Fito & Fitipaldis: Un adiós en forma + ¿Por qué gusta Fito?

Fito y su troupe brindando en camerinos antes de salir al BEC (foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

Fito y su troupe brindando en camerinos antes de salir al BEC (foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

Sábado 24 de octubre de 2015, Barakaldo, BEC, 22 h; anticipada: de 27 a 29 € (+ gastos); taquilla: de 32 a 34 €.

Un adiós en forma: El sábado terminó la última macrogira de Fito & Fitipaldis, la del disco ‘Huyendo conmigo de mí’ (triple platino con 120.000 copias vendidas). La de los 53 conciertos ante más de 410.000 personas (con escalas en Sudamérica). En el BEC habría unas 16.000 personas pero no se agotaron las entradas por un pelo. Fue un show superior al de diciembre de 2014 en el mismo BEC (así lo contamos). Entonces la cita duró 140 minutos para 21 temas con dos bises, y titulamos ‘A velocidad de crucero’, destacando sobre todo cinco canciones. Este sábado duró 156 minutos para 22 piezas y ruló todo mejor gracias a la óptima forma física de Fito (sanada la hernia), el sentimiento de fin de etapa y la mayor cantidad de rocanroles (por ejemplo un toxicómano ‘Deltoya’, adaptado de sus amigos Extremoduro).

El BEC lleno, con unas 16.000 personas, aunque no se colgó el ‘no hay entradas’ (foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

El BEC lleno, con unas 16.000 personas, aunque no se colgó el ‘no hay entradas’ (foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

Respecto a diciembre se repitieron las pantallas de fondo (la intro con los dibujos animados y tal y tal) y el repertorio evidentemente fue muy parecido, con luengo momentos serenos de filiación ‘americana’ que aplacaron los ánimos de un gentío que coreó en los hits. También se repitió la apertura del segundo bis con Fito a solas con la acústica versionando el ‘Alucinante’ de su antiguo grupo Platero y Tú (saludó a sus excompañeros, presentes en el BEC: Jesús, Juantxu y Uoho) y nos puso los vídeos del público chillando en bolos anteriores.

Y cómo no, se hizo notar el coprotagonismo estelar del guitarrista Carlos Raya, ex Sangre Azul, melenudo y a sus 50 años corriendo por el gran escenario mientras punteaba, asomándose bastante por los provocadores y chupando cámara en las grandes pantallas. También Javi Alzola, el saxofonista, el único Fitipaldi que le escuda desde el inicio de esta aventura, se movió a menudo por vanguardia, cosechando ovaciones agradecidas por sus solos entre springsteenianos y ritmanbluseros.

Carlos Raya en una incursión al provocador (foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

Carlos Raya en una incursión al provocador (foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

El chou arrancó con un cuarto de hora de retraso, quizá porque había largas colas de gente que aún no había entrado al recinto (durante la demora reconocimos en el sonido ambiente canciones de Dr. Feelgood y Los Fabulosos Thunderbirds). Se veían niños con camisetas fiteras de calaveras, mogollón de féminas (¿más de la mitad del aforo?), bastante juventud y no pocos roqueros, aunque nada más cruzar la puerta del BEC, La Reina se sumó al típico linchamiento de los fans fitipaldis juzgando: «Sólo se ven camisetas de AC/DC y Ramones. Esta gente no va nunca a conciertos». Ella vestía una de los Stray Cats. «Le gustan a Fito», explicó. Claro, a cualquiera.

Entre los riffs stonianos, los arreones rocanroleros con mucho roll y los ralentizamientos filocountry transitaron las dos más de dos horas y media de chou. Sin ánimo de atascarnos en lo exhaustivo, podemos espigar que les quedaron muy bien la 5ª canción, la versión ‘Todo a cien’ de La Cabra Mecánica a modo de rock intenso; la 10ª y 11ª, o sea el rocanrolero ‘Garabatos’ continuado con el mentado boogie ‘Deltoya’; y en el primer bis, la 19ª, ‘Nos ocupamos del mar’, lo mejor de su último CD.

