Fiestas de Bilbao 2015 / Rafael Amargo: Un embeleco para el público guiri

Primer plano de Rafael Amargo en pantalla en los últimos saludos (imagen de móvil: O.C.E.).

Primer plano de Rafael Amargo en pantalla en los últimos saludos (imagen de móvil: O.C.E.).

Lunes 24 de agosto de 2015, Bilbao, Abandoibarra, 23.30 h, entrada libre.

Rafael Amargo, bailaor de 40 años, se escondió en un show de inspiración lorquiana con más poses publicitarias que hondura flamenca y con demasiada música en playback

 

El lunes de la Semana Grande, el programa municipal musical de dos millones y medio de euros (¡más de 400 millones de pesetas para esto!) proponía tres cositas: Alirón en La Pérgola (no pudimos ir), el grupo en esencia vascofrancés de jazz bautizado Gabacho Maroconnection en la Plaza Nueva (un repertorio relajado, poco apropiado para las fiestas, aunque nos gusta mucho su saxofonista andaluz Antonio Lizana), y lo que nos atrajo, el bailaor granadino Rafael Amargo en Abandoibarra, que vino representando su adaptación del ‘Poeta en Nueva York’ de Federico García Lorca. Lo estrenó en 2002, lo han visto más de 20.000 espectadores desde Moscú a Buenos Aires, y este verano lo ha recuperado.

Tras el espectáculo de Amargo, al evacuar la explanada de Abandoibarra el respetable compartía sus impresiones. «¡Qué desastre!» profirió a su esposa un caballero que saltó como un resorte de su silla de tijera nada más acabar la coreografía. «Me ha encantado, muy bonito», compartió una dama con sus amigas unos pasos más adelante. «Él dirige la compañía, no trabaja. Otros le hacen el trabajo», analizó una señora subiendo las escaleras del Guggenheim. Y varios escalones más arriba una jovezna andaluza ilustraba a un acompañante que la miraba con ojos de fan: «Marca el paso del baile, pero no lo desarrolla».

Lo anterior lo manifestaban los espectadores al acabar el chou. Antes de empezar bastantes se mostraban nerviosos debido al retraso. Ironizaban agrias las señoras: «está en el baño», suponía una por detrás, «ya le ha dado tiempo a cenar, a vestirse y a todo», afirmaba otra, y una de más adelante añadía: «¡que coma un bocadillo, como todos!». Buf… qué mala leche. Otra quizá jubilada aseveró: «Esto no es gratis. Esto se paga con nuestro dinero, el de los contribuyentes. De nuestro bolsillo sale». Y la enésima dama ofuscada protestaba en los prolegómenos porque no tenía donde sentarse y algunas sillas estaban reservadas por los tempraneros: «No es justo ocupar un sito con un bolso. ¡Aunque luego venga!».

Todo por ocho minutos de retraso durante los que se habían elevado varias oleadas de silbidos y gritos de protesta ante un tablado extraordinariamente limpio y desnudo, despejado, sin nada más que un fondo y varios micros. Al final empezó la cita con las imágenes de Amargo en pantalla y su voz en off que hablaba de su timidez, de que el poeta era él, y se le veía en la pantalla en blanco y negro dando pasos de baile a lo Billy Elliot por las calles de Nueva York, con una estética de publicidad perfumista indisimulable, en un prólogo atentamente seguido por la explanada, llena de gente sentada y con un semicírculo circundante de espectadores en pie.

En total, la velada duró 77 minutos con el prólogo más quince números musicales y bailados. Jesús Rafael García Hernández (Valderrubio, Granada, 1975; esta es su entrada en Wikipedia) intervino poco y desapareció de escena durante largos pasajes. Cuando bailó, más bien hizo de coreógrafo que conducía el ballet, pues sus facultades físicas, nunca formidables (¡le hemos visto actuar con barrigón!), se revelaron justitas cuando en un momento modernista a lo Kukai corrió en círculo renqueando tras sus bailarines masculinos de torso desnudo y tatuajes, y se disimularon cuando apareció sobre las tablas danzando cual gimnasta bajo una gran sábana blanca sujetada por sus escoltas femeninas.

En pantalla el cuadro flamenco que rellenó tantas ausencias del líder (imagen de móvil: O.C.E.).

En pantalla el cuadro flamenco que rellenó tantas ausencias del líder (imagen de móvil: O.C.E.).

Lo de este ‘Poeta en Nueva York’ son coreografías muy internacionales, pasto para guiris, un mensaje global, vacío y superficial, con el baile flamenco diluido en general y subrayado en particular en algún zapateado esporádico para el que vinieron bien los micrófonos antes mentados. Además hubo flamenco cuando un cuadro cantó dilatando el minutaje, rellenando momentos centrales, colaborando cómplice en un extenso mutis de Amargo y otorgando la excusa, la etiqueta al género patrimonio de la Humanidad, como se leyó en la pantalla durante el prólogo. Fue un flamenco desde atrás, de acompañamiento puro y duro, entretenido, sin más.

Pero lo que más delató el espectáculo global, vacío y superficial (desarrollado a la vera del Guggenheim, qué sintomático), tal embeleco para guiris y desavisados varios, semejante mixtificación flamenquita (filtrada con tango por el acordeón, apelmazada por playbacks de tecno, de jazz Al Jarreau…) sostenida por un argumento tan poco inteligible como suele ser habitual en los programas de baile flamenco, fueron los numerosos números de ballet modernista (hubo desde una buena coreografía cabaretera femenina hasta guiños al rap urbano por el final coral), con la música tristemente en playback (insistimos), llegando a la chabacanería, a la verbena o al bodorrio barriero en las adaptaciones enlatadas del ‘No has de ser rica para ser mi chica’ de Prince, o del ‘El modo en que me haces sentir / The way you make me feel’ de Michael Jackson, y en esta ni siquiera se usó la versión original, sino un cover burdo y barato.

Además, entre las músicas grabadas sonaron un par de canciones de Antony & The Johnsons: la primera en el baile de gasa o sábana blanca inaugural, y poco después la segunda, ‘Man Is The Baby’, con el vídeo surrealista del gay Antony reproduciéndose en pantalla, un vídeo que al acabar de verlo en vivo varios tíos lo pusieron de nuevo entre risas en un Smartphone (este es el clip).

ÓSCAR CUBILLO

Reverencias finales del plantel bailarín, bailaor, tocaor y cantaor (imagen de móvil: O.C.E.).

Reverencias finales del plantel bailarín, bailaor, tocaor y cantaor (imagen de móvil: O.C.E.).

Comments
2 Responses to “Fiestas de Bilbao 2015 / Rafael Amargo: Un embeleco para el público guiri”
  1. oscar cine dice:

    Ultima foto:ni dios puesto en pie.los del lateral intuyo,iban sin sillas.eso dice mucho de un show de este tipo.el jueves vi con la pantera the hole 2-permite que diga,invitado por NOIZ-a ambos nos parecio destensado y laaaargo-3 horas y diez minutos,señores-y aun asi la mitad del repleto euskalduna se puso en pie.si nadie se pone en pie tras un espectaculo flamenco…mala cosa.
    yo a amargo le vi hace como un lustro,con pitos y silencio-que taurino todo-y la flamencolica Nuria renegando del bailaor de por vida.

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  1. […] 6.- Rafael Amargo (Abandoibarra, agosto). El bailaor trajo a las fiestas de Bilbao un embeleco presuntamente lorquiano apto para el público guiri. Falló en todo: desde su floja forma física hasta la demasiada música en playback y la pose pedante de inspiración publicitaria. […]



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