Helder Moutinho: Serio y formal

Ricardo Parreira (osada guitarra portuguesa), Helder Moutinho (voz, hermano de Camané),  Marco Oliveira (viola o guitarra española) y Fernando Araújo (bajo) (foto: Mikel Martínez de Trespuentes).

Ricardo Parreira (osada guitarra portuguesa), Helder Moutinho (voz, hermano de Camané),
Marco Oliveira (viola o guitarra española) y Fernando Araújo (bajo) (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Martes 19 de mayo 2015, Bilbao, IV Ciclo Noites de Fado, Sala BBK, 20 h, 19 €.

Tercera de las cinco citas del IV Ciclo Noites de Fado en la sala BBK este martes. La única no protagonizada por féminas, la única que no cae en miércoles. Ofició el vocalista Helder Moutinho (Oeiras, 1969), dueño del restaurante y casa de fados lisboeta Maria da Mouraria, sito en la Casa da Severa, y hermano de los también fadistas Pedro Moutinho y el más conocido Camané. Hizo 16 piezas en 80 minutos, sentado o en pie, con los ojos cerrados casi siempre, con la palabra ‘saudade’ brotándole por doquier, escoltado por un trío de guitarras portuguesa y española más bajo, conjuntado, concentrado, exquisito y moderno (qué osado el de la portuguesa).

Helder, dueño del restaurante y casa de fados Maria da Mouraria, sito en Casa da Severa, Lisboa (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Helder, dueño del restaurante y casa de fados Maria da Mouraria, sito en Casa da Severa, Lisboa
(foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Sin partituras interpretaban los músicos, mientras que el serio y formal Helder Moutinho, con la red de un atril y una chuleta a sus pies donde traducía al ‘portuñol’ algunos pasajes de sus letras, con buenos modales e introversión de vate sensible. Digamos que se puso en marcha en la tercera pieza, que empezó a transmitir a partir de entonces. Miss Madeira «flipó» (sic) con su voz masculina doliente y Helder encadenó las canciones con más aire de cantante melódico (un número exangüe escoltado solo por guitarra española, luego la balada adulta ‘Nem ventos nem madrugadas’), de chansonnier incluso (mucho afrancesamiento palpitaba en su acento: en la severidad de ‘Vida’, en el pop de musical ‘Promessas’…), que de fadista, aunque hubo fado, claro (‘Fado bailado’, solemne, digno compungido –aquí en directo-; el dramático y prolongado ‘Fado Menor’, con la segunda voz del guitarrista Marco Oliveira; o el agradecimiento a los poetas lusos al abrir el bis con ‘Fado locoura’, donde canta que sin las letras de esos poetas no habría fado ni fadistas como él), y a veces fado de ritmos alegres (uno casi zíngaro, luego ‘O Que Sobrou da Mouraria’, y ‘Lisboa menina e moça’, donde buscó el corito del respetable). Ah, al arrancar el bis halagó Helder: «un festival de fado fora de Lisboa, fantástico».

OSCAR CUBILLO

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