Bettye LaVette: Malas pulgas

Betty Haskins (Muskegon, Míchigan, 1946), en la Sala BBK (foto: Lorenzo Pascual).

Betty Haskins (Muskegon, Míchigan, 1946), en la Sala BBK (foto: Lorenzo Pascual).

Lunes 5 de octubre de 2015, Bilbao, Ciclo Music Legends, Sala BBK, 20 h, 36 €.

A pesar de los 36 eurazos que costaba la entrada (bueno, casi todos la compraron con la tarjeta de la caja de ahorros vasca, que ofrecía un descuento del 25 %, y se quedaba en 27) para ver a una cantante soulera negra semidesconocida y que más fortuna ha tenido en el último tramo de su larga vida (lo que parece le da rabia, la frustra y la reconcome), se rozó el lleno en la Sala BBK el lunes para catar a Bettye LaVette (Betty Haskins, Muskegon, Míchigan, 1946; esta es su Wiki en español) respaldada por un quinteto que sonó potente y claro, de cine, con un pianista y director musical que llevó todo el peso de arreglos (algunos imitando metales que no se hicieron cargantes) y dramatismo (pianos minimales).

Bettye LaVette ofició solemne y serena como una profesional en un club lujoso yanqui o londinense (esos discursos donde contaba su vida, presentaba canciones, evocaba que hace 10 años España le abrió sus brazos… y donde comentó que el promotor le había avisado de que en España pocos hablan inglés), cantó pausada y potente, profesional y sentimental, con influencias de Tina Turner pero no emulaciones, y seleccionó un repertorio con muchos medios tiempos y baladas que funcionaron mejor que los números animados, no idóneos para una sala con butacas.

En 76 minutos cantó 13 piezas y se piró bruscamente con gesto de displicencia, pues parece que malas pulgas tiene la vieja afrocantante empero sus formas educadas en los parlamentos. Bebía agua de una mesita, decía ‘we thank you’ en plural abarcando a la banda, a veces bailaba desde lo alto de sus tacones, presentaba su currículo y sus canciones de modo muy agradecible, y entonaba con clase, con fuerza, sin atisbos de nostalgia, con un sonido moderno y duro que llegaba muy lejos a pesar del formato en cuarteto musical.

El quinteto sólido y sentimental, preciso y brillante (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

El quinteto sólido y sentimental, preciso y brillante (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Segura en escena, con tablas y años y aparente resentimiento con la escena y el mundo, LaVette resonó profesional y suntuosa en los temas movidos y de blues rock: el ‘Joy’ de Lucinda Williams; el blues de Chicago endosado al primer tema de su carrera, ‘My Man-He’s A Loving Man’, editado en 1962, cuando tenía 16 años, como situó en la introducción; el funk a lo Sam & Dave ‘Right In The Middle( Of Falling In Love)’, perteneciente a su único álbum editado en Motown a pesar de ser ellos de Detroit, como ubicó al presentarla también con cinismo y frustración; o a modo de falso prebis un alambicado y tinaturnesco ‘Sleep To Dream’ de Fiona Apple.

Pero en verdad se salió en los lentos, emocionantes, que rompían las paredes de la Sala BBK y hacían removerse a los espectadores en sus butacas: por ejemplo por el principio el blues pausado algo John Mayall ‘When I Was A Little Girl’ que es original de Savoy Brown; el soul a lo ZZ Hill en el sello Malaco de su revisión del ‘It Don’t Come Easy’ de Ringo Starr con timbre Tina Turner; un esplendoroso’Heart Of Gold’ de Neil Young revisado vía el country soul de Percy Sledge; la creciente balada de John Prine ‘Souvenirs’, también vaquera y algo Eric Burdon que interpretó sentada en un taburete; el piano minimal en la balada algo ochentera que fue el ‘Love Reign O’er Me’ de los Who; la balada sofisticada a lo ZZ Hill ‘A Woman Like Me’, título también de su autobiografía y del disco que la puso bajo el foco; y el bis a capella con el góspel de Sinead ‘I Do Not Want What I Haven’t Got’.

Con esta canción suele acabar los bolos, y también lo hizo en el 22º Getxo & Blues, en 2010, cuando quizá el guitarrista tuvo más peso en el listado, como escribimos en su día: El sábado también triunfó la vocalista de soul Bettye LaVette (1.700 espectadores), una diva que vive una buena racha de años -lo reconoció un par de veces- y que llegó a ordenar ‘no hagas eso cuando estoy hablando’ a un tipo que silbó de alegría durante su presentación inicial. Con su banda de siempre (un cuarteto cromado, modernista, conjuntado y versátil con un guitarrista que se lucía en cada punteo) LaVette homenajeó al rock inglés (versiones de Led Zeppelin, los Who, Animals, Moody Blues, etc.) llevándolo al soul baladista sudista escuela ZZ Hill y Percy Sledge, o animándolo con funk-rock emparentable con Tina Turner. En 87 minutos cupieron 15 temas, destacando ‘Isn’t It A Pity’ de George Harrison en plan balada Bobby Blue Bland –la tercera que cantó en la Sala BBK-, y el bis con ella sola a capella interpretando con clase el ‘I Do Not Want What I Haven’t Got’ de Sinead O’Connor.

OSCAR CUBILLO

El quinteto visto desde el palco lateral (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

El quinteto visto desde el palco lateral (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

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