CINE: ‘Eden’: Todo por la música house

bev eden 0 CARTEL 

*

Texto por GERARDO CREMER

*

Estreno en cine: 18 de septiembre de 2015

*

Director: Mia Hansen-Løve

*

Calificación: 4 estrellas sobre 5

*

Trailer en VOSE de ‘Eden

 

***

Filmando el paso del tiempo

(revisión del cine de Mia Hansen-Løve)

***

Las estructuras narrativas en el cine de Mia Hansen-Løve (París, 1981) muestran su preocupación por el paso del tiempo, además de un distanciamiento hacia sus personajes. Muestran una objetividad en los acontecimientos de índole naturalista y quitan importancia a los problemas que tienen los personajes: cómo si existiese un narrador omnisciente (que sería el propio protagonista de la historia).

Tal naturalismo, de carácter impresionista, es el que impregna las imágenes de ‘Un amour de jeunesse’ (2011), primer film importante de la directora. En ese film hay un naturalismo que tiende a empapar a los protagonistas, a hacerles partícipes de esa naturaleza donde ellos habitan. En el film existe una sensación de perennidad de los sentimientos cuando éstos se viven (se comparan con las rocas, los árboles del campo): el contacto sexual, el amor existe sin ser reflexionado. Los objetos (el sombrero de paja) y los propios rostros de los amantes permanecen inalterados con el paso del tiempo, como si fueran elementos puros, no contaminados.

Pero al mismo tiempo hay una sensación de volatilidad en los acontecimientos. Las cosas pasan sin vivirse cuando no forman parte de uno. La cámara actúa desde el exterior, sin indagar en los sentimientos (no hay deformación en la escenificación ni en la iluminación, ni se refuerza los gestos o los movimientos de los actores). La narración se vuelve volátil, el tiempo pasa y no altera los rostros juveniles de los actores ni su estilo de vestir. La tragedia romántica de ‘Un amour de jeunesse’ queda atemperada por la propia naturaleza, por esos espacios que permanecen inalterables con el paso del tiempo. La historia (al igual que su film precedente, ‘El padre de mis hijos’, de 2009) se divide en dos partes y un epílogo. La primera está dedicada a la relación sentimental entre los jóvenes Camile y Sullivan en una casa de campo y la segunda en la ciudad, donde el tiempo transcurre rápido y donde Camile vive un periodo vital efímero que le hace mella y la convierte en una persona adulta. El retorno a la casa de campo y el rencuentro con un inalterado Sullivan sirve para cerrar el ciclo: ella se ha hecho adulta y Sullivan se presenta ante ella como un ser puro, como una parte inamovible de esa naturaleza inalcanzable.

La joven Camile empapada de naturalismo ejemplifica el entendimiento del tiempo por Mia Hansen-Løve: perenne y efímero al mismo tiempo.

La joven Camile de ‘Un amour de jeunesse’, empapada de naturalismo ejemplifica el entendimiento del tiempo por Mia Hansen-Løve: perenne y efímero al mismo tiempo.

En ‘El padre de mis hijos’ existe la misma concepción de puesta en escena calmada, siempre tratada con cierta objetividad. Al comienzo, el protagonista, Grégoire, se muestra agitado, en un continuo equilibrio forzado entre sus obligaciones profesionales y sus obligaciones familiares. Pero la responsabilidad parece superarle. Hansen-Løve muestra esa tensión en una escena en la que Grégoire conduce de noche, tratando de llegar a tiempo a una cena con su familia, fumando mientras observa la carretera, con planos que se inician desde dentro del automóvil para pasar a ser filmados después desde fuera, con una música rítmica que potencia el deseo del protagonista por llegar a su casa. Las escenas en casa con sus hijas muestran la fuerza del amor familiar. La casa del fin de semana es como una isla para ellos, algo que les aleja de las problemáticas diarias y les ayuda a disfrutar en familia. Pero las escenas de trabajo (él es un productor de cine) muestran sus problemas económicos. Esta primera parte resulta casi perfecta, narrando la tragedia de su fracaso financiero y profesional, al mismo tiempo que traslada la tranquilidad resultante de su protección hacia las personas que le quieren. La segunda parte se inicia con una frase en la que él dice: “Ya no aguanto más”. Grégoire, acosado por las deudas, se suicida. Esta segunda parte está narrada desde el punto de vista de su hija y de su esposa. Una narración que resulta aún más objetiva por el tono de reportaje periodístico que impera en su estructura. Hansen-Løve consolida las erosiones que produce el tiempo, pero también la inmortalidad de los recuerdos, el afianzamiento del amor en un tiempo que pasa etéreo, con insospechada rapidez.

