High On Fire: Brutal

Monolíticos Jeff Matz (1977, ex Holy Terror, Camarosmith y Zeke), Des Kensel (Connecticut, 1973; ex Mindwar) y el líder de la Gibson Les Paul, Matt Pike (Denver, Colorado, 1972; ex Sleep) (foto: Unai Endemaño).

Monolíticos Jeff Matz (1977, ex Holy Terror, Camarosmith y Zeke), Des Kensel (Connecticut, 1973; ex Mindwar)
y el líder de la Gibson Les Paul, Matt Pike (Denver, Colorado, 1972; ex Sleep) (foto: Unai Endemaño).

Domingo 28 de junio 2014, Bilbao, Kafe Antzokia, 21.30 h, 22-27 €.

BEV HIGH ON FIRE cartelCon demasiada gratuidad se utiliza hoy el adjetivo ‘brutal’. Su uso ha surgido del metal y lo han asimilado hasta los pijos. Una camisa hawaiana ahora es brutal para algunos, por ejemplo. Se pierde la esencia y el lenguaje se desvirtúa. Brutal no fue ni de lejos el concierto estelar de Mastodon en el reciente 14º Azkena Rock Festival, por razones de distancia, volumen y ejecución. Sin embargo, brutal fue el bolo dominical que los californianos High On Fire, teloneados a las 8 por el dúo andaluz Orthodox, dieron en un Kafe Antzokia masculinizado (pocas tías), barbado (que no hipster), entregado (momentos cabeceantes comunales, cuernos espontáneos, bastantes éxtasis singulares…) y enlutado (esa casi uniformidad en las camisetas negras). Fue un bolo brutal por fragoroso (el power trio lo llena todo con su técnica marmórea y rasgada, desde el doble bombo a los punteos enloquecidos, pasando por la loable labor bajista), por su volumen infernal a la altura de Swans (los altavoces soplaban al público como si fueran folios ante un ventilador, los cabellos se erizaban, un chaval dijo al salir «estoy jodidamente sordo»), por su estética (el líder, el guitarrista craso y tatuado Matt Pike, con su bigote y su melena rala en plan el de Nashville Pussy endemoniado, actúa con el torso desnudo y suda tan a chorros que a veces sus escupitajos se mezclan, se confunden), por actitud escénica (a veces eso parecía la banda sonora de ‘300’), por referencias sónicas (Motörhead por la voz rugiente, Black Sabbath y Red Fang por el clasicismo protometálico, los primeros Mastodon por los desarrollos progresivos cañeros, Sleep en los lentos filoblues, los australianos Cosmic Psychos por el garrulismo obcecado…) e incluso por títulos, 13 en 73 minutos belicosos (de los trece, cinco se incluyen en su reciente novedad, ‘Luminiferous’), títulos tipo ‘Rumores de guerra’, ‘Los años sin sol’, ‘Serpientes para lo divino’ o ‘Velocidadlobo’, etiquetables como stoner multiplicado, sludge preciso y heavy metal exageradísimo. Brutal, sí.

OSCAR CUBILLO

El craso, tatuado y sudoroso Matt Pike no dejó de escupir durante el bolo (foto: Unai Endemaño).

El craso, tatuado y sudoroso Matt Pike no dejó de escupir durante el bolo (foto: Unai Endemaño).

*** Conspiranoicos ***

La insobornable, metálica, malagueña e internacional escudería Alone Records organizó la gira española (Bilbao-Madrid-Barcelona) de High On Fire, power-trio yanqui brutal y con actitud al que la promotora andaluza introducía así: «Universalmente reconocidos como una de las bandas más potentes existentes hoy día, High On Fire practican heavy metal del siglo XXI con furia y agresión y han reescrito las reglas del hard rock y el metal a volumen demencial desde su formación en 1998, forjando un sonido y un estilo absolutamente únicos pero a partir de tres claras influencias del pasado: Black Sabbath, Motorhead y Celtic Frost». Insuperable introito.

 ‘Luminiferous’ (Century Media, 15).

‘Luminiferous’ (Century Media, 15).

Tal proyecto se gestó en Oakland, California, en 1998. Su líder indiscutible, el guitarrista y vocalista Matt Pike (Denver, Colorado, 1972), había militado en Sleep, banda pionera del stoner heavy metal legendaria en los 90 y resucitada recientemente. Mike toca siempre con su torso tatuado y sudoroso desnudo. El lunes 22 de junio salió su séptimo álbum oficial, titulado ‘Luminiferous’ (Century Media, 15; en YouTube se puede oír entero) y producido por Kurt Ballou, guitarrista de Converge y sonorizador de álbumes de Torche, Kvelertak, All Pigs Must Die, Today Is The Day, Jesuit…

Ballou también produjo lo anterior de High On Fire, ‘De Vermis Mysteriis’ (2012), un opus conceptual inspirado en Robert Bloch y H.P. Lovecraft sobre un presunto hermano gemelo de Jesucristo que viaja en el tiempo. También parece conceptual tal novedad, ‘Luminiferous’. El bajista Jeff Matz (1977, ex Holy Terror, Camarosmith y nuestros favoritos Zeke) desentraña: «Estamos haciendo nuestra parte del trabajo para señalar a las élites religiosas y políticas y a los mass media que controlan este mundo decadente y su conexión con inteligencias extraterrestres en la carrera por dominar el mundo. Despierta, porque está pasando, mientras permanecemos impasivos ante la mentira del engranaje social que vivimos como algo normal. Al menos que despertemos del sueño, lo que se avecina es pura oscuridad». Y añade el baterista, Des Kensel (Connecticut, 1973; ex Mindwar), sobre el sonido del disco: «Si masticas mescalina y pinchas la cara B del ‘Masters Of Reality’ de Black Sabbath y lo haces girar al revés a 78 RPM, tendrás una idea aproximada».

OSCAR CUBILLO

En la última y coreada pieza, ‘Snakes For The Divine’ (foto: Unai Endemaño).

En la última y coreada pieza, ‘Snakes For The Divine’ (foto: Unai Endemaño).

Comments
One Response to “High On Fire: Brutal”
  1. Iker dice:

    Buena tolva se gasta el bueno de Matt, y eso que en las fotos promocionales se le veía en forma ahora que parece que ha dejado el alcohol y los tóxicos. Me pareció un guitarrista muy bueno, con un estilo de lo más personal para arrancar de su eterna gibson unos riffs y unos solos realmente salvajes. No me gustó el sonido de la caja de la batería, sonaba como muy grave y a veces ni la escuchaba entre la maraña de ruido. Aunque el volumen era alto, como el de sus admirados Motörhead, también resultó soportable, no como el de Testament hace unas semanas en Santana 27; aquello sí que dolía. De High on fire me gustaron sobre todo “Cometh down hessian”,”Slave the hive”-los tres a toda potencia, sonido avasallador, eso es el heavy metal, ni más ni menos- y la última “Snakes for the divine”, con esa melodía tan pegadiza que luego no puedes dejar de tararear.
    También curiosos los teloneros Orthodox. Batería incansable y bajista con camiseta de Sacred reich (¡tú sí que sabes!).
    Por cierto, Oscar, me pareció leerte una vez que Horn of the rhino son mejores que High on fire. Es cierto.

    Un saludo,
    Iker.

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