Leiva: Record mundial (+ entrevista)

BEV LEIVA ARRIAGA 2015 CARTEL GIRA

Jueves 4 de junio 2015, Bilbao, Teatro Arriaga, 20 h, entradas de 17 a 35 €.

El jueves se vendieron hasta las butacas de escasa visibilidad del concierto que Leiva dio en el Arriaga. A la entrada se creó una larguísima y flaca cola de joveznos mixtos sobre todo. Muy guapas ellas, por cierto. Recuerdo que no he visto mujeres tan hermosas como en algún concierto de Pereza en el Antzoki. Pregúnteselo a Pato. El caso es que el ex Pereza nos avanzó en entrevista que en un teatro le gusta dar chous más íntimos, pero no cumplió su palabra y saturó la escena con electricidad y confianza interactiva entre los ochos músicos, notándose que ya llevan 100 fechas de la gira de su segundo disco, ‘Pólvora’ (Sony, 14).

Su bolo de 22 canciones en 108 minutos fue creciente, arrancó con mal sonido (la primera, ‘Los cantantes’; salió y ya le gritaron fenómeno), poco adaptado al entorno y algo envarado (EN el soul ‘Cerca’ recordó a M-Clan; estas dos las tocó vestido con su chupa vaquera con galones), aunque alcanzó momentos soberanos, caso de la stoniana ‘Animales’ de Pereza o de ‘Palomas’ con sus estribillos ascendentes, los focos alumbrando a la gente y la atmósfera de soul melódico adaptable a un teatro. En el segundo cuarto (había varios jugadores del Bilbao Basquet en un palquito lateral) Leiva se puso popero (‘Afuera en la ciudad’ en plan Motels, la perezosa ‘Por mi tripa’ vía Sidonie, ‘Pólvora’ y su lírica dolida) y desagradó a varios roqueros presentes, pero demostró que domina la situación por ejemplo en ‘Vértigo’: él a solas con su Telecaster y un leve apoyo postrero de su hermano Juancho, con el resto de la banda mirándole quieta.

El octeto al completo: su hermano Juancho (guitarra Gibson SG), Manuel Mejías Martos (bajo), Leiva (voz y Telecaster y acústica),  El Niño Bruno (batería), Tuli (saxo), Luis Miguel Romero (percusión), Pachechín (trompeta) y Cesar Pop (teclados y acústica) (Foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

El octeto al completo: su hermano Juancho (guitarra Gibson SG), Manuel Mejías Martos (bajo), Leiva (voz y Telecaster y acústica),
El Niño Bruno (batería), Tuli (saxo), Luis Miguel Romero (percusión), Pachechín (trompeta) y Cesar Pop (teclados y acústica)
(foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

A partir de la pieza doce, toda la segunda mitad fue un derroche a base de caña total (‘Cómo lo tienes tú’, de Pereza, americanista, con apoyo coral del respetable mixto que se creía la letra de malo, con el guiño al ‘Hey Jude’ beatleniano, con los punteos de los dos hermanos circulando por la tarima…), fulgor rock con buena letra (‘Miedo’ –con guiño al ‘Supejunkies’ perezoso-, ‘Eme’…), el rock and roll aún inédito ‘Sixteen’, que dedicó a Tarque, «el mejor cantante de España», y a Fito, «el único del que la gente se alegra de que le vaya bien en este país de envidiosos» (este es el clip de la canción con los tres roqueros hispanos), mensajes para ellas (‘Ciencia ficción’, otra con estribillo creciente y tumbao stoniano que desembocó en cadencia más loureed, y con ‘coreografía’ tipo Jorge Drexler desenfadado), más un largo epílogo con la peña en pie en ‘Superhermanas’ (Pereza, la peña seguía en pie), la ansiedad contagiosa de ‘Mirada perdida’ (ah, qué estribillos, de llorar: con los ojos en llamas…; aquí los músicos de la banda se pusieron a bailar en círculo entre ellos), y el bis con su ‘Vis a vis’ acústico y a solas, un raro y festivo ‘Hace calor’ de Los Rodríguez (dijo que solo la tocan si se sienten a gusto, y ni siquiera estaba consignado el título en el setlist), los coros oooh-oooh envolviendo el principio de ‘Terriblemente cruel’ (más estribillos redondos subrayados a pulmón por los espectadores) y el adiós con el ‘Lady Madrid’ de Pereza, con elogios previos a Bilbao, donde más a gusto se encuentra después de su ciudad, confió en una presentación en la que agradeció la ‘lealtad’ del respetable local, al que pidió que durante tres o cuatro minutos no usara los móviles para «vivir las emociones en tiempo real. Puede ser un record mundial: mil y pico personas sin móvil». Y, según la acababa, Leiva besó a cada uno de sus músicos y se despidieron todos bailando ante su público. Y él hizo mutis el último del octeto, no sin antes besar el suelo del Arriaga.

OSCAR CUBILLO

Barbado, con sombrero, tatuadísimo y con camiseta de Los Ángeles 1984 (foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

Barbado, con sombrero, tatuadísimo y con camiseta de Los Ángeles 1984 (foto: Enrique Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

 

+++ ENTREVISTA +++

***

«Con el rock and roll pago el arroz y la leche y la miel y los huevos»

***

Abonando los costes de una caravana de 18 personas y jugándose su dinero en cada bolo,

el exPereza va acabando la gira de más de 100 conciertos de su segundo álbum, ‘Pólvora’

 

Leiva (José Miguel Conejo Torres, Madrid, 30 de abril de 1980), exPereza, fue el lado simpático y tierno de ese popular y extinto combo del rock madrileño más comercial y exitoso entre las féminas. Se supone que sigue siendo amigo del más aristado Rubén Pozo, quien en esta etapa en solitario de ambos está disfrutando de menos aceptación. Mientras Rubén hace salas pequeñas y bares, Leiva se pasea por salas grandes y por teatros. Leiva asentó su posición en solitario con su debut irregular, ‘Diciembre’ (Sony, 12), y se reafirmó con su reválida, ‘Pólvora’ (Sony, 14), más compacta y seria.

En la gira de más de cien conciertos de este segundo disco, recaló en dos teatros vascos al frente de una caravana de 18 personas. 18 sueldos que ha de pagar él, pues va a taquilla: alquila el local, apoquina 21 % de IVA y 10 % de SGAE de cada entrada, abona hoteles, comidas y carreteras, y las soldadas de técnicos y músicos, entre ellos su hermano Juancho, el guitarrista, el líder de Sidecars.

El jueves 14 de mayo hablábamos por teléfono con Leiva, que se ubicaba así: «Estoy en Menorca. Tenía cuatro días libre entre concierto y concierto y me escapé a un pueblito de aquí que me gusta mucho. Ahora voy al aeropuerto a coger el avión para San Sebastián». Que ruede la grabadora:

Caes muy bien. Mi compañero Carlos Benito (este es su blog) con más de 20 años de profesión, escribió en un post que eres el entrevistado más agradable que se ha topado.

Bueno, no creo que caiga bien a todo el mundo. En el caso de tu compañero imagino que le traté con respeto y educación, pero no creo que yo sea un tipo que caiga bien a todo el mundo. Me encanta que me lo digas, pero tu amigo debe estar acostumbrado a que le traten peor.

No, ja, ja… También cae muy bien.

Me quito importancia. Soy un tío normal. Tengo momentos buenos y regulares, pero a la gente con la que me relaciono y trabajo procuro tratarla bien, nada más.

‘Diciembre’ (Sony, 12)

‘Diciembre’ (Sony, 12)

Con tu segundo CD, ‘Pólvora’, has estado al menos cuatro veces en Bizkaia en año y poco. Eso es mucho. La primera en el Kafe Antzokia, que llenaste en abril del 14 (aquí lo contamos), luego en fiestas de Bilbao en Abandoibarra en agosto (aquí lo contamos), después en el cine-teatro municipal de Santurtzi, y ahora de nuevo en el Arriaga.

