CINE: ‘Carol’: La imagen y el cristal

BEV CAROL 0 CARTEL

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno: 5 de febrero de 2016

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Director: Todd Haynes

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Calificación: 4 estrellas sobre 5

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Trailer de ‘Carol’

 

La imagen de Therese a través del cristal empañado de un automóvil.

La imagen de Therese a través del cristal empañado de un automóvil.

Tras la segunda escena de la película, en la que Therese (Rooney Mara; premio en Cannes a la mejor actriz por este papel) abandona la mesa del restaurante que comparte con Carol (Cate Blanchett) en lo que, por los rostros y los gestos, parece ser una ruptura sentimental definitiva, Therese se traslada en coche a una fiesta en casa de unos amigos. Haynes filma el rostro de Therese a través del cristal mojado y empañado del automóvil, trabajando con la iluminación artificial que proporcionan los faros de los coches, las luces de los establecimientos o las farolas: el tono verdoso, rematado por gradaciones rojas, tan propio de las composiciones pictóricas de Edward Hopper, dan sensibilidad, a la manera de un retrato, al rostro enmarcado de mirada ausente del personaje. El cristal pone distancia y da intimidad al melodrama interior, nos cierra el paso al conocimiento de sus pensamientos, como un personaje que busca su encierro, su aislamiento de la sociedad. Su mirada se concentra en un punto fuera del espacio diegético, buscando esa trascendencia propia de los film de Henry King, pero no con el interés religioso, sino como una simple huida de lo exterior para buscar refugio en el propio yo.

En el film ‘La tendre ennemie’ (1936, un extraño film de Max Ophüls en su primera etapa francesa) también, después de una ruptura sentimental, el marido se monta en un coche en una noche lluviosa y va contemplando, a través del cristal, las formas abstractas que se producen con la combinación del movimiento y las luces nocturnas de la ciudad. Estas formas dan paso a un flashback mental, deformado por aquello que se está viendo (el movimiento acelerado del automóvil), en el que se rememoran algunas etapas de la vida de la pareja. Haynes usa un modelo similar en esta escena del coche. Aquí también el movimiento y las luces dan paso al recuerdo, a la narración del deseo del amor prohibido en el que viven las dos mujeres protagonistas de la película.

El cristal que separa a Carol de Therese, en una de las escenas del epílogo, busca su significación en el rechazo social.

El cristal que separa a Carol de Therese, en una de las escenas del epílogo, busca su significación en el rechazo social.

Las significaciones semióticas de la imagen, especialmente con el motivo de los cristales que se prodigan en el film, dan un interés adicional a la película. Si en la escena arriba comentada el cristal del coche buscaba su significación en el encierro interior de Therese, la escena del automóvil de Carol, desde donde ella ve pasar por la calle a su examante Therese, es un claro reflejo de las barreras sociales interpuestas entre ellas. El cristal da entidad a la idea del objeto como parte de un entorno que aparta, aísla y actúa como prisión de los personajes. El concepto sirkiano (de Douglas Sirk), gran referente en la filmografía de Todd Haynes, de sustentar los melodramas sobre la imagen barroca, remarcando con el atrezzo la representatividad de la sociedad represora, se alza en ‘Carol’ en la forma trasparente del cristal: el elemento que impide el contacto con aquello que se desea pero que no impide su contemplación.

En Todd Haynes la homosexualidad se presenta como uno de sus grandes temas (como en el cine de Douglas Sirk lo fueron las relaciones sentimentales no aceptadas socialmente), aunque también lo es el tema de la soledad del hombre o la mujer.

La puesta en escena, de clara influencia sirkiana, usa los colores, la iluminación y los decorados como factores fundamentales para definir a los personajes.

La puesta en escena, de clara influencia sirkiana, usa los colores,
la iluminación y los decorados como factores fundamentales para definir a los personajes.

La puesta en escena (la forma de dar significado a lo narrado a través de la imagen) es fundamental en ‘Carol’. La concepción barroca (especialmente en el claroscuro) busca remarcar la desesperación humana, con las composiciones visuales que inciden en los traumas y miedos de sus protagonistas. Los edificios, a pesar de su esplendor y belleza otoñal y su naturaleza visual de pastiche de los años cincuenta, se convierten, a veces, en verdaderas prisiones. Los cristales de las ventanas fuerzan y remarcan la soledad de la protagonista, Carol, especialmente en ese tono amarillento-apagado mostrado en el fotograma.

Pero esta percepción fatalista de los hechos (muchas veces claramente expuestas en las composiciones de puesta en escena) no es siempre tan deudora de Douglas Sirk, como sí lo fue el film anterior de Haynes, ‘Lejos del cielo’ (2002). El movimiento de cámara en ‘Carol’ es fundamental para recolocar la imagen en su justo lugar. El film se inicia con un largo plano secuencia que va desde el enrejado metálico de una alcantarilla hasta la entrada de un hotel de lujo. Este plano secuencia tiene la misma utilidad que planos similares en el cine de Ophüls: introducir la distancia, el narrador exterior, que acompaña al espectador hasta el centro de la trama. Este distanciamiento es fundamental para comprender las claves visuales de ‘Carol’: la película se modula entre el intento de cercanía, de conocimiento íntimo entre los dos personajes femeninos, y la trama melodramática (con cierto tono de novela negra) de la separación matrimonial de Carol y Harge (Kyle Chandler).

Haynes no toma parte por nada. Se mantiene en todo momento en un ‘entre’: ni profundiza en el dolor en el drama interior ni se recrea en el fatalismo de la historia. Therese busca a Carol con la mirada. Trata de captar los sentimientos que se esconden en su rostro (en su mirada a veces huidiza y en sus sonrisas raramente desveladas). El rostro de Carol es objeto del observante. Su mirada, muchas veces, huye del eje establecido por la mirada, hacia un foco, un punto de fuga, alejado del hecho de ser observado. Algo similar a lo que se siente cuando se observa un retrato pictórico o cuando el retratista indica a su modelo que concentre su mirada en un punto diferente al suyo, hacia algo que no le muestra otra cosa que su propio yo interior.

La mirada es fundamental para componer el personaje de Carol (Cate Blanchett).

La mirada es fundamental para componer el personaje de Carol (Cate Blanchett).

No es casual que el personaje de Therese sea una fotógrafa. En Carol hay tanto misterio en la persona observada como en el deseo sexual que se siente hacia ella. Por otro lado, ‘Carol’ se separa de Sirk (aunque se acerca más a Ophüls) cuando fundamenta muchas de sus escenas en el punto de vista subjetivo de Therese.

En Therese vemos cómo se va creando, moldeando, su deseo. Therese es una persona dubitativa en su forma de actuar pero nunca en su forma de sentir. Y ese sentir viene directamente del sentido de la vista. El primer encuentro con Carol se produce en una tienda de juguetes donde ella trabaja de dependienta. Todd Haynes basa toda la secuencia en el juego de miradas que ambas mujeres se cruzan. Therese muestra cierta timidez ante la actitud directa, resolutiva de Carol, pero su mirada, en todo momento, evidencia la creación de un deseo. Muy parecido a lo experimentado por el personaje de Lisa en ‘Carta a una desconocida’ (1948, de Ophüls; Haynes expresa en varias entrevistas la influencia de esta película en la forma visual adoptada en ‘Carol’): lo que ve Therese, al igual que lo que ve Lisa, está entre lo real y lo deseado. Más aun teniendo en cuenta que todo lo que visualizamos es parte de un flash-back, de un recuerdo, además deformado por las propias formas difuminadas del movimiento del automóvil que la desplaza.

Por ello, la escena en la que Carol y Therese se besan por primera vez, sucede delante de un espejo: la imagen reflejada que expresa tanto el desdoblamiento del yo (el poder contemplarse desde el distanciamiento) como la representación exteriorizada de sus deseos más profundos.

La imagen de Therese (sentada) frente al espejo expresa tanto su desdoblamiento como la representación teatralizada de sus deseos íntimos.

La imagen de Therese (sentada) frente al espejo expresa tanto su desdoblamiento
como la representación teatralizada de sus deseos íntimos.

Haynes, como en el cine de Ophüls, rompe varias veces la distancia prudencial de la cámara, acercando tanto el objetivo al ser deseado, que sus formas dejan de ser concretas para difuminarse en la abstracción. Estos primerísimos planos (se dan tanto en la escena en la que Carol y Therese viajan juntas en coche como en la escena en la que ambas se acuestan) buscan romper con la lógica clásica, con la estructura ordenada de Sirk para adentrase en el modernismo.

Por eso es fundamental adentrarse en ‘Carol’ desde lo sensitivo. La escena final (verla aquí) es una buena muestra del este cine moderno cuando Haynes opta, al filmar el rostro de Therese, que busca con su mirada la mirada de Carol, por modificar la profundidad de campo, alterando el foco de la lente fotográfica: las formas difusas de su contorno cobran corporalidad, quedan definidas, pasan a ser imágenes identificadas. En este encuentro final entre las dos mujeres, Therese pasa de esa mirada interior, concentrada en su deseo, a la mirada objetiva, concretada, salvadora, de ese deseo finalmente realizado.

GERARDO CREMER

El plano de Therese mirando, tras descubrir a Carol, en la escena final de la película.

El plano de Therese mirando, tras descubrir a Carol, en la escena final de la película.

 

 

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Comments
4 Responses to “CINE: ‘Carol’: La imagen y el cristal”
  1. oscar cine dice:

    Todd Hynes,interesantisimo director.me gusta carol,aunque no puedo evitar encontrarla un pelin fria.

    • Esta película me gustó más de lo que esperaba. El arranque es muy cool, modernista y hasta íntimo. ¿Por qué no tiene miedo a nada Carol? Porque tiene un revólver, je, je… Yo también quiero uno. Lo necesito, más bien.
      Lo malo de la película es que, cuando se descubra la tostada, el director no sabe cómo resolverlo y el epílogo parece un inserto sin la inspiración del metraje precedente.

  2. oscar cine dice:

    mmmmmm pues es una forma de verlo y no del todo descabellada.mi hermana y yo encontramos un pelin fria esta peli y nuria es firme defensora.a la critica la ha vuelto loca.no se,tanto como peli del año…
    en cuanto a lo de la pistola,no lo veo.de momento continua con la libreta y si te sientes salvaje;escribe en rojo.nos vemos mañana.

  3. oscar cine dice:

    PD.ya he tenido ocasion de ver lo ultimo de sacha baron cohen(borat)titulado”agente contrainteligente”creo que,se estrena este viernes.imprescindible.solo la escena del elefante justificaria una filmografia entera.

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