Boo Boo Davis: En vías de extinción

Boo Boo Davis, arcano del blues, superviviente del género, afortunado en su senectud (foto: Mr. Duck).

Boo Boo Davis, arcano del blues, superviviente del género, afortunado en su senectud (foto: Mr. Duck).

Jueves 16 de abril, Bilbao, Kafe Antzokia, 21.30 h, 12-15 €.

(Al vocalista y armonicista negro y bigotudo Boo Boo Davis (nacido James Davis en Drew, Mississippi, en 1943) le señalan como salvaguarda del blues genuino del Misisipí, aunque su estilo es eléctrico, a veces lisérgico como Jimi Hendrix. Su biografía destaca que él mismo cantaba en los campos de algodón y que no fue a la escuela, con lo cual no sabe leer ni escribir. A los cinco años su madre le llevó a la iglesia y él se puso a soplar la armónica y a cantar. A los 13 tocaba la guitarra y a los 18 aporreaba una batería de latas de latón en una banda familiar donde figuraban su padre, Sylvester Senior a cargo de varios instrumentos, su hermano menor Sylvester Junior a la guitarra y su hermana Clara a la voz. Asegura Boo Boo que en su propia casa han tocado leyendas del blues como John Lee Hooker o Elmore James.

En abril del 2000 encaró su primera gira europea, y desde entonces al menos regresa dos veces cada año. Un canción suya, ‘I’m So Tired’, sonó bastante en la televisión yanqui. Desde ese 2000 ha editado ocho discos, el último titulado ‘What Kind Of Shit Is This?’ (Black & Tan, 14), definido como ‘high voltage electro blues’ y parangonado con un Howlin’ Wolf experimental. Lo presentó en trío persiguiendo el groove, el ritmo hipnótico al modo de R.L. Burnside, Junior Kimbrough y demás especímenes aislados en Mississippi. Moló la cita y así la contamos).

OSCAR CUBILLO

El trío integrado en vivo en triangulo como el trío del pianista de jazz latino Michel Camilo (foto: Mr. Duck).

El trío integrado en vivo en triangulo como el trío del pianista de jazz latino Michel Camilo (foto: Mr. Duck).

Bluesman negro a la antigua usanza es el genuino Boo Boo Davis (Drew, Mississippi, 1943): habla con acento ininteligible, recogió algodón y no fue a la escuela, con lo cual no sabe leer ni escribir aunque sobre el tablado del Antzoki al sostener en su mano el rotulador presumía de que autografiaría los CDs que vendería al acabar su bolo del jueves. Vendió muchos, la verdad, y es que desde ahí, sentado en un lateral del tablado, el vocalista y armonicista se metió en el bolsillo a la peña variopinta presente (chavales sonrientes, mujeres asombradas, músicos de blues venidos incluso de regiones limítrofes, una pléyade de fotógrafos atentos…) en un bolo creciente y progresivamente más ovacionado (la fina Miss Madeira no fue la única que opinó que le costo arrancar, pero es que Boo Boo no se oía por monitores y se le veía incómodo), lo cual le animó a alargarlo.

Al final del largo bolo, la larga cola de los espectadores que han comprado el CD y desean se lo autografíe Boo Boo (foto: Mr. Duck).

Al final del largo bolo, la larga cola de los espectadores que han comprado el CD y desean se lo autografíe Boo Boo (foto: Mr. Duck).

En 108 minutos interpretó 19 piezas mayormente originales, y en el solicitado bis cayó un ‘Dust My Broom’ de Elmore James con el correspondiente bottleneck y apuntando a la apoteosis con dos falsos finales. Ofició en formato trío sin glamour, ni falta que hace: dos blancos a la guitarra y la batería y el negro en vías de extinción Boo Boo a la voz y armónica. Los tres, veteranos con camisetas, bigotes y barbas, canas y grasas, recrearon el sonido de los juke joints sureños, los bares apartados que animan al paisanaje preferentemente afrorural que también sale al río a pescar (o al pantano). Amalgamaron el nervio ritmanblusero de los primeros Fabulosos Thunderbirds (esa Stratocaster incisiva con dos pegatinas en su caja que decían ‘blues sucks’ y ‘air guitar hero’), lanzaron más guiños a Howlin’ Wolf (la voz cavernosa) y a Jimmy Reed (el fraseo insistente y minimal de la Strat) que a Muddy Waters (las raíces en Mississippi) y al BB King temprano (que también, sobre todo en un tema que sugirió el ‘Rock Me Baby’), generaron lapsos hendrixianos dirigidos por el hacha con su wah wah, ejecutaron ritmos canónicos como el walkin’ bass sin sonar a verbena y el boogie sin evidenciarlo, se refrenaron en un par de piezas de delicado soul (una en plan country algo Percy Sledge), en un instrumental de guitarra-batería remitieron a la Jon Spencer Blues Explosion y elevaron mucho hipnotismo postrero a menudo con ambiente de Luisiana a modo de epílogo de un encuentro que nos hizo pensar que presenciamos un acto de los que ya no son frecuentes, porque sus protagonistas se están muriendo de puro viejos. Ah, qué poco le queda al blues…

OSCAR CUBILLO

Octavo y último disco: ‘What Kind Of Shit Is This?’ (Black & Tan, 14).

Octavo y último disco: ‘What Kind Of Shit Is This?’ (Black & Tan, 14).

 

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Comments
One Response to “Boo Boo Davis: En vías de extinción”
  1. oscar cine dice:

    Admito q en la primera pense”uf,que discretos”pero en la cuarta estaba enganchado y en la sexta hipnotizado.para que glamour cuando se es el puto amo?sobresalientes.
    a ver si te equivocas y no se cumple tu-razonable-pronostico.larga vida al blues.

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