El sexteto, como se indica en Facebook: Adolfo "Fito" Cabrales: Voz principal, guitarra eléctrica y acústica y líder Carlos Raya: Guitarra eléctrica, slide, pedal steel, lap steel y coros Javier Alzola: Saxofón, percusión y coros Daniel Griffin: Batería Alejandro "Boli" Climent: Bajo y coros Joserra Senperena: Hammond b-3, piano, wurlitzer, acordeón y coros (foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

El sexteto, como se indica en Facebook:
Adolfo “Fito” Cabrales: Voz principal, guitarra eléctrica y acústica y líder
Carlos Raya: Guitarra eléctrica, slide, pedal steel, lap steel y coros
Javier Alzola: Saxofón, percusión y coros
Daniel Griffin: Batería
Alejandro “Boli” Climent: Bajo y coros
Joserra Senperena: Hammond b-3, piano, wurlitzer, acordeón y coros
(foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

Y todos los hits brotaron con solvencia: en 16º lugar, ‘Soldadito marinero’, con sus coros trasladados a un respetable que iluminó con sus móviles el BEC creando un hábitat de luciérnagas; el 17º, justo antes de los bises, ‘Antes de que cuente diez’, muy bien cantado por la antiestrella bilbaína; y en el segundo bis, dos hits más, el 22º, ‘La casa por el tejado’, y el 23º, ‘Acabo de llegar’, otra vuelta de tuerca estilística fitera que motivó el error de apreciación de La Reina: «Esta ya la han tocado. La están repitiendo». Pero, no.

Ya desenchufadas las guitarras saludaron los Fitipaldis con los teloneros, Los Zigarros. Fito, muy lacónico esa velada, no dijo nada especial a modo de despedida. Se acabó la cosa y se encendieron las luces. ¿Hasta cuándo no tendremos novedades? Hay quien ha calculado matemáticamente que Fito debería volver a sacar disco en 2019. Se admiten apuestas.

ÓSCAR CUBILLO

Dice Ovidi, de Los Zigarros, que todo el mundo quiere estar cerca de Fito, arriba o debajo del escenario(foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

Dice Ovidi, de Los Zigarros, que todo el mundo quiere estar cerca de Fito,
arriba o debajo del escenario(foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

+++ ¿POR QUÉ GUSTA FITO? +++

Es una antiestrella, afirma su discográfica multinacional.

En él no hay trampa ni cartón, asevera su manager.

Es un amor, dicen sus teloneros, Los Zigarros valencianos.

Pero no solo por eso a Fito Fitipaldi le han visto

tres millones de personas en sus macrogiras

Fito Cabrales Mato (Bilbao, 1966) ha terminado una macrogira más. La del disco ‘Huyendo conmigo de mí’, triple platino con más de 120.000 copias vendidas. Un gran tour que él arrancó arrastrando una hernia y donde ha vivido la muerte de su padre nonagenario y el nacimiento de Marisa, llamada como su madre, aunque él la moteja Coyote y así se lo ha tatuado. Ahora Fito asegura que se retirará a criar a sus tres hijos: los dos chicos tenidos con su anterior esposa, Guillermo (1998) y Diego (2003), y la bebita Marisa (2014). Como en las ocasiones anteriores, ni se comenta ni se piensa en su posible regreso, que seguramente se produzca cuando el roquero bilbaíno se aburra de estar en su casa en Gernika y le pique el gusanillo de los escenarios.

Su empresa de management, Last Tour, ha hecho balance de la gira ‘Huyendo conmigo de mí’, en la que han trabajado más de 75 personas. La caravana se ha movido en dos ‘sleeper buses’ y en nueve trailers que han trasladado el equipo (pantallas, «el sistema de luces móviles de última generación»…) a lo largo de 53 conciertos, incluyendo los de Argentina, Chile y Uruguay. Han agotado las entradas veinte noches (antes habrían sido más, pero ya no hay la alegría de antaño, reconoce Fito) y se ha colgado el no hay billetes en el Palacio de los Deportes de Madrid, el Palau Sant Jordi de Barcelona, la Plaza de Toros de Las Ventas… En total, han sido más de 410.000 entradas vendidas en este tour. Si les sumamos las 2.570.000 de las giras anteriores, en total se rozan los tres millones de espectadores. Paradójicamente, la cifra de discos ronda la mitad, 1,6 millones. ¿Y alguien llevará la cuenta de las camisetas que se han vendido?

