10º Bilbao BBK Live / Muse + … : Más espectáculo que doctrina

El público que congestionó la tarde del sábado las campas del festival (foto: Music Snapper).

El público que congestionó la tarde del sábado las campas del festival (foto: Music Snapper).

Sábado 11 de julio 2015, Bilbao, Kobetamendi, las entradas se agotaron con antelación, cuando estaban a 60 € más seis de gastos; bono tres días 115 (+ 6 € de gastos).

BEV 10 BBK GUADALUPE PLATA CARTELLleno con 40.000 personas según la organización el sábado en el X BBK Live. Los tres días han colgado el ‘no hay billetes’, igual que en 2014. Además, sumando los conciertos paralelos, se añaden otras 21.000 personas. En total, 141.000 espectadores se han contabilizado. Muchos de ellos han repetido en varios eventos, claro. Por ejemplo, a mí me pueden contar cuatro veces: tres jornadas en el monte y la mañana del viernes ante Guadalupe Plata. Y a Pato dos veces en el monte.

El sábado fui con intención de ver a Vintage Trouble, pero sólo les caté diez minutos porque llegué tarde por culpa del puto acceso a ese monte con un sistema comunista de transporte que luego analizaré. De ese día, como me perdí lo que me atraía, me dio todo igual y el cabeza de cartel, Muse, arrancó de modo aparente pero al final también me aburrió.

Desde que salí de casa hasta que volví en taxi a las 3.15 h. de la madrugada estuve en pie 10 horas, restando momentitos sentado en el metro, el bus y el taxi. Me avituallé con agua, un Red Bull, un kalimotxo txiki, un hot dog y nada de drogas. Nada de drogas porque me falló el camello, la dealer más bien. Menos mal, porque así puedo escandalizarme por la profusión del consumo narcótico general desde la tarde. Increíble. Me sobrepasó.

Acudí solo y al de dos horas me crucé con Arturo García y ya seguimos los dos. A Muse los vimos junto a una pareja de fans que se han hecho amigos de mi Facebook. Antes estuvimos charlando un rato con Cape, colaborador de El Correo Deportes, y me soltó: «Tienes cara de cansado». Se lo conté a Arturo y zanjó: «Tú tienes cara de aburrido». Ya.

***

A eso de las nueve, más de tres horas antes de que arrancara el macroconcierto de Muse, el grupo cabeza de cartel del viernes en el X BBK Live, miles de personas llenaban la campa de enfrente del escenario principal, el bautizado Bilbao, con intención de que nadie les quitara el sitio, con el propósito de presenciar el show audiovisual desde una posición privilegiada que en numerosos casos a la postre no lo fue tal porque para situarse tan lejos del núcleo de la acción no merecía la pena tanta espera.

Los primeros fans de Muse esprintando nada más abrirse las puertas para pillar sitio delante del escenario (foto: RhythmAndPhotos).

Los primeros fans de Muse esprintando tras abrirse las puertas para pillar sitio delante del escenario (foto: RhythmAndPhotos).

Esta concurrencia anticipada, tal acumulación preventiva de respetable, confirmó el carácter de cabeza de cartel de los ingleses Muse, que fueron los primeros que agotaron el taquillaje en su día y los que generaron la mayor parte de las ventas de los bonos para las tres jornadas festivaleras. Semejante expectación permite depositar esperanzas en el puro interés melómano en el BBK Live, megacita veraniega que parece estar mutando en un parque temático con puestos de comidas de todo jaez, atracciones promocionales de los siempre bienvenidos patrocinadores y una infiltración de DJs y grupos bailongos que están convirtiendo la cima de Kobetamendi en lo más parecido a una discoteca ibicenca, lo que ya se percibía también a eso de las nueve durante el concierto de The Ting Tings en el segundo escenario, el nominado Heineken, con la peña poniéndose hasta arriba de todo, ajena a la música, dispuesta en círculos de conversaciones y apelotonada ante unas barras que no daban de sí.

El público multinacional del BBK Live se está aburguesando, lo que se percibe en los perfumes de ellos y en la glamurosa belleza de ellas. Hay quien afirma que a la mayoría de los espectadores del festival no les interesan los conciertos, que les da igual que toquen Muse o REM, pero la congregación milenaria sabatina sobre la irregular superficie del monte delante del escenario principal pareció desmentir tal impresión. Además, ese día se vio a mogollón de aficionados con camisetas del grupo estelar de la jornada, de Muse, sí, lo cual certifica también el interés.

