CINE: ‘El francotirador’: Defender a la Patria

BEV EL FRANCOTIRADOR 1 cartel

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno en cine: 20 de febrero de 2015

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Director: Clint Eastwood

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Calificación: 4 estrellas sobre 5

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Trailer de ‘El francotirador’

 

Entrada de la Wikipedia en español dedicada al soldado Chris Kyle (Odessa, Texas, 8 de abril de 1974; Glen Rose, Texas, 2 de febrero de 2013)

 

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Héroes y fantasmas

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Durante uno de los permisos de Chris Kyle (Bradley Cooper) a los Estados Unidos, su esposa Taya (Sienna Miller) le dice medio sollozando: «Necesito que vuelvas a ser humano». Chris sufre una doble transformación durante el metraje de la película: pasa de ser persona corriente a héroe nacional y por otra parte deja de ser humano para convertirse en fantasma. Una de las dificultades narrativas de ‘El francotirador’ radica en condensar la vida de Chris Kyle en 130 minutos y en destacar la transformación del protagonista mediante una estructura de secuencias perfectamente armonizadas: cuatro despliegues militares en Irak, tres permisos militares en compañía de su esposa e hijos, una introducción de su infancia y juventud hasta su alistamiento y traslado a un campamento iraquí, un epílogo tras la guerra ya en su casa más dos agregados de naturaleza psicológica donde el protagonista debe decidir, en dos momentos diferentes, si tiene que matar a un niño para proteger a la tropa.

Chris Kyle (Bradley Cooper) debe decidir si tiene que matar a un niño en su primera incursión, como francotirador, en Irak.

Chris Kyle (Bradley Cooper) debe decidir si tiene que matar a un niño en su primera incursión, como francotirador, en Irak.

En la reseña dedicada a la anterior película de Clint Eastwood ‘Jersey boys’ (este es el link) el que suscribe destacaba que entre las temáticas del cine del director californiano abunda la violencia, la fatalidad, el pesimismo y la personificación de un ‘fantasma’ que aplica la violencia para defender a la comunidad agredida: «El pesimismo acaba dominando todo, constatando los deseos no cumplidos. Siempre existe un momento violento, una cisura que crea el distanciamiento: la asunción de una verdad no desvelada (el rostro triste de un hijo, la contemplación de uno mismo frente al espejo, el descubrimiento de un engaño o el simple golpe de la violencia inapelable)».

Chris y Taya viven un romance ideal. Pero su felicidad queda interrumpida por los atentados salvajes de Bin Laden contra las torres gemelas. Tampoco la infancia de Chris puede decirse que haya sido perfecta, pero existían reglas de convivencia gracias a la presencia de un padre tradicionalista y republicano. La iglesia, el uso de las armas, los consejos del padre inculcando fortaleza a sus hijos para proteger al más débil (ser «perro guardián para protegerles de los lobos») forman parte de esos recuerdos mostrados como fogonazos de la memoria. El mundo idealizado, creado a semejanza del padre, nunca es como uno espera. La violencia hace su aparición, crea obligaciones, irrumpe sobre la felicidad deseada y pone al hombre frente a la dicotomía de «ser para la comunidad» o ser para uno mismo. El espacio iraquí y el pequeño grupo de SEALs acaba enfrentándose a otra realidad diferente a la vivida en América. Chris apunta con su arma a un niño que porta un proyectil de mortero. Debe decidir si matarlo o no. Se trata de esa «verdad desvelada por un golpe de violencia inapelable».

«La fatalidad es la que rompe los sueños y desmiembra a las comunidades. Nace de una violencia cíclica, inevitable, inherente a los Estados Unidos. Una violencia que domina el final de la vida, que constata el desastre. Por ello sólo queda el fantasma que regresa al punto de partida con el fin de aplicar la violencia y retornar al deseo del pasado. El fantasma exige una reparación en nombre de esa comunidad defraudada y agredida por la violencia. El fantasma es un personaje permeable a la violencia, que no duda en ejercer también la violencia, siempre con un fin reparador. Eso sí, ya solitario, huraño, de pocas palabras. Personaje-mito de carácter indescifrable como reflejo de uno mismo: al final todos somos maleables al mal y nuestra línea de buena conducta queda difusa».

«Necesito que vuelvas a ser humano». Son las palabras dolidas que manifiesta Taya al constatar que su esposo ha dejado de ser humano para vagar como fantasma. La transformación ascendente del hombre corriente, rural, algo corto, al héroe nacional tiene su contrapartida en la transformación descendente del hombre que deja de ser persona, padre de familia, esposo, para ser un fantasma obsesionado, que vuelve al campo de batalla continuamente para ejercer la violencia con fin reparador y salvar a esa «comunidad agredida». El fantasma surge de esa violencia inherente al ser humano y a los Estados Unidos (véase esas escenas de inicio del padre de Chris felicitando a su hijo por el buen disparo que realiza contra un venado), una violencia que va creciendo en intensidad (las diferentes incursiones militares en Irak) y que termina por dominarlo todo. Destruye la comunidad (la muerte de dos compañeros) y constata el desastre. La misión del fantasma es la de «deberse a los demás». Mientras, él desaparece como persona para transformarse en inmortal sanguinario, redentor del orden. Su violencia le lleva a perderse en ese espacio difuso entre el bien y del mal. Y de allí llega a la locura.

