Soleá Morente: Por el apellido

Soledad Morente Carbonell (Madrid, 1985), filóloga, actriz y cantante (foto: Carlos García Azpiazu).

Soledad Morente Carbonell (Madrid, 1985), filóloga, actriz y cantante (foto: Carlos García Azpiazu).

Viernes 19 de febrero de 2016, Bilbao, Alhóndiga, 21 h, 12 €.

Si no fuera por la memoria y la sombra de su difunto padre, el cantaor Enrique Morente (1942-2010), Estrella y Soleá no habrían llegado a donde están. Sin su padrinazgo espiritual y la influencia de su apellido encima y al margen de los escenarios (donde se contrata y se reparte), Estrella no sería la número 1 del escalafón cuando es más cantante que cantaora, y Soleá aún andaría con sus estudios. Ésta, Soledad Morente Carbonell (Madrid, 1985), aún verde y tímida como su hermana mayor (el benjamín anda abriéndose paso en el cante), coquetea con el cine y ha tenido la suerte de formar un gran grupo de roqueros granadinos, Los Evangelistas, y con parte de ellos vino el viernes a La Alhóndiga de Bilbao a estrenar su debut en solitario, ‘Tendrá que haber un camino’ (El Volcán-Octubre-Sony, 15), que ese mismo día se editaba en vinilo.

Soleá, lógicamente, rechaza la etiqueta de cantaora, apuesta por el mercado pop, y vista su prestancia en directo resulta claro que la producción ha tratado, cortado y pegado las canciones en ese disco debut. Bueno, escuchando con atención se nota la finura de su hilillo de voz y te puedes imaginar la realidad. El caso es que en La Alhóndiga se mostró nerviosa, no entonó con corrección, no mantuvo los sostenidos, bailó sin temple (su madre, Aurora Carbonell, es bailaora) y exhibió tipito zanquilargo y melenudo como si fuera una figurita femenina de Tío Pepe (le pones un sombrerito cordobés y parece una azafata de González Byass).

Siete en escena, con gente de Planetas, Lori Meyers, Lagartija Nick, Pájaro Jack… (foto: Carlos García Azpiazu).

Siete en escena, con gente de Planetas, Lori Meyers, Lagartija Nick, Pájaro Jack… (foto: Carlos García Azpiazu).

En la segunda parte del show se la notó más tranquila, quizá porque el público indie que había agotado las entradas le aplaudía todo, aunque a mi vera una fémina le preguntó a su amiga, ¿no te gusta?, y de la misma se largaron las dos. A la mitad, sí, pues aun no había empezado la novena de las 15 piezas que sonaron en 65 minutos en septeto con la inestable Soléa, tres guitarras, batería que le pegaba duro y escuderos de Planetas, Lagartija Nick, Lori Meyers o Pájaro Jack, la crema de pop-rock de Granada.

«Una banda de lujo», la definió con razón al presentarla. Su banda arrolló y salvó el bolo al generar estratos de indie rock que aplastaban la vocecilla de Soleá y espirales lisérgicas astrales donde su garganta se diluía y se dejaba flotar con delicadeza impostada. Una banda con tablas: me dio la sensación de que al abrir una canción con voz solista, Antonio Arias, de Lagartija Nick, cantó mal a posta para echar un capote a la jefa. En el cuarto concierto de la gira (tras Murcia, Granada y la víspera en Aranda de Duero), con un molesto zumbido de fondo durante gran parte del mismo, la blandura de Soleá, blanda como Pauline En La Playa, lastró bonitas piezas tipo ‘Nochecita sanjuanera’ (aquí pensamos que la propuesta de pop aflamencado de Chambao es más válida), la sevillana ‘Están bailando’ (donde tañó las castañuelas y su inseguridad nos recordó a la bolerista Tamara), el rock algo Chris Isaak ‘Oración’ (el de las aguas cristalinas) o el indie pop ‘Vampiro’ (cuando se colgó una acústica y en total sonaron cuatro guitarras en ese tema).

Al bajo y los coros, Antonio Arias, líder de Lagartija Nick (foto: Carlos García Azpiazu).

Al bajo y los coros, Antonio Arias, líder de Lagartija Nick (foto: Carlos García Azpiazu).

Alcanzó su cénit en la décima pieza, ‘La ciudad de los gitanos’, muy planetaria y con parches a tope. Desde ahí hasta el final Soleá tremoló menos y se puso sexy y felina a lo Jane Birkin en la versión de Leonard Cohen ‘Esta no es manera de decir adiós’. El bis doble lo abrió a dúo con el piano, cantando sentada al borde del escenario el ‘Palabras para Julia’ de Paco Ibáñez (¡habitual de Los Suaves!), y lo cerró en septeto completo con la otra de Cohen, ‘Dama errante / Winter Lady’, bien hecha. Certificando que está en la palestra por ser hija de quien es, en el epílogo afirmó que «mi padre amaba esta tierra» y antes del bis aseveró: «Bilbao es una tierra morentiana y lo sabemos». Pues sí, eso parece.

OSCAR CUBILLO

Soleá dibujó algunos movimientos de baile más publicitarios que jondos (foto: Carlos García Azpiazu).

Soleá dibujó algunos movimientos de baile más publicitarios que jondos (foto: Carlos García Azpiazu).

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: