39º Getxo Jazz / The Stanley Clarke Band: Felices alardes (+ entrevista)

Stanley Clarke recibiendo efusivo la ovación por la inaugural e impresionante ‘Beyond The Seventh Galaxy’ de Return To Forever (foto: Peru Urresti / Aula Cultura de Getxo).

Stanley Clarke recibiendo efusivo la ovación por la inaugural e impresionante ‘Beyond The Seventh Galaxy’ de Return To Forever
(foto: Peru Urresti / Aula Cultura de Getxo).

Sábado 4 de julio 2014, Algorta / Getxo, Plaza Biotz Alai, 21 h, 23 €.

BEV 39 GETXO JAZZ cartelEl viernes en el 39º Getxo Jazz, como es habitual en los bolos nocturnos estelares, primero actuó el grupo a concurso, el grupo número 200 que voy viendo en 2015, el galo EYM Trio, cuyo apelativo artístico nace de las iniciales de los nombres de pila de sus miembros (Elie, Yann y Marc, batería, piano y bajo respectivamente) y que reveló más personalidad que los dos combos polacos también concursantes al interpretar un puñado de canciones con la precisión minimal del contrabajista Avishai Cohen y dramática del pianista Tigran, algunos coritos Chick Corea e inspiración en el folk búlgaro espectacular, todo durante un set que tuvo momentos intensos llenos de música a menudo destensados mediante cambios de ritmo que conducían a oquedades sónicas. PD: recibieron el segundo premio del jurado y el primer premio del público.

Luego Stanley Clarke nos chorreó durante 87 minutos y unos 9 cortes (siete según la hoja de autores) de fusión feliz (la sonrisa del baterista texano de 20 años Mike Mitchell, el gesto complacido del efusivo y cercano líder Clarke de 64) repleta de bienvenidos excesos y alardes ante un público encantado y también feliz. Hubo excesos y alardes en los solos (vertiginosamente virtuosos los del pianista georgiano de 19 años Beka Gochiashvili, nunca repetidos los numerosos de Clarke, quien los hizo percusivos, líricos, slappers a lo Marcus Miller…), en la pegada del percusionista negro, en la técnica irreprochable de cada uno de los cuatro oficiantes, en varios arreglos retros del teclista angelino de 30 años Cameron Graves (marimbas falsas y guiños ECM, de lo étnico al swing) o en alguna gradación groove que absorbió a los ojipláticos espectadores que rompían las manos al aplaudir y que no dudaron en marcar con esporádicas palmas un listado abierto con las escalas superpuestas e impresionantes del ‘Beyond The Seven Galaxy’ de Chick Corea / Return To Forever (en esta Clarke se colgó el bajó eléctrico, y también en los dos bises de fusión roquista, el primero su ‘School Days’, nada más).

Beka Gochiashvili (19 años) al piano acústico y teclados, Stanley Jordan (64 años) al bajo y contrabajo, Cameron Graves (30 años) a los teclados y Mike Mitchell (20 años) a la batería. (foto: Peru Urresti / Aula Cultura de Getxo).

Beka Gochiashvili (19 años) al piano acústico y teclados, Stanley Jordan (64 años) al bajo y contrabajo,
Cameron Graves (30 años) a los teclados y Mike Mitchell (20 años) a la batería (foto: Peru Urresti / Aula Cultura de Getxo).

Fue un cuasi presuntuoso repertorio de fusión muy setentera en los momentos grupales (de la progresividad de Genesis a los chasquidos de Weather Report y la plétora de notas de la Mashavishnu Orchestra) y propensa a los solos individuales (hasta con arco los de un Stanley Clarke que tocó casi todo el rato sentado y abrazado al contrabajo, por ejemplo en ‘Brazilian Love Affair’ y en ‘Song To John’ partes 1 y 2) en lo que resultó un bolo feliz, sí, y con humor, no sólo porque el líder se presentara así: «Yo soy Louis Armstrong».

