Joan Báez: Ronca

Joan Chandos Báez, segundo concierto en Bilbao (foto: Unai Nuño / Palacio Euskalduna).

Joan Chandos Báe en su segundo concierto en Bilbao (foto: Unai Nuño / Palacio Euskalduna).

Martes 17 de marzo 2015, Bilbao, Palacio Euskalduna, 20 h, entradas de 38,50 a 61,50 €.

La mítica cantautora, empero sus reconocidos problemas vocales,

triunfó en su regreso a Bilbao 27 años después de su actuación en la plaza de toros.

 

‘Diamonds And Rust In The Bullring’ (1989).

‘Diamonds And Rust In The Bullring’ (1989).

La previa: La primera y última vez que el icono hippie de la canción protesta Joan Báez actuó en Bilbao fue el 1 de julio de 1988 en la Plaza de Toros de Vista Alegre. La contrató el alcalde Gorordo, del PNV, quien prometió que esa cita sería perpetuada en un LP titulado ‘Live In Bilbao’ (En vivo en Bilbao). En esos lejanos tiempos analógicos apenas nadie pudo escucharlo, y algunos (muchos) ni creían en su existencia. Pero sí: en 1989 se publicó el disco, nominado ‘Diamonds And Rust In The Bullring’ (Diamantes y roña en el coso), que en la globalidad actual cualquiera puede oír en Internet, por ejemplo en YouTube. Ahí se pueden chequear varios temas que entonó en castellano (‘El preso número 9’, ‘Gracias a la vida’, el final con ‘No nos moverán’), uno en euskera (‘Txoria Txori’ de Mikel Laboa) y otros standards (‘No Woman No Cry’ de Bob Marley, el góspel a capella ‘Swing Low Sweet Chariot’, o el beatleniano ‘Let It Be’). Tal artefacto se ha reeditado el 13 de enero, en vinilo de 200 gramos de tirada limitada (así de bien cuenta Carlos Benito lo que marearon a la Baez hace un cuarto de siglo estos locos bilbaínos). BEV JOAN BAEZ cartel euskalduna

Joan Chandos Báez (Staten Island, Nueva York, 1941), de ascendencia mexicana aunque chapurrea muy mal el castellano, volvió a Bilbao en una gira por Italia, Portugal y España. Regresará a Europa en verano: para actuar por Alemania, Austria, Francia y Reino Unido. Joan Báez suele oficiar en trío con ella a la voz solemne y la guitarra acústica, más dos subalternos: Dirk Powell (violín, banjo, mandolina, guitarra, acordeón y teclados; «Dios dio a éste una sobredosis de talento», ha dicho su jefa de un multiinstrumentista que ha tocado con Emmylou Harris, Steve Earle, Kris Kristofferson, Linda Ronstadt o Jackson Browne, y que fundó el grupo cajun Balfa Toujours) y el propio hijo de la lideresa, Gabriel Harris (percusión; místico, hinduista y africanista, ha percutido para Grateful Dead, Santana, Don Cherry…).

O. C.

 

El bolo: Se llenó el Palacio Euskalduna, aunque no se agotaron las entradas, el martes para ver a la diva hippie de la canción protesta Joan Báez (Joan Chandos Báez, Staten Island, Nueva York, 1941), de regreso a Bilbao 27 años después de su actuación en la plaza de toros de Vista Alegre en 1988, cuando a trompicones se grabó un disco del evento. Entonces apenas se celebraban conciertos en Bilbao, y menos de figuras internacionales. Pero hace muchos años que ya se ha modernizado la ciudad y normalizado la escena hasta el punto de que las agendas no dan de sí para tantos actos de toda condición que albergan sus locales.

El respetable elegante que ocupó las butacas del Euskalduna era bastante femenino, nostálgico sin duda, y entregado de antemano a la figura de la exnovia de Bob Dylan y madre del percusionista de su trío. De las rentas vive la Baéz, de la memoria de esos años y de los cancioneros ajenos, pues, aunque cuelgue la etiqueta de cantautora, interpreta canciones ajenas, varias de Dylan además. La opinión general es condescendiente con la figura ‘buenista’ de esta cantante descendiente de mexicanos que no habla más español que el de sus canciones, aunque seguramente la mayoría de los espectadores de Bilbao tragaran saliva cuando salió la Baez con diez minutos de retraso (ya habían brotado palmas de protesta) y leyó un papel donde en castellano informó de que «tengo un problema con mi voz, pero he decidido dar el concierto. Mi voz será más baja, más intimista, más frágil».

Solemne el gesto, cana como Chavela, con tatuaje a modo de pulsera (foto: Unai Nuño / Palacio Euskalduna).

