Gisela Joâo: Enamoradora

Su espalda especular y su delantera espectacular, no solo por el vestido rojo vaporoso (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Espalda especular, delantera espectacular, vestido rojo y guitarra portuguesa (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Miércoles 22 de abril, Bilbao, IV Ciclo Noites de Fado, Sala BBK, 20 h, 19 €.

‘Gisela João’ (Valentim, 13).

‘Gisela João’ (Valentim, 13).

La inauguración del cuarto ciclo Noites de Fado, que ofrecerá cinco conciertos entre el 22 de abril y el 17 de junio, dejó el miércoles sólo una veintena de entradas sin venderse en la taquilla de la Sala BBK para ver a la cantante Gisela Joâo (Barcelos, 1983; esta es su web). Con 17 años se trasladó a Oporto con la excusa de estudiar diseño, pero en realidad pretendía cantar en una casa de fado. Su último disco, ‘Gisela João’ (Valentim, 13), superventas en Portugal, recibió el galardón a la artista revelación por la omnipresente Fundación Amália Rodrigues. Este enero la cantante ha agotado el aforo en el Coliseu de Porto y el Coliseu de Lisboa, de lo cual se enorgullece. En su amena introducción, el locutor Joseba Martín nos contó que Gisela es la mayor de siete hermanos, que suele afirmar que «el fado no es triste, es intenso», y que entre sus tatuajes luce uno de una guitarra portuguesa.

Entonando dramática, entreviéndose uno de sus tatuajes (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Entonando dramática, entreviéndose uno de sus tatuajes (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Y para lucida, su estampa: apareció con un vaporoso vestidito rojo que mostraba sus muslos, elevada sobre unos taconazos de zapatos también rojos (luego por comodidad se los cambió por unas playeras, lo cual aprobó Miss Madeira, profesional de la moda), nos regaló sonrisas enamoradoras enmarcadas por su melena lisa hippie y simétrica, hizo reverencias y hasta nos lanzó besos con la mano durante un concierto en cuarteto de 85 minutos y 17 piezas en los que alternó lentos trágicos, teatrales, de voz ronca que agradaría a Scott Fitzgerald, con números animados, titilantes y cuasifolk en los que danzó pizpireta, alegre y animada.

Sí, no solo tiene una cara linda la diminuta Gisela, sino que sabe cantar y explicó numerosas de sus interpretaciones en un castellano esforzado, simpático e inteligible. A menudo actuó sentada en una silla junto a un gran espejo, en el lateral izquierdo, interpretando de perfil, como aislándose del respetable cual niña tímida. Pero fue un buen concierto, con el trío de guitarra portuguesa-guitarra española-guitarra bajo acompañándola de cine. Nada más acabar la primera canción, la gradación melodramática de ‘Madrugada sem sono’, la señora de mi vera manifestó aplaudiendo: «¡qué fuerte ha empezado!». Y entonces Gisela pidió que nos sintiéramos como en nuestra habitación para disfrutar de la música, que quien quisiera bailara, batiera palmas o cantara, que esa cita era una fiesta de emociones y que no quería ver caras serias.

Sentada de perfil en el lateral izquierdo (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Sentada de perfil en el lateral izquierdo (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

De seguido folklórica resonó Gisela en ‘Vieste do fim do mundo’, y reveló que sus canciones hablan de amor antes de ‘Meu amigo está longe’ (este es el clip), con las guitarras acompañando la melancolía, lo que contrastó con el primer momento contento, ‘Señor Extraterrestre’, un tema humorístico con aire de carnaval brasileiro. Para ‘Voltaste’ se quitó los tacones y la cantó de cara al espejo, y luego evocó añorante su infancia en el norte portugués en ‘Pomba branca’, previo al instrumental donde aprovechó para hacer mutis y regresar en zapatillas.

Melódica y perfilada en el lateral hizo ‘Vieirinha / Laberinto’, y a partir de ahí fue alternando alegrías rítmicas en las que bailaba como en un pasacalles (‘Casa da mariquinhas’, los ritmos festeros norteños ‘malhoes’ agrupados en el popurrí cuádruple –antes de esto contó que cuando se mudó a Lisboa la llamaban gallega por ser de Barcelos-, ‘Bailarico saloio’ o la ultimísima: ‘Antigamente’ este es el clip-) con tempos lentos de dramatismo fadista (el marasmo de ‘Naufrágio’, la compungida ‘Cançao grata’ –sobre superar las rupturas sentimentales-, etc.). Va camino de ser muy grande en el fado la pequeña Gisela Joâo, ¿qué apostamos?

OSCAR CUBILLO

Nelson Aleixo (guitarra lusa), Gisela Joâo (voz), Francisco Gaspar (guitarra bajo) y Ricardo Parreira (guitarra española) (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Nelson Aleixo (guitarra lusa), Gisela Joâo (voz), Francisco Gaspar (guitarra bajo) y Ricardo Parreira (guitarra española)
(foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

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