Fiestas de Bilbao 2015 / Míticos 70: «Vamos Bilbo con Micky» (+ entrevista)

El trío protagonista cantando el ‘Oh Pretty Woman’ de Roy Orbison al salir a cantar (imagen de móvil: O.C.E.).

El trío protagonista cantando el ‘Oh Pretty Woman’ de Roy Orbison al salir (imagen de móvil: O.C.E.).

Sábado 29 de agosto de 2015, Bilbao, La Pérgola, 23.30 h, entrada libre.

Micky, Jeanette y Lorenzo Santamaría se salieron de la tabla y reventaron la carpa de La Pérgola en un concierto triple con clásicos del pop español resueltos con actitud y diversión

 

Entrevista: Mítico y de moda: Los guateques de La Pérgola cierran el cartel de esta Semana Grande con el triple programa nominado Míticos 70 y completado por el simpático y simpar Micky, la siempre bella Jeanette y el donjuán doriangray Lorenzo Santamaría. Le pedimos al amigo Micky que nos regale unas palabras sobre sus compañeros de cartel y sostiene: «Jeanette ha sabido vivir su fama sin protagonismos histéricos, está guapísima y es imprescindible para Míticos. Sus éxitos son de los más versionados del mundo. Albert Pla, Enrique Bunbury y también Coque Malla han caído en la tentación de su voz. Lorenzo es un roquero y un guaperas nato. Los Z-66 (un grupo de los 60 donde cantaba él), Hendrix y un servidor dan fe de ello. Canta de puta madre y las encandila con su sonrisa».

La portada de su web.

La portada de su web.

Para encandilamientos, los de Micky: desde la naíf cancioncilla ‘Enséñame a cantar’, con la que participó en Eurovisión en 1977 (¿hace tanto?), hasta ese ‘Hombre de goma’ con el que se agitaba presleyano con Carlos Segarra de Los Rebeldes en 2001 (¿hace tan poco?). Dejamos caer a Micky si cae bien a todo el mundo desde siempre, y replica: «¡Eso lo dirás tú! Es necesario tener enemiguitos para saber lo que es bueno. Pero, a priori, la gente se lo pasa bien conmigo y les pongo a bailar».

Miguel Ángel Carreño Schmelter (Madrid, 1943; esta es su web), en los años 60 líder de Micky y Los Tonys (mirad que yeyé este clip vacilón del ‘Sha la lá’al ritmo del ‘Peggy Sue’ de Buddy Holly), y en cursos recientes inductor de Los Colosos del Ritmo (proyecto con el que ha recuperado el atractivo entre el público más juvenil, conocedor y desmadradamente tribal), visita La Pérgola con su faceta más nostálgica y para todos los públicos. Seguro que no faltan piezas como ‘El chico de la armónica’ o su éxito en Holanda y Alemania ‘Bye, bye, fraulein’. Le preguntamos si actuarán en playback o con banda de apoyo, y su respuesta anima más: «Llevamos banda desde el principio, aunque en algunos otros sitios también podemos presentarnos con playback. Pero Bilbo (así lo dice) es plaza de primera y se merece el máximo cuidado. Tú sabes que yo me defiendo también con Los Colosos, pero ese es otro repertorio».

Micky ya ha triunfado en La Pérgola, un entorno chulo en plena Semana Grande y, si llueve hay carpa para protegerse. El cantante visualiza el espacio y evoca: «Es un refugio guapo. Suena bien y las barras están a tiro. Que yo recuerde, los técnicos saben de qué va y las dos veces que pasé por ahí estuve OK. ¿Qué más se puede pedir?». Sobre si hay algún detalle que no le agrada, desde el punto de vista del profesional, zanja: «De lo malo no me acuerdo». Micky sigue siendo profesional de la farándula. Tiene 72 años y podría jubilarse y tumbarse a la bartola, pero rechaza la posibilidad: «¡Los míticos del espectáculo estamos de moda! ¿Por qué ir a contracorriente? Nos vemos en La Pérgola, que somos reincidentes. ¡¡Apa Bilbo!!». O. C.

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BEV ASTE NAGUSIA 2015 MITICOS 70 CARTELEl sábado, último día de conciertos en la Semana Grande, había cuatro propuestas municipales nocturnas: descartamos a Vendetta en el Parque Europa por parecer demasiado modesto su ska navarro; paramos pensativos sobre el bolo flamencobilly (más bien neoflamenquito) de Mártires Del Compás en la Plaza Nueva; casi optamos por los poperos granadinos Lori Meyers en Abandoibarra (empezaron fríos porque había poca gente, pero según se incrementó el respetable la cosa medró, nos cuentan); y tras entrevistar a Micky, como nos confirmó que vendrían con banda, no dudamos en ir de cabeza a ver su chou ‘Míticos 70’, completado por el galán Lorenzo Santamaría y la incombustible, infungible Jeanette. Y de ahí salimos como todo el mundo: encantados. Decía una chica a su novio al salir: «Es que para Micky no pasan los años». Ya, ni se le apaga la chispa.

En 104 intensos minutos que se nos hicieron supercortos sonaron 25 piezas, contando el instrumental inicial y el de salida (éste fusilando el ‘Freebird’ de Lynyrd Skynyrd), el popurrí de Micky y Los Tonys (abierto con un arrasador ‘Harto’ –este es un YouTube– que podría versionar otro calvorota del rock nacional: Jorge Martínez con sus Ilegales), y las versiones rocanroleras del bis, con Elvis, Berry, Carl Perkins… Abrieron un pelín pachangueros, despistando al cantar los tres el ‘Pretty Woman’ de Roy Orbison (con Micky gruñendo: grrrrrr…), aunque Jeanette al poco se autorreivindicó con un ‘San Francisco Bay’ rocabilesco y con la fuerza de una Wanda Jackson juvenil, cuando era la novia de Elvis.

El cuerpo central del chou consistió en sendas intervenciones solistas de los tres co-protagonistas acompañados por la banda: cuarteto masculino con guitarra, bajo, batería y teclas, más corista femenina. La banda sonaba contundente, a pesar de que el teclado a veces esparcía los típicos arreglos horteras. Abrió plaza Lorenzo Santamaría (Lorenzo Rosselló Horrach, Santa María del Camino, Mallorca, 1946), un guaperas imperfecto (confesó ser del Barça) que bajo su americana vestía una camiseta que ponía en inglés ‘el amor es mi droga’. Hizo cinco temas, sobre todo de amor, de galán mediterráneo («ya sabéis que yo os voy a cantar baladitas, básicamente de los 60, los 70», advirtió), escoltado por los coros de damas y caballeros que se salían por las costuras de la carpa. Destacó en ‘Si tú fueras mi mujer’ (al acabarla el público se aplaudía a sí mismo), un poco inferior pero también muy bien le quedó su superhit abarcador ‘Para que no me olvides’, y rechulo y con actitud le salió el rock and roll en plan Bulldog ‘Me llaman El Rey’, donde populista coló algún comentario improcedente, fuera de lugar, sobre la Monarquía. Bueno, ya saben que a él le iba mejor en el franquismo, je, je… Es bromaaaaa…

Lorenzo Santamaría, baladista y también rocanrolero (foto: Borja Guerrero / Deia).

Lorenzo Santamaría, baladista y también rocanrolero (foto: Borja Guerrero / Deia).

