Nene de Santa Fe & Paco Cortés: «Para cantar como antes tendría que haber una guerra» (+ entrevista)

En la seguiriya, el séptimo cante, de once minutos, ya con la voz templada (imagen de móvil: O. C. E.).

En la seguiriya, el séptimo cante, de once minutos, ya con la voz templada (imagen de móvil: O. C. E.).

Jueves 10 de marzo de 2016, Bilbao, Teatro Arriaga, 22 h, entradas de 12 a 15 €.

En los XX Viernes Flamencos del Teatro Barakaldo actuó el cantaor gitano, ex vendedor ambulante y bisabuelo en ciernes Nene de Santa Fe (Santa Fe, Granada, 1949) escoltado por el guitarrista payo Paco Cortés (Granada, 1957), que se llevó los mayores oles gracias a sus falsetas de rastro clásico y evocador (aunque fue tan discreto en su tarea que ni siquiera protagonizó ningún instrumental a solas). En su larga sesión de 91 minutos y 8 cantes, El Nene se mostró respetuoso ante el magno toque de Cortés, y en los primeros palos (¡esa malagueña influida por el gregoriano de Enrique el Mellizo!) fue muy reservón, pero genuino, jondo y calé (la dilatada soleá). Y de repente, a la quinta, subió el tono, se entregó sin dosificar ni gritar, explotó en las tarantas, la caña le salió racial y su especialidad la seguiriya le quedó dramática. Mejor más corto y más entregