CINE: ‘Loreak’: La metáfora de las flores

BEV LOREAK 0 cartel

*

Texto por GERARDO CREMER

*

Estreno en cine: 31 de octubre de 2014

*

Directores: José María Goenaga y Jon Garaño

*

Calificación: 4 estrellas sobre 5

*

Trailer de ‘Loreak’

 

Se estrena en DVD y Blu-Ray ‘Loreak’, enteramente hablada en euskera. Junto a ‘Magical Girl’ y ‘La isla mínima’, compuso en el Festival de San Sebastián de 2014 una demostración del excelente y renovado estado de forma del cine español

***

Narración interior y exterior

***

El prólogo de ‘Loreak’, una sucesión de planos de fuerte belleza compositiva, reúne a las tres mujeres protagonistas en una secuencia de montaje que busca trasladar al espectador un estado de ánimo melancólico: Lourdes (Itziar Ituño) aparece de espaldas, bajo la lluvia en la noche, con la cámara al ralentí, distinguiéndose el golpeteo de la lluvia sobre su paraguas; Teresa (Itziar Aizpuru), una señora mayor, vestida de luto, silenciosa, en una habitación oscura, de frente a la cámara; Ane (Nagore Aramburu), también de frente a la cámara, sentada en una silla, contra la pared, en plano medio pero esta vez en una habitación luminosa.

Los directores, José María Goenaga y Jon Garaño, se comprometen con la estética, con la importancia de la forma de una película encuadrada en el género del melodrama. Un melodrama cerrado al conflicto exterior, a cualquier influencia de lo político o social en su narración: un melodrama introspectivo que apenas da oportunidad a la influencia del mundo exterior sobre los personajes. Curiosamente dos de ellas, Ane y Lourdes, están claramente delimitadas en sus centros de trabajo. Ane en una obra de construcción, trabajando diariamente en una caseta de obra, y Lourdes en una cabina de peaje. Dos espacios delimitados y cerrados, extensiones de una manera de vivir que tiende al aislamiento, traducciones escénicas de los conflictos interiores que ellas sobrellevan. Estos escenarios permiten que el contacto con el exterior de estas mujeres se traduzca en posiciones de cámara externas al decorado, visualizaciones, por ejemplo, que recuadran el marco de la ventana de la caseta de obra, como si fuese una proyección de su interior desde una pantalla.

El trabajo, al igual que el contexto socio-político en el que estos personajes se mueven, aparece escindido de sus necesidades y preocupaciones. Este hecho remarca esa sensación de aislamiento vital. ‘Loreak’ no encierra, como otros dramas personales, a sus protagonistas en sus casas. No, los personajes se mueven, trabajan, conocen a gente. Pero todo ello no llega a influirles. A pesar de la capacidad emotiva y comprensión hacia las protagonistas del film, éstas se mantienen siempre encerradas en sus mundos interiores. Por ello, al acercarse a ellas, en muchas ocasiones este acercamiento se intenta desde el exterior: contempladas desde el silencio, viéndoselas vocalizar palabras inaudibles a través de cristales de ventanas u observadas desde lo alto por el operador de grúa de obra, Beñat (Josean Bengoetxea), con sus prismáticos, tal como lo hacía James Stewart en ‘La ventana indiscreta’ (1954) de Alfred Hitchcock.

La mirada exterior y la representación del mundo a través de los espacios recuadrados en la ‘La ventana indiscreta’.

La mirada exterior y la representación del mundo a través de los espacios recuadrados en la ‘La ventana indiscreta’.

Una vista de ‘La ventana indiscreta’.

Una vista de ‘La ventana indiscreta’.

Interior y exterior entran en conflicto en la narración del film. En una de las primeras escenas de la película se ve a Ane dentro de un autobús, camino del trabajo. Una secuencia que bien podría haber sido eliminada y cuyo único fin es reflejar el contacto real de Ane con el exterior. Goenaga y Garaño filman la escena en un continuo juego de miradas de Ane hacia los pasajeros, un juego entre el apartamiento y la curiosidad, el miedo y la necesidad del otro. En otro momento, es ella la que es observada. Los directores vascos la encuadran desde un plano elevado, en un pronunciado picado, un plano aéreo que desciende y se acerca al personaje. Una extraña posición de cámara que resulta distante: no se aprecia el rostro de la protagonista y resulta incongruente con lo anteriormente visto. En otra escena Ane y Teresa se encuentran en una cafetería, pero su conversación queda silenciada al ser observadas desde el exterior por Lourdes, que las contemplan a través del cristal del local, enmarcándolas e impidiendo escucharlas.

‘Loreak’ funciona de manera equilibrada gracias a una narración que alterna puntos de vista, exteriores e interiores, limitando el conocimiento del espectador al observador en cada momento y, por consiguiente, ocultándole la información para crear un ligero suspense.