Puesto de camisetas, tipo grandes almacenes, en las taquillas del BEC (imagen de móvil: La Reina).

Puesto de camisetas, tipo grandes almacenes, en las taquillas del BEC (imagen de móvil: La Reina).

¿A qué se debe este éxito tan descomunal? Hum… Por el personaje. Que cae bien. Y es que Fito es majo. Eso está fuera de toda duda. Fito no adopta ninguna postura hipócrita. A menudo da el primer paso en las relaciones y sabe sobrellevar con paciencia de Job el cariño que le profesan los fans de toda condición. Y, como él no se suele esconder, los fans le abordan en todas las situaciones: cuando contesta a una entrevista en una terraza, comiendo en un restaurante en el que los camareros le piden autógrafos, en las colas del cine del centro comercial al que acude con sus hijos, paseando por la calle… Antes de la gran explosión, los adolescentes se lo cruzaban por la calle y le espetaban: «ese Fito…».

Fito Cabrales se define como retraído, pero nadie lo diría. Parece extrovertido y quizá haber currado trajeado y encorbatado en la barra de un puticlub de La Palanca bilbaína le ayuda a tener mano izquierda. A los profesionales de la Prensa también les da juego, porque contesta a todo. Por ejemplo: «¿A qué edad se empezó a drogar?». «Pues tarde, ¿eh? Con unos 20 años… A beber, mucho antes» (en esta estupenda entrevista en El Periódico). Ahora dice que ha cambiado el vicio por el deporte. Fito cae bien incluso a los niños, no sólo por esa imagen con camiseta de rayas, delgadez, gorrilla, pendientes de aro y botas camperas afiladas que ha subrayado en no pocos dibujos y en bastantes canciones. John, violonchelista de nueve años, dice que le gusta Fito porque sus canciones son fáciles de aprender y de bailar.

La cosmovisión musical de Fito cambió, según nos contó él, cuando pasó de escribir canciones en tercera persona, a modo de historietas de comic, en Platero y Tú, a hacerlas más reflexivas y en segunda persona ya al arrancar su etapa en solitario. One Herrera, comercial de la multinacional Warner en Euskadi, el que llevó la primera maqueta de los Platero al subsello DRO («la compañía en la que estaban Rosendo o Extremoduro»), sugiere que Fito Cabrales gusta gracias a «su humildad, su trabajo honesto y su cercanía. Fito es un tipo sencillo, con los pies en la tierra. No es un artista que graba discos con prisas para salir de gira. No es alguien al que el dinero que ha ganado le haya hecho mirar por encima del hombro a los demás. Es un artista que se exige mucho a sí mismo y que busca hacer canciones que en primer lugar le gusten a él, sin pensar en si va a vender más o menos. Es perfeccionista con las letras, a las que da muchas vueltas, y en su desarrollo como artista siempre ha luchado por mejorar en todos los aspectos: sonido, producción, directo…».

Las vivaces luces de la gira ‘Huyendo conmigo de mí’ (foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

Las vivaces luces de la gira ‘Huyendo conmigo de mí’ (foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

Sus canciones son la clave. Una crítica que se le hace a Fito es que sus canciones son repetitivas, que explotan una fórmula a machamartillo, pero es una cuestión de estilo, sin más. Al principio del boom de los Fitipaldis las componía con su guitarrista Batiz. Dio motivo a más opiniones críticas desde fuera de su entorno cuando sustituyó a Batiz por su mano derecha artística actual, Carlos Raya, ex Sangre Azul (grupo de glam y heavy de Pinto, Madrid), el mismo melenudo que hizo grande con su apoyo artístico a Quique González, más grandes aún a M-Clan, y estratosféricos a los Fitipaldis. Raya es el responsable del sonido de Fito. De sus arreglos, de su suavidad, de su acercamiento al estilo country rock americano… Empezó a currar con los Fitipaldis con el álbum ‘Por la boca vive el pez’ (DRO, 2004, 320.000 copias vendidas, su disco más vendido).

