johan Hegg pone los cuernos con sus muñecas protegidas por brazaletes coriáceos (foto: Mr. Duck).

El cantante Johan Hegg pone los cuernos con sus muñecas protegidas por brazaletes coriáceos (foto: Mr. Duck).

+++ ENTREVISTA +++

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«Ser vikingo no es una forma de religión»

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Adalidades del metal vikingo en formato death melódico,

los suecos de Tumba regresaron a Euskadi camuflados en el temporal

 

‘Deceiver Of The Gods’ (Metal Blade, 13).

‘Deceiver Of The Gods’
(Metal Blade, 13).

El metal vikingo mantiene a lo largo del tiempo sus dominios conquistados mediante guitarras épicas, ráfagas gélidas y lírica basada en las sagas nórdicas. A los cinco belicosos miembros de Amon Amarth (Tumba, Suecia, 1992) no les agrada la etiqueta vikinga y prefieren calificarse como hacedores de death metal melódico, alegando que el ‘viking metal’ se basa en el ‘black metal’. El caso es que en pleno temporal los telúricos Amon Amarth regresaron para asolar el solar vascongado blandiendo su último disco, ‘Deceiver Of The Gods’ (Metal Blade, 13), con voz gutural y guitarras insistentes. El bolo arriba comentado se celebró el viernes 6 y el martes 3 de febrero, en plena gira por el viejo continente, nos respondió un cuestionario su baterista, Fredrik Andersson. Se hallaban en Francia, entre sus conciertos de Ruan y Reims. Fredrik había desayunado «algunos quiches, ensaladas y pan. Y café, por supuesto».

¿Desde cuándo tocas con Amon Amarth?

Me incorporé en 1998, cuando el antiguo baterista renunció (se refiere a Martín López, sueco-uruguayo, ex Opeth y hoy en los progresivos Soen).

¿Sois músicos profesionales?

Sí, Amon Amarth es nuestra principal ocupación desde 1996, aproximadamente. Por esa época empezamos a girar tan a menudo que era imposible mantener un empleo normal. Se decidió que debíamos intentar vivir de la banda o mantenerla como un hobby con el que a lo mejor girar una o dos veces al año.

¿Por qué os gusta tanto cantar sobre dioses?

No creo que en realidad cantemos mucho acerca de dioses. Dioses nórdicos. No obstante, nuestro argumento principal es la mitología nórdica en general y en ella semejantes historias sobre distintos dioses se hallan muy presentes y activas.

¿Creéis verdaderamente en esas leyendas o sólo las tomáis como inspiraciones escribir canciones?

No pienso que nadie en la banda se considera creyente de cualquier religión. Y ser vikingo no es una forma de seguimiento religioso en el mismo sentido que el cristianismo, por ejemplo. Tú podrías ser un hombre creyente viviendo en la era vikinga, en cuyas creencias no había monoteísmo, por lo cual podrías alabar por igual a Thor, Odín, Jesús y al Dios cristiano.

¿Tenéis miedo de los yihadistas?

No.

¿Los guerreros vikingos combatieron a los musulmanes hace siglos?

No lo sé, pero supongo que es posible. Dudo que exista algún encuentro específico documentado, pero los vikingos navegaron todo el trayecto hasta Constantinopla, Turquía, por lo cual debieron de haberse topado con algunos musulmanes.

Johan Hegg, maestro de ceremonias de cinco vikingos que no temen a los yihadistas (foto: Mr. Duck).

Johan Hegg, maestro de ceremonias de cinco vikingos que no temen a los yihadistas (foto: Mr. Duck).

¿Te gusta la serie de televisión ‘Vikingos’, con Gabriel Byrne? ¿Es realista, fiel a la historia?

Pienso que es entretenida y sin duda es más precisa que otras producciones de Hollywood. Pero está construida muy libremente sobre las narraciones acerca de Ragnar Lothbrock (Ragnar Lodbrok, en nórdico antiguo Ragnarr Loðbrók Sigurdsson; según Wikipedia fue un monarca semilegendario de Suecia y Dinamarca que reinó alrededor del 840) e incluye muchos hechos que se cuentan de modo incorrecto. Pero es una serie bastante buena, creo yo.

