14º Azkena Rock Festival / ZZ Top + 9: Marionetas a cámara lenta

Dusty Hill y Billy Gibbons en el Azkena (foto: Koldo Orue).

Dusty Hill y Billy Gibbons, ZZ Top en el Azkena (foto: Koldo Orue).

Viernes 19 de junio 2015, Vitoria, Mendizabala, 52 € + gastos, bono dos días del festival 79 € + gastos.

BEV 14 AZKENA CARTELPrimer día del Azkena. Flojo en general (justito sin más el gran cabeza de cartel, ZZ Top), con decepciones (Dubrovniks) y muermos o casi (Television incluso para algunos fans). Entre lo mejor estuvieron D-Generation, y por los horarios solapados no pude ver a Lee Bains III, de lo mejor para muchos de los que lo vivieron. Todo en Mendizabala parecía más reducido (el escenario principal, las barras… no había carpa…) y oficialmente se da la cifra de 13.915 asistentes el viernes.

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ZZ Top sacaron adelante su show con oficio labrado durante cinco décadas y carisma inoculado a la masa mediante vídeos que reprodujeron en escena a baja altura

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Nueve horas de rock sin interrupción las mías el viernes en Mendizabala. Sin solución de continuidad. Sin tiempo de respiro. Con kalimotxo y churros, nada más. Sin drogas, je, je… Ese viernes, cuando acababan de atronar las pantallas de sonido en uno de los tres escenarios, antes de que diera tiempo a la parroquia roquera de acercarse a otro tablado, a lo lejos se oía que había empezado el otro concierto. Sin apenas posibilidad de abrevar en las barras (tardaban en servirte), ni de avituallarte (la de colas humanas que irradiaban los puestos de comida; 15 euros un bocata de jamón ibérico le cobraron a uno), ni de ir al baño (cuentan que las chicas se quejaban de que había pocos servicios, de las colas eternas y algunas de que no había papel; los chicos se aliviaban contra las vallas del recinto).

Pues el viernes discurrió así, de aquí para allá y sin parar. Nueve horas yo sin descanso y sin posibilidad de ver a todos los grupos, pues los escenarios 2 y 3 programaban a la vez, ya lo sabíamos. Así estuve hasta que llegaron los grandes cabezas de cartel de la primera jornada: ZZ Top, blues rock tejano de carretera más americano que los hot dogs. Media hora antes de su salida, ya había un gran gentío apretado reservando sitio. Destacaban por sus voces y entusiasmo muchos espectadores veteranos, ansiosos ante lo que se les presentaba. Una cita con la leyenda y la propia nostalgia. Al poco de arrancar el show estos tipos se pusieron a gritar «más volumen», y al acabar se quejaban de que habían tocado poco tiempo, diez minutos menos de lo previsto.

Los tres de ZZ Top y una pantalla a ras de suelo (imagen de móvil: Josetxo Río Rojo).

Los tres de ZZ Top y una pantalla a ras de suelo
(imagen de móvil: Josetxo Río Rojo).

En total ZZ Top interpretaron 17 piezas en 80 minutos. Los tres texanos sonaron con volumen insuficiente (se podía hablar perfectamente sin gritarse al oído); las pantallas que reproducían los videoclips que les hicieron millonarios estaban colocadas demasiado bajas, a ras de suelo, con lo que dificultaban la visibilidad; y su repertorio rítmicamente minimalista y eminentemente hostelero fue ejecutado a tempo ralentizado. Es que están muy mayores, pues son los tres mismos que empezaron en Houston allá por 1969 según la Wikipedia en inglés (en español lo data en 1970). Hace 46 años que se juntaron Dusty Hill (66 años), el bajista barbado, Billy Gibbons (65 años), el flaco y barbado líder que solo usó tres guitarras (Telecaster rojiza descascarillada casi todo el bolo, una cubierta de piel de borreguito para el ‘Legas’, y en el bis una Gibson SG customizada), más el baterista Frank Beard (Frank Barba, el único que se la afeita, de 66 años).