El fenómeno de Fito se ha afianzado paso a paso desde el inicio. Aparte de las canciones y la imagen y todo lo antes mentado, ideó un circuito de conciertos cada vez más grande en el que se obviaron los bolos gratuitos para que la afición se acostumbrase a pagar por lo que le gusta, para que lo valorase, y si llegaban las vacas flacas (que llegaron), el grupo no se quedara sin margen de maniobra.

Empezaron por salas, saltaron a los teatros, y llegaron a los pabellones en giras mastodónticas. Herrera, el comercial de Warner, incide: «Fito es el anti-estrella. No es persona a la que le guste dar problemas. Para cualquier tipo de gestión tiene un buen manager». Se refiere a Xabier Arretxe, alias Polako debido a su pasado en Cataluña, quien sostiene: «La autogestión de todos los aspectos de los Fitipaldis nos permite hacer las cosas como queremos, buscando mejorar siempre. Sabemos que somos unos privilegiados y seguimos disfrutando al máximo de lo que nos apasiona. Quizás eso también explique muchas cosas».

El Fito de Málaga El malagueño Rubén Ruiz Rodríguez tiene 22 años y se define como «fiel seguidor de Fito». Confiesa que «gracias a él descubrí este mundo de la música y me compré la primera guitarra. Me ha influido hasta en la estética, aunque ya la voy cambiando para probar cosas nuevas. Ya no llevo gorra, pero la verdad es que me encanta su look. La gorra es lo primero que me llamó la atención cuando le vi por primera vez». A Fito Rodríguez, tan marcado por Cabrales como los más famosos de La Fuga, también le fascinan las letras del bilbaíno. «Obviamente. Creo que por eso gusta a tanta gente, porque es sincero y escribe unas letras buenísimas». El malagueño le sigue por la piel de toro: «Le he visto cerca de 20 veces en directo. En esta gira solo he ido a cuatro conciertos, entre ellos el de Las Ventas. Además, tengo la suerte de conocerle en persona. De verme en tantos conciertos supongo que llamé su atención. Y es un honor para mí».

El Fito de Málaga
El malagueño Rubén Ruiz Rodríguez tiene 22 años y se define como «fiel seguidor de Fito». Confiesa que «gracias a él descubrí este mundo de la música y me compré la primera guitarra. Me ha influido hasta en la estética, aunque ya la voy cambiando para probar cosas nuevas. Ya no llevo gorra, pero la verdad es que me encanta su look. La gorra es lo primero que me llamó la atención cuando le vi por primera vez».
A Fito Rodríguez, tan marcado por Cabrales como los más famosos de La Fuga, también le fascinan las letras del bilbaíno. «Obviamente. Creo que por eso gusta a tanta gente, porque es sincero y escribe unas letras buenísimas». El malagueño le sigue por la piel de toro: «Le he visto cerca de 20 veces en directo. En esta gira solo he ido a cuatro conciertos, entre ellos el de Las Ventas. Además, tengo la suerte de conocerle en persona. De verme en tantos conciertos supongo que llamé su atención. Y es un honor para mí».

Según Polako todo surge de las composiciones de Fito Cabrales: «Siempre he pensado que lo importante son las canciones. Sin duda son las canciones las que llegan a la gente y ésta las hace suyas. Creo que en el caso de Fito no hay trampa ni cartón. Lo que ves, lo que compone, lo que toca, es lo que es. La verdad y la calidad que hay en ello explica la razón de su éxito».

