Barrence Whitfield & The Savages: Y se fue la luz

Barrencio apareció con gorra Sherlock Holmes, gafas de sol y camiseta del Hell Dorado vitoriano (foto: Mr. Duck).

Barrencio apareció con gorra Sherlock Holmes, gafas de sol y camiseta del Hell Dorado vitoriano (foto: Mr. Duck).

Martes 3 de noviembre de 2015, Bilbao, Kafe Antxiki, 21 h, 12-15 €.

El miércoles arrancó la nueva gira española, ¡de nueve bolos!, de los bostonianos Barrence Whitfield & The Savages, garajeros gestados en los 80 que regresaron a la piel de toro presentando su álbum ‘Under The Savage Sky’ (Bloodshot-Bertus, 15). Estaban descansados: venían de Francia, la víspera tuvieron el día libre en Irún y se alojaban en el buen hotel anejo al Kafe Antzokia. A pesar de las facilidades… ¡la cosa arrancó con 25 minutos de demora porque el saxofonista llegó tarde a la sala! Aclaremos que el negro zumbón Barrence Whitfield (Jacksonville, Florida, 60 años), el cantante y líder, pequeño, panzón, calvorota y shouter (chillón) a la antigua usanza ritmanblusera, siempre arriba el primero y está puntual y formal esperando a la hora. Debido a la escasa venta en anticipada ante ese martes, el bolo se trasladó de la sala grande al Antxiki, la pequeña superior, lo cual alegró a no pocos (por ejemplo a La Reina), aunque lo peor de todo fue que a mitad del bolo se fue la luz y nos tiramos unos 22 minutos parados, a oscuras, y mucha gente se marchó, lo cual entristeció a Barrencio (pero no se largó Uoho, ex Platero y Tú y hoy en Extremoduro, la mayor estrella del rock de un Antxiki donde vimos también al tamborero Guanche, al cantante Javi Dinamita, o a los pinchas Edu GHT y DJ Nash). «Se arregla fácil, que me devuelvan el dinero», bromeaban algunos durante la espera en sombras. «No importa: que me paguen el taxi a casa», comentaba otro que reside en el centro.

BEV BARRENCE WHITFIELD ANTXIKI flyer

Pues eso, que el martes no se perdió el buen humor porque Barrencio y sus Salvajes ejecutan una música tribal y proteica, un rock and roll energético, empastado y saxofonero (la guitarra de Peter Greenberg –DMZ, Lyres- pugnaba por abrirse huecos), y para cuando se cortó la electricidad la peña mixta (¡miau!) del Antxiki ya había movido las caderas y dado alaridos al son del afrocantante en una cita a la postre con 21 pildorazos en 95 minutos (incluidos los 22 del receso obligado). Barrence Whitfield apareció en escena tocado con gorra Sherlock Holmes, gafas de sol y camiseta del Hell Dorado vitoriano, presentó meloso y radiofónico algunos temas, nos invitó a comprar en el merchan (camisetas, discos y vinilos), chilló (genial en ‘Bip Bop Bip’ y ‘Bloody Mary’), cantó como un cochino degollado (‘Ramblin’ Rose’ de MC5), boxeó (‘Willie Meehan’), sacó músculos como Tarzán (‘Walkin’ w/ Barrence’), se lució hasta estremecer en un par de baladas soul (primero en la dramática vía Bobby Blue Bland ‘I’m Sad About It’, y luego en ‘You Told A Lie’, donde se produjo el parón), un par de veces pidió y logró palmas (‘Full Moon In The Daylight Sky’), empujó con rock and roll saxofonero atómico (‘The Claw’, ‘Incarceration Casserole’…; ah, un anuncio: en estos temas nos teletransportábamos al bolo que darán los yanquis The Atom Age en las rabas dominicales del Satélite T el 8 de noviembre), remitió a los Sonics (‘I’m A Full Grown Man’, ‘Corner Man’), a BellRays (‘Willow’) e incluso a los Them (‘Hangman’s Toke’), y rocanroleó hipohuracanado y twisteante hasta que volaron los peluquines (el epílogo con ‘Rock And Roll Baby’, ‘Just Move In’ –aquí va un YouTube en Nimega-, un ‘Turn Your Damper Down’ donde casi se le caen las gafas de ver con tanto baile, o el ‘Georgia Slop’).

Peter Greenberg (guit), Barrencio (voz), Tom Quartulli (saxo), Andy Jody (bat) y Phil Lenker (bajo) (foto: Mr. Duck).

Peter Greenberg (guit), Barrencio (voz), Tom Quartulli (saxo), Andy Jody (bat) y Phil Lenker (bajo) (foto: Mr. Duck).

Tras la interrupción hubo más luminosidad en la sala (a La Reina, con melena rubia y vestida de Marconi, le daba corte bailar a la vista de todos, empero no paró) y los focos daban mucho calor al ambiente (Barrencio tenía la calva azabache perlada de sudor), pero la cita estuvo muy bien para ser un martes y con tantos problemas (no obstante, yo me lo imaginaba en Liérganes con más desparrame –como esta vez que le vimos en 2013– y… brrrrruuuu).

ÓSCAR CUBILLO

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