Muse son un grupo de sonido pretencioso y filometálico a mil años luz en importancia del resto de la plancha de ese sábado, incluyendo a los que actuaron en el escenario principal antes que ellos, los islandeses Of Monsters And Men, cuyas canciones todas iguales y en gradación sonaron a híbrido entre Bjork y Arcade Fire (o Mumford And Sons, si se prefiere), y cuyo público se vio incrementado por los impacientes ‘museros’, ahí plantados para que nadie les quitara el sitio.

La marea humana ante el tablado de Muse, en la noche y bajo la lluvia (imagen de móvil: Joseba Martín).

La marea humana ante el tablado de Muse, en la noche y bajo la lluvia (imagen de móvil: Joseba Martín).

Muse, que el jueves actuaron en el festival portugués NOS Alive!, asociado con el BBK Live a la hora de contratar a los artistas, salieron a escena con diez minutos de retraso para ejecutar unas 16 piezas en 91 minutos decrecientes con un lapso bastante espeso por la segunda mitad, con parones y tempos más lentos supuestamente ambientales.

Lo mejor fue la cáscara (la coraza, si se desea), el sonido poderoso y efectista reforzado por pantallas de vídeo postapocalípticas que cubrían en inmenso escenario y que lograban que las figuras de los oficiantes (cuatro: los tres miembros oficiales más el mercenario oficial de las giras) se agigantaran y se aproximaran a la masa participativa mediante los coros reconocibles (‘Plug In Baby’, ‘Hysteria’), las manos levantadas y ondeadas a la orden dada desde la escena, etc.

El batería de Muse, Dominic Howard (foto: Instagram Muse).

El batería de Muse, Dominic Howard (foto: Instagram Muse).

Ampulosos a más no poder, Muse resultan postmodernos, aunque sus canciones roban (y a veces fusilan descaradamente) de toda la historia del rock. A botepronto se nos ocurren los riffs de los Status Quo (en la inaugural ‘Psycho’), de los Black Keys (con falsetes vía Eagles Of Death Metal en ‘Supermassive Black Hole’), del postmetal (cruzados con Prodigy y con más falsetes a lo Led Zeppelin en ‘The Handler’, aquí con las luces rojas cubriendo la escena), con el jazz fusión más estridente (el instrumental ‘Munich Jam’), con el aparato de Queen (‘Apocalypse Please’), con los U2 del Joshua Tree en gradación sentimentaloide (‘Starlight’), con el post-rock (‘Mercy’, el momento en el que explotaron los espumillones y el confeti y brotó el humo), los punteos clasicistas del power metal teutón (‘Reapers’), el glam tamborero (‘Uprising’) o el adiós definitivo con ‘Knights of Cydonia’ y su pastiche estilístico y arreglista donde cupieron Ennio Morricone, Pink Floyd y Supertramp (en la introducción armonicista) más Iron Maiden (en la cabalgada guitarrística) y otra vez Queen (en el estribillo).

Pero más que la música, lo suyo es la cáscara (la máscara, je, je…), una propuesta audiovisual para reforzar los mensajes de sus letras, desde el militarote que inculca al recluta las reglas en plan ‘La chaqueta metálica’ en el vídeo que escoltó a la inaugural ‘Psycho’ (este clip con 17 millones de visitas) o el sujeto que huye en la postrera ‘Reapers’, hasta los focos proyectando sus haces de luz hacia el cielo esa noche nublado y pluvioso de Bilbao como si buscaran aviones enemigos, la cuenta atrás numérica de ‘Time Is Running Out’, los grandes globos sobre el respetable al final (en la citada ‘Reapers’) o el agradecido dinamismo escénico de los componentes de Muse, vaya, de su bajista y guitarrista, que a menudo corrieron por la escena, no como tantos otros músicos de este BBK Live clavados a un metro cuadrado, músicos de The Jesus And Mary Chain, Ben Harper, Of Monster And Men, James Bay…

Imagen totalitaria de Muse en pantalla (imagen de móvil: Joseba Martín).

Imagen totalitaria de Muse en pantalla (imagen de móvil: Joseba Martín).