OSCAR CUBILLO

Stanley Clarke (Filadelfia, Pensilvania, 1951) se ve a sí mismo como un contrabajista (foto: Peru Urresti / Aula Cultura de Getxo).

Stanley Clarke (Filadelfia, Pensilvania, 1951) se ve a sí mismo como un contrabajista
(foto: Peru Urresti / Aula Cultura de Getxo).

 +++ ENTREVISTA +++

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«El jazz nunca morirá»

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Contento de encarar su gira de festivales estivales, la estrella Stanley Clarke

vino a Getxo con un cuarteto donde brillaron dos adolescentes muy premiados

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Un grande es el bajista Stanley Clarke (Filadelfia, Pensilvania, 1951), sideman de Art Blakey, Dexter Gordon, Stan Getz… De niño tocó acordeón, cello y violín, o sea que su visión musical es amplia. En los 70 militó en el grupo de fusión Return To Forever, liderado por Chick Corea, con el que cosechó discos de oro y premios Grammy. Ha estado en la Iglesia de la Cienciología, pero ya la ha dejado. Nos atendía una semana antes del concierto en Getxo: «Estoy en un aeropuerto, a la espera de regresar a Los Ángeles desde el Festival de Jazz de Montreal», en Canadá. Otro festival de los que tanto le complacen.

¿Por qué decidió ser un músico de jazz?

La música siempre estaba en mi casa mientras yo crecía. Mis padres me introdujeron en todos los distintos estilos. Empecé a estudiar música a los 12 o 13 años. Primero aprendí con el contrabajo. He tenido la fortuna de que el fundamento de mi carrera se basa en una honda educación musical. Asistí a la Philadelphia Academy of Music. Mi instrucción inicial fue muy tradicional y un tanto estricta, pero me otorgó una base fuerte sobre la que podía construir. El contrabajo era y es mi primer amor, y pienso en mí mismo principalmente como un bajista acústico.

¿Y cómo apareció el jazz?

Al principio deseaba tocar en la Sinfónica de Filadelfia, pero tuve mucha suerte porque, cuando llegué a Nueva York para lanzar mi carrera, inmediatamente obtuve empleos con líderes de bandas como Horace Silver, Art Blakey, Dexter Gordon, Joe Henderson, Pharaoh Saunders, Gil Evans y Stan Getz, entre otros. Eran grandes modelos a imitar, cada uno de diferentes maneras. Fue la mejor formación laboral. Una de las cosas maravillosas del jazz es cómo los maestros cuidan a los músicos jóvenes.

Su educación le abocaba a la clásica, pero en Nueva York se adentró en la escena jazz  (foto: Peru Urresti / Aula Cultura de Getxo).

Su educación le abocaba a la clásica, pero en Nueva York se adentró en la escena jazz (foto: Peru Urresti / Aula Cultura de Getxo).

¿Cuáles son sus dos músicos favoritos?

Es difícil nombrar sólo dos. Siempre he escuchado todo tipo de música, nueva y antigua. Al principio me encantaba Jimi Hendrix. Yo estaba fascinado por John Coltrane, Miles Davis, Stan Getz y Charlie Parker. Todos son increíblemente creativos e innovadores en su propia manera.

¿Cómo ve el futuro del jazz?

La pregunta sobre la capacidad de supervivencia del jazz se ha formulado durante años. El jazz es algo que nunca morirá. Es un género musical que significa diferentes cosas a distintas personas. El jazz se creó mezclando muchos tipos diferentes de música. Otros estilos a su vez utilizan influencias jazz. Para mí, el jazz es una combinación perfecta de la improvisación y la mejor habilidad técnica. Siempre tendrá nuevos y viejos devotos debido a su singularidad. El género está tan bien arraigado en el tejido de todas las sociedades musicales que es imposible que muera. Y sobrevivirá bien.

¿Y su industria?

La industria de la música como entidad ha cambiado dramáticamente en los últimos cuarenta años. La integración de la música y la tecnología ha provocado una partida de juego completamente nueva en lo que se refiere al negocio. Yo estoy disfrutando con este viaje. Y estoy interesado en ver adónde llega.