Solemne el gesto, cana como Chavela, con tatuaje a modo de pulsera (foto: Unai Nuño / Palacio Euskalduna).

Sí, además fue una voz más ronca. Al principio parecía que se ahogaba, que no llegaba, y en una pieza postrera frenó una frase para volverla a entonar. Sin embargo, entre el calor del respetable rendido de antemano y los continuos sorbos de lo que parecía té, la diva libró la velada.

En las taquillas se anunciaba que el concierto duraría una hora y 45 minutos, pero a la postre se prolongó durante una hora y 34 minutos, y ni tan mal. Le dio tiempo a cantar casi todo lo previsto, dejándose en el tintero el ‘Suzanne’ de Leonard Cohen y poco más. En total interpretó 22 canciones, reservando fuerzas, sin llegar a los tonos altos, pretiriendo su solemnidad de soprano en pro de una ronquera folkie tipo Dylan o Sabina veteranos, dando todo el rato sensación de desvalida y con sus escuderos -el guitarrista Dirk Powell y el percusionista Gabriel Harris- tocando aún más suavito para estar por debajo de la jefa (de la madre en el caso del segundo, recordamos).

Desde la fila 26, el trío con Dirk Powell, Joan Báez y su hijo Gabriel Harris (imagen de móvil: Torkel).

Desde la fila 26, el trío con Dirk Powell, Joan Báez y su hijo Gabriel Harris (imagen de móvil: Torkel).

Cantó en cuatro idiomas (inglés, español, euskera y árabe), y rebañando las canciones más solventes habría que espigar un correcto y emotivo ‘God Is God’ de Steve Earle para empezar ella sola, la aún más emotiva ‘La llorona’ de Chavela Vargas, una destacada ‘Diamonds & Rust’ crepuscular y vulnerable («you are wonderful / sois maravillosos», soltó al empezarla), la solemne hasta lo sepulcral ‘Tres heridas’, los coros turísticos de la hebrea ‘Dona, dona’ (‘guapa’ le chillaron antes de esta, y ella al acabarla dijo ‘beautiful / bonito’ por el aporte coral local; ah, la corrección política que la guía la hizo continuar contrarrestándolo con un tema árabe, ‘Jaria hamouda’), un ‘Gracias a la vida’ de Violeta Parra (aquí un YouTube con fotos) que fue lo mejor de la cita por alegre y desenvuelto y que extrajo coritos de kantaldi del gentío, más una esforzada y frágil ‘El preso número 9’ en el primero de los dos bises.

Del resto del repertorio, donde hasta cantó apoyándola su asistenta, una morenita oronda, jovezna y bajita típicamente yanqui, incluyó piezas de Dylan (‘It’s All Over Now, Baby Blues’, con ella sin llegar a los agudos), Mikel Laboa (un cogido por los pelos ‘Txoria txori’, con ella leyendo del atril y el Euskalduna coreando tímido), el severo hillbilly ‘Give Me Cornbread When I’m Hungry’ de John Fahey con Báez bailando con su multiinstrumentista Dirk Powell (aquí hubo palmas populistas y fue la pieza más ovacionadísima hasta el momento; yo comenté «lo más pachanguero, lo que más aplaude la gente», y «toda la vida ha sido así, lamentablemente», añadió Torkel a mi vera derecha), una floja ‘Long Black Veil’ de Johnny Cash donde no alcanzó ni la profundidad vocal ni el dramatismo del maestro, un ‘No nos moverán’ que no se creyó nadie para abrir el primer bis, el sermón laicista y sentimentaloide ‘Imagine’ del soberbio John Lennon, y el segundo bis con un ‘Blowin’ In The Wind’ coral, tímido y catequista. Al evacuar el teatro, nadie puso pegas, porque pudo haber sido mucho peor: por la debilidad de su voz, por la impostada postura reivindicadora de cualquier causa perdida, por la nostalgia y por el grupo escaso (big band, lo llamó ella irónica al presentar a los músicos gran banda, orquesta).

OSCAR CUBILLO

Comments
2 Responses to “Joan Báez: Ronca”
  1. oscar cine dice:

    Me parece que fallo todo.la inmensidad del escenario eclipso al terceto-joer,se pude pedir casi 70 eurazos a la peña por un MAL MUSIKETAN????-la baez curso mate tooodo el bolo y yo me aburri como una seta desde la segunda cancion,cuando intui q habia sido un error ir…gratis.
    hasta jon,que defiende lo indefendible en musica y no t digo en cine,comento q “discreta”.
    ah,muy jipi pero 3 dias en el sheraton.no,no…no nos moveran(del bufet,entiendo).

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