En esta escena Taya (Sienna Miller) le dice a Chris Kyle: «Necesito que vuelvas a ser humano».

En esta escena Taya (Sienna Miller) le dice a Chris Kyle: «Necesito que vuelvas a ser humano».

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Comunidad y familia

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«El hombre busca crear y unirse a una comunidad. Una comunidad variada, compuesta de individuos con sus propios problemas y sueños. Las comunidades son grupos humanos que las personas crean como refugio, como amparo ante situaciones de catástrofe previas, una vez conocidas la debacle y las cenizas, comunidades que nacen como medio de alcanzar los sueños y reparar situaciones pasadas. Aunque también comunidades que son mecanismos de defensa contra la violencia exterior, interior o generada propiamente dentro del grupo».

Después de un rodeo Chris regresa con su hermano a casa. Allí descubre a su novia acostándose con un hombre. Tras echarla de casa se sienta en la butaca y ve en la televisión un noticiario que informa de los atentados de Kenia contra la embajada de los Estados Unidos. Es esta cisura, este golpe psicológico lo que le hace ver a Chris que su ‘comunidad’ no es su familia, ni la gente que tiene cerca. Su comunidad debe estar formada por héroes, por gente que respeta a su país, que no tiene dudas en defenderlo en caso de ataque. Una comunidad que lucha por recuperar la estabilidad, reparar situaciones pasadas (los atentados) y que sepa defenderse de esa violencia exterior que les agrede. Su alistamiento en los SEAL le hace ser parte de esa nueva responsabilidad, donde los valores de integridad, disciplina y profesionalidad son fundamentales. Taya detecta pronto esa falla en la personalidad de Chris. Esa dualidad que poco a poco le ira alejando de ella para ser, cada vez más, parte de «los otros».

En las comunidades del cine de Clint Eastwood se busca reconocer las diferencias (el individualismo) más que las semejanzas. Eastwood es un director preocupado por todos y cada uno de sus personajes. Por ello su cine opta por el realismo. ‘El francotirador’ tiene muchas semejanzas con el díptico de guerra formado por ‘Banderas de nuestros padres’ (2006) y ‘Cartas desde Iwo Jima’ (2006). No sólo está la lectura de la comunidad desmembrada por la violencia, la comunidad dañada y amputada, que se ve apartada, ninguneada por la sociedad a la que defendieron. También está esa visión realista del hombre, su individualidad. Cuando Eastwood filma a una persona, su cámara le observa con un cariño infinito. Describe sus sentimientos porque éstos afloran en su superficie. Son miembros de una comunidad, gente que lo han dejado todo para «ser parte de ese grupo» y cuando son golpeados, maltratados, su cuerpo muestra la debilidad, la tragedia (véase la escena en la que Chris visita a su compañero en la cama del hospital, un hombre con el rostro deformado que tiene miedo de que su mujer no le acepte).

El otro parecido con el díptico de la guerra del Pacífico está en esa visión especular de la batalla: Chris Kyle se enfrenta a un semejante del otro bando, Mustafa (Sammy Sheik), un francotirador único, otra máquina de matar como él. Eastwood, como en ‘Bandeas de nuestros padres’, toma partido por el lado americano, pero bien podría haber hecho lo contrario, ésto es, contar la historia de Mustafa, el lado iraquí de la batalla. Eastwood muestra al individuo, no al asesino (la foto con la medalla de los Juegos Olímpicos o el plano en el que se despide de su mujer y su bebé).

Mustafa (Sammy Sheik) es la imagen especular de Chris Kyle. Perfectamente Eastwood podría haber hecho otro film como ‘Cartas desde Iwo Jima’.

Mustafa (Sammy Sheik) es la imagen especular de Chris Kyle. Perfectamente Eastwood podría haber hecho otro film como ‘Cartas desde Iwo Jima’.

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Una gran película

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‘El francotirador’ sobresale en todas las escenas de batalla. Cuatro incursiones militares perfectamente dirigidas. Tanto el uso de planos aéreos que localizan las escenas y permiten al espectador no perderse en el espacio, el uso de cámara al hombro (no muy habitual en Eastwood), el manejo de travellings de acercamiento, casi siempre en ligero contrapicado, el montaje tensado, desarrollado en diferentes localizaciones, aunque todas ellas agrupadas espacialmente. Véase el final de la primera batalla con Kyle disparando desde la azotea, acosado por los disparos de Mustafa, y con un perro que trata de morderle, mientras un asesino iraquí está a punto de matar a un niño. Y la escena de la batalla final con una tormenta de arena que convierte la escenificación en sombras indescifrables, con la mano de Chris Kyle que busca ser rescatada.

GERARDO CREMER

 

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Comments
One Response to “CINE: ‘El francotirador’: Defender a la Patria”
  1. oscar cine dice:

    Oscar,me sorprende tu entusiasmo con esta peli,cinematograficamente aburrida-TODO lo que cuenta,ya esta contado y mejor,en muchos casos-e ideologicamente,algo mas que discutible.
    claro que,ante basura como”perdiendo el norte”puedo entender que esta,le parezca”el cazador”a la peña.

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