VIII Festival Bilbao Flamenco / Carmen Linares: La experiencia de una clásica

Sentida, con la primera chaquetita, roja (foto: Ana Palma / Asociación Bilbao Flamenco).

Sentida, con la primera chaquetita, la roja (foto: Ana Palma / Asociación Bilbao Flamenco).

Viernes 2 de octubre de 2015, Bilbao, Teatro Campos, 20 h, 10 € (bono 55 €).

BEV 8 BILBAO FLAMENCO cartel bisDos míticas voces femeninas refulgen entre las siete citas del VIII Festival Bilbao Flamenco. En la segunda semana cantará Lole Montoya (ex Lole y Manuel), y en la primera lo hizo Carmen Linares (Carmen Pacheco Rodríguez, Linares, Jaén, 1951) divulgando el repertorio de su primer disco en directo, ‘Remembranzas’ (11), donde canta a Lorca, Miguel Hernández, Juan Ramón, etc., y ofreciendo varias aportaciones más, algunas ilustradas por el invitado especial y bailaor de culto Pepe Torres.

El caso es que esa noche de viernes en Bilbao dos roncas voces sureñas, populares por cercanas al pueblo cada una en su campo, levantaron ovaciones de pasión y llenaron sus respectivos locales. Ambas oficiaron en quinteto musical variable, con sendos secundarios que les robaron aplausos: el bailaor en el caso de la Linares y un violinista viejuno en el del cowboy moderno Ryan Bingham en el Kafe Antzokia (lo comentamos en el próximo post). A las 8, puntual y en un Teatro Campos lleno de gente en las mesas, las filas de butacas y los palcos, Carmen Linares vistió dos chaquetitas y salvó la papeleta más por oficio y experiencia que por facultades e inspiración. Fue un concierto muy largo, de 13 piezas en 113 minutos. Arrancó más serratiana y culta que jonda (‘La luz que a mí me alumbraba’, la que abre el mentado ‘Remembranzas’), y en los tangos se refugió tras sus dos palmeras y tornóse popular. Aunque sus escuderos ponían pesarosa cara de circunstancias ante el percal, un espectador gritó tras los tangos: «¡Sigues siendo la mejor de España!». Y el respetable, unos aplausos…

En los dúos al piano, en pie, con la segunda chaquetita, verde y con lentejuelas (foto: Ana Palma / Asoc. Bilbao Flamenco).

En los dúos al piano, en pie, con la segunda chaquetita, verde y con lentejuelas (foto: Ana Palma / Asoc. Bilbao Flamenco).

Quizá eso cambió las tornas y la Linares, recogida y con clase, digna del respeto de los clásicos, en las cantiñas se adornó con el baile fornido y casi claqué del invitado Pepe Torres. Luego a dúo con el tocaor Salvador Gutiérrez se gustó y resolvió estirada en los difíciles cantes mineros y en la soleá, donde ya parecía haber calentado la garganta. Cedió el tablao al cuarteto musical, que entretuvo con un número flamenco algo jazzer, y regresó con la segunda chaquetita para los dúos con el piano de Pablo Suarez, y solemne cantó bien a Miguel Hernández (‘El sol, la rosa y el niño’, quizá la cima de la cita, con ella ceremonial, ronca, vulnerable y emotiva al son del ritmo de la toná y la debla) y a Lorca (‘La leyenda del tiempo’, con referencia a Morente y en plan post flamenco). Por la parte final, con el cuadro al completo, baile incluido, la Linares entonó dramática y teatral en el martinete, pero decayó de nuevo y cursó en cuesta abajo hasta el adiós: en los fandangos de Huelva con texto de Juan Ramón se escondió tras las palmeras trianeras (la joven Rosario Amador le robó otro aplauso) y en las bulerías lorquianas, triples y algo José Mercé, se la notó destemplada, pero remontó en la tercera tanda. Y ya en el bis, el bailaor Torres distrajo la atención de todos con mucho mérito en su tercera intervención.

El bailaor Pepe Torres, el secundario memorable (foto: Ana Palma / Asoc. Bilbao Flamenco).

El bailaor Pepe Torres, el secundario memorable (foto: Ana Palma / Asoc. Bilbao Flamenco).

Irregular pero con momentos disfrutables, como siempre que he visto a Carmen Linares, al menos tres veces: en octubre de 2009 en el Teatro Barakaldo, en abril de 2011 en la Iglesia de la Encarnación, y ésta. Un comedido caballero de la primera fila contó que la había visto unas diez veces y que esta festivalera fue la mejor. Es que había bastantes recelos entre los flamencos, que salieron satisfechos.

OSCAR CUBILLO

Saludos de pianista, palmeras, la dama clásica, tocaor y bailaor (foto: Ana Palma / Asoc. Bilbao Flamenco).

Saludos de pianista, palmeras, la dama clásica, tocaor y bailaor (foto: Ana Palma / Asoc. Bilbao Flamenco).

Disposición escénica del cuadro completo: el piano de Pablo Suárez, los coros y palmas de Rosario Amador y Ana María González, el porte de Carmen Linares, el baile de Pepe Torres y el toque de Salvador Gutiérrez (imagen de móvil: O.C.E.).

Disposición escénica del cuadro completo: el piano de Pablo Suárez, los coros y palmas de Rosario Amador y Ana María González,
el porte de Carmen Linares, el baile de Pepe Torres y el toque de Salvador Gutiérrez (imagen de móvil: O.C.E.).

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  1. […] lo que sucedió con la vaterana Carmen Linares, que libró más por oficio que por facultades (así lo contamos). Y bueno, por no entrar en la cuestión primordial, la de que el flamenco es un género […]



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