Grégoire (en el centro) después de muerto permanecerá, para siempre, en el recuerdo de sus hijas.

Grégoire (en el centro) después de muerto permanecerá, para siempre, en el recuerdo de sus hijas.

***

‘Eden’: sobre DJs, rave-parties, acid-house y dance-clubs en los 80-90

***

Lo importante en ‘Eden’ es el proceso itinerante de un grupo de jóvenes dedicados de pleno a la música house (el french-house con representación real del grupo Daft Punk; ellos salen varias veces a lo largo de la película, tratando de entrar en dance-clubs sin que nadie les reconozca) y devotos del DJ Larry Levan.

La música es la estrella de la película. Sin duda ‘Eden’ pertenece al género del cine musical (la banda sonora es una recopilación de la mejor música house de los 80 y 90 escuchadla aquí-). Para aquellos que han nacido a finales de los 60 y principio de los 70, el mundo descrito por la directora termina resultando familiar. La house-music pasa a ser un modelo de vida, un desplazamiento continuo de discoteca en discoteca, con una cámara que sigue a los protagonistas, pegada a sus espaldas, cuando entran o salen de los locales y son inundados por música house, decoraciones de terciopelo y luces giratorias de neón. Pero el espacio que atrae al personaje principal, Paul (Félix de Givry) es el rincón de los DJ.

Paul y sus comienzos como DJ. La directora Hansen-Løve consigue aislarnos de cualquier otro interés exterior que no sea la música.

Paul y sus comienzos como DJ.
La directora Hansen-Løve consigue aislarnos de cualquier otro interés exterior que no sea la música.

El film pasa lentamente, de manera personal: escenas reiterativas que hacen vivir la vida del protagonista de forma obsesiva. Él quiere ser DJ a toda costa, hecho que llega a preocupar a su madre. También hay un grupo de amigos que se juntan a Paul en su pasión por la música. Está Arnaud, que no para de decir que ‘Showgirls’ de Paul Verhoeven es una obra maestra, el depresivo Cyril, dibujante, y sobre todo Louise (Pauline Etienne), la novia de Paul durante su época de aprendizaje como DJ.

Como en todo film de Hansen-Løve, la volatilidad del tiempo pasa a ser uno de los temas fundamentales del film. Aquí el tiempo comparte espacio e importancia con la motivación realista de la descripción de la época. ‘Eden’ narra un periodo de 20 años de vida. Un periodo en donde las modas musicales se convierten en el centro y motor de una existencia, pero también un periodo donde la cocaína y las drogas de diseño (el éxtasis) tienen su espacio, permitiendo “sentir” con mayor intensidad el ambiente. El film narra este proceso itinerante. El movimiento desde edificios abandonados que sirven como salas de conciertos hasta los clubs en las épocas de esplendor: los conciertos a gran escala en Nueva York o Paris.

En ‘Eden’ se habla del primer amor, de la adición a las drogas, del suicidio. Pero todo ello no tiene la importancia que verdaderamente tiene esa visión naturalista de la vida. Las cosas pasan, pero también permanecen. Mia Hansen-Love usa planos sin cortes, siguiendo a los personajes y mostrando los trabajos de pincha-discos. Escenas que se repiten. Salen novias y entran otras nuevas (especial atención al personaje de Julia –Greta Gerwig– una exnovia que Paul rencuentra en NY). Estos encuentros harán reflexionar a Paul si su trayectoria en la vida ha sido la correcta. El tiempo es el que le permitirá sacar conclusiones. El dolor desaparecerá pero permanecerá la reflexión y el recuerdo.

Mia Hansen-Love maneja esta variable tiempo como pocos directores de cine. Y en ‘Eden’ esa sensación del tiempo perdido, pero a su vez permanente, resulta perfecta. Los sentimientos se tratan con distancia, no se perciben con la importancia de un film melodramático. Es como si fuera toda la narración una mirada desde lo alto, que contemplase las alegrías y las penas desde una perspectiva que, finalmente, se entiende causada por el tiempo (hay una sensación de que el film es un flash-back narrado desde la distancia). La existencia de Paul resulta cargada de problemas (financieros, adicción a las drogas, fracasos amorosos), pero también de placeres por haber “vivido” la música plenamente. Igual que en ‘Un amour de jeunesse’, el tiempo pasa aunque no se nota en los rostros de los protagonistas. Existe esa perennidad de los sentimientos, esa sensación de ser “sin cambio” a pesar del tiempo trascurrido.

GERARDO CREMER

La mirada distante de Paul, sumergido en sus pensamientos, expuesto a los designios del paso del tiempo.

La mirada distante de Paul, sumido en sus pensamientos, expuesto a los designios del paso del tiempo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: