CINE: ‘Star Wars / La guerra de las galaxias’: La segunda trilogía

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Texto por GERARDO CREMER

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Como aperitivo a la nueva entrega de ‘La guerra de las galaxias’,

en este post completamos las reseñas de las seis anteriores.

 

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‘LA AMENAZA FANTASMA’ (1999), de GEORGE LUCAS

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‘La amenaza fantasma’ es el retorno al cine de George Lucas después de muchos años y debe encuadrarse en su afán continuista de una serie que le ha dado entidad como director y productor cinematográfico. Lucas es ‘Star Wars’ y sin ‘Star Wars’ George Lucas no es nada. A diferencia de otros cineastas de su generación, Lucas se ha visto atado a su éxito comercial. Con la nueva trilogía, precuela de la serie inicial, el director norteamericano asume su condición de rehén de un producto, poniendo aquí todo su esfuerzo en crear una continuación que complazca a sus fans y a los hijos de sus fans. Las nuevas entregas presentan una mayor complejidad de la historia (no narrativa, ya que la ésta sigue la misma estructura de historias paralelas de la primera trilogía) y una mayor inventiva visual (el planeta Naboo, la ciudad subterránea) pero fallan estrepitosamente sus personajes. Si algo tenía de atrayente la primera trilogía, era el interés que despertaban los protagonistas desde su presentación. Pero en ‘La amenaza fantasma’ el maestro de Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor), llamado Qui Gon Jinn (Liam Neeson), dista mucho de interesar al espectador, ya que no tiene ni pasado ni conflictos. Lo mismo sucede con el propio Obi-Wan, cuyo trazo de personaje queda como un leve apunte para las dos siguientes entregas.

Es evidente que Lucas quiere dar todo el peso del guión a Anakin Skywalker, dejando ver en este primer capítulo (y conociendo el espectador la conclusión de su conversión en Darth Vader) que esa transformación, a la vista del espectador más inocente, es casi imposible de creer. Porque Anakin aparece como un niño de ocho años, una especie de ángel o niño Jesús con poderes (su madre declara que no hubo padre, simplemente se quedó embarazada) que únicamente genera sospechas al anciano Yoda. Lamentablemente la elección del actor (escogido principalmente por su rostro angelical) resulta equivocada, defraudando las expectativas que podían esperarse de su interpretación.

También en ‘La amenaza fantasma’ el personaje del malo es más icónico que “personaje”. Darth Maul representa lo opuesto a Anakin: su rostro recuerda al demonio (con sus cuernos) en oposición a la santidad del niño protagonista. Lucas prefiere deleitarse con lo icónico antes que con los personajes. También el guion se complica demasiado al tratar temas económicos que buscan símiles con la economía globalizada del siglo XXI. Al mismo tiempo se deja llevar por imágenes y personajes demasiado infantiles que desequilibran la supuesta seriedad de la historia. Lo más vergonzante corresponde al personaje digitalizado de Jar Jar, una especie de Goofy de las galaxias.

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‘EL ATAQUE DE LOS CLONES’ (2002), de GEORGE LUCAS

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Si hay algo que destacar en ‘El ataque de los clones’ es el cambio radical de escenificación respecto a las entregas previas. Existen tres planetas que marcan la tónica del film. El planeta Coruscant se parece a una ciudad del futuro en el planeta Tierra: ciudad superpoblada, con calles y locales que recuerdan a las desarrolladas por Ridley Scott en ‘Blade Runner’. Incluso la historia, cuando se desarrolla en este planeta, parece acorde con su ambientación: una historia de cazarecompensas que se inspira también en el film de Scott. El planeta Kamino es un espacio artificial, tanto en sus componentes arquitectónicos como en sus habitantes (inspirados en el film de Spielberg ‘Inteligencia Artificial’), donde la población vive dentro de una ciudad prefabricada ya que el exterior (lluvia y tormentas) resulta inhabitable. Por último está el planeta Geonosis, inspirado en el cine gótico (no es extraño que Christopher Lee interprete al malvado Conde Dooku, líder del planeta), con espacios tétricos (véanse las paredes de sus pasillos laberínticos cubiertas de seres lovecraftianos) y personajes siniestros. A destacar la escena en el circo romano, hecho que une a los habitantes del planeta Geonosis con los placeres sanguinolentos de épocas pasadas y no civilizadas.

El film repite las escenificaciones de ‘La amenaza fantasma’, como el senado galáctico, el consejo Jedi, el planeta Naboo y el planeta Tatooine. Por ello, ‘El ataque de los clones’ parece fundamentarse más en la variedad de los escenarios (todos ellos con un alto componente digital, que lleva a perder realismo) que en otros aspectos fundamentales de la narración: el impulso hacia el mal que empieza a sentir Anakin Skywalker (Hayden Christensen) y su relación de amor con la reina Amidala (Natalie Portman). Este proceso de cambio que va experimentando Anakin (ese camino hacia el lado oscuro) queda perfectamente ejemplificado con la mano artificial (robotizada) con la que agarra a Amidala el día de la boda. El otro hecho importante de la narración es el inicio de la guerra, hecho que convierte a este episodio de la saga el más político de la serie. El Senado galáctico tiene una fisonomía visual parecida a la Asamblea de la ONU y los movimientos bélicos del Conde Dooku recuerdan al comportamiento de Sadam Husein previo a la guerra de Irak. Que el film se estrenase en el 2003, en la misma fecha en la que se inició la guerra, puede ser una coincidencia, pero realmente termina por resultar llamativo.

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LA VENGANZA DE LOS SITH (2005), de GEORGE LUCAS

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La tercera parte de la trilogía sobre Anakin Skywalker no llega tampoco a destacar sobre el conjunto plano de la segunda trilogía de ‘La guerra de las galaxias’. El objeto de esta nueva serie es dar forma al contexto de enfrentamiento entre los rebeldes y el Imperio y desvelar el misterio que une a Darth Vader con Luke Skywalker y la Princesa Leia. Para ello George Lucas crea un contexto globalizado, altamente político, prebélico, que recrea el estado militar en el que se encontraba Estados Unidos en esa época (2004-2005). Al mismo tiempo introduce a un joven Anakin luchando continuamente consigo mismo entre tentaciones de poder (Darth Sidius / Ian McDiarmid-) y el bien (Padme Amidala / Natalie Portman, y Yoda). ‘La venganza de los Sith’ se recupera algo del bajo nivel que supuso ‘El ataque de los clones’, principalmente al contener la materia prima que da base a la antigua trilogía: esto es, la conversión de Anakin en Darth Vader, desde su naturaleza pura, sin corromper, al lado oscuro de la fuerza. Y gratificantemente en este film se da importancia a la transformación, quizá algo forzada desde un aspecto de guion, que se lleva a cabo en tres fases, tres sesiones de sometimiento mental de Darth Sidius sobre Anakin. Al mismo tiempo, los otros impulsos (la inteligencia por el lado del bien de Yoda, y el romántico de Padme) actúan como contrapunto de las fuerzas malignas.

Aunque posiblemente lo más interesante de la película es la separación entre Anakin y su mejor amigo, Obi-Wan-Kenobi (Ewan McGregor). Obi debe obediencia a los Jedi, algo que Anakin entiende como sometimiento, falta de libertad. Una rigidez extraña, en cierta manera militar, que termina por resultar poco empática al espectador (se nota una gran diferencia entre el Yoda tierno de ‘El Imperio contraataca’ y el guerrero de ‘El ataque de los clones’). El film resulta poco equilibrado, empezando por una primera parte interesante (el secuestro del Senador Palmadine / Darth Sidius) aunque demasiado dependiente de sus efectos especiales digitales, para pasar después a una parte central que narra el proceso de transformación de Anakin y su duelo interior (representada por fuerzas externas identificadas como personajes), siendo la relación de amor con Padme lo más flojo de la película. ‘La venganza de los Sith’ termina con una parte sobresaliente, que se inicia cuando Anakin se pasa al lado oscuro, continúa con su enfrentamiento directo con los Jedi, con el asesinato de los niños, el duelo entre Yoda y Darth Sidius, y finaliza con la espectacular lucha de espadas entre Obi-Wan-Kenobi y Anakin (que nuevamente remite al Akira Kurosawa, esta vez a ‘Kagemusha’, 1980). Sorprende en este film su tono de cine adulto (en fuerte contraste con ‘La amenaza fantasma’), que incluye escenas tan desagradables como la del cuerpo mutilado, sin brazos ni piernas, de Anakin quemándose vivo.

GERARDO CREMER

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