¿Veías de niños los dibujos animados de ‘Vicky El Vikingo’, con personajes como Snorre, Tjure, Halvar, Sven…?

No, porque era una serie alemana. Nos enteramos de su existencia cuando empezamos a recorrer Alemania.

¿Os suele parar la Policía cuando viajáis por las carreteras europeas? ¿Qué busca la Policía si registra a una banda como Amon Amarth?

No solemos tener ningún problema con la Policía.

¿Telescopios emergiendo para rastrear a los remeros del drakar de Tumba? (foto: Mr. Duck).

¿Telescopios emergiendo para rastrear a los remeros del drakar de Tumba? (foto: Mr. Duck).

Ya habéis tocado antes por España. ¿Qué es lo que más os gusta de esta parte del sur de Europa?

Por lo general, el clima cálido, la buena comida y la gente amable

¿Qué piensas de otras bandas escandinavas de rock vikingo, como Tyr y Koorpiklaani?

Creo que Tyr son bastante frescos, y Enslaved son buenos. Personalmente no soy un gran fan del estilo folk metal feliz, pero Ensiferum o Korpiklaani tienen algunas canciones que están bien.

¿Cómo van a ser los conciertos de esta gira española?

Estamos mezclando temas viejos y nuevos, y recuperando algunos que no hemos tocado en directo en mucho tiempo. No nos podemos permitir llevar una gran producción en esta gira, pero aun así será algo intenso. ¡Creo que tenemos un muy buen show para mostrároslo!

¿Qué vendéis en el merchandising?

Camisetas y sudaderas con capucha sobre todo. Nunca vendemos CDs cuando salimos de gira porque deberíamos ponerlos tan caros para cubrir gastos que pensamos que sería una estafa a nuestros fans.

ÓSCAR CUBILLO

Ved aquí el belicoso vídeo oficial de ‘Deceiver Of The Gods’

El guardián del merchandising atendiendo a dos potenciales clientes (foto: Mr. Duck).

El guardián del merchandising atendiendo a dos potenciales clientes (foto: Mr. Duck).

Comments
3 Responses to “Amon Amarth: Épica belicosa (+ entrevista)”
  1. Iker dice:

    ¡Cómo mola este grupo! Se les puede achacar que tengan solo dos velocidades y es cierto que a ratos tienen ese sonido un tanto plano que comentas (esas guitarras deberían sonar mucho más atronadoras), pero después de haber coreado sus himnos sales pletórico y con una sonrisa de oreja a oreja. El vozarrón de Hegg parecía mermado en la incicial “Father of the wolf” y entre canciones se le veía ir al lateral del escenario a beber algún mejunje. Me temía lo peor, porque dicen que en un reciente concierto en Plymouth se quedó sin voz y tuvieron que hacer un concierto instrumental, a pesar de que Jill Janus les echara un cable en alguna canción. Por suerte, a medida que avanzó el concierto pudimos disfrutar de su característico estilo erupto de bisonte, uno de los pilares básicos en el sonido del grupo.
    En alguna canción me encoñe un poco (Amon amarth son un poco lineales, para qué negarlo) pero en general disfruté de la descarga. Me gustaron especialmente la mentada “Father of the wolf”, la maidenesca “Deceiver of the gods”, “Free will sacrifice”(esos “HE,HE,HE”) del cantante al ritmo contundente de los parones de la canción), “As Locke falls” con su inicio megaépico, la marchosa “Guardians of Asgaard”, la más trallera de la noche “Shape shifter” y la enorme “Cry of the black birds”, precedida de los graznidos de dichos pajarracos. La tripleta final tampoco tuvo desperdicio, con la extensa “Victorious march”, “Twilight of the thunder god” y la festiva “Pursuit of the vikings”.

    Para repetir, a pesar de lo abusivo de la entrada (¡Gracias, pepé y Montoro!).

    P.D.: Creo que muchos salimos enamorados de Jill Janus, la cantante de Huntress, al ser la mayoría del respetable tíos amantes de las mujeres (sobre todo imaginarias).

  2. Iker dice:

    Ah, a pesar de que eché en falta un sonido más “grueso” de las guitarras en según qué partes, me encantó en cambio el sonido de la batería, cada golpe se apreciaba con nitidez. Y el mes que viene, otros suecos con pedigrí: At the gates. Contando los días desde ya.

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