Orphaned Land + Stimmgewalt + Molllust: Ópera y coros

Frank Schumacher de Molllust en ‘König der Welt / El Rey del Mundo’ (foto: Unai Endemaño).

Frank Schumacher de Molllust en ‘König der Welt / El Rey del Mundo’ (foto: Unai Endemaño).

Martes 29 de septiembre de 2015, Bilbao, Sala Stage Live, 19 h, 20-25 €.

Un concierto internacional y múltiple de música clásica y coral para un público heavy el martes en la sala Stage de Bilbao. Un show de ópera sin rock y de folk hebreo para una peña enlutada, mixta y mínima (unos 60 espectadores). Un encuentro curioso para gente sin complejos, más que una movida friki, como barruntaban algunos antes del bolo. Tras los catalanes Leaves, a los que no pudimos ver por su hora temprana de actuación, salieron los alemanes Molllust (con tres eles, sí; este es su Bandcamp  y este su Facebook), un quinteto con cuatro damas escotadas (dos violinistas con vestidos de hadas, una chelista, la lideresa Janika Groß al piano y la voz lírica) más Frank Schumacher a la guitarra y voz, un sujeto espigado, melenudo y de negro en plan Eric Sardinas que en una canción se encasquetó una corona real (‘König der Welt’). En 50 minutos Molllust ejecutaron primorosos y exactos 9 piezas de sonido perfecto (los pellizcos de ‘Number In A Cage’). Son de Leipzig, se autodefinen como ‘ópera metal’ y oficiaron sin electricidad, en acústico, asimilando la música de cámara, el minimalismo de Michael Nyman (‘Paradis perdu’, algún aire de miserere…), sonoridades cinematográficas e incluso publicitarias, cierta teatralidad, algún tema de pop violinista, grandilocuente y romántico, el aparato femenino de Evanescence y tal (claro), y crítica social aún de actualidad, como presentaron en la operística y grotesca ‘Lampedusa’. Ah, la lideresa saludó traduciendo de Google: «Somos primera vez en España y somos muy contentos de jugar aquí». El quinteto, muy profesional, trascendió de las características del local y en lo suyo resultó irreprochable.

El coro berlinés, místo y séxtuple Stimmgewalt (foto: Unai Endemaño).

El coro berlinés, míxto y séxtuple Stimmgewalt (foto: Unai Endemaño).

Luego el sexteto berlinés, coral y mixto al 50 % bautizado Stimmgewalt (este es su Facebook) cantó seis temas en 25 minutos. Cual agrupación navideña influida por Bobby McFerrin en una película de Woody Allen, comerciales y buenrollistas, los tales Stimmgewalt cantaron a la cerveza como turistas en Mallorca (‘Beer, Beer, Beer’; su líder presentó los temas en castellano esforzado, gracioso y agradecido), versionaron a Rammstein, a Van Canto (‘Last Night Of The Kings’) o a Leonard Cohen (sus sexta pieza fue una hippie ‘Aleluya’, ésta con la voz principal de Kobi Farhi, el líder de Orphaned Land). Sirvieron como un entretenimiento también curioso a modo de entreacto.

Kobi, líder de Orphaned Land, cantando el ‘Aleluya’ de Leonard Cohen con Stimmgewalt (foto: Unai Endemaño).

Kobi, líder de Orphaned Land, cantando el ‘Aleluya’ de Leonard Cohen con Stimmgewalt (foto: Unai Endemaño).

El plato principal lo sirvieron los israelíes Orphaned Land (esta es su web) respaldados por Stimmgewalt, en total once personas en escena: Kobi, cuatro músicos y los seis coristas. Etiquetados como ‘oriental metal’ pero en gira acústica, los de Bat Yam hicieron 14 temas en 76 minutos (descontando un corte intercalado a solas de los coristas berlineses). Con el líder Kobi ataviado con túnica blanca, luciendo la Estrella de David en un rosario y dejando entrever un gesto un tanto altivo, el encuentro trascendió del buenrollismo y la hermandad global hasta frisar el hippismo levitante y la new age entonada con coros y palmas por el respetable semicentenario: a ratos eso parecía una reunión hare krishna con brazos alzados, saltitos y coritos ‘nanaini’. Hubo momentos de solazamiento turístico hotelero (el inaugural ‘The Simple Man’, luego ‘El Meod Na’ala’), protagonismo del oúd (‘All Is One’, con sus palmas bien organizadas; este es el mesiánico clip oficial), folk a lo Ian Anderson (‘The Evil Urge’), preconización de la hermandad judeomusulmana con mención al ‘conflicto’ (‘Brother’, con matiz celta y aire de misa hippie), esoterismos psiquedélicos (‘Building The Ark’, en plan power metal sin amplificación), ondulaciones orientales insertadas en balcanismos (‘Sapari’), la broma de Kobi diciendo que era Camarón en un destello aflamencado, y ya en el bis triple la balada filogrunge ‘The Beloved’s Cry’ y el adiós balcánico con ‘Norra el Norra’ (este es el clip a lo Camela). Un poco friki su chou folk, en efecto, pero muy transversal también, si se prefiere.

OSCAR CUBILLO

Kobi durante el set de Orphaned Land, con la estrella de David sobre la túnica (foto: Unai Endemaño).

Kobi durante el set de Orphaned Land, con la estrella de David sobre la túnica (foto: Unai Endemaño).

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