Están muy mayores ZZ Top y se subrayó cuando actuaban contrastados con sus imágenes de los vídeos de los 80, de hace 30 años, la era en que se convirtieron en millonarios e iconos transversales. Entre la ralentización ejecutoria y lo básico del cancionero, ZZ Top parecían marionetas a cámara lenta, en escena con sus luengas barbas rubicundas como de otro siglo, sus sombreros sin glamour, sus gafas oscuras (Billy Gibbons se las subía disimuladamente para mirar en el setlist qué canción era la siguiente), y sus movimientos morosos, cuidadosos y con prevención.

Cuando sonaba el ‘Foxy Lady’ de Jimi Hendrix (imagen de móvil: Rapa).

Cuando sonaba el ‘Foxy Lady’ de Jimi Hendrix (imagen de móvil: Rapa).

A pesar de lo antedicho, fue el mejor concierto ofrecido por ZZ Top de los tres que les he visto: en los 90 en La Casilla de Bilbao (donde el pésimo sonido impidió distinguir nada), en el Bilbao BBK Live 2008, y esta del ARF 2015. Aquí, en Vitoria, la peña se mostró predispuesta desde el principio, con los coros apoyando el inaugural ‘Got Me Under Pressure’, pero entre el escaso volumen y la ralentización audiovisual no acabaron de despegar ‘Waitin’ for the Bus’, un insatisfactorio ‘Jesus Just Left Chicago’, el estribillo casi AOR de ‘Gimme All Your Lovin’’, una rutinaria versión del ‘Foxy Lady’ de Jimi Hendrix y otra del standard ‘Catfish Blues’ entonado por Dusty Hill.

Hasta el tema 11 no empezaron a volar y les quedaron muy bien el espeso blues-rock ‘Cheap Sunglasses’ (aquí Gibbons mostró la palabra ‘beer’ -cerveza- desde la parte de detrás de la Telecaster), el boogie sincopado ‘My Head’s in Mississippi’ (cuando Billy Gibbons intentó cambiar la palabra Mississippi por Vitoria, pero la audiencia no picó el anzuelo) y el motero ‘Sharp Dressed Man’ (cuando Gibbons se marcó un fugaz pase de baile celebrado por los que les dio tiempo a verlo). En el ‘Legs’ usaron bajo y guitarra con piel de borrego (y el vídeo les mostró más jóvenes), y en el bis se lo montaron bien con el clásico ‘La Grange’ (y la peña tarareando el riff) y el cierre con el chuleta ‘Tush’.

Los vizcaínos Highlights antes del festival, que abrieron ellos oficialmente (foto: Facebook).

Los vizcaínos Highlights antes del festival, que abrieron ellos oficialmente (foto: Facebook).

El resto

Al final, ZZ Top fue de lo más destacado de la renqueante jornada inaugural del 14 ARF. El honor de abrirlo en las campas acotadas de Mendizabala recayó en el único grupo vasco de todo el cartel, el cuarteto vizcaíno Highlights, contratado por haber sido elegido el mejor de Euskal Herria entre todos los participantes del pasado concurso Villa de Bilbao. Guitarreros afilados y con dos cantantes que se alternan, a los Highlights se les notó el influjo de los melódicos Thin Lizzy –expreso en la camiseta de un guitarrista– y a alto volumen presentaron los temas de su EP y alguna canción nueva «para mover el bullanga. Un poco de boogie», como la presentaron. Se quejaron del calor (el sol daba de cara en el escenario 2, que careció de la protección de la carpa) y acabaron preguntando al público si creía en los ovnis –algunos levantaron la mano– porque acabaron su set con el ‘Shoot Shoot’ de UFO, que también dedicaron a su guitarrista Michael Schenker.

Un rato pude catar de los rockabillies galaicos del Mad Martin Trio, unos estilistas ilusionados ante la oportunidad y el gentío que les veía en el tercer escenario. Su sonido pulcro, con mucho de psychobilly, se notó muy marcado por el Reverendo Horton Heat, de quien versionaron el ‘Like A Rocket’. Hicieron un boogie que etiquetaron como blues de Texas y el cantante llegó a decir: «el que no conozca esto no merece estar aquí». Casi me voy, pero procedió a tocar el ‘Folsom Prison Blues’ de Johnny Cash.

En contra de lo que cabía suponer, los Sven Hammond no acudieron con metales. Es que han cambiado todo su concepto: antes atendían por Sven Hammond Soul y hacían funk jamesbroniano y soul sudoroso con solos jazzísticos, pero ahora han recortado su bautismo y eliminado vientos. Su sesión vespertina arrancó con sabor a decepción a base de rock ácido, melodías hippies místicas y una ampulosidad vulnerable aindiada muy brit-pop. Pero su rollo se puso a crecer a mitad del bolo, no solo porque mejorara la acústica. Amasaron boogie algo Status Quo donde dejaron agachada, acuclillada, a toda la peña, prosiguieron con hard boogie con aire de fiesta de Manchester (‘The Blues Has Come To Town’ o algo así) y se despidieron con funk a lo Sly And The Family Stone, cuando el cantante negro de barba luciferina ya se había metido a toda la explanada en el bolsillo. Al despedirse, el líder del Hammond indicó que tenían CDs a la venta y avisó de que el día después, el sábado, actuarían en el centro de la ciudad (y ahí les vi un ratito y montaron una fiesta aún más grande, con el público en pleno entregado).

Después actuaban The Dubrovniks, una de tantas leyendas del rock australiano underground, esta resucitada 20 años después. Ellos ironizaron diciendo que «venimos de los 90» y estuvieron muy flojos y decepcionantes. Mucho mejores en disco, actuaron en septeto: tres guitarras, dos coristas, bajo y batería. Con aire de frikis australianos, que ya es decir, el sol les daba en la cara y al público, en el cogote. A pesar de que tienen que estar acostumbrados al sol, por australianos, lo sufrieron y hasta hicieron bromas de sus calvas durante un cancionero largo, dilatado, aburrido y menguante con blues pantanoso en plan sus paisanos los Scientists (‘Cry Baby Cry’), un tributo a los Ramones como lo harían los Stranglers, una canción lisérgica sobre la Revolución Francesa, más paludismo con bongos y exotismo, rock aburrido (‘Run Baby Run’)… Ni siquiera remontaron en el epílogo con rock Crazy Horse ni con punk reminiscente de The Damned. Una desilusión personal. The Dubrovniks se solapaban con los neoyorquinos The Last Internationale en el escenario tres, con el batería de Rage Against The Machine y una chica cantante en sus filas. Pensé que debía haber ido a esto, pero después me contaron que también estuvieron mal.

Había ganas de calibrar la propuesta del guitarrista de rock and roll vintage nacido en Tulsa, Oklahoma, J.D. McPherson. Hace dos días tocaba en los bares, pero ahora su disco ‘Let The Good Times Roll’ ha sido editado por la multinacional Universal y pudo actuar en el escenario principal, el único que no se solapaba con otros tablados azkeneros. Desde esa tarima actuó en quinteto, con saxofón, pianista asiático y un batería hipster. Sexy y campero, con el flequillo peinado hacia atrás, con la misma ética y estética de John Paul Keith –otro guitarrista americano que tocaría y triunfaría en este 14º Azkena–, J.D. McPherson hizo 14 canciones: híbridos entre los Cramps y los Black Keys –a los que sonó mucho material–, boogie vía los Fabulosos Thunderbirds, R&R tipo Jim Jones Revue sin salvajismo o con Little Richard en el punto de mira, jump con escobillas, tropicalismo vía C.W. Stoneking, rock White Stripes, diddley beat con maracas, R&R escuela Cochran y un boogie sincopado y prolongado final en plan Guadalupe Plata. Les quedó demasiado grande el tablado, pues oficiaron como una banda de club sobre una tarima que no llenaron ni con su estilo ni con su presencia, aunque gustaron a la gente. Por cierto, aquí miré hacia los lados y solo había tíos entre el público.