Lorenzo cedió el testigo a «la pequeña» (sic) Jeanette (Jeanette Anne Dimech, Londres, 1951), que bronceadísima, sexy y con el mismo acento de guiri como el que imposta el ex delantero de Osasuna Michael Robinson entregó otras cinco piezas, las mejores musicalmente, las más atemporales del lote, por poperas y casi indies en la actualidad. Dulce halagó al respetable, saludó a la multitud que no cabía en la carpa, calificó la noche de «preciosa» e hizo gritar al gentío en plan heavy metal: una mitad chillaba y luego la otra, a ver quién ganaba. «Esto lo suelo hacer en América, pero es la primera vez que lo hago aquí en España», explicó literalmente. Y mientras, triunfaba con las canciones: ‘Por qué será’, coreada por todos; una excelentísima ‘Frente a frente’ que da sopas con onda a contemporáneos como Christina Rosenvinge o el propio y temible Corcobado; ‘Cállate niña’ (no llores más), su primera composición, que elaboró de cría, con rudimentos de guitarra, y le salió un folk catequista con coros onomatopéyicos asumidos por la parroquia; o el adiós con ‘Soy rebelde’, «una canción preciosa que todos conocéis», que estrenó en 1971 con 20 años, que arrancó lanzando dando besos al aire y que acabó con el cañón de luz iluminando solo su torso y testa, de modo muy épico.

Jeanette sedujo al gentío y sonó atemporal, indie casi (imagen de móvil: O.C.E.).

Jeanette sedujo al gentío y sonó atemporal, indie casi (imagen de móvil: O.C.E.).

Y Jeanette nos dejó con Micky: «Yo le quiero muchísimo, es el más divertidísimo de todos». Él también suministró cinco temas. Salió, explicó que «esta noche es un éxito, la gente llega hasta la fuente», habló del tiempo y arrancó con el eurovisvo ‘Enséñame a cantar’, que sonó entre la Topolino Radio Orquesta y los Everly Brothers, y donde Micky (Miguel Ángel Carreño Schmelter, Madrid, 1943) puso en danza a La Pérgola entera: el cantante jaleaba «vamos Bilbo con Micky», la peña coreaba ondeando los brazos en alto ante el ídolo, que ordenaba «esas palmas» y todos dale que te pego, y hacía cantar ‘lalalá’ y dar aplausos de tres en tres, arreglados. Este Micky es un flipado, pensamos. En plan positivo, ¿eh? No de friki.

A nuestra derecha había una dama muy mayor que se caía de agotamiento, que no se sostenía en pie, y al salir él revivió. Prosiguió el show con el popurrí de Micky y Los Tonys arrancado con su salvaje ‘Harto’. «Ya veréis qué raro era yo cuando tenía… pelo», presentó la anterior, y luego predijo «ahora suavidad, amor y paz» antes de interpretar ‘El chico de la armónica’, una habanera a lo Abba con la humanidad mixta coreando. Nos creemos lo que dijo Micky al finalizarla: «qué emoción, la que agradezco infinitamente porque es mucha la fuerza que me transmitís». Continuó con ‘Buona Sera Signorina’ de Louis Prima que él definió como twist y que sonó rocabilesca a lo Robert Gordon (o sea, mucho nivel de la banda), y se despidió con su hit en Europa ‘Bye bye fraulien’, hortera pero resultona, con Lorenzo y Jeanette de nuevo en escena para apoyar en su epílogo y Micky dando gracias apoteósicas.

Los tres cantantes por el epílogo del show (imagen de móvil: O.C.E.).

Los tres cantantes por el epílogo del show (imagen de móvil: O.C.E.).

Entre las gracias Micky soltó: «Óscar Cubillo, te quiero, amigo». Grrrrr… Gruño ahora. Para que nadie sospeche que hay conchabeo elimino de El Correo los párrafos que tenía pergeñados antes del concierto: que somos fans de Micky, que el de Micky es el mejor bolo de fiestas, que si en esta Semana Grande los bolos han costado más de 400 millones de pesetas esperemos que Micky se haya llevado la mitad, que Micky cae bien a todo el mundo, que la madre de Topo siempre decía que «Micky es muy majo» -lo comentaba como fan, porque no le conocía, al igual que el que suscribe, que nunca ha estado a un metro del ídolo empático-, que ojalá repita el año que viene y que no venga un día solo, sino que haga residencia en La Pérgola y cante todas las noches. No, mejor en la Plaza Nueva, que la Pérgola ya hemos visto que se le ha quedado pequeña. En la Plaza Nueva.

OSCAR CUBILLO

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