No es casualidad. Desde siempre, y me refiero a la etapa con Pereza, ha sido una plaza complicada. El País Vasco se nos resistió bastante y, desde que salí con el disco pasado, ‘Diciembre’, el primer sitio en que agotamos fue Bilbao. A diferencia de otras ciudades, donde se redujo mucho todo el público comparado con el que teníamos con Pereza, en Bilbao parece que se amplió. Y esto ha sucedido en el País Vasco. Terminó Pereza, empecé mi nueva aventura, y todo ha salido especialmente bien. Ha sido el lugar en el que mejor acogida han tenido los dos discos. Hemos ido haciendo las cosas de modo natural, tocando en los dos teatros que en mi caso son favoritos: el Arriaga (Bilbao) y el Victoria Eugenia (San Sebastián).

Luego salieron las fiestas de Bilbao. Aunque nunca hago conciertos gratuitos, ni en toda esta gira ni en la del disco anterior. Hace muchos años que abandoné los conciertos gratuitos, y precisamente hice ese por gratitud hacia la gente del País Vasco. Por cómo se estaba portando conmigo. Es sorprendente la acogida ahí desde que terminó Pereza. Y todo está surgiendo de modo natural.

¿Cómo recuerdas el concierto de fiestas de Bilbao? Estuvo muy bien. ¿Viviste las fiestas?

Bueno, primero leí una crítica de la que estoy muy agradecido, por cierto (esta misma linkeada antes). Aunque fui tres días antes, ya que tengo buenos amigos en Bilbao, no pude vivir las fiestas porque estábamos tocando y la multitud me apabulla mucho. No porque me conozcan y me den la coña, sino porque desde niño me agobia mucho la multitud. O sea que no me moví por las fiestas.

Y el show pues lo recuerdo muy bien. En esas circunstancias, cuando tocas para tanta gente, pues no todo el mundo ha ido a verte, porque muchos van ahí porque son fiestas y porque es el concierto grande de ese día. Pero bueno, se notó la educación y el respeto que tiene el público vasco. Sales a tocar y la gente escucha y me trata bien. Y es una gozada. Veníamos muy rodados con la banda. Creo que llevábamos casi 70 shows y recuerdo que tuvimos un día bueno, un supershow con la banda engrasada. Hace poco, en la furgoneta, ahora que nos quedan diez o doce conciertos de la gira, recordando cuáles habían sido los buenos, Bilbao era uno de ellos.

Con la chupa de los galones, en fiestas de Bilbao, agosto 2014 (foto: Peru Urresti / El Correo).

Con la chupa de los galones, en fiestas de Bilbao, agosto 2014 (foto: Peru Urresti / El Correo).

Todos tus bolos son de pago dices. ¿Y es diferente el ambiente en uno al aire libre que en una sala cerrada?

Sí. No sé explicarte por qué, porque la gente paga una entrada igual. Pero yo tengo la sensación de que al aire libre hay algo en el ambiente y la gente se lo quiere pasar bien. No solo viene a escuchar, sino también a participar en el espectáculo. Varío un poco el repertorio, muevo tres canciones y me permito menos tocar algún medio tiempo. O no saco la acústica para tocar dos o tres temas con ella, lo que sí hago en salas. Al aire libre la gente eso lo soporta peor. No sé por qué. Entonces hago un repertorio un poco más enérgico y me suelo reservar una parte como más íntima para las salas. Me cuadra más. A lo mejor es una cosa mía.

¿Y los conciertos de los teatros cómo los encaras, con la gente sentada?

Es complicado, porque parte del público por lo general va a un teatro a verte y enseguida se quiere levantar. A un músico puede parecerle que si no se levantan es muestra de que no está conectando bien. Pero mi gran reto en un teatro, aunque parezca extraño, es mantener a la gente sentada y escuchando. Me encanta. Es difícil hacer un show en un teatro y que eso ocurra, porque tendría que ser en un formato totalmente acústico. Pero en el momento en que tienes una batería, dos guitarras y una sección de metales ahí azuzando, es difícil aguantar sentado.

Y la verdad que no tengo formatos o shows diferentes para tantas cosas. Lo que hago es variar cuatro o cinco temas. Con el público de un teatro a veces te unen unas cosas muy bonitas, porque en ciertos momentos el público escucha sin sentir esa necesidad de participar cantándolo todo. Y cuando eso ocurre, para mí es un poco insuperable. Tocando en un teatro con una dinámica bajita y que el público lo entiende y escucha, para mí es un momento alucinante.

