Van Morrison: La gira más cara del año

En este tráiler, aparcado en la mañana, cabía con holgura el equipo traído por el sexteto (imagen de móvil: La Reina).

En este tráiler, aparcado en la mañana, cabía con holgura el equipo traído por el sexteto (imagen de móvil: La Reina).

Miércoles 11 de noviembre de 2015, Bilbao, Palacio Euskalduna, 20 h, entradas de 75 a 210 €.

Así tituló un medio madrileño el minitour de dos fechas españolas de Van Morrison: ‘La gira más cara del año’. Comentaba el periodista de esa nota que el precio de las entradas era excesivo e informaba de que se habían vendido las butacas menos onerosas y quedaban libres las más suntuosas. El desembolso era prohibitivo y por eso El León de Belfast no agotó el aforo ni en el Price forero el martes ni en el Euskalduna bochero el miércoles. Hay precios que retraen a la afición y a este paso los 120-126 que costaba ver a Tom Waits en el Kursaal donostiarra y a Sting (con sinfónica, ¿eh?) en el BEC nos van a parecer ajustados. Y conste que la organización regaló dos invitaciones al que suscribe: tercer palco, cada una de 184 euros, nos precisaron en taquilla.

¿Merece la pena pagar 184 lereles (210 € las más caras) por ver a Van Morrison, si lo más seguro es que ofrezca un concierto similar a sus discos? Eso dejando aparte que fuera probable que se mostrara distante y no dijera ni hola ni adiós, de lo cual se lamentaba la prensa en Madrid, que también protestaba y le afeaba que no se hubiera refirido a Allen Toussaint, difunto la víspera en la capital. Aunque hay que reconocer que en Bilbao Van The Man presentó un tema de Mose Allison, dejó escapar una suerte de gruñido de satisfacción al acabar una canción y por el final del show agradeció la presencia del respetable.

Antes de que hubiera entrado todo el público ya empezó a soplar el saxo el norirlandés (foto: Tom Hagen / EITB).

Antes de que hubiera entrado todo el público ya empezó a soplar el saxo el norirlandés (foto: Tom Hagen / EITB).

¿Pero merece la pena pagar 200 machacantes por ver a alguien al que ya hemos visto antes? Depende del dinero de cada cual (había miembros del organigrama del Athlétic en las butacas caras, esos se lo pueden permitir), pero esperemos que le hayan salido las cuentas a la organización, pues nunca hay que alegrarse de que palme pasta un promotor porque entonces nos quedaríamos sin oferta, sin Van Morrison, sin Julio Iglesias (el record de precios de localidad en el mismo Euskalduna (308 euros con cóctel y regalitos), quien llenó in extremis y gracias, porque un año después suspendió la fecha en Logroño y cumplió la de Santander, aquí con muy poco público en el polideportivo de La Ballena).

Había muchos huecos el miércoles en el Euskalduna, pero no fue un desastre. Además la impresión resultó peor porque el concierto comenzó tan puntual (¿un minuto antes?) que cientos de personas no habían ocupado sus localidades mientras Van Morrison ya estaba soplando el saxo con su banda en el primer instrumental. En total sonaron 20 piezas en 98 minutos y Van El Hombre usó cuatro instrumentos: el saxo (lo sopló un poco mejor que Woody Allen el clarinete), la guitarra eléctrica (vaya…), la armónica (bueno…) y la pandereta (lo mejor… es broma).

Antes de que hubiera entrado todo el público ya empezó a soplar el saxo el norirlandés (foto: Tom Hagen / EITB).

Especialmente amable, para su parámetro, se mostró Van (foto: Tom Hagen / EITB).

Cantó bastante bien, cual un estilismo de sí mismo. Al principio pareció incómodo, y la banda, siempre obligada a tocar por debajo del jefe, sonaba camp, oldie, de fondo, timorata… A la cuarta pieza, la reconocible ‘Days Like This’, estalló la primera gran ovación. A partir de entonces la velada fue remontando, ofreciendo dentro de la suavidad general arropadores momentos dignos de su prestigio: soul sureño como el Elvis góspel, el soul caledonio reposado marca de la casa, el alegrón jamaicano de ‘Precious Time’ (una de las cimas), más soul sensual el de ‘In The Afternoon’ (otra cima)…

También coló ritmanblús añejo (el standard que ya cantaba en sus tiempos en Them ‘Baby Please Don’t Go’ a modo de boogie muy aplaudido aunque no fue para tanto), le dio muchas vueltas y alargó en demasía su bonito ‘Moondance’, cantó más blues (‘Think Twice Before You Go’ de John Lee Hooker), endureció y sofisticó el góspel ‘Sometimes I Feel Like A Motherless Child’, tras agradecer nuestra presencia hizo un falso mutis y regresó al poco para acabar con un ‘Gloria’ alargado y que dejó al final a la banda tocando sola, que se lo pasó bien sin el jefe, y estiró el chicle (solo de batería: ¡la mayor ovación!) como dándole tiempo para abandonar el local.

ÓSCAR CUBILLO

El sexteto ofició en círculo, trajeado y atento al jefe (imagen de móvil: Yavhé de la Cavada).

El sexteto ofició en círculo, trajeado y atento al jefe (imagen de móvil: Yahvé de la Cavada).

 

Comments
One Response to “Van Morrison: La gira más cara del año”
  1. oscar cine dice:

    Tu y yo sabemos,que los miembros del athletic,que se lo pueden permitir,son los que nunca pagan.dicho esto,varias cuestiones.que van morrison fuera un puto robo,no justifica que tom waits no fuera un robo-a secas,al ser mas,llamemoslo,barato-porque al final,las ramas no nos van a dejar ver el bosque,o como cojones se diga eso.cuanta gente puede pagar 210 euros por un bolo en bilbao.poca.
    A mi me gusto,me parecio que hubo tres o cuatro temas increibles y el resto pulcro,frio incluso,pero…200 pavos?me gustaria saber si a last tour le cuadraron las cuentas.apuesto a que no.

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