10º Bilbao BBK Live / Mumford & Sons + Dover + Counting Crows + …: El sol contra los efectos de la música

Juvenil y femenino y cosmo-polita está siendo este BBK Live. Aquí una espectadora en los Counting Crows (foto: Mr. Duck).

Juvenil, femenino y cosmo-polita está siendo este BBK Live. Aquí una espectadora en los Counting Crows (foto: Mr. Duck).

Imagen panorámica soleada y vespertina del jueves (foto: Mr. Duck).

Imagen panorámica soleada y vespertina del jueves en el escenario principal (foto: Mr. Duck).

Jueves 9 de julio 2015, Bilbao, Kobetamendi, entrada en taquilla 65 €, bono tres días 115 (+ 6 € de gastos).

BEV 10 BBK GUADALUPE PLATA CARTEL

Lleno con 40.000 personas según la organización el jueves en el X BBK Live. Un público juvenil y multinacional.

Cabezas de cartel fueron los londinenses Mumford & Sons, folkies de sonido americano. Me perdí a Novedades Carminha por no llegar a tiempo y a Triggerfinger por el solapamiento horario, y de noche disfruté en la misma carpa con Dover. Desde que me puse a la cola del bus hasta que llegué a mi casa en taxi, estuve en pie 8 horas, con kalimotxo, agua y nada de drogas. Estuve todo el rato con Pato e Isabel Ibáñez.

***

El calor machacó la tarde del jueves, primera de las tres jornadas del X BBK Live. Había hasta alerta por calor. Perjudicados por el sol vi a Boreals sobre el Red Bull Bus, en un entorno inadecuado, ante escaso público (desde asiáticos a bermeanos) y en una atmósfera contraproducente para su lisergia noctívaga. También Lorenzo restó efectividad a Of Montreal en el escenario principal (nominado Bilbao), ante poca gente pero ya bastante abandonada al baile. Retaron a Helios y al principio casi le vencieron los californianos Black Rebel Motorcycle Club en el segundo escenario (Heineken), pero a la postre sucumbieron por el cansancio del largo viaje creo que desde Holanda, la claridad solar que contrastaba con su palidez, su cuero y su ropa negra, y cierta desidia revelada en sus rostros durante algún punteo. Eran las 7 y poco y se veían bien las pantallas y el trío californiano (dos hermanos y una baterista) emitió un garaje lisérgico (entre el ritmo infeccioso de los Black Keys y la afectación sostenida de U2 en las calles sin nombre) recibido por chicos de ojos claros y crías de melenas lisas que dieron palmas, corearon, jugaron con los balones de propaganda voladores y fumaron (igual que los músicos en escena) durante 60 minutos y una docena de piezas decrecientes más propias de club (sí) que de festival.

Black Rebel Motorcycle Club, palidez, cuero, luto y agotamiento bajo el sol (foto: Mr. Duck).

Black Rebel Motorcycle Club, palidez, cuero, luto y agotamiento bajo el sol (foto: Mr. Duck).

Después, en el escenario principal, Future Islands, de Baltimore, Maryland, gustaron a sus seguidores, a pesar de que su sonido noctívago, ochentero y no tan bailón por la economía de medios del cuarteto resultara deslucido y aplatanado por los rayos solares. Eso sí, su empático y prosaico cantante Samuel se quedó con el personal a base de gestos y movimientos y en corto, voz soul y rugidos.

Future Islands, sonido nocturno y clubber diluido por los rayos solares (foto: Mr. Duck).

Future Islands, sonido nocturno y clubber diluido por los rayos solares (foto: Mr. Duck).

Samuel T. Herring , el más empático que carismático líder de Future Islands (foto: Mr. Duck).

Samuel T. Herring , el más empático que carismático líder de Future Islands (foto: Mr. Duck).

A las 9 y poco en el segundo tablado los reforzados comercialmente en los últimos tiempos Counting Crows (Berkeley, California, 1991) en 68 minutos bastante planos interpretaron una docena de piezas en septeto con tres guitarras y la planta de su vocalista Adam Duritz, que parecía disfrazado de sí mismo con una peluca rasta y una camiseta de los New York Dolls. Sentimentales y americanistas, Counting Crows se metieron en el bolsillo al nutrido y juvenil respetable, que a la tercera canción coreó su tema más famoso: ‘Mr. Jones’, customizado y modernizado con destellos indies. El setlist de Contando Cuervos resonó a menudo a Bob Seger (el comedido americanismo épico por ejemplo en ‘John Appleseed’s Lament’) y en alguna ocasión a Van Morrison (los coros lalalás), arrastró su clasicismo a los 90 (los riffs stonianos vía Seattle de ‘Scarecrow’), se puso muy dramático (el piano en ‘Colorblind’, el rollo fronterizo crepuscular del acordeón), se estiró en alguna larga opereta sube y baja como el Springsteen de Rosalita (‘Palisades Park’, ‘Rain King’) y dijo adiós con una balada melosa y resacosa (‘Holiday In Spain’).

Counting Crows, un tanto planos, pero con momentos buenos (foto: Mr. Duck).

Counting Crows, un tanto planos, pero con momentos buenos (foto: Mr. Duck).

Estos californianos pertenecen a otra generación, pero su similar propuesta en tantos aspectos (coros, cambios de ritmo, melancolía, americanismo…) superó a la de los cabezas de cartel del jueves, los londinenses Mumford & Sons, que dieron un macroconcierto ampuloso, moroso, afectado e irregular. A la segunda cayó su gran hit ‘I Will Wait’ (For You) y lo demás fueron inspiraciones en The National menos logradas, copias de las gradaciones sentimentales y gritonas de Glen Hansard, picoteos en el góspel vocal y el alt co como si fueran Band Of Horses, y todo así, menguando hasta agotar el tiempo, reflejándose en las pantallas verticales y oficiando mucho mejor que los también folkies The Lumineers en 2014 sobre el mismo gran escenario.

Mumford & Sons, morosos cabezas de cartel de este 2015; en 2012 actuaron por la tarde, cuando no eran famosos (foto: Mr. Duck).

Mumford & Sons, morosos cabezas de cartel de este 2015; en 2012 actuaron por la tarde, cuando no eran famosos (foto: Mr. Duck).

Luego del bolo de los británicos, a algo menos de la medianoche, bajo la atestada carpa que tantos buenos conciertos ofrecerá (por culpa de los horarios solapados el viernes nos perdimos ahí a Triggerfinger, que todos dicen dieron un bolazo), Dover (Madrid, 1992) pusieron a la peña en danza (con los brincos al unísono todo el piso de madera tremolaba) en un encuentro caluroso, creciente y catártico de 17 pildorazos en 53 minutos con sonido sucio. Coliderados por las hermanas Llanos, que exhibieron indomable postureo punk, el repertorio de Dover recreó con estilo, actitud (parangonable con Sex Museum) y personalidad su fórmula sónica (voces melódicas que arañan, guitarrazos noventeros entre Nirvana y Smashing Pumpkins, coros tarareables, épica desmelenada…), colando varios títulos de su novedad ‘Complications’ (el inaugural ‘Too Late’) entre el aluvión final de jitazos propios que pusieron a corear a pulmón a la concurrencia mixta: el pegajoso ‘Serenade’, el caramelo eléctrico ‘Loly Jackson’ o la despedida con el millonario ‘Devil Came To Me’. Al evacuar la carpa, por aquí y por allá se oyó comentar lo mismo a gente distinta: «jo, me he quitado 20 años de encima».

OSCAR CUBILLO

Dover, acalorando la carpa atestada y saltarina (foto: Mr. Duck).

Dover, acalorando la carpa atestada y saltarina (foto: Mr. Duck).

Comments
One Response to “10º Bilbao BBK Live / Mumford & Sons + Dover + Counting Crows + …: El sol contra los efectos de la música”
  1. oscar cine dice:

    El jueves fue un dia realmente flojo.ademas el calor y que soy un ser disoluto-y que la cerveza es barata ahi arriba,si,ya-hizo que me agarrase un buen cesto.solo me gustaron novedades y dover.of montreal me parecio un toston-porque actuar en calzoncillos,era una promesa o algo?-counting planisimos,black rebel que no y mumford unos aburre ovejas.lo dicho:dia olvidable total.

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