D-Generation y su cruce de luz solar y artificial (foto: Facebook).

D-Generation y su cruce de luz solar y artificial (foto: Facebook).

Lo mejor del viernes lo aportaron los neoyorquinos D-Generation con su punk comercial de MTV. Han pasado los años, se les nota algo gordos y se despeinan para disimular las entradas, pero revelaron electricidad y actitud, épica yanqui y punk ramoniano. Mucho mejores que Dregen Hellacopter, pisaron hasta en el rollete Green Day, en el hardcore y en el power pop. Oficiaron aún con la luz solar pero con los focos logrando algún efecto, y se despidieron con su hit ‘No Way Out’, con la peña coreando y el líder Jesse Malin arrojando vino barato al despedirse.

Después sus paisanos Television repasaron su disco clásico ‘Marquee Moon’ (77). Oficiaron recreativos, introspectivos, copiándose los riffs sincopados y los punteos oblicuos de una fórmula que ha sobrevivido bien el paso de las décadas pero que aburrió entre otras razones porque el lugar no era el más adecuado. Al aire libre, con luz solar y su pose algo distante y desganada, Tom Verlaine y los suyos resonaron bastante a Talking Heads, un poco a reggae, y a Violent Femmes una vez.

A Black Mountain los vimos y oímos de fondo (primero rock a lo Alabama Shakes luego dilataciones lisérgicas) mientras hacíamos cola para comer y beber e íbamos a pillar sitio delante para ver a ZZ Top. No pude ver nada de Lee Bains III & The Glory Fires, aunque quise y me molaban los Dexateens, pero no se puede estar en dos sitios a la vez, grrrr. Y después de los texanos ZZ Top vi por decir que las he visto bastante de las resucitadas L7, que no convencieron más que a sus fans nostálgicos con su chicharra líricamente agresiva, con más poso de metal barriero guitarrero yanqui que de indie rock, sin canciones redondas ni melodías pegajosas (un problema endémico en el rock de los 90) y ejecutado con mucha pose y dinamismo impostado.

Antes de salir nos quedamos a ver el aire retro con vientos de los franceses Nico Duportal & His Rhythm Dudes, ubicables entre James Hunter, Ray Gelato y los Fabulosos Thunderbirds. Pasaron por ritmos que iban desde el boogie antañón al de Nueva Orleans, y con bastantes versiones, como el ‘Oh Baby’ de Johnny Guitar Watson. Repetían en Vitoria doce horas después de su bolo gratuito matutino en la Virgen Blanca y resultó un encuentro retro pero amable.

OSCAR CUBILLO

Nico Duportal & His Rhythm Dudes, selfie en el escenario 3, de madrugada (foto: Facebook).

Nico Duportal & His Rhythm Dudes, selfie en el escenario 3, de madrugada (foto: Facebook).

 

Comments
3 Responses to “14º Azkena Rock Festival / ZZ Top + 9: Marionetas a cámara lenta”
  1. Kike Morey dice:

    Ese mismo en Bllbao, Spandau Ballet repasaba sus todos sus éxitos a un público que regresó a su juventud: https://kikemorey.wordpress.com/2015/06/23/spandau-ballet-2/

  2. oscar cine dice:

    Fue el primero,un dia flojo de verdad.lo mejor highlights-tiene gonadas la cosa-y zz…mas oficio que otra cosa.volumen lamentable.y si,estan muy mayores.y no,el del bbk en 2008-con nuria alucinando a mi derecha-fue MUY superior al de el viernes.en todo.sonido,aptitud y actitud.y en este caso no es una opinon,es un hecho.

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  1. […] que el de su insatisfactoria aunque creciente actuación de abono en el recinto de Mendizabala (así lo contamos). El lunes el combo tulipán arrancaba una gira española de siete días sin descanso (abajo […]



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