CINE: ‘La visita’: Una lectura gnóstica de Hansel y Gretel

BEV LA VISITA 0 cartel

 

*

Texto por GERARDO CREMER

*

Estreno en cine: 11 de septiembre de 2015

*

Director: M. Night Shyamalan

*

Calificación: 3 estrellas sobre 5

*

Trailer de ‘La visita

 

***

El gnosticismo en el cine de Shyamalan

***

Al cine de M. Night Shyamalan (Pondicherry, India, 1970) pocas veces se le ha relacionado con movimientos gnósticos, pero resultan curiosas sus claras connotaciones cristianas cargadas de trascendentalismo y de difícil interpretación. Lo “sobrenatural” en el cine de Shyamalan se asienta en el primitivismo de los mundos subterráneos de Lovecraft, bien de origen extraterrestre, bien consecuencia de las prácticas ocultistas realizadas por órdenes secretas. Un aspecto que se pone en evidencia cuando los equilibrios naturales se ponen en entredicho. En su cine, el mensaje cristiano y moralista (especialmente enfocado en restablecer los lazos familiares y defender la naturaleza) parte de una visión tradicional de la existencia para, poco a poco, adentrase en espacios ocultos que permiten visualizar otra lectura de hechos que, eso sí, se mantienen siempre fuera de los parámetros de la interpretación ortodoxa. Algo parecido a lo que supusieron los manuscritos de Nag Hammadi en el cristianismo moderno. La existencia contrastada de otra realidad negada (los evangelios apócrifos y otros textos) puso en cuestión la veracidad de lo que se defiende como canónico. Lo que resulta real puede resultar falso y lo sobrenatural, lo fantástico, puede terminar siendo real.

Lo ‘sobrenatural’ en el cine de Shyamalan se asienta en el primitivismo de los mundos subterráneos de Lovecraft (‘El bosque’).

Lo ‘sobrenatural’ en el cine de Shyamalan se asienta en el primitivismo de los mundos subterráneos de Lovecraft (‘El bosque’).

Lo que un americano o europeo “siente y es” siempre está razonado dentro de las líneas del razonamiento cristiano, ya que cualquier filosofía apócrifa está condenada por su oposición al poder, en ese proceso de negación y aniquilación de terceros (la persecución de los templarios o satanistas). El razonamiento moderno es consecuencia de un proceso construido durante siglos que asienta su conocimiento en la “selección del saber”, propiciando la perdurabilidad del poder. Mientras, “lo excluido” es destruido. Los films más complejos (y generalmente peor entendidos de Shyamalan) abordan esa temática enfrentando al hombre, tras un incidente de tipo traumático, con aquello que “no se explica”. Esa apertura a lo sobrenatural se conduce de manera progresiva, acompañando al protagonista en su proceso de descubrimiento. Los hechos trascendentales se presentan siempre desde su punto de vista: visiones rápidas, difíciles de captar, sujetas a una explicación razonada pero que, en su extrañeza, terminan generando dudas.

En ‘El sexto sentido’ (1999) el personaje del doctor Malcolm Crowe (Bruce Willis) es quien, después de un incidente violento, debe ir aceptando la presencia de la muerte (y su significado trascendental) como un factor natural, más palpable, incluso como naturaleza física íntimamente ligada a él mismo. Lo mismo le sucede al padre de familia David Dunn (Bruce Willis) en ‘El protegido’ (2000) cuando, tras salvarse milagrosamente de un accidente ferroviario, va descubriendo otra realidad superheroica paralela a su existencia cotidiana. Más extrañas, cargadas de sabiduría ocultista y materia extraterrestre, son las posteriores incursiones de Shyamalan en el mundo sobrenatural, siguiendo todas ellas el mismo patrón. En ‘Señales’ (2002), un granjero de fuertes convicciones cristianas, Graham Hess (Mel Gibson), debe poner a prueba su fortaleza con el fin de mantener en pie sus creencias religiosas. Es entonces cuando se enfrenta a una invasión extraterrestre que termina por acosarle a él y a su familia personalmente. Igual que en los films precedentes, esta puesta en contacto con lo “extraño” se hace de manera paulatina, obligando al protagonista a poner en entredicho todas sus convicciones y, por supuesto, creando extrañeza en el espectador.

Malcolm Crowe (Bruce Willis) en ‘El sexto sentido’ debe aceptar la presencia de la muerte como algo inherente a él mismo.

Malcolm Crowe (Bruce Willis) en ‘El sexto sentido’ debe aceptar la presencia de la muerte como algo inherente a él mismo.

Con ‘Señales’ comienza la serie de películas que se emparentan con ‘Los pájaros’ (1963) de Hitchcock. Lo sobrenatural se mantiene en un espacio de significación abstracto, apuntando hacia un trascendentalismo cuyos múltiples razonamientos se abren a interpretaciones cristianas. El fin está en restablecer los desequilibrios personales y familiares (originados por un hecho traumático) a partir de la intervención de fuerzas exteriores, de naturaleza sobrenatural, que hacen poner en duda toda una forma de pensar, de entenderse a uno mismo y todo lo que a uno le rodea.

En ‘El bosque’ (2004) la abstracción es ya absoluta. El espacio y tiempo narrativo quedan difuminados. Los hechos se sustentan en los cuentos tradicionales infantiles y en las fábulas. Shyamalan dirige lo “sobrenatural” hacia lo primitivo, hacia las sabidurías populares. Su film es narrativo aunque la falta de sustento al entender sus reglas y los hechos fantásticos sitúan al espectador (junto a los habitantes del pueblo) en una extrañeza continua. Aunque eso, dentro de lo comentado hasta ahora, no es importante. Las reglas impuestas por los decanos del pueblo en ‘El bosque’ son comparables a las doctrinas cristianas oficiales y las prohibiciones, los misteriosos seres que pueblan el bosque y los miedos de los habitantes para adentrarse en éste, son metáforas de las acciones inquisitoriales de la sociedad moderna. La oposición a esa sabiduría gnóstica de la que, hoy en día, es imposible negar su existencia.

‘La joven del lago’ (2006) y ‘El incidente’ (2008) completan esa visión de lo ancestral en el relato de misterio. ‘La joven del lago’ ahonda en los secretos de las fábulas y en sus bases moralistas. Pero en este film, Shyamalan da un triple salto mortal al querer dar verosimilitud a la historia fantástica de un cuento de sirenas. En ‘El incidente’, nuevamente como en ‘Señales’, existe una preocupación por el equilibrio ecológico y describe la actuación de lo “externo” contra el hombre para proteger a la naturaleza. Pero nuevamente el film deriva hacia los cuentos infantiles, en este caso el de la cabaña perdida en el bosque habitada por una dulce anciana transformada en bruja. Es decir, Hansel y Gretel.

***

La metáfora del cuento de Hansel y Gretel

***

Como en el cuento de hadas alemán, en ‘La visita’ hay dos niños (Becca y Tyler) que forman parte de una familia problemática. Y es que en el cine de Shyamalan las familias desestructuradas, y los daños ocasionados a los niños, es algo reiterativo. Cómo una especie de decisión consensuada, tanto los padres como los hijos deciden separarse. En Hansel y Gretel son los problemas económicos de los padres lo que llevan al abandono de los hijos, pero en ‘La visita’ es la oportunidad que tiene la madre (Katryn Hahn) de pasar una semana en libertad con su novio lo que anima a la separación. Por ello los niños terminan desplazándose a un paraje idílico: un espacio rural apartado de la civilización. Allí descubren una casa de ensueño, que es la casa de chocolate en Hansel y Gretel, la casa de los abuelos en ‘La visita’. La habitan unos entrañables ancianos -Deanna Dunagan y Peter McRobbie- (o una adorable viejecita en el cuento popular), que poco a poco irán mostrando comportamientos cada vez más extraños (la transformación de la dulce anciana en bruja).

La entrañable abuelita (Deanna Dunagan) de ‘La visita’.

La entrañable abuelita (Deanna Dunagan) de ‘La visita’.

El cuento alemán trata de poner en evidencia la necesidad que tiene el niño de hacerse adulto y poder enfrentarse así a la vida. Por ello, el cuento introduce peligros en todas las partes de la narración, tanto en el interior (su familia) como en el exterior (la casa de la anciana). Pero es a partir de lo sobrenatural, de lo inexplicable, cuando los niños abandonan su inocencia y se vuelven capaces de afrontar el peligro, una vez que han adquirido su conciencia de “seres adultos”. El cuento también desvela que frente el peligro externo, de lo desconocido, es mejor asentarse en lo conocido, retornando a los orígenes, a la familia. Eso sí, con la conciencia de estar prevenido.

Shyamalan trata de explicar lo mismo no sólo en ‘La visita’, sino en la mayoría de sus films. Su cine busca crear atmósferas enrarecidas dentro de contextos cotidianos. Trata de desvelar lo extraño que se esconde dentro de nuestra realidad. Lo anormal se superpone a lo normal. Por ello, sus films invitan a adentrarse en lo sobrenatural con personajes que no desean en absoluto ese contacto (este contacto surge de un hecho no deseado: en ‘La visita’ es el abandono del padre del núcleo familiar).

Este encuentro con lo sobrenatural sirve para reconducir de manera idílica, moralizante, incluso falsa (véase en ‘La visita’ la música extradiegética utilizada al final del clímax narrativo), situaciones familiares complicadas y desestructuradas. Lo sobrenatural actúa como sistema que invita a la reflexión. Es un proceso educacional que convierte en más adultos a los niños protagonistas y les hace conscientes del “significado” cristiano de los hechos. Como en Hansel y Gretel los niños aceptan sus problemas familiares dentro de su desconocimiento (cómo se aceptan las doctrinas cristianas), hasta que un agente externo (lo apócrifo, el gnosticismo) les hace consciente de ello y les lleva a regresar a sus casas, como adultos, para afrontar estos problemas desde otro punto de vista.

Shyamalan maneja el factor sorpresa, manteniendo lo irreal como algo exterior, captado sin querer ser captado (véase los muertos que cruzan los pasillos en ‘El sexto sentido’ o los paseos nocturnos de la abuela en las habitaciones de la casa). En ‘La visita’ utiliza un recurso bastante desprestigiado por la crítica, pero muy útil, como herramienta: el “found footage”. Este recurso de mostrar la narración como una filmación doméstica reduce las reconocidas capacidades de puesta en escena de Shyamalan pero facilita introducir lo ficticio en los espacios reales (las actuaciones sobreactuadas, poco naturales, de los niños cuando se filman) para captar lo irreal (la filmación sorpresiva de los hechos sobrenaturales) como hechos verdaderos. Un cambio de paradigma que consolida la filosofía gnóstico-cristiana del cine de M. Night Shyamalan.

GERARDO CREMER

El ‘found footage’ tan utilizado en el cine de terror (‘Paranormal activity’) sirve a Shyamalan para consolidar su aproximación gradual a lo sobrenatural.

El ‘found footage’ tan utilizado en el cine de terror (‘Paranormal activity’) sirve a Shyamalan para consolidar su aproximación gradual a lo sobrenatural.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: