Chicago Mass Choir: Tributo a B.B. King

El respetable entrando en el Teatro Principal bajo el frío alavés (imagen de móvil: O. C. E.).

El respetable entrando en el Teatro Principal bajo el frío alavés (imagen de móvil: O. C. E.).

Viernes 11 de diciembre de 2015, Vitoria, Teatro Principal, 20.30 h, entradas de 12 a 24 €.

El programa bautizado ‘A spiritual tribute to BB King’ del Chicago Mass Choir se basa en el álbum del Rey del Blues ‘B. B. King Sings Spirituals’ (Crown, 59; esta es su entrada en Allmusic.com), en el cual el maestro entonó, ¡sin tocar la guitarra!, standards como ‘Precious Lord’, ‘Ole Time Religion’, ‘Jesús me dio de beber’, ‘Ejército del Señor’ o ‘Swing Low Sweet Chariot’. El Chicago Mass Choir lo reivindicó en Vitoria con 18 miembros dirigidos por Percy E. Gray. El grupo lo creó James C. Chambers en 1988. Suele vestir con túnicas azules y ha aparecido en el musical ‘El color púrpura’. Ha colaborado con Dylan, escalado en las listas del Billboard y le han nominado varias veces a los Grammy.

El tema inaugural, ‘Jesus Gave Me Water’ (imagen de móvil: O. C. E.).

El tema inaugural, ‘Jesus Gave Me Water’ (imagen de móvil: O. C. E.).

*** Rey y Señor ***

El Rey del Blues B. B. King fue tributado el viernes en el Teatro Principal de Vitoria por el Chicago Mass Choir, que recreó su LP ‘B. B. King Sings Spirituals’ (Crown, 1959). En ese álbum, ¡y sin tocar su mítica guitarra Lucille!, Riley King cantaba una selección de clásicos de las iglesias baptistas y pentecostales sureñas. El viernes el teatro alavés estuvo lleno (sólo se quedaron sin vender algunas de las butacas más baratas, en los palcos) y la velada de 112 minutos para 20 piezas (muchas con falsos finales que repetían partes debido a su positivo impacto apostólico sobre la parroquia del Principal) tuvo un prólogo con una acólita del coro chicagüense leyendo una loa informativa sobre el homenajeado. Sin embargo, cuando arrancó la música dejamos de pensar en el Rey y nos dedicamos a cantar al Señor, al Rey de Reyes: se daban palmas de modo natural (vaya, en ‘Swing Low Sweet Chariot’ con menos compás que Karra Elejalde en ‘Ocho apellidos catalanes’), en un par de ocasiones la gente se puso en pie de puro éxtasis, y a menudo se corearon bastantes piezas empero las barreras idiomáticas, sobre todo sumando sus gargantas en ‘Amen’ (la del anuncio de la mayonesa Hellmann’s) y un pasable ‘Oh Happy Day’ en el bis.

La vista entre bambalina, desde detrás del baterista (imagen de móvil: Conciertos del Norte).

La vista entre bambalinas, desde detrás del baterista (imagen de móvil: Conciertos del Norte).

Fue una liturgia auténtica que empezó por cotas altas y cursó creciente con 15 voces en túnicas azules (al fondo del coro despuntaba una negra cool con peinado mohicano) y tres músicos de negro casual. Sobre todo se alternaron blues lentos con animados espirituales. Quizá los primeros tenían más hondura y contención, pero los movidos a veces se aceleraban tanto que te dejaban la sensación de vértigo de los Blues Brothers en su misión divina en la película ‘Granujas a todo ritmo’. Las letras todas estaban inspiradas en las Sagradas Escrituras. Del LP de B. B. King, que tenía diez cortes en su edición original, recrearon el inaugural y animado ‘Jesús me dio de beber’, un bluserizado (Toma mi mano) ‘Precioso Señor’ con los aleluyas reprimidos, un contenido ‘Estoy dispuesto a andar todo el camino’, el alegre ‘Vieja religión’, el protosoul a lo James Brown ‘Nunca oí a un hombre’ como éste, o el insistente y consuetudinaria (Soy un soldado del) ‘Ejército del Señor’ entonado por una joven con corte de pelo militar y con los coristas bailando entre ellos.

Una acólita chicagüense entre la parroquia cantando ‘Take It To Jesus’, la 13ª (imagen de móvil: O. C. E.).

Una acólita chicagüense entre la parroquia cantando ‘Take It To Jesus’, la 13ª (imagen de móvil: O. C. E.).

La cita espiritual se prolongó con más ritmos alegres: ‘Siento tu espíritu’ (por todo mi ser, original del famoso predicador de Brooklyn Hezekiah Walker), o el desaforado y cañero ‘Llévalo a Jesús’ (tus problemas, es tu amigo)… También se intercalaban respiros (un lírico pero sui generis ‘Adeste Fidelis’, una ‘Noche de paz’ con tramo pedante y exagerado aunque recibió una de las mayores ovaciones quizá por ser un villancico muy reconocible), pero aún hollaron más cotas dignas de indulgencia plenaria por ejemplo en un ‘Nadie como Jesús’ en plan Taj Mahal ragtime y disparado o en las repeticiones corales del proverbial y pleno de fe ‘Cada alabanza’ (es para nuestro Dios, también del obispo contemporáneo Hezekiah Walker; este es su clip callejero y espectacular). Y mientras acababan el bis con la coda de funk jamesbrowniano ‘Todo el mundo dad palmas’, los acólitos del Chicago Mass Choir salieron del tablado entre el respetable, bailando y estrechando manos por el pasillo del patio de butacas hasta llegar al lobby para vender CDs a ‘veinte’ euros, como decían en español.

ÓSCAR CUBILLO

El truco de acabar saliendo entre el público para esperarle a la salida y venderle los CDs (imagen de móvil: O. C. E.).

El truco de acabar saliendo entre el público para esperarle a la salida y venderle los CDs (imagen de móvil: O. C. E.).

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