Fiestas de Bilbao 2015 / Kumpania Algazarra: La danza del vientre

Los zíngaros lusos en la fregoneta, en ruta a Bilbao (foto: Facebook Kumpania Algazarra).

Los zíngaros lusos en la fregoneta, en ruta a Bilbao (foto: Facebook Kumpania Algazarra).

Viernes 28 de agosto de 2015, Bilbao, Plaza Nueva, 23.30 h, entrada libre.

Los portugueses pusieron a bailar a jóvenes y mayores con su batidora manonegrista y balcánica

 

LAS FIESTAS EN GANTE: Este verano, de vacaciones en Bélgica, paramos en Gante, cuna de Carlos V (teleserie a la vista). Un miércoles de julio fuimos de casualidad, ¡y había fiestas! Duran diez días. Si en Bilbao (nueve días de fiestas, ocho noches de conciertos) los conciertos cuestan al erario público más de 400 millones de pesetas, en Gante los organizan, con entrada gratuita, marcas de cerveza, de ron, etc. Había un escenario que programaba tres bolos al día de rock-a-billy, Nueva Orleáns y swing. Había otro que desplegaba un apoteósico cartel de música latina: el Pole Pole, siempre a tope y danzón, con mogollón de bandas. Ahí vimos a los neoyorquinos Ray Lugo & The Boogaloo Destroyers y me moría de envidia.

En Gante los canales se aprovechan y se integran en la fiesta al revés que aquí, que la ría se considera una barrera física y no hay ni barcos atracados para tomar copas. Ahí había una placita con un montón de furgonetas gastronómicas, las terrazas se veían a tope, todos los tablados están a mano, el peatón circula entre catedrales y torres, plazas y canales… A pesar del bullicio no se libran guerras de sonido como en las txosnas del Arenal, las calles están limpias, brotan urinarios por doquier, no hay signos de política y, según la esposa del que suscribe, ahí todos los hombres son guapos, desde los camareros a los policías. O sea, que nuestra Aste Nagusia o Semana Grande no es lo mejor del mundo y que habría que darle una vuelta a su concepción general y al modo de financiar sus cientos de actos, sobre todo los conciertos.

En la primera pieza, ‘Mariquita’, cuyo vídeo rodaron dentro de un coche (imagen de móvil: O.C.E.).

En la primera pieza, ‘Mariquita’, cuyo vídeo rodaron dentro de un coche (imagen de móvil: O.C.E.).

EL BOLO EN SÍ: Como es habitual, el viernes la propuesta privada nocturna de la Semana Grande era más interesante que la del Ayuntamiento. Estaban Lomoken Hoboken en el Ambigú, los souleros The Excitements y David Hooper & The Silverbacks en la txosna Algara, El Columpio Asesino en el Antzoki… El programa musical municipal trataba de emerger de su ‘inferiocridad’ precedente con cuatro conciertos: los comerciales y para adolescentes Maldita Nerea en Abandoibarra, las remozadas y veteranas discotequeras de Baccara (sólo queda una de ellas) en La Pérgola, en el Parque Europa otra rave dance con botellón amenizada de fondo por Fonsi Nieto. Nosotros optamos por los sones balcánicos de los portugueses Kumpania Algazarra en la Plaza Nueva, más que nada por reconciliarnos con ese sonido zíngaro tras la decepción que nos provocaron el domingo en la misma plaza los polacos Kayah & Transoriental Orchestra con su rollo macabeo (así lo contamos).

Kumpania Algazarra (esta es su Wiki portuguesa) gastan bautismo comparsero y salen de Sintra, cerca de Lisboa. Son ocho y dieron un bolo de 86 minutos para una quincena de temas. Perdón por la inexactitud, pero bastantes estaban unidos y abundaban los falsos finales (no obstante, a posteriori vi una hoja de autores y consignaban 15 títulos). Se puede decir que hubo tres partes: primera gitana, segunda de fusión soberbia, y tercera más populachera, lenta y cantada. El arranque fue puro Kusturica en las películas zíngaras ‘El tiempo de los gitanos’ y ‘Gato negro, gato blanco’. Un pandemonio organizado, como el de los dibujos animados, con su nuevo tema ‘Mariquita’ (este es el clip oficial) arreglos precisos, metales al unísono (dos saxos, tuba y trompeta), percusión moruna, atisbos ska y la autenticidad a pie de calle de la Orquesta Ciocarlia, sólo que no tan monocorde y mucho mejor arreglada.

El público bailaba con holgura pues la plaza no estaba a tope y los joveznos con sus vasos de las txosnas se mezclaban con señoras mayores sonrientes. Igual que en una verbena. La música encadenaba manonegrismos, raps sincopados, solos de jazz de Nueva Orleans, animaciones pregrabadas de falso público chillón, una pieza en plan Dirty Dozen Brass Band… Los ocho algazarros llevaban pulseras verdes identificativas (si no, a lo peor no les dejaban entrar en la zona de camerinos, con su pinta de gitanos con camisas de rayas oblicuas y sus gafas falsas), y cuando el líder cambió el saxofón por la guitarra, la receta varió, del picante balcánico se pasó a la sofisticación de la fusión con solos de jazz integrados entre los ritmos armados por la guitarra funk y arreglados con clarividencia, riesgo y modernismo.

El trompetista ante el público de la verbena manonegrista (foto: Facebook Kumpania Algazarra).

El trompetista ante el público de la verbena manonegrista (foto: Facebook Kumpania Algazarra).

Todo cabía en la batidora del mestizaje: intros onda Miles Davis, cantos costumbristas a lo Celentano, andanadas peliculeras, guiños a James Brown, el trombón sumándose a la pócima, y lo que presentó el líder, Luís Barrocas, alias Trinta, guitarra, saxo alto y voz: «Ahora una música para las bailarinas y los ‘bailarinos’ de la danza del vientre». Por la parte final, incluyendo el largo bis, bajaron el pistón de la instrumentación epatante y optaron por proporcionar pasto coreable al público receptivo, que repitió tarareos guerrilleros, danzó ondulándose en cabaré felliniano (el último tema, cuando ordenó Trinta que posáramos en «una foto para vosotros, para poner en la sala, en la cocina…»; pues no la han subido a su Facebook, qué chasco), y en el bis más funk guitarrero (‘Streching’) y un calco del ‘Kalashnikov’ de Bregovic con partes cantadas del ‘Supercalifragis listicoespirialidoso’…

Resumiendo: El bolo arrancó pisando fuerte, pelín repetitivo, pero creció y al final se desinfló un tanto. En el metro, se lamentaba Topo, vestido con una camiseta de Pink Floyd: «Es lo que tiene la globalidad, que se pierde la identidad. Si me dicen que estos son portugueses, no me lo creo… Antes te contaban que venía un grupo de folk de Nueva Zelanda y te lo tenías que imaginar. Ahora se copia todo. Ay, qué daño hace el Internet…».

ÓSCAR CUBILLO

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Comments
One Response to “Fiestas de Bilbao 2015 / Kumpania Algazarra: La danza del vientre”
  1. oscar cine dice:

    Estupendo prologo.AMEN.las fiestas de bilbao son sucias y ruidosas.

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