Muse (Teignmouth, Inglaterra, 1994) atesoran personalidad, autoconfianza e intención progresiva. Les gusta darse importancia y así su último disco, ‘Drones’ (se vio alguno sobre el BBK, pero no formó parte de este show, qué pena), se aferra a la teoría de que «el mundo está dirigido por drones que utilizan drones para convertirnos a todos en drones. Este álbum explora el viaje de un ser humano, desde su abandono y pérdida de la esperanza a su adoctrinamiento por el sistema para ser un dron humano y para la traición por parte de sus opresores». Lo explica en la hoja de promoción el líder Matt Bellamy, voz y guitarra. Muse critican el totalitarismo (siempre relacionado con el fascismo, nunca con el comunismo) y demás, pero se les pueden encontrar numerosas contradicciones: que dentro de camerinos disponían de seguridad privada extra para que nadie rondase su zona, que prohibieron a las agencias de prensa que sacaran fotos de su concierto (no se entiende), o las tan obvias de criticar el fascismo en concentraciones de 40.000 personas con retratos propios en pantallas ciclópeas o el tono subliminal marcial de tantas de sus composiciones. Pero bueno, el rock es un divertimento, y Muse lo proporcionaron a muchos miles que pillaron buen sitio en Kobetamendi.

Stop in the name of… parece indicar Ty Taylor, el frontman de Vintage Trouble (foto: RhythmAndPhotos).

Stop in the name of… parece indicar Ty Taylor, el frontman de Vintage Trouble (foto: RhythmAndPhotos).

El régimen de transporte

Bueno, pues el sábado llegué tarde según mis planes entre otras razones por culpa del sistema de transporte del BBK Live, que me tiene traumatizado. De las diez ediciones de festival, dos me largué de vacaciones para no estar en Bilbao en esas fechas. Hay quien se queja de que en los aviones de Ryanair tratan a los pasajeros como a rebaños, pues esto de los autobuses del BBK Live me da que es más indigno y desmoralizador y humillante. Es un sistema netamente comunista: supuestamente gratis (falso: nada es gratis), con una flota de vehículos en su mayoría viejos y desastrados, casi obsoletos (de tres que tomé, dos no tiraban en la cuesta arriba y uno casi nos deja tirados, no exagero), incómodos e inseguros (muchos pasajeros en pie en las plataformas), un sistema mal organizado (como las carreteras no dan de sí, la parada te deja lejísimos del festival y hay que escalar mucho monte a pata, y al bajar de Kobetas el bus de Bilbao para lejos del metro…), un sistema de transporte obligatorio, como todo en las dictaduras, donde lo que no está prohibido es obligatorio (y si rechazas tomarlo, si pretendes eludir este sistema de pastoreo, has de ir andando por terrenos a veces peligrosos –carreteras sin arcén, como yo el sábado de noche- o empinados –las escaleras del barrio de Altamira-, y no hay apenas taxis, y los que hay se hallan superlejos, y escondidos, y con colas kilométricas para subirse a uno), un régimen de transporte con ostensible regulación policial (agentes municipales que no saben nada y que te dan órdenes contradictorias y que se dan más pisto que los de Muse) y, el detalle supercomunista, con una casta, una nomenclatura privilegiada que no utiliza estos autobuses porque sube en vehículos VIP.

Y eso que yo tomaba el bus en el BEC, donde siempre hay menos colas. Los llego a coger en San Mamés, en Bilbao, y dimito de mis obligaciones el segundo día. O el primero. Y todo esto la organización lo sabe, y lo reconoce en las entrevistas, y sugiere que busca otra localización. Ojalá más fácil de llegar y donde el espectador disponga de cierta libertad individual, como en el Azkena. Yo tengo el Azkena a 80 kilómetro de mi casa y el monte del BBK a 8, y tardo más en llegar o en volver a éste.

Vintage Trouble, tres tahúres blancos y un jamesbrown de rojo, de lo mejor para los que los vieron (foto: RhythmAndPhotos).

Vintage Trouble, tres tahúres blancos y un jamesbrown de rojo, de lo mejor para los que los vieron (foto: RhythmAndPhotos).

Al lío. Pues arribé a las siete menos cuarto pasadas y vi la presentación final en el escenario principal de los californianos Vintage Trouble, tres blancos vestidos como tahúres del Mississippi más su vocalista negro de impactante chaqueta roja, un trampantojo de James Brown en los 50 que en la última canción consiguió que toda la campa coreara, gritara, diera palmas a velocidad de la luz y levantara los brazos y los ondulara como en una cita góspel. Flipante. Y los cuatro tipos al terminar su show saltaron al pasillo de seguridad, lo recorrieron estrechando manos de los neofans prendados por siempre igual que si fueran toreros al acabar la corrida, salvaron ágiles la valla y se encaminaron a camerinos, donde se prepararían para telonear el remate de la gira europea de AC/DC. Cuentan maravillas de su intervención, pero yo no puedo sino contener las lágrimas.