Cartel de su gira veraniega festivalera.

Cartel de su gira veraniega festivalera.

¿Cuán importantes son los grandes festivales de jazz?

Me encanta venir a Europa en verano para actuar en los grandes festivales de jazz. De todos modos parecen más festivales de músicas del mundo (étnicas). Son una oportunidad de ver a viejos amigos y a algunos de los talentos más recientes.

Ya ha estado más veces en el País Vasco. Estuvo en Getxo en 2007, en el homenaje anual a Pio Lindegaard.

Voy a España en la mayoría de las giras europeas y he tocado en los festivales de Vitoria y San Sebastián con bastante frecuencia. De hecho, alguien me acaba de enviar algunas fotos de una jam session en Getxo en 1972. En ellas estoy tocando con Cannonball Adderley. ¡Qué recuerdos! Siempre tengo ganas del público de España.

Su último disco, ‘Up’ (Mack Avenue, 14), el más animado, hecho echando risas con amigos músicos.

Su último disco, ‘Up’ (Mack Avenue, 14), el más animado, hecho echando risas con amigos músicos.

Háblenos de su último álbum. ¿Qué bondades obtendrían nuestros lectores si lo escucharan?

Mi álbum más reciente se titula ‘Up’ (este es un documental breve de su elaboración). De hecho esta gira se llama ‘The UP World Tour’. Creo que es el álbum más enérgico, divertido, rítmico y animado que he hecho y en verdad lo pasamos muy bien grabándolo. Mi objetivo aquí era sacar un disco con mis amigos. Quería que el proceso creativo requiriese el menor esfuerzo posible. Quería eliminar las distracciones externas que a veces influyen en las sesiones, así que sólo invité a amigos músicos míos para tocar en el CD. Elegí ingenieros con los que ya había trabajado y me sentía cómodo, y grabé los cortes en algunos de mis estudios favoritos. Todo el mundo vino preparado y listo para tocar. Todos son músicos fantásticos y se respiraba la facilidad y la naturalidad en nuestras sesiones, especialmente teniendo en cuenta los diversos géneros de los que provenía todo el mundo. El talento osciló desde la gran sección rítmica de Michael Jackson con John Robinson, Paul Jackson Jr. y Greg Phillinganes, hasta amigos míos del rock como Stewart Copeland (de Police) y Joe Walsh (de los Eagles) o mis amigos más recientes del más clásico Harlem String Quartet. Y muchos más. Llegaron al estudio para dar todo lo que tenían y fue un proceso creativo que agradezco haber experimentado.

¿Cómo será su show en Getxo?

¡Vamos a tener diversión con algo de buena música! Voy con Beka Gochiashvili al piano acústico, Mike Mitchell a la batería y Cameron Graves a los teclados. Hemos estado tocando juntos durante los últimos años. Beka y Mike son adolescentes y ya han ganado premios, son músicos extraordinarios. Aproximadamente tienen la misma edad que yo cuando empecé a tocar con Horace Silver, Art Blakey, Dexter Gordon, Joe Henderson y otros. Cameron Graves es un poco más mayor y trae consigo una gran variedad de experiencia teclista. ¡Juntos me dan energía y será un placer para el público!

¿Será eléctrico?

Habrá un poco más bajo eléctrico en esta gira que en los últimos años, donde he estado concentrándome más en lo acústico. Pienso en mí mismo principalmente como un bajista acústico, pero todavía mantengo una gran pasión por el bajo eléctrico y, por supuesto, una de sus principales ventajas es la libertad de expresión física que uno tiene en el escenario.

OSCAR CUBILLO

Beka Gochiashvili, 19 años, de la república caucásica de Georgia, piano y teclados (foto: Peru Urresti / Aula Cultura de Getxo).

Beka Gochiashvili, 19 años, de la república caucásica de Georgia, piano y teclados (foto: Peru Urresti / Aula Cultura de Getxo).

 

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