CINE: ‘Foxcatcher’: La debilidad del luchador

BEV FOXCATCHER 1 cartel

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno: 6 de febrero de 2015

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Director: Bennett Miller

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Calificación: 4 estrellas sobre 5

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Trailer de ‘Foxcatcher’.

 

 

El inicio de ‘Foxcatcher’ es tan seco cómo el resto del film. La escena de comienzo muestra a Mark Schultz (Channing Tatum), un medallista de oro olímpico de lucha libre, entrenando con un muñeco de plástico, en un gimnasio modesto, una especie de pelea-caricatura que es a la vez metáfora de su enfrentamiento permanente consigo mismo. La secuencia no busca ornamentos: el gimnasio representa la soledad del luchador, no hay movimientos de cámara, solo encuadres medios y enteros alternados, el montaje es cortante y no hay música. A esta escena le siguen otras que remarcan el estado depresivo del protagonista y el desinterés de la sociedad por los logros que ha alcanzado: una conferencia en un colegio sobre la importancia de ganar una medalla de oro frente a los rostros desconcertados de unos niños, la compra de comida rápida con el dinero ganado por la charla que él cena en la salita de su pequeña casa.

Al día siguiente regresa al gimnasio donde se encuentra con su hermano, Dave (Mark Ruffalo), también ganador olímpico y entrenador del club de lucha. Esta vez el entrenamiento resulta carnal, casi agresivo (Mark golpea a Dave y le hace sangrar de la nariz), y los movimientos demuestran entendimiento entre ambos aunque al mismo tiempo enfriamiento de su relación. Dave, a diferencia de Mark, ha sabido conducir su vida: tiene familia, trabajo fijo y mantiene un equilibrio vital que le permite ser feliz. Dave ha sabido reconducir su éxito deportivo hacia una vida modesta dentro de una sociedad que le acoge y le permite subsistir. Pero éste no es el caso de Mark, quien se siente apartado, dolido por la falta de reconocimiento y a su vez resentido por la aceptación y posición de su hermano en la sociedad. Tras la pelea-entrenamiento con su hermano, Mark regresa a su residencia donde se contempla largo rato en el espejo de su cuarto de baño y termina golpeándose.

Mark, deprimido, apartado y dolido por la falta de reconocimiento de la sociedad, se golpea la cabeza frente al espejo.

Mark, deprimido, apartado y dolido por la falta de reconocimiento de la sociedad, se golpea la cabeza frente al espejo.

Esa mirada en el espejo desvela una de las claves del film: la incapacidad del personaje por expresar sus sentimientos. Mark no es capaz de saber lo que quiere pero tampoco es capaz de expresar sus sentimientos con gestos o palabras. Bennett Miller toma distancia hacia su personaje, con esa puesta en escena distante, que aprisiona al actor en el escenario. Un ritmo cansado conseguido mediante los movimientos lentos y pesados del actor, un montaje que mantiene el plano y que cuando corta lo hace con brusquedad. Un vacío del decorado que se remarca con el uso de lentes cercanas que dejan el fondo borroso. También es fundamental el rostro del actor: su mirada que evita enfrentarse a los ojos del interlocutor, el gesto abatido y también enfurecido.

‘Foxcatcher’ es un ejemplo de cine de político-social que recuerda a algunos clásicos del free-cinema inglés (‘Sábado noche, domingo mañana’, 1960, de Karel Reisz; ‘La soledad del corredor de fondo’, 1962, de Tony Richardson; o ‘El ingenuo salvaje’, 1963, de Lindsay Anderson) en esa posición de enfrentamiento silencioso del hombre contra la sociedad.

Si ‘Foxcatcher’ sabe desentrañar el silencio y la distancia de su protagonista principal, Mark, también establece ecos con su otro protagonista, John du Pont (Steve Carell). Las penurias económicas de Mark contrastan con la riqueza ampulosa del miembro de la dinastía Du Pont, pero en relación a su retiro social ambos personajes son parecidos. Las imágenes documentales que anteceden a la narración y que aparecen en los títulos de crédito iniciales son perfectas para encuadrar a John dentro de las normas y costumbres aristocráticas que le ha tocado vivir. La casa de campo donde reside (Foxcatcher), las tierras de su propiedad, las amplias habitaciones no evitan que los personajes se sientan oprimidos en ellas (véase la escena en la que Mark se siente acosado por el retrato de una dama que le observa mientras orina en uno de los cuartos de baño de la mansión). John es otro personaje solitario, psicológicamente enfermo por esa educación represiva que ha tenido. Parece que ha debido esperar a que su madre envejezca para poder liberarse. Pero esa liberación está aún condicionada. La presencia de su madre le cohíbe, incluso le atemoriza. John actúa a escondidas, en un continuo juego de dominio sobre la gente de la que se rodea, quienes por dinero también juegan a ser sumisos.