The Cat Empire, una mierda, digan lo que digan por ahí (foto: Tom Hagen).

The Cat Empire, una mierda, digan lo que digan por ahí (foto: Tom Hagen).

Después, en el segundo escenario, el Heineken, actuaron The Cat Empire, australianos pero tan blanditos y acomodados que parecían profesionales franchutes de esos que tienen un PER musiquero. Sin ninguna actitud sonaron mucho a Madness (a veces cruzados con Celia Cruz), a un Paul Weller para jubilados (a lo que no llegaré), a Madness de verbenilla (¡con la gente saltando en ‘Two Shoes’!), a rollo Santana selvático con solos jazzísticos que iban de expertos y con scratches trasnochados, y según me escapaba del entorno, con reggae tontorrón (en español me perseguía el estribillo: «ese no es, ese no es el camino»). Me sorprende que haya gente con presunto criterio que los loa en Facebook.

El cantante principal de Sheppard, unos insustanciales tipo Disney Channel (foto: RhythmAndPhotos).

El cantante principal de Sheppard, unos insustanciales tipo Disney Channel (foto: RhythmAndPhotos).

Arribé bajo la carpa, que albergaba una nubecilla de condensación y cuya plataforma de madera ya apestaba a alcohol. Ahí actuaron otros australianos, los insustanciales Sheppard, de Brisbane y liderados por tres hermanos así apellidados: el cantante masculino, la cantante de pelo verde y cara de desprecio al resto de la humanidad y la bajista rubiales. Saludaron diciendo ‘jelou bi-bi-kei’ y en sexteto comercial lanzaron un puñado de canciones optimistas, como de Disney Channel, con coros gilipollas a nada que vieran la oportunidad (oooh-oh, papapá, dadadá y tal y tal; para alucinar, oigan) y variedad estilística, o sea un batiburrillo sin personalidad (ni actitud, of course) que transitó por el jipismo de Grace Slick, el pop tarareado en plan las Supremes, el duduá de Dion actualizado para un universo estólido (‘Let Me Down Easy’, con la peña alzando las manos), un par de temas adecuados para Abraham Mateo (uno la versión de los tales Wheatus ‘Teenage Dirtbag’ –miro en Google y… ¡también la hacen One Direction!-; aquí va un vídeo en vivo), y, para acabar, su hit ‘Geronimo’ -el del anuncio creo que de Vodafone-, que puso a la peña a corear, a brincar, a subirse a los hombros, a acuclillarse a petición del cantante y a grabar con sus móviles una pieza que si no la tocan en último lugar la mayoría de la peña se habría pirado. Sheppard, toda la pinta tienen de ser un ‘one hit wonder’.

Los dublineses Kodaline, oh qué guapos… y sentimentales (foto: Music Snapper).

Los dublineses Kodaline, oh qué guapos… y sentimentales (foto: Music Snapper).

Salí de la carpa más vacío de lo que entré y me acerqué al escenario principal, donde cantaban unos guapos, los dublineses Kodaline, que comparados con los australes anteriores hasta me parecieron buenos empero su estilo melancólico, afectado y estirado, entre Nick Drake y Antony & The Johnsons. Enhebraron un listado al que el respetable no prestó mucha atención y contenedor de títulos como ‘Love Will Set You Free’ (en el que no faltaron los coros coñazos de oooh-ooohh que se lo pegan a cualquier canción). Buf, esto de que el BBK Live contrate a los grupos que llegan a lo alto de las listas multinacionales está trayéndonos lo mejor de cada casa.

Neuman sobre en Red Bull Bus y ante la peña que lo llenaba todo (foto: Tom Hagen).

Neuman sobre el Red Bull Bus y ante la peña que lo llenaba todo (foto: Tom Hagen).

Miré en mi ajado programa qué había luego y vi que en el Red Bull Bus estaban Neuman, unos tipos que me bombardean con e-mails (vía Subterfuge). Pensaba que hacían tecno (¿por el nombre, como Gary Numan?), pero no, estos murcianos (lo vi luego en Facebook), mientras yo intentaba hacer ojitos con una morena, veía un dron al fondo y a una cuadrilla drogándose a mi vera (quizá con cristal), arbitraron post-rock guitarrero (hombre, alguien con inquietudes normales en el BBK), indie que se remonta a la época del ‘Chup-chup’, rescoldos afterpunk y un adiós algo Mogwai mientras botaban los putos balones promocionales y volaban algunas pompas de jabón.

