Revólver: De charla

Carlos Goñi, alias Revólver, ante el público transversal que llenaba la sala (foto: FNAC).

Carlos Goñi, alias Revólver, ante el público transversal que llenaba la sala (foto: FNAC).

Miércoles 25 de febrero 2015, Bilbao, Fnac, 19 h, entrada libre.

En un Fnac a tope de gente y de calor (por Dios, qué calor), el miércoles Revólver, o sea Carlos Goñi (Carlos Javier Crespo Goñi, nacido en Madrid el 8 de octubre de 1961 y criado en Alicante), presentó su último disco, ‘Babilonia’ (Warner, 15), su primero oficial en cuatro años, grabado en trío eléctrico y número 2 en listas de ventas en su primera semana. En 59 minutos tocó cinco canciones y respondió a las preguntas de los interesados fans mixtos, algunos bebés. A mí lo único que me ralla de Carlos Goñi es que suelta demasiados discursos en sus alargados conciertos (por eso me he perdido alguno al que debí acudir, por ejemplo en fiestas de Bilbao), pero cuando le he entrevistado me he creído su discurso y me ha caído bien.

‘Babilonia’ (Warner, 2015).

‘Babilonia’ (Warner, 2015).

Lo mismo pasó en el Fnac bilbaíno, la última cita de once miniconciertos en tres semanas, a la que llegó con cierto trancazo que se percibía en el entonamiento nasal. De charla reveló que no se había enterado de que llegaba a los 25 años con Revólver hasta hacía poco porque no lleva esas cuentas y aseveró que ‘Babilonia’ (Warner, 15) «es el disco más optimista y luminoso que he hecho en mi vida. Tiene mala leche pero no es pesimista». Informó que para grabarlo reunió 300 apuntes de canciones, que se quedó con 50, que de ahí sacó 26 canciones, de las que maquetó 20 y grabó 10. Yo le pregunté por qué solo 10 si caben más en los CDs actuales, y respondió que consideraba que tenía 10 temazos, pero no creía poseer 14 temazos, y seguidamente criticó que la industria lleva a abultar los cancioneros y a rellenar los formatos, por ejemplo con vídeos de conciertos y documentales y tal.

Al ser interrogado agradeció a María Teresa Campos que le llevara a la tele hace poco. Se congratuló de que como él salió detrás de Raphael le vieron más de cuatro millones de personas, y además confesó que el playback televisivo le gusta más que el vídeo de esa canción (‘Entre las nubes’, este es el clip). También sostuvo que «nada me fascina más que tocar yo solo, hacer esto», y reconoció que en trío eléctrico ha bajado la edad media del público que acude a sus conciertos, lo cual agradece y le convierte en artista intergeneracional (que es lo que cuenta, añado yo, para no atascarse y quedarse en icono nostálgico). Con la capacidad autoafirmante que le caracteriza, Carlos Goñi proclamó que «estoy absolutamente enamorado de mi profesión hasta las cartolas». Aparte nos hizo reír al hablar de Cuco Pérez, su acordeonista indómito durante tantos años. Al comparar corrupciones denunció que hay gente en la SGAE que se lo está llevando crudo inventándose derechos de canciones, y sobre el recurrente tema Podemos loablemente contó que «nunca he creído en la revolución colectiva». Goñi recordaba a Loquillo a veces en sus discursos y reflexiones.

En la primera canción, ‘En blanco y negro’ (imagen de móvil: O.C.E.).

En la primera canción, ‘En blanco y negro’ (imagen de móvil: O.C.E.).

¿Y las cinco canciones que sonaron?, se preguntarán –quizá- algunos lectores. Pues fueron estas cinco, en 59 minutos de encuentro, recordamos: 1ª / ‘En blanco y negro’, bien, que arrancó reminiscente de Quique González y se sostuvo como el Springsteen de Nebraska; 2ª / ‘Entre las nubes’, resonó a cantautor rock tipo Ismael Serrano endurecido, con fondos teclistas pisados por un Goñi que en la introducción comentó que le gusta tanto esta pieza que está pensando en tocarla a solas en la gira, sin la banda; 3ª / ‘Faro de Lisboa’, la única no incluida en la novedad, ‘Babilonia’, el momento más bonito y arropador de la cita, con el público coreando gran parte de la letra de este éxito maduro, melancólico y arropador de Revólver; 4ª / ‘Teamotemor’, donde confió que caben tres o cuatro de las mejores frases que ha escrito en su vida, una canción que arrancó cual vals country y que derivó hacia Sabina y luego a Los Secretos y donde la gente no dejó de filmar con sus móviles; y 5ª / ‘La moral mora en la moneda’, con más tacos, un blues americano con dejes de Sabina y recitados Lou Reed, lo mejor de una velada vespertina agradable en la que Goñi se apoyó en atriles para sus letras, que trasportaron hasta el ensueño a Miss Madeira.

OSCAR CUBILLO

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