Con camiseta ligera en el Teatro Arriaga (foto: Carlos García Azpiazu).

Con camiseta ligera en el Teatro Arriaga (foto: Carlos García Azpiazu).

Vienes en octeto soul con metales. Cuesta mantener esa alineación. Con lo cual es un logro dando tantos conciertos.

Vamos a hacer unos 110 conciertos de este disco. Todos a taquilla. Es decir, jugándomela en todos yo. Es un acto de fe. Es cierto que ahora las cosas van mejor y que ‘Pólvora’ es un disco que ha funcionado y me puedo permitir llevar todo lo que llevo en el 80 % de los conciertos. En ‘Diciembre’ no me lo podía permitir, pero lo llevé por apostar por una carrera y por mostrar algo así. Si tú crees en ello… Ahora los números me salen mejor, aunque hay días que no. Pero es una apuesta por un formato, por ir a tocar a una sala con ocho músicos ahí. Podría ir con cuatro músicos y dos focos y el técnico y el de pea. Podría montármelo para cobrar el triple, pero bueno, es una apuesta por la música y por tener una carrera.

Insisto en que es un privilegio poder hacerlo, no solamente es una hazaña heroica.  Mientras me lo pueda permitir… Me gusta el formato y todos los de la banda somos amigos desde chavales. Somos del barrio. Y me gusta salir con mi banda de gira. Mientras me lo pueda permitir lo seguiré haciendo. Dando un espectáculo a la altura de lo que vale un concierto.

Ya.

Que son 25 pavos. 25 pavos es una fortuna para cualquiera. No me imagino yendo, no sé, en acústico y cobrando 25 pavos. Creo que hay que estar a la altura del ‘esfuerzazo’ que hay que hacer ahora para pagar un ticket.

Tú te has quedado con la mayor parte del público de Pereza. Estás teniendo más éxito que Rubén (Pozo) en solitario. ¿A qué crees que se debe? ¿A la suerte? Porque cantabais los dos en Pereza. No es el típico caso de que se marcha el cantante de un grupo y arrastra con él al público.

Bueno, pues es muy complicado para mí responderte. Por muchos motivos. Depende de lo que sea el éxito. Para mí no se traduce en popularidad ni en número de discos vendidos. Mi carrera está teniendo más popularidad que la de Rubén, pero para Rubén quizá el éxito es tomar la decisión final por él mismo, a diferencia de antes, que lo consensuábamos todo entre los dos. No tengo idea de a qué se debe que haya un mayor número de personas que están viniendo a verme, comprando tickets o discos. No hay una fórmula concreta para hacer las cosas bien o mal y todo es subjetivo en la música.

Yo considero que Rubén debería vivir dignamente de la música y tener una carrera grande, porque creo que se la merece por su talento. Yo creo que los dos estamos haciendo las cosas como queríamos hacerlas cuando paramos Pereza, porque cada uno sentía esa necesidad. En mi caso, cualquier cosa que ocurra en mi carrera, éxito o fracaso, siempre se lo atribuiré a las canciones. Si la cosa ahora ha crecido y ha conectado con la gente, insisto en que es por culpa de las canciones.

La reválida: ‘Pólvora’ (Sony, 2014).

La reválida: ‘Pólvora’ (Sony, 2014).

¿Has notado que has crecido desde tu primer disco, ‘Diciembre’, a este ‘Pólvora’, que pienso que es mejor, bastante mejor?

Sí. La verdad es que ha crecido mucho todo, a nivel de público sobre todo. De repente, se ha pasado de estar metiendo 300 personas en Jaén a meter 1.500, de hacer una Riviera y media a hacer cuatro. Todo ha crecido al doble o el triple. El truco de esto no va de tener más o menos promo…

No te pregunto por el crecimiento del público, sino del artístico personal tuyo. A pesar de tu larga experiencia.

Ah… Bueno, creo que hacía muchos años que no me juntaba con un productor a trabajar. Creo que las canciones estaban más finas, más inspiradas… Aunque en ese momento no me diera cuenta, creo que al ponernos a escribir cuando se terminó Pereza teníamos ambos dos una presión encima que no dejaba que salgan las canciones con naturalidad. Creo que a nivel musical el disco suena mejor, está mejor tocado, está mejor escrito. La banda está sonando mejor, lo tenemos un poquito más claro… Y, joder, yo creo que somos todos un poquito mejores. Toda la banda somos mejores y el disco es mejor.