The Ting Tings, casi todos drogándose y a mí me falló el camello, en serio (foto: Music Snapper).

The Ting Tings, casi todos drogándose y a mí me falló el camello, en serio (foto: Music Snapper).

Me fui a lo siguiente, los británicos The Ting Tings en el segundo escenario, el Heineken, y me sumergí en la masa, sin poder acercarme a la barra, rodeado de drogadictos de ambos sexos por los cuatro costados. Y yo sobrio, joder. Y sitiado por pijos que no dejaban de hablar. En lontananza vi el rollo riot grrrl con intención bailonga, inane., de los Ting Tings La peña les oía de fondo y mucho más no merecían. Igual desde más cerca era otra cosa, porque ya sabemos que esto del rock y tal depende de cómo te coloques. Al largarme sin prisa de ese infierno a plena luz del día me topé con el colega Arturo y me aclaró la jugada: «¿por qué crees que ya hay tantos DJs y grupos chunda chunda a todas horas en el BBK? ¡Porque la gente se mete de todo!». Joder, y a mí me falló la dealer.

Of Monsters And Men, todo el rato la misma canción (foto: Tom Hagen).

Of Monsters And Men, todo el rato la misma canción (foto: Tom Hagen).

Luego vimos a los islandeses Of Monsters And Men. Avisaron por las pantallas de que darían un concierto más corto debido a la enfermedad de alguno de los músicos. Mejor, fue el chiste fácil. El caso es que todas sus canciones sonaron igual, entre Arcade Fire (esa trompeta petarda) y Munford And Sons (ese folk oooh-ohhh constante) y Björk (la voz de la cantante, que parecía la enferma porque le fallaba el chorro), con tambores timbaleros, lamentos reiterativos y aura folk. Dijo Arturo: «¡cuánto daño ha hecho el ‘Joshua Tree’ de U2!».

Zoot Woman volumen brutal y sonido ochentero (foto: Tom Hagen).

Zoot Woman volumen brutal y sonido ochentero (foto: Tom Hagen).

Como había que hacer tiempo antes de Muse, pasamos por la carpa y ahí, a volumen brutal que empujaba con cada golpe de bombo, actuaban Zoot Woman, dúo inglés apto para el baile ibicenco gracias a sus capas de pregrabados que se imponían sobre sus postureos con guitarra y percusiones a lo largo de un repertorio con dejes de Soft Cell, Daft Punk o Erasure. Fue una rave con gran potencia supersónica y luces bien dibujadas. Como dijo el colega Arturo, si vas de coca a ese bolo imaginas que vas a sufrir una sobredosis.

Luego tocaron Muse y al acabar, desde que salí de Kobetamendi y llegué a mi casa, a unos 10 kilómetros de distancia, tardé 83 minutos, incluyendo 10 de trayecto de taxi, 26 de espera en la cola, el bajar a pata el monte, el impresionarme por la cola de los autobuses (que me pude saltar), el volver a subir por la carretera peligrosa para llegar a una parada de taxis y la discusión pacífica (gracias a mi sobriedad) que mantuve con un policía municipal que también parecía drogado. Y a mí me falló el camello, grrrr…

OSCAR CUBILLO

Comments
6 Responses to “10º Bilbao BBK Live / Muse + … : Más espectáculo que doctrina”
  1. Iker dice:

    Y mientras tanto, en una galaxia muy, muy lejana, algunos sudábamos la gota gorda en el recital de Gojira en Bolueta. No pasa nada por poner un rato más el aire acondicionado, ilustres mentes pensantes de la sala, que con los 30 eurotimos de la entrada nos lo habíamos ganado con creces. Los franchutes habían suspendido tres conciertos de esta semana por fallecimiento de la madre de los hermanos Duplantier (Joe, cantante-guitarrista y Mario, batería). “A little break”, lo llamó Joe. Soltó el mismo discurso que hace un par de años en el antzoki, que son vecinos, de Baiona blablabla, aunque esta vez sin recordar su admiración por Su ta gar (los Duplantier en sus años mozos cruzaban la muga los fines de semana para ver a Etsaiak, Su ta gar y demás grupos vascos). Gojira siguen sonando cañón, empastados a saco y con una gran voz de Joe, personal y plena de potencia. Su hermano a la batería también se sale. El grupo suda la camiseta y justifica su creciente fama de seguro de vida en directo, pero me gustaron más la otra vez, tal vez por la novedad. A destacar la demoledora “Oroborus”, la botona “Flying whales”, que tocaron completa con su intro y todo, “Wisdom comes”, de sus inicios más deathmetaleros, y la evocadora “World to come”. Un gran grupo, sin duda.

    • bilbaoenvivo dice:

      Y de gente el Kristonfest estaba a tope, ¿no? Eso parece por las fotos que he visto

      • Iker dice:

        Desde luego para estar tocando Muse a la misma hora había una buena entrada. También algún que otro mendrugo que se metía al follón empujando y pegando a los que estábamos detrás de los que disfrutan dándose de ostias. Lo curioso es que la música de Gojira tampoco da pie a ello más que en contadas ocasiones y a veces se quedaban como expectantes a ver si llegaba la parte rápida. En “World to come” desde luego se aburrieron. Y luego alguna cándida que te pedía (con educación, eso sí) que a ver si podías apartarte, que no ve y tal. ¿Dónde quieres que me ponga, chiquilla?
        En fin, a veces te encuentras fauna variopinta en esta clase de eventos. En general, público menos drogadizo que el que debiste ver en el Kobetas, olía un poco a canuto a ratos, pero poco más. En fin, son sus costumbres, y hay que aceptarlas. Los gerentes de psiquiátricos lo agradecerán mañana.

        Escucha “World to come”, utopía ecologista de Gojira. Una gran canción:

  2. Aitor dice:

    Este año los autobuses han funcionado bastante bien. Todos los años el primer dia era desastroso con colas que daban la vuelta al edificio de ETB. Siempre me perdia los primeros grupos del jueves y este año me daba rabia porque daba por asumido que me iba a perder a Novedades Carminha. Pero para alegria mia cuando llegue a San Mames fue llegar y montar y les pude ver sudando a chorros porque en la carpa el jueves a las 17.30 el solazo que entraba y el calor condensado que habia era insufrible pero como canta Novedades “Jodete y baila”. Yo mi queja de los autobuses es que la mayoria son autobuses urbanos que cabe poca gente va mas gente de pie que sentado.De los tres dias la mayoria de las veces tanto al subir como al bajar fui de pie. Para mi el concierto del festival Fue Vintage Trouble y me lo pase bastante bien en Shaka Ponk y me aburri como una ostra con Alt-J les di una segunda oportunidad despues de que me aburriera la vez pasada que tocaron en el festival y esta vez corroboro mi impresion anterior, no entiendo que tengan el tiron que tienen.

  3. oscar cine dice:

    INDISCUTIBLEMENTE el bolo del festi fue vintage trouble.yo estaba con edu y jon-y las panteras-que son gente con mas que callo en bolos y cuando VT termino,nos chocamos las palmas royo NBA.como adolescentes.estabamos flipando.nuria comento”a mi,es que sin empezar,ya me encantaban por la elegancia”.cierto.fue un bolon acojonante de rock blues Y SOUL,xq el tal Ty es un maquinaza.seca tus lagrimas,tocayo,porque estos vuelven fijo.AZKENA PROXIMO AÑO SRES DE LAST TOUR,LOS PEDIMOS DESDE YA.
    En cuanto a tu berrinche-frustrasao,licito y comprensible….mmmmmm varias cosas.
    como fan de la musica en general y del rock en particular,te entiendo…PERO,si quieres ver una banda en concreto…sal a las 3 de la tarde de casa.bien.por que te digo esto?porque es cierto q kobetas esta donde cristo perdio la chancleta-bueno,yo ahora estoy en 20 min,pero esa es otra historia,tb he vivido 8 años en arabella,que era casi otra provincia-y que las carreteras son atroces y los munipas…en fin,ni comento…PERO ES ASI TODO EL AÑO,oscar.tu ya sabes donde esta el bbklive y todo el tema de los buses.si esto me lo dices el primer año,te digo”tienes razon”.pero era LA DECIMA EDICION y siempre ha sido un puto desastre.por tanto…
    y lo del comunismo,se lo cuentas a una compañera de curro de mi chica,que vivio bajo el yugo de fidel y raulito,huyo y ha tardado diez años en ver a su familia xq no la dejaban entrar en la isla.comunismo en un festi,si,con camis a 30 pavos,katxis a 8 y la peña hasta el ojete de to…
    pd:todo esto desde el cariño xq se que eres fan de will ferrel.pasa buen dia…compañero.

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  1. […] (Bon Jovi, Rolling Stones). Los cuatro californianos, ataviados como tahúres, la montaron parda en el pasado BBK Live (yo sólo les pude ver el final, grrrr), donde se metieron al público milenario en el bolsillo (no […]



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