***

Melodrama de mujeres

***

‘Loreak’ presenta a los personajes mediante bloques narrativos secuenciales. El primero corresponde a Ane. Una mujer a la que se le diagnostica una menopausia precoz. La composición estética y la puesta en escena de las secuencias en las que participa Ane están muy remarcadas. Su tristeza es luminosa. La luz es fundamental para expresar el sentimiento de decaimiento. Su existencia necesita de luminosidad, como las flores, para expresar su belleza. Pero la luz, al igual que sus intentos por relacionarse con el exterior, a veces resulta inaprensible, tan penetrante que acaba ahogándola.

Javier Aguirre, director de fotografía de ‘Loreak’, consigue dar significados al uso de la luz.

Javier Aguirre, director de fotografía de ‘Loreak’, consigue dar significados al uso de la luz.

La parte de Ane en ‘Loreak’ evita los movimientos de cámara, compone las planificaciones del plano (lo que se conoce como ‘puesta en escena’) con extremado cuidado esteticista, dando significación a la luz y jugando con la observación externa de los hechos. Toda una metáfora visual y compositiva que remite a que el personaje de Ane vive como un ramo de flores. Goenaga y Garaño inciden en subrayar este acercamiento (del objeto al personaje) mediante repetitivos encuadres, a modo de naturalezas muertas pictóricas (a veces iniciados con rápidos travellings de acercamiento previo al encuadre perfecto), de los misteriosos ramos de flores que recibe Ane todos los jueves.

***

Estética ligada al melodrama

***

Una lección básica del cine que los grandes del género (John M. Stahl, Douglas Sirk, R. W. Fassbinder o Pedro Almodóvar) conocen perfectamente. Lo narrativo y lo estético deben complementarse y reforzarse mutuamente. Las flores, en la sección dedicada a Ane, no funcionan sólo como metáfora de la protagonista, sino que tienen naturaleza narrativa. Ane recibe flores de un desconocido en un momento de su vida en el que la posibilidad de amar (por problemas físicos y de relación de pareja) parece haberse perdido para siempre. Las flores son el incidente incitador (que decía Robert McKee) que mueve a Ane a tratar de cambiar su situación interior (de ‘valor’, según terminología McKee), abriendo un nuevo frente personal (enfrentarse a su pareja) y buscando una solución en el exterior (el misterioso remitente de las flores) para resolver su conflicto.

Los ramos de flores son los elementos narrativos, estéticos y metafóricos de ‘Loreak’.

Los ramos de flores son los elementos narrativos, estéticos y metafóricos de ‘Loreak’.

Y es gracias a esa apertura con el exterior, a esa lógica estética que transforma a Ane en ‘objeto observado’, lo que permite abrir la narración al observador (Beñat) y, con ello, al otro grupo de mujeres (Lourdes y Teresa) que dan forma al melodrama.

La segunda parte de ‘Loreak’ se centra en el matrimonio de Beñat y Lourdes. Un matrimonio complicado por las difíciles relaciones de Lourdes con la madre de Beñat, Teresa. Lourdes será representada estéticamente en el film mediante el desequilibrio y la ruptura. Aquí la cámara, cuando se concentra en Lourdes, es más móvil y la luz y fotografía tienen un fuerte carácter pictórico que remarca la inestabilidad e inseguridad. En cambio, los planos dedicados a Teresa son más sólidos y conservadores, aunque tétricos, y remarcan bien la supremacía matriarcal vasca.

La inestabilidad de Lourdes...

La inestabilidad de Lourdes…

... frente a la firmeza de Teresa remarcan estéticamente el enfrentamiento narrativo entre ambas mujeres.

… frente a la firmeza de Teresa remarcan estéticamente el enfrentamiento narrativo entre ambas mujeres.

Goenaga y Garaño dicen haberse inspirado en el director polaco Krzysztof Kieślowski (la trilogía ‘Tres colores’, 1993-1994) para conseguir esa mezcla de cine melodramático estético y de suspense. En mi opinión, la película se acerca más al movimientos de un nuevo cine español donde se encuentran Jaime Rosales (‘La soledad’, 2007), Carlos Vermut (‘Magical Girl’, 2014) y Jordi Cadena (‘Elisa K.’, 2010) directores donde el aprendizaje de cine, el conocimiento de las expectativas del espectador, la construcción narrativa y el uso del montaje, junto a la importancia que se da a la veracidad en las interpretaciones, son la base de sus películas. Hasta hoy, estos directores han optado por un cine melodramático, donde lo interior y lo estético no evitan que en sus narraciones el suspense y el misterio sean los detonantes del interés del espectador hacia lo que se está proyectando.

GERARDO CREMER

Anuncios
Comments
One Response to “CINE: ‘Loreak’: La metáfora de las flores”
  1. Leyyva dice:

    Me ha fascinado el análisis. La película es una joya y leyendo esto he descubierto aspectos que había pasado por alto. ¡Gracias!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: