10º Bilbao BBK Live / The Jesus And Mary Chain + Ben Harper + Shaka Ponk +…: Bicefalia convencional

Shaka Ponk, lo mejor del festival, y lo digo porque apenas vi diez minutos de Vintage Trouble (foto: Mr. Duck).

Shaka Ponk, lo mejor del festival, y lo digo porque apenas vi diez minutos de Vintage Trouble (foto: Mr. Duck).

Viernes 10 de julio 2015, Bilbao, Kobetamendi, entrada en taquilla 65 €, bono tres días 115 (+ 6 € de gastos).

BEV 10 BBK GUADALUPE PLATA CARTELLleno con 40.000 personas según la organización el jueves en el X BBK Live. O sea que al final se agotaron las entradas de los tres días festivaleros. Sold out total, igual que en la edición de 2014.

Los dos cabezas de cartel del viernes, The Jesus And Mary Chain y Ben Harper & The Innocent Criminals, cumplieron las expectativas y éstos yanquis concentraron a mucho más público. Me gustaron los galos Shaka Ponk, de madrugada y de lo mejor del año. Vi a Zea Mays unos veinte años después y en general me dio todo igual.

Desde que salí de casa hasta que regresé en puto metro estuve en pie 10 horas, con kalimotxo, agua, un hotdog y nada de drogas. A esta jornada debo añadir dos horas matinales y soleadas ante Guadalupe Plata. En Kobetas estuvimos Pato y yo todo el rato y por la noche nos acompañó Carlos Benito.

***

Dos cabezas de cartel hubo el viernes sobre el escenario principal de Kobetamendi: los así considerados a priori, los escoceses The Jesus And Mary Chain, y los que se al final se llevaron el gato al agua concentrando a mucho más público, los americanos Ben Harper & The Innocent Criminals. Ambos dos oficiaron de modo esperado, convencional si se quiere, atados a unas normas: los pálidos británicos a las mismas reglas que crearon en los 80, aleando distorsión ruidista guitarrera con melodías (eso ahora lo hace todo el mundo y ellos han devenido grupo de culto e influencia de muchos contemporáneos: desde los escandinavos The Raveonettes hasta Los Planetas andaluces, por ejemplo), y los multirraciales norteamericanos oficiaron apegados a la tradición folk-blues de la ruta abierta por Taj Mahal, la cual siguieron sin despistarse de las indicaciones del GPS de la música con raíces. Las dos formaciones cumplieron su papel.

La rapera Azaelia Banks con el modelito que le marcaba los pezones, reconocibles de decenas de metros (foto: Mr. Duck).

La rapera Azealia Banks con el modelito que le marcaba los pezones, reconocibles de decenas de metros (foto: Mr. Duck).

Mi tarde empezó con el sistema comunista de buses, trasbordos y caminatas cuesta arriba, pero no arribé tarde según mi hoja de ruta. De hecho, vi bastante de la rapera de 24 años del Harlem Azealia Banks, morena y diminuta, que actuó en dúo en el escenario principal, con el blanco DJ Cosmo, que le aportaba todos los pregrabados. Había también un innecesario segurata negrata en el lateral del escenario, a la vista, como dándose importancia disuasoria, y alió esporádicamente una pareja de bailarines que se movían mejor que ella. En fin fue rap chunda chunda sobre un escenario desnudo y sin luces, un chou propio de discoteca ibicenca con pobreza escénica que reveló la intrascendencia e irrelevancia de este tipo de sonido más allá del cortoplacismo.

Los 24 años del inglés James Bay en el escenario 2, el Heineken (foto: Mr. Duck).

Los 24 años del inglés James Bay en el escenario 2, el Heineken (foto: Mr. Duck).

Caminamos hasta el segundo escenario, el Heineken, y catamos a James Bay, inglés de 24 años, pálido y delgado como Tim Burton (o Johnny Depp según Pato), tocado con un sombrero por el que a cambio le ofrecía su alma alguien mediante una pancarta. Número 1 en listas este abril en la Pérfida Albión con su debut y Definido como cantautor, lo suyo fue una mezcla de rock de MTV con épica de inspiración americanista y aires pseudouténticos algo Ryan Adams (‘When We Were On Fire’) con mucho soul comercial a lo James Blunt y Babyface, soul con la pretensión genuina de Syl Johnson (‘If You Ever Want To Be In Love’), todo bajo las pompas de jabón que expiraban no pocos presentes.

The Jesus And Mary Chain bajo la gran pancarta de la gira de los 30 años del ‘Psychocandy’ (foto: Mr. Duck).

The Jesus And Mary Chain bajo la gran pancarta de la gira de los 30 años del ‘Psychocandy’ (foto: Mr. Duck).

Y llegamos a la bicefalia sobrevenida del viernes en el BBK, la de Jesús y María frente a Ben Harper. De los dos, más difícil lo tuvieron The Jesus And Mary Chain (East Kilbride, cerca de Glasgow, Escocia, 1983), que salían a actuar a las 9.45, con lo cual tendrían ante sí tres cuartos de hora de luz solar, perjudicial para los ambientes cerrados, sombríos y humeantes del disco que recreaban en su trigésimo aniversario ‘Psychocandy’, histórico y editado en noviembre del 85 y referencia de todo el noise pop de los 90. Lo ejecutaron en quinteto canoso coliderado por los hermanos Jim y William Reid, voz y guitarra, que según la leyenda se odian. TJ&MC tocaron con fidelidad 18 piezas en 68 minutos. En primer lugar las 14 del legendario elepé, y luego cuatro hits a modo de bonus tracks. Y lograron vencer a los elementos, desde esa corrosiva luz solar hasta al gran espacio al aire libre que debían incinerar con su distorsión y que por lo menos consiguieron llenar.

Dio la cara el vocalista Jim Reid, más tímido que agresivo (un par de veces dejó caer el pie de micro y poco más), más lacónico que desdeñoso. Barruntábamos que no abriría la boca, pero dijo bastantes veces ‘thank you’, contó cuando se acabó el LP y que «ya sabéis» que tocarían otras canciones más, y se excusó casi por terminar pronto debido a la premura de tiempo usual en los festivales. Delante del escenario no había ninguna apretura y se veían numerosos personajes de la movida vasca. Un poco más atrás, muchos hablaban ajenos al encuentro. Un adolescente acnuriento comentó extrañado en voz alta: «La música está bien, pero es que ellos no se mueven nada. Es súper raro».

The Jesus And Mary Chain en quinteto, con Jim Reid asiendo el pie de micro (foto: Mr. Duck).

The Jesus And Mary Chain en quinteto, con Jim Reid asiendo el pie de micro (foto: Mr. Duck).

En efecto, con hieratismo escénico, el flaco y formal Jim procuró repetir la dicción del disco y su hermano el craso William enchufó rafagas ruidistas desde un discreto segundo plano. Aunque para planos y al fondo, los tres escuderos, que hasta miraban con miedo a sus veletas jefes fraternales. El caso es que The Jesus And Mary Chain recrearon con corrección y credibilidad las etiquetas y parangones que les adjudican en las biografías: una reverberación sesentera que debieron explotar la víspera Black Rebel Motorcycle Club (‘Just Like Honey’, ‘You Trip Me Up’), el punk heredero de los Stooges (‘The Living End’, ‘Taste The Floor’, ‘In A Hole’), los lentos deudores de la Velvet Underground (‘Cut Dead’), el influjo de Machester y Joy Division (‘Something’s Wrong’)…

Esto por la parte del LP revisitado, ‘Psychocandy’, pues además recuperaron títulos como ‘Head On’ (versionado por los Pixies y de lo más coreado por el respetable), ‘Some Candy Talkin’ (soulero y velvetiano) y el adiós con ‘Reverence’ (más guiños explícitos a los Stooges y el karma que proclama quiero morir como Jesucristo, quiero morir como JFK).

El batería de Alt-J (foto: Music Snapper).

El batería de Alt-J (foto: Music Snapper).

Carlos Benito acabó encantado y locuaz de su encuentro ante su leyenda ruidosa escocesa, y me contó que califiqué con un ‘plof’ o algo así la anterior actuación de los ingleses Alt-J en el BBK, en 2013 (buf: aquí está documentado). Pues este año, durante el intermedio bicefálico, nos acercamos al escenario Heineken y vaya, Alt-J me parecieron petardos, pedantes y pretenciosos, aunque quizá menos odiosos. Hicieron la canción que samplea a Miley Cyrus (‘Hunger Of The Pine’), hubo aires de trip-hop según Pato, algo de blues, el inevitable toque Vampire Weekend, y cuando iba la cosa poniéndose verbeneramente feliz, nos piramos a los hot dogs.

Zea Mays explotando su buena racha bajo la carpa (foto: Mr. Duck).

Zea Mays explotando su buena racha bajo la carpa (foto: Mr. Duck).

Después bajo la carpa vimos algo de los vizcaínos Zea Mays, que siguen igual que hace 20 años en lo referido a intensidad euskérica envolvente y atmosférica que con el devenir se ha convertido en influencia de muchos grupos vascos, por ejemplo de Gatibu. Oficiaron en cuarteto empastado, con sensacional base rítmica, guitarra efectista y la voz chillona de Aiora Renteria.

El sexteto Ben Harper & The Innocents Criminals (foto: RhythmAndPhotos).

El sexteto Ben Harper & The Innocents Criminals (foto: RhythmAndPhotos).

De nuevo en la parte delantera del Escenario Principal, el bautizado Bilbao, rodeados de público que jugaba con los balones de propaganda que botaban sobre las masas en el BBK Live, esperamos sin impaciencia hasta que a las 12.35 aparecieron Ben Harper & The Innocent Criminals, sexteto que no giraba desde 2008 y que en 2006 ya actuó en el mismo festival (una confidencia, la crítica que escribí provocó que nos quitaran el pase VIP a Pato y a mí: era el primer año de festival y ya nos castigaron, qué mala suerte…; molaba el pase VIP porque bebías gratis (ahora creo que cobran algo, aunque a mí me da y me daba igual porque El Correo me abona los gastos, mínimos por otra parte), te saltabas las colas, subías en otros autobuses más eficientes y lo más importante: los baños eran mucho mejores).

Entonces, en 2006, en el primer Bilbao Live (la BBK aún no patrocinaba), Ben Harper y los suyos ofrecieron un concierto correcto, en plan Corey Harris de la época pero sin autenticidad. Y es que no se llegó más allá debido a la impostación y la medición con que asume la música Benjamin Chase Harper (Pomona, California, 1969), un mestizo de sangre negra, cherokee y judía que salió el viernes vestido de casual pijo con sombrero peregrino étnico (se lo quitó al final para saludar y se parecía a Obama). A la música con raíces, desde el blues hasta el country, se la debe atacar con más resolución, y el bueno de Harper no la muerde, sino que la mece, la endulza y, cuando se adentra en puntos progresivos postreros, su clímax resulta comedido, meditado.

El mestizo Benjamin Chase Harper (Pomona, California, 1969) mirando de reojo en pantalla (foto: Mr. Duck).

El mestizo Benjamin Chase Harper (Pomona, California, 1969) mirando de reojo en pantalla (foto: Mr. Duck).

Fue un concierto agradable (sin más) y muy conservador. La prueba es que en las filas delanteras oíamos hablar más francés que en pueblo vinatero medieval Saint-Émilion. Había mucho más público que ante los cabezas de cartel oficiales, The Jesus And Mary Chain, y éste se entregó más durante 13 piezas (una a modo de bis tras dos minutos de petición insistente) en 88 minutos demasiado pulcros pero crecientes, menos mal. También Harper y los suyos, una pandilla de hippies y afros bastante estáticos (como los Jesus…) con percusión por partida doble, debieron lidiar con las condiciones ambientales: un viento que hacía oscilar las columnas de altavoces y que provocó que se plegara y desmontara el telón de fondo al poco de empezar el show. Su repertorio medró desde los etnicismos Taj Mahal y los grooves a lo Santana (‘Don’t Take That Attitude To Your Grave’), subió un escalón al blues-rock Lenny Kravitz y las esquirlas hendrixianas onda North Mississippi Allstars (epílogo a lo Lynyrd Skynyrd morigerados, de manual), y logró que la parroquia pusiera manos arriba (‘Steal My Kisses’) contenta con el soul superior al de James Bay esa tarde en Kobetas (‘Diamonds On The Inside’, coreado), similar al que hacía Ted Hawkins (‘Roses From My Friends’), o directamente amoroso (‘Masterpiece’, demasiado meloso, si nos ponemos antisentimentales). Por el final Ben Harper se colocó la guitarra slide sobre las rodillas en plan Jeff Healey y algunos gestos parecían postureo, pero agradaron al gentío galo ahí delante. Y la cosa fue finiquitándonse entre hard rock y rock sureño, un peaje en el reggae que les quedó creíble y orgánico (‘With My Own Two Hands’) y la exigida despedida con el bis un tanto hippie y coral (‘Better Way’). Ah, antes del bis el muy falso dijo: «gracias por la mejor noche de mi vida».

Saludos finales contentos de Ben Harper & The Innocents Criminals (foto: Mr. Duck).

Saludos finales contentos de Ben Harper & The Innocents Criminals (foto: Mr. Duck).

Poder simio

No obstante, el mejor concierto del X BBK Live lo dieron entrada la noche del viernes los franceses Shaka Ponk, cuatro músicos y dos cantantes que fueron más allá del rock bailón espectacular, frenético y ultradinámico. Su propuesta políglota (tacos en español) trascendió lo musical, pues amalgamó cabaret, comic, Circo del Sol, videojuegos, humor, luces, 3D, escenografía y las andanzas de su icono, Mr. Goz, un mono virtual que es miembro oficial, o sea que son siete en escena.

El mono de Shaka Ponk tocando el bajo (foto: Mr. Duck).

El mono de Shaka Ponk tocando el bajo (foto: Mr. Duck).

Shaka Ponk pusieron en danza a la campa, aleando manonegrismos y síncopes Rage Against The Machine (‘Morir cantando’, su versión de Dalida), híbridos estéticos de Rhinocerose y Funkadelic, collages locos con la chatarra postmoderna de Sigue Sigue Sputnik, el engorilamiento de Rammstein y la pose en blanco de The Hives, el reggae de Bob Marley, las arengas del ‘Monkey Power’ (poder simio, el poder del mono) y las protecciones de sus dos cantantes (coderas, espinilleras, rodilleras, playeras con alas), pues el vocalista masculino, ronco y con el torso desnudo se arrojaba sobre el respetable y solía andar sobre él. De lo mejor del año estos Shaka Ponk.

OSCAR CUBILLO

La dupla vocalista mixta de Shaka Ponk con su vestimenta a la moda Mad Max (foto: Mr. Duck).

La dupla vocalista mixta de Shaka Ponk con vestimenta y atavíos a la moda Mad Max (foto: Mr. Duck).

Todos los efectos ópticos de Shaka Ponk tuvieron sentido e integración en el show (foto: Mr. Duck).

Todos los efectos ópticos de Shaka Ponk tuvieron sentido e integración en el show (foto: Mr. Duck).

 

Comments
2 Responses to “10º Bilbao BBK Live / The Jesus And Mary Chain + Ben Harper + Shaka Ponk +…: Bicefalia convencional”
  1. oscar cine dice:

    Afirmo y confirmo que ahora hay que pagar con pulserilla vip,eso si,la mitad.katxi 4 euros,osea,como en fiestas de santutxu.yo solo he entrado asi un dia,a black crowes-y digo,aun hoy lo mejor que he visto en bbklive-y no pude beber xq curraba al dia siguiente.muy triste,si.pues pensaba que el viernes habia sido fulero,pero al llegar a casa nuria me hizo ver,que,mas o menos,me habia gustado todo.y si.la banks divertidilla,bien london souls,potables catfish,tirando a bastante bien zea y,para mi,cojonudisimo ben harper,su gusto,su poso,su banda y su cristalino sonido.anda,pues el viernes,bien,si.

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  1. […] 7.- Shaka Ponk (BBK Live, julio). Los mixtos adalides galos del poder simio proyectaron un show total, brutal, espectacular, frenético y ultradinámico que revolvió cabaret, comic, Circo del Sol, videojuegos, humor, luces, 3D… […]



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