Vetusta Morla: En constante crecimiento

BEV VETUSTA MORLA BEC CARTEL

Viernes 1 de mayo, Barakaldo, Bilbao Exhibition Centre, 21.30 h, 25-30 €.

Tercer CD, ‘La deriva’ (14).

Tercer CD, ‘La deriva’ (14).

Vetusta Morla es un sexteto madrileño que llega más allá de los límites comerciales naturales del indie pop, una escena musical ésta tan a menudo constreñida a la clandestinidad debido a sus propias carencias y falta de facultades. Los vetustos, como nadie les hacía caso, en 2008 autoeditaron su disco debut, ‘Un día en el mundo’, y dieron el campanazo. Con el devenir han crecido paso a paso de modo artístico y profesional. En este crecimiento constante ya van por su tercer trabajo, ‘La deriva’ (2014), en cuya larga gira ya actuaron en Bilbao. Llenaron la Fever con 1.500 espectadores, agotando las entradas con mucha antelación… ¡y sin haber publicado todavía el disco! (así lo contamos en este blog).

Fueron tales la expectación positiva, los resultados cosechados, la satisfacción conseguida y los objetivos cumplidos en ese arranque de gira que Vetusta Morla se atrevieron a romper los parámetros del indie pop patrio (el pop más independiente, algo minoritario a priori) organizando una gira por grandes pabellones que pasaría por Barcelona (dos días: uno agotado con 4000 personas, el otro con 3.200 más invitados), el Estadio Olímpico de Sevilla, la Feria de Muestras de Valencia, el Barclaycard Center de Madrid (aquí ya han agotado los 15.000 tiquets para el concierto del 23 de mayo) y el BEC, donde actuaron el viernes 1 de mayo, en pleno puente, suscitando el interés de unas 4.500 personas (4.200 de pago más 300 invitados y prensa según las cifras oficiales).

La comunión del público predispuesto y cantarín ante el anzuelo luminotécnico de los seis de Tres Cantos (imagen de móvil: Nerea).

La comunión del público predispuesto y cantarín ante el anzuelo luminotécnico de los seis de Tres Cantos (imagen de móvil: Nerea).

Vetusta Morla dieron un macroconcierto. En el BEC caben unas 15-16.000 personas (Fito Fitipaldi las mete), pero colocaron el escenario a mitad de pista, taparon con telones parte de las gradas y se respiró el ambiente de los grandes bolos (como en su día vimos ahí a Pereza). También hubo ambiente desde los prolegómenos: el metro viajaba lleno de hípsters (modernos con barbas, coincidimos con varios andaluces), había botellón en la explanada delantera y los bares de enfrente esteban a tope de peña (amistamos con unos de Burgos: vaya escote el de Merche). Un macroconcierto sacado adelante con el afán de muchos profesionales, aparte de los seis músicos. En los créditos finales, como si fuera una película, se plasmaron los nombres de decenas de personas, entre ellas … ¡cinco conductores!

A las 20.30 teloneron Rufus T. Firefly y Vetusta Morla dieron un show de 24 canciones en dos horas exactas. Quizá menos intenso que el que ofrecieron en la sala Fever en mayo pasado porque ya conocíamos el cancionero y bastantes efectos luminotécnicos. Pero cursó solvente, espectacular, efectista y fiel a su idiosincrasia ilustrada, curiosa y a veces técnica (ahí están los vocablos que usan en su tema ‘Cuarteles de invierno’: prosoviético, epicentro, leyes de la física, salvoconducto…). Con tal vocabulario consiguen que el amplio respetable, mixto y recién treintañero de promedio, se implique en el repertorio asaz parsimonioso (esos coros que se elevaban a oleadas desde la primera canción, ‘La deriva’) e incluso se identifique (desde la rabia e indignación post 15-M no panfletaria a la vulnerabilidad existencial o, ejem, la latente autoconmiseración).

El sexteto en plena acción sobre el escenario esta vez con menos vatios de luz (foto: Ignacio Pérez / El Correo).

El sexteto en plena acción sobre el escenario, en este instante con menos vatios de luz (foto: Ignacio Pérez / El Correo).

Los coros se elevaban a la mínima oportunidad, ya se ha dicho. Debido al tono agudo de las voces, se percibía más la participación de las féminas, que siempre cantan más y eran mayoría entre el aforo, como demostramos empíricamente cuando los miles de personas evacuaban el inmenso BEC y como intuimos en mitad del gentío: observando en ciertas direcciones los vectores sólo atravesaban a mujeres, algunas muy jóvenes. Entre ellas, Miss Madeira dándolo todo: coreando desde los tarareos vetustos hasta esa sentencia que proclama a pleno pulmón «¡hay tanto idiota ahí fuera!» en ‘Sálvese quien pueda’, usando el rojo katxi de kalimotxo como micrófono imaginario, bailando contoneándose, alzando los brazos para dar palmas, fumando a escondidas…

Evacuación del gentío que vio el macroconcierto desde la pista, en pie (imagen de móvil: O. C. E.).

Evacuación del gentío que vio el macroconcierto desde la pista, en pie (imagen de móvil: O. C. E.).

Que las mujeres sean fans de un grupo es síntoma del éxito comercial del mismo. Y los exitosos Vetusta Morla dieron un bolo medido, al principio con más exhibición de luces y vídeos (los tonos naranjas de ‘Fuego’ –este es el clip-, los ciclistas de ‘Tour de Francia’…) y por el epílogo con más relevancia de las imágenes simultáneas de ellos mismos en acción en la pantalla rectangular (muy interesantes las captadas por las cámaras cenitales). Y así, en ese ambiente de bolo especial, de macroconcierto con el mismo atractivo que el que cosecharía un grupo internacional, entre el cuarto de centena de canciones que interpretaron Vetusta Morla conducidos por su maestro ceremonias agitado y flaco, el cantante Pucho, se podrían espigar además títulos como el indignado ‘Golpe maestro’, el progresivo ‘Pirómanos’ que enlazó con el postfunk como haría Bunbury, la musicalidad de ‘Saharabbey Road’ con sus lalalás finales, el folk latino tipo Xoel López ex Deluxe en ‘Maldita dulzura’, el pop afilado de ‘Mapas’, la lírica notable de ‘Fiesta mayor’, clímax en comunión con el público en ‘La cuadratura del círculo’, y los dos bises potentes, intensos, con dejes Strokes en ‘Valiente’, con éxtasis casi en ‘El hombre del saco’, y con muchos móviles y cigarrillos titilando entre la masa humana mixta en el adiós con ‘Los días raros’, la gradación tipo Bowie espacial.

OSCAR CUBILLO

Los seis de Vetusta Morla saludando abrazados al final del show (foto: Facebook Vetusta Morla).

Los seis de Vetusta Morla saludando abrazados al final del show (foto: Facebook Vetusta Morla).

Comments
One Response to “Vetusta Morla: En constante crecimiento”
  1. Héctor dice:

    “Que las mujeres sean fans de un grupo es síntoma del éxito comercial del mismo”…

    Vaya tela, tú…

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