CINE: ‘Regresión’: Encuentros especulativos con el demonio

BEV REGRESION 0 CARTEL

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno en cine: 2 de octubre 2015

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Director: Alejandro Amenábar

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Calificación: 2 estrellas sobre 5

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Trailer de ‘Regresión

 

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Industria

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Alejandro Amenábar ha tenido claro desde el principio su posición en la industria cinematográfica española. Es fácil comprobar cómo funcionaba el cine español a principios de la década de los 90 a través de los galardonados y nominados a los premios Goya de aquellos años: Manuel Gutiérrez Aragón, Fernando Trueba, Mario Camus, José Luis Cuerda, Vicente Aranda, Pilar Miró, Montxo Armendáriz, Manuel Gómez Pereira, Agustín Díaz Yanes… Directores de cine acomodados al sistema de “cine de calidad subvencionado” gracias a una Ley intervencionista (la Ley Miró) poco abierta a la creatividad y cerrada a las exportaciones (cabe recordar el enfrentamiento de Pedro y Agustín Almodóvar con su polémica ‘La ley del deseo’, 1987, contra toda la colectividad cinematográfica española de productores, artistas y políticos). En 1994, durante el gobierno socialista de Felipe González, Carmen Alborch modifica la Ley de subvenciones del cine buscando una mayor competitividad para la industria española (ahora bien, penalizando a los exhibidores al imponer cuotas de pantalla). En este periodo surge ‘Tesis’ (1996) de Alejandro Amenábar, que triunfa en los cines y en la entrega de los premios Goya de aquel año.

‘Tesis’ de Amenábar supone un varapalo al establishment del cine español de mediados de los 90.

‘Tesis’ de Amenábar supone un varapalo al establishment del cine español de mediados de los 90.

‘Tesis’ es una película pequeña que se distingue por la adherencia a un género más propiamente norteamericano, el thriller con ciertos componentes de terror, y por ser un ejemplo de “saber aplicar cine” a partir de las enseñanzas de los grandes maestros del séptimo arte (Hitchcock). ‘Tesis’ es un varapalo al establishment de la industria del cine español de aquellos años, aunque también es el acicate para una renovación necesaria (la mentada Ley Alborch nació por los malos resultados de una industria en decadencia). Su película, aunque menor, se convierte en el ejemplo a seguir, en el estímulo de estudiantes de cine que ven por fin posibilidades de abrirse al mercado. Además es el modelo de cine competitivo que busca el Ministerio de Cultura para competir con el cine americano.

Por su parte, Amenábar no se queda ahí. Su personalidad es provocadora. A Carlos F. Heredero, en una entrevista, le comenta sobre John Ford:   «’Centauros del desierto’ es una película mal contada y profundamente fascista». Tampoco duda en poner en evidencia al profesor y reconocido crítico de cine Antonio Castro al decir que ‘Tesis’ es su venganza personal por haberle suspendido en una asignatura. Por ello, Amenábar se presenta en el mundo del cine español, con 25 años, como un astuto enfant terrible y con ideas muy claras: su modelo de cine busca romper el acomodo de productores y directores que viven del amiguismo político abriéndose camino por géneros industrialmente más rentables. También busca sus fuentes en los clásicos del cine americano y los aplica de forma precisa y estudiada (un cine poco dado a la improvisación). En sus objetivos está comercializar sus películas en el extranjero y en utilizar la polémica, sin dudarlo, como medio de promoción de su cine.

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Arte

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Con esta visión industrial del cine y con su gran talento para crear imágenes, Amenábar realiza dos nuevos films que le sitúan en el pódium de la cinematografía española, ‘Abre los ojos’ (1997) y ‘Los otros’, 2001, enmarcados dentro del cine fantástico, y un tercero, ‘Mar adentro’ (2004), en el realismo social, que gana el Oscar a la Mejor Película Extranjera. En 2009 realiza la fallida ‘Ágora’, su primer resbalón en la visión técnico-comercial de su carrera cinematográfica.

‘Regresión’ comparte los modelos y las temáticas principales de su corta filmografía. Entre los modelos cabe subrayar: 1) la detallada estructura narrativa sustentada en el punto de vista, 2) el control de la información que condiciona el conocimiento del espectador sobre lo que está viendo, 3) la creación de ambientes, normalmente extraídos de modelos existentes (por ejemplo, las influencias de ‘Suspense’, 1963, de Jack Clayton en ‘Los otros’) y 4) la importancia que da a las “set-pieces” o secuencias aisladas milimétricamente estudiadas en montaje y movimiento de cámara (influencia de Hitchcock).

En temáticas Amenábar muestra un especial interés por la limitación de la mirada: esa tendencia del hombre hacia el solipsismo. Causa por la que la realidad se deforma ante la mirada, por lo que lo real se falsifica y por lo que se termina dudando de la verdad. Los personajes, bien en su deseo o en su subconsciente, llegan a crear mundos paralelos que, en muchas ocasiones, se tornan en pesadillas. También en sus temáticas está la oposición a todo tipo de religión que coarta la libertad del hombre. Por último, y en menor medida, en su cine se aprecia un interés por la temática hitchcockiana de la imposibilidad de amar a las personas deseadas.

Bruce Kenner (Ethan Hawke), en ‘Regresión’ ve el mundo a través de su interior. Al igual que nosotros, los espectadores, sólo vemos a través de sus ojos.

Bruce Kenner (Ethan Hawke), en ‘Regresión’ ve el mundo a través de su interior.
Al igual que nosotros, los espectadores, sólo vemos a través de sus ojos.

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Industria y arte en ‘Regresión’

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Tras el desastre económico y artístico de ‘Ágora’, Amenábar se ve obligado a rectificar y trata de retomar la posición adquirida, hace diez años, en la industria cinematográfica española. Por ello, primero apuesta por un elenco de actores internacionales entre los que destacan Emma Watson, la niña de Harry Potter, y Ethan Hawke. También se adentra en una historia desarrollada en Minnesota en los años 90 y rodada en Toronto (nada que ver con lo que se entiende por producto español). Segundo: Amenábar vuelve a recurrir al thriller fantástico de sus inicios aventurándose a firmar el guion en solitario.

En ‘Regresión’ se incide más que nunca en el uso de modelos existentes, pues se toma tanto del cine clásico (‘La noche del demonio’, 1957, de Jacques Tourneur) como del cine más actual (‘Posesión infernal’, 1981, de Sam Raimi, o ‘Insidious’, 2011, de James Wan) de forma que el trabajo de las “set-pieces” pasa a ser el centro neurálgico de la película (aquello que el espectador recuerda a la salida del cine y que sirve para la promoción boca a boca). Esta proyección industrial de su cine vuelve a poner en evidencia la profesionalidad de Amenábar, que le sitúa como un excelente artesano aunque no como un artista. Resulta curioso el nivel de control narrativo que hay en ‘Regresión’. Un guion y una puesta en imágenes tan controlada que hace naufragar al film.

Emma Watson interpreta a la hija de John, una joven que denuncia a su padre por abusos sexuales.

Emma Watson interpreta a la hija de John, una joven que denuncia a su padre por abusos sexuales.

‘Regresión’ juega en exceso con el punto de vista sin conseguir siempre sus objetivos. Al comienzo del film vemos a John Gray (David Dencik) conduciendo un automóvil con una cámara realizando un plano “subjetivo indirecto” (como diría Pasolini): un plano con la cámara pegada a la cara del personaje que nos muestra lo que él ve. Cuando John sale del automóvil y entra en la comisaría, la posición de la cámara pasa a ser de plano “subjetivo puro”, tan cerrado en su concepción que parece que los personajes (los que miran a la cámara, a John) estén viendo a un fantasma. John entra en el despacho de un policía y empieza a ser interrogado. Inmediatamente el plano cambia bruscamente modificando la posición de la mirada para mostrarnos a John desde el exterior, a través del cristal de la oficina. El siguiente plano nos desvela que este raccord es consecuencia de la mirada del protagonista, el detective Bruce Kenner (Ethan Hawke), que está observando el interrogatorio desde fuera. Posteriormente, a mitad de película, vemos entrar en la comisaría a Bruce después de haber pasado una nueva noche de pesadilla y Amenábar repite el plano de inicio (ese plano acentuado “subjetivo puro”), pero en esta ocasión el fantasma es Bruce. Lo extraño de toda esta parafernalia visual es que no logra transmitir sus objetivos, ningún significado claro. Más aún, sus objetivos quedan velados, no se entienden, por su errónea ejecución.

Por ello, el propósito general de Amenábar se adivina. Su intencionalidad está otra vez en mostrar la realidad a través de los ojos de su protagonista y confirmar que esta realidad no es fiable. Es decir, la realidad exterior se distorsiona a través de ese mundo interior de sus personajes, de su estado emocional. Compruébese que esta temática es la base fundamental de sus films estrella: ‘Abre los ojos’ y ‘Los otros’. Aunque, ahora bien, en estos dos films la narración desvelaba al final la verdad de ese mundo exterior (por ejemplo, la condición de fantasmas de la familia de ‘Los otros’) en oposición a su estado interior enfermo (que corresponde a lo visualizado a través de los ojos del protagonista).

En ‘Regresión’, la interrelación entre mundo exterior e interior, entre verdad y realidad formada en el subconsciente, no termina de funcionar. Es como si los condicionantes de un guion, que no llega a ser tan genial como el que Amenábar se había propuesto, obligan a un juego de malabarismos que no llegan a ser creíbles para espectador. Por eso, las pesadillas satánicas que sufre Bruce se adivinan falsas desde el principio (aunque eso no reste a que estas estén bien resueltas) y por ello deben ser complementadas con secuencias ajenas al protagonista en donde la “realidad fantástica” sí puede ser real (el ataque del demonio a Rose, la madre de John –Dale Dickey-, o las visiones bajo hipnosis de la familia Gray). Esto es, ante la imposibilidad de resolver el film mediante “arte” lo resuelve mediante sus trampas industriales excelentemente resueltas técnicamente.

Todavía es más de lamentar el error de Amenábar a la hora de proporcionar información al espectador, desvelando la solución de la intriga antes del clímax narrativo (y pensar que Amenábar, en sus comienzos, también se metió con el ‘Vértigo’, 1959, de Hitchcock por este mismo asunto), o la mala integración en la trama de un personaje que debería adivinarse como principal en la misma: me refiero al profesor de psicología Kenneth Raines (David Thewlis).

GERARDO CREMER

¿Realidad o deformación del subconsciente? Las visiones de Bruce no llegan a funcionar en ‘Regresión’ como en otros films de Amenábar.

¿Realidad o deformación del subconsciente?
Las visiones de Bruce no llegan a funcionar en ‘Regresión’ como en otros films de Amenábar.

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