Y todo se ha organizado desde Bizkaia. One Herrera, que en Warner ha visto crecer a grupos vascos como Duncan Dhu, reflexiona: «Lo natural siempre ha sido que los artistas crezcan desde su entorno hacia fuera. Para montar grandes giras de artistas, además de su talento intervienen muchas otras variables que acaban marcando su carrera. No todos los grupos de éxito han surgido de Madrid o Barcelona, también los hay de Zaragoza, de Galicia, de Andalucía… Y hasta de Bilbao o Donosti».

Afirma Polako, la mano derecha de Fito en lo que los conciertos respecta: «Desde siempre hemos dirigido todo desde Bilbao. En gira contamos con músicos, equipos y personal de todas partes, pero eso no entraña ninguna dificultad a la hora de organizarlo. Incluso es probable que sea ventajoso mantenernos a cierta distancia de la vorágine de la industria de Madrid. Nos da cierta tranquilidad y perspectiva, permitiéndonos estar bastante al margen de los vaivenes que rodean la música y el negocio montado a su alrededor».

El Drogas, Ovidi Tormo de Los Zigarros, Fito, y Álvaro Tormo en Pamplona, en junio (foto: Facebook Los Zigarros).

El Drogas, Ovidi Tormo de Los Zigarros, Fito, y Álvaro Tormo en Pamplona, en junio (foto: Facebook Los Zigarros).

Amigo de Fito antes de iniciar su fructífera relación profesional, Polako repasa así la andadura de la mano de su amigo: «La trayectoria de los Fitipaldis ha crecido de forma progresiva desde las salas más pequeñas, a base de trabajo y pasión. A partir de la publicación de ‘Lo más lejos, a tu lado’, hace once años, todo se aceleró. Con él dimos nuestro primer concierto en la plaza de toros de Las Ventas, con lleno absoluto. También fue el año del histórico concierto de fiestas de Bilbao». Lo recordamos: más de 60.000 espectadores, colapsada la zona, luego editado el disco ‘Vivo… para contarlo’ (DRO, 2004; 100.000 copias). Y prosigue su balance Polako: «Desde ese año hemos llenado en once ocasiones el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid, y en esta gira, otra vez Las Ventas. Siete veces el Palau de Sant Jordi de Barcelona, seis veces el BEC de Barakaldo, el Estadio Olímpico de Sevilla… Afortunadamente, la respuesta del público se ha mantenido desde entonces». El público de Fito es mixto y transversal. Hay quien lo descalifica asegurando que no va a otros conciertos y que no es roquero, pero sí se ve a muchos aficionados al rock entre sus filas y, si la mayoría no frecuenta otro tipo de bolos, es porque Fito los da a lo grande y con canciones familiares que se oyen en todas partes: en los bares, en las txosnas, en las radios…

Fito ha afrontado la gira de ‘Huyendo conmigo de mí’ ofreciendo un cartel doble completado por el grupo valenciano, Los Zigarros, coliderado por los hermanos Tormo, ex Los Perros del Boogie. Se puede decir que les ha tocado la lotería, por la exposición comercial. Declara el cantante, Ovidi Tormo: «Hemos vivido la gira más potente y grande que existe en el país. Fito es un amor y nos ha dado todas las facilidades del mundo. Su postura desde el principio fue que no se nos considerase como al grupo telonero, sino que tuviéramos buen volumen, técnicos a nuestra disposición y trato igualitario. Y así fue. Todos nos hemos hecho amigos y ahora somos una gran familia roquera».

Como imaginábamos, Ovidi, una vez acabada la gira, considera que Fito ya será su amigo para toda la vida. «Sí, lo será. Él es de esas personas que no puedes dejar de querer. Deseas tenerlo siempre cerca». Los Zigarros han sido testigos de cómo reacciona el público ante Fito y dice Ovidi: «La gente quiere a Fito porque hace canciones geniales y porque es una persona espectacular. Esa combinación es infalible. Siempre estará en lo alto porque la gente se muere por estar cerca de él, arriba y abajo del escenario. A mí me enamoró a la primera», confía Ovidi.

OSCAR CUBILLO

Saludos finales… hasta Dios sabe cuándo (foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

Saludos finales… hasta Dios sabe cuándo (foto: Facebook Fito & Fitipaldis).

 

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