El Niño Bruno, que les ha hecho mejorar a todos, según Leiva (foto: Carlos García Azpiazu).

El Niño Bruno, que les ha hecho mejorar a todos, según Leiva (foto: Carlos García Azpiazu).

La verdad es que entró el Niño Bruno a la batería y cuando tocas con un gran batería es automático que todo el mundo se convierta en mejor. Esto es así. Cuando tienes un gran batería detrás que encima está trabajando para la canción, pues todos somos mejores. Se han dado una serie de circunstancias por las que todo el proyecto es mejor ahora que antes.

Dos hermanos en la misma banda, Juancho, el de Sidecars, y Leiva, el ex Pereza (foto: Nuria GD).

Abril 2014, estreno en el Antzoki, con los dos hermanos, Juancho, el de Sidecars, y Leiva, el ex Pereza (foto: Nuria GD).

¿Y cómo es tocar con tu hermano en la banda, con Juancho?

Pues es un lujo poder tocar con él. Tenemos un lenguaje común absoluto y es un tío que para mí toca muy bien. No está tocando conmigo por ser mi hermano. Yo soy muy exigente con mi música y con mi trabajo, y nunca tocaría con él porque fuera mi hermano. Él es quien más ha crecido de todos, tocando la guitarra, haciendo coros… Nos entendemos, todo el mundo está contento con su rol en la banda, y Juancho es un tío que te lo pone muy fácil. Toca muy bien y escribe canciones.

Cuando tocas con gente que escribe canciones ya hay algo muy ganado. Todo el mundo toca para la canción. Si tiene que tocar menos, lo entiende. Si tiene que tocar un solo más corto, lo entiende. Mi banda es un gusto y un lujo de lo que realmente alardeo. Tengo grandes músicos, pero sobre todo parte de ellos escriben canciones, lo cual es muy importante a la hora de hacer sonar un espectáculo, ¿no?

¿Qué significa el rock and roll para ti?

Realmente es mi trabajo. Antes era una cosa que me hacía sentir especial y rebelde. Me parecía formar parte de algo que el resto de amigos no y que a mis padres no les gustaba. Formaba parte de una cosa que era, buf, excitante. Y con el tiempo me he dado cuenta que se ha ido convirtiendo en mi trabajo. Cuando tienes 17, 18 y 19 años se te llena la boca llamando rock and roll a todo. Cuando tienes de 20 hasta 30, te cuesta más, ¿no? Entonces empiezas a cuestionarte qué es rock y qué no es rock. Y ahora, con 35 años, te digo con toda seguridad que mi vida es el rock and roll. Al margen de tener guitarras más o menos distorsionadas, el rock and roll es mi trabajo, es mi vida, y pago el arroz y la leche y la miel y los huevos con el rock. Eso, buf, es un privilegio del copón.

¿Y te molestan esos ataques a tu autenticidad, que yo creo es indudable, por parte de los llamémoslos talibanes del rock?

Hombre, al principio sufres porque se está poniendo en duda algo que es injusto. Pero es lo que sucede y todo tiene una explicación relativamente lógica. Cuando un grupo se hace grande o popular y empieza a escucharlo tu vecina, automáticamente cargas contra él. Lo popular se convierte en vulgar siempre. Pereza hizo mucho ruido, sonábamos en la radio, y esto incomodó a un montón de gente y se empezó a crear una duda sobre si nosotros éramos o no de verdad.

Pero nosotros venimos de tocar en todas las salas donde no toca nadie. Toda la vida hemos sido de ir a tocar y volver a casa, y bocata en la furgo y dormir en hostales y hoteles, y tocar, y tocar y tocar. Seguimos la trayectoria del libro del rock, de meterte en una furgo y hacer giras.

Al principio sufres con esas críticas, pero luego no. Yo hace mucho que no toco para demostrar nada. Hubo una temporada que sentía necesidad de demostrar de dónde vengo, pero realmente ahora me da igual. Salgo a tocar con mi banda, disfruto, sé lo que somos y lo que no. Sé cómo sonamos. Soy muy consciente de lo que tengo y de lo que soy. Y si todavía va alguno diciendo ‘oye, pues esto no sé qué’, la verdad que ahora mismo me da exactamente igual. No me importa. Durante una época, cuando éramos más chavales Rubén y yo, no lo entendíamos. Pero hace mucho que no sufro. Salgo a tocar ahí y ya te digo que sé lo que tengo, sé lo que soy, de dónde vengo, y lo demás ahora mismo no me hace sufrir.

Me llaman para abrir para los Stones, y dices, ‘hostia, claro’. Aquí es donde se cierran las bocas. Vamos a abrir un show para los Stones y al que no le guste que se… que se joda, je, je…

Abrazando a su Telecaster, al público del Arriaga (foto: Carlos García Azpiazu).

Abrazando a su Telecaster, al público del Arriaga (foto: Carlos García Azpiazu).

Antes comentabas que sois amigos en la banda. Te iba a preguntar que da la sensación de que sois una banda, no uno con sus mercenarios. Te pregunto: ¿Cuántos viajáis en cada concierto y cómo?

Viajamos en dos vehículos. Uno con toda la banda, que somos ocho, más el conductor. O sea, con una furgo de nueve plazas llega. Viajamos todos juntos. Y luego otra furgo con todos los técnicos, que son… otros siete. Espera que cuente: técnico de monitores, técnico de pea, dos backliners, producción… Ocho. Sí, somos ocho por dos, 16, 17… Salimos 18 personas. Cada vez que salimos de Madrid yo tengo que llegar a cubrir 18 sueldos.

De los 18, con 14 llevo once años. No es que seamos amigos, somos más. Los otros tres son el trompetista Pachequín, mi hermano (Juancho) y el Niño Bruno a la batería. Con el resto llevo toda la vida.

La verdad es que, bueno, a algunos les prima más la profesionalidad musical, y a mí también, pero luego se pasan muchísimas horas fuera del escenario. Tienes 22 horas y media que no estás tocando y solo hora y media encima del escenario. Bueno, tengo que sentirnos banda y familia y entendernos más allá del escenario. Me costaría mucho contratar a un bajista y quedar en la furgoneta y decirle, ‘hola, me llamo Leiva, ¿tú cómo te llamas?’, Fran, y salir y tocar hora y media con él. Por el momento no lo concibo. Igual soy un romántico y un día me caigo del guindo y digo ‘esto es insostenible’, pero llevo unos cuantos años tocando con amigos y de momento me compensa.

La última pregunta. En las fiestas de Bilbao vimos que llevabas una pegatina en la Telecaster que ponía ‘Lucy In The Sky With Diamonds’. ¿La sigues llevando?

Bueno, es una pegatina que me regalaron hace muchos años y la colgué ahí en la guitarra. Independientemente de la pegatina, es de una de mis bandas, si no mi banda favorita de todos los tiempos, ¿no? La pegué en una Telecaster que tenía, se me machacó la pegatina de tanto show, la volví a comprar, y con el tiempo me acompaña. Además es un tema de los Beatles al que tengo especial cariño. Y bueno, al final sin darme cuenta demuestra una vez más el apego que tengo a los Beatles, ¿no? Conforme pasa el tiempo siento que, joé, me vuelven locos los Stones, me vuelven loco… yo qué sé…  Jefferson Airplane, me vuelven loco miles de grupos, pero me doy cuenta de que los Beatles al final son la gran banda para mí. La que más he escuchado y la que más me ha enseñado.

ÓSCAR CUBILLO

Salidos finales, tras el bis, del octeto madrileño bien avenido (imagen de móvil: remitida).

Salidos finales, tras el bis, del octeto madrileño bien avenido (imagen de móvil: remitida).

Comments
One Response to “Leiva: Record mundial (+ entrevista)”
  1. oscar cine dice:

    Bueno,reconozco que no es muy mi rollo,pero es el clasico ejemplo de tio al que se puede respetar.como dirias tu,para mi el bolo fue clarisimamente en U.yo en la parte central me aburri.con claridad ademas y durante media decena de canciones.pero en conjunto,casi todo funciono.
    De el nivelon tias”champions league”hablamos otro rato…uf

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