En el momento en el que Mark se desplaza a la granja de Foxcatcher siente que puede dejar para siempre su sentimiento de inferioridad hacia su hermano y el resto de la sociedad. Mark, por fin, puede dar valor a aquello que le ha diferenciado como persona: ser un campeón olímpico, un representante de América, alguien que ha dado algo a su país y que su país debe exaltar. John le anima en ese sentido. Sabe usar las palabras justas para convencer a Mark y conseguir que se quede con él. Mark es permeable al discurso simplista y populista de John y va dejándose, poco a poco, envolver por ese juego destructivo, posesivo, vampirizante de John. La falta de personalidad de Mark, su derrota como ser social (lo mostrado en las escenas previas antes del encuentro con John) le trasforman en un ser absolutamente sumiso al poder de John. Incluso Miller no duda en introducir pulsiones homosexuales en la relación que ambos tienen.

La relación de dominio-sumisión entre John y Mark también incluye deseos homosexuales reprimidos.

La relación de dominio-sumisión entre John y Mark también incluye deseos homosexuales reprimidos.

La lucha de John por ser reconocido por algo diferente a su apellido, la sensación que él tiene de conducir al fracaso a todos aquellos con los que se junta, le lleva a contratar a Dave, el hermano de Mark, como entrenador oficial del equipo de lucha de Foxcatcher (un equipo formado por luchadores que entrenan en su granja) y así poder competir en las próximas olimpiadas. Pero la llegada de Dave implica encender la mecha que hace estallar el frágil equilibrio de Mark y John du Pont. Mark se sentirá doblemente humillado: primero al verse observado, en primera línea, en su comportamiento servil, sumiso hacia John; segundo, al demostrar su nivel de inferioridad tanto psicológica como intelectual respecto a su hermano. Es la constatación del fracaso de su proyecto, de esa segunda oportunidad que la sociedad le había brindado.

Hay una secuencia perfecta que define el quebradizo equilibrio existente entre los dos hermanos y John du Pont. La secuencia se desarrolla en el gimnasio de Foxcatcher. Durante un entrenamiento en el que está presente John, la madre de John (interpretada por una actriz reconocida del post free-cinema, Vanessa Redgrave) hace acto de presencia en el local para observar ese trabajo ‘vulgar’ en el que está metido su hijo. Nada más ver a su madre, John toma las riendas del entrenamiento (haciendo una señal a Dave para que interrumpa su trabajo) y da una lamentable clase de lucha como si fuese una mala representación teatral (algo que repetirá, una vez muerta su madre, al realizar un falso documental sobre la importancia de la granja para el desarrollo del deporte de la lucha en USA). La escena no expresa nada con los diálogos sino simplemente las miradas y la puesta en escena. Cuando la madre se retira, John reclama la atención de Mark pero éste ni le mira. Mark también rehuirá la mirada de su hermano.

‘Foxcatcher’ es un film donde las tensiones psicológicas se llevan al límite, donde nada se dice y donde todo se intuye. En una escena, cuando John termina sus prácticas de tiro, entra con la pistola en el gimnasio y se dirige adonde Mark. La secuencia crea tensión, pero en ella no pasa nada. Todo en el film son simientes de violencia que se van plantando, que van fortaleciendo la compleja relación entre los tres protagonistas y que empujan al film a un final que se vaticina trágico. La forma empleada por Bennett Miller y su guionista, Dan Futterman, resulta perfectamente medida, fría y seca. A la medida de un thriller psicológico y político que poco a poco se transforma a las formas del cine de terror.

GERARDO CREMER

Las prácticas de tiro de John du Pont anteceden a ese estallido de violencia que continuamente se está esperando.

Las prácticas de tiro de John du Pont anteceden a ese estallido de violencia que continuamente se está esperando.

Comments
2 Responses to “CINE: ‘Foxcatcher’: La debilidad del luchador”
  1. oscar cine dice:

    Cierto,un film seco,quiza hasta demasiado,pero con una historia tirando a apasionante y unos actores enormes.steve carrell estaba oscarizable pr por desgracia para el,habia otro actor aun mas tullido.y luego hay quien dice que los goya son previsibles…

  2. oscar cine dice:

    Por cierto Oscar,y lo hago extensible a Cremer tambien,que no se os escape el documental q pasan en los multi sobre el hockey hielo en la CCCP durante la guerra fria.imprescindible…o mas.
    su titulo:”RED ARMY”.el dinero mejor empleado de febrero.avisados quedais.

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