Jorge Drexler: Cómplice, íntimo, energético y humorístico

El uruguayo hipnotizando al respetable (foto: Domi Alonso / Teatro Arriaga).

El uruguayo hipnotizando al respetable (foto: Domi Alonso / Teatro Arriaga).

Jueves 12 de marzo 2015, Bilbao, Teatro Arriaga, 20 h, entradas de 17 a 35 €.

En un Arriaga que rozó el lleno con jóvenes y mayores (muy mayores, y aunque no bailaban se sabían todas las letras), el cantautor matemático e intelectual hasta lo neuronal Jorge Drexler (Montevideo, Uruguay, 1964), también médico y pareja de Leonor Watling, en octeto con tres metales al dente dio uno de los mejores bolos del año (entrará en nuestra lista de lo mejor de 2015, si es que llegamos, claro). Le vimos en abril del 14 en Basauri, abriendo la corriente gira mundial (así lo contamos, y solo por mirar las fotos merece la pena pinchar este link) y 80 conciertos después (quizá exactamente 86) regresó representando el mismo CD, ‘Bailar en la cueva’ (Warner, 14), y vive Dios que se notó el crecimiento de la conjunción y el engrase de la banda, sin por ello perder ni clase, ni ilusión, ni viveza. La cosa sonó tan viva, ¡y auténtica!, que pensé que era como el flamenco, o como el blues, músicas que siempre pierden al grabarlas en disco.

La aparición de los músicos: salieron y se pusieron a bailar así coreografiados.  Drexler es el segundo por la izquierda, y el cuarto es Borja Barrueta, su baterista de Getxo (foto: Domi Alonso / Teatro Arriaga).

La aparición de los músicos: salieron y se pusieron a bailar así coreografiados.
Drexler es el segundo por la izquierda, y el cuarto es Borja Barrueta, su baterista de Getxo (foto: Domi Alonso / Teatro Arriaga).

A lo largo de un show cómplice, íntimo y energético con muchos momentos de improvisación (cuanto Jorge contó que le eligieron portavoz del carnaval de Cádiz -una gran responsabilidad pues el anterior representante extranjero fue Cantinflas en 1984-, cuando invitó al baile agarrado, cuando frenó las palmas e hizo chasquear los dedos …), pasajes hilarantes (la Comisión de Padres) y participación del público (‘¿qué es la entropía?’, preguntó el uruguayo, ‘la tendencia al desorden del universo’, casualidad le tuvo que contestar Laura, una ingeniera de Buenos Aires), el hebreo Drexler, barbado y cada vez más sonriente, tocó 20 temas en 124 minutos (¡dos bises!), demostró conocer la idiosincrasia vasca (que si tenemos tiempo de sobra pues el metro acaba después del concierto, que si los vascos –o quizá dijo bilbaínos- somos igual de tímidos que los uruguayos…), recitó (siempre genial ‘Mi guitarra y vos’, con recitado extra de Ruben Darío a cargo de un ovacionadísimo subalterno), silbó y cantó solo a capela (‘Al otro lado del río’, la del Oscar)…

El octeto multinacional en pleno, con el lider uruguayo, un italiano, un argentino y cinco españoles de Madrid, Barcelona (¡dos!), Canarias y Getxo (imagen de móvil: Nerea).

El octeto multinacional en pleno, con el lider uruguayo, un italiano, un argentino
y cinco españoles de Madrid, Barcelona (¡dos!), Canarias y Getxo (imagen de móvil: Nerea).

‘Bailar en la cueva’ (Warner, 14).

‘Bailar en la cueva’ (Warner, 14).

explotó la polirritmia (el funk inicial ‘Bailar en la cueva’, el soul Calamaro ‘Esfera’ –cuando subió al techo la bola de discoteca y cuando al acabar el tema el teatro se oscureció y se llenó de electrones-, cubanismos en el epílogo de ‘Transporte’, latinismos y bamboleo Rubén Blades en ‘Las transeúntes’ –y sus escotes-, blues en ‘La luna de espejos’ con su atmósfera Ry Cooder –aquí puso a bailar a muchas parejas, azuzando también a las no legales, pues estaba oscuro, y rabia le dio a Miss Madeira no poder salir de su butaca perfectamente centrada para bailar un agarrado con el artista uruguayo, y frustrada se quedó por la derecha una fan que le gritaba ‘¡aquí, Jorge, aquí, Jorge´-, afrobeat en ‘Data data’, cumbia en la orgánica ‘Deseo’ –aquí ya estaba el pasillo invadido de bailonas- y modernista en plan Los Lobos en ‘Bolivia’, baile discotequero en ‘Universos paralelos’ –este es el clip oficial-, folk venezolano en ‘La luna de Rasquí’ –precedida por la historia playera del punto ciego de la pena), atendió peticiones (un indígena pidió el himno del Athletic, pero el artista no se lo sabía aunque lo había oído a menudo, y alguien requirió la sí aceptada ‘Milonga del moro judío’, qué memoria la de este hombre, aquí resonando algo Aute en una letra escéptica ante el mundo) y, claro, bailó, lo que asegura le ha ayudado a liberarse.

OSCAR CUBILLO

Saludos finales, tras el segundo bis, de los ocho músicos abrazados, hermanados (imagen de móvil: O.C.E.).

Saludos finales, tras el segundo bis, de los ocho músicos abrazados, hermanados (imagen de móvil: O.C.E.).

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Comments
2 Responses to “Jorge Drexler: Cómplice, íntimo, energético y humorístico”
  1. Amaya dice:

    Cómo me hubiera gustado poder haber estado ahí disfrutando de semejante espectáculo…! 😉

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  1. […] 4.- Jorge Drexler (Teatro Arriaga, marzo). Encuentro cómplice, íntimo, energético y humorístico con el uruguayo, en total 20 temas en 124 minutos con dos bises en un teatro seducido y teletransportado a otros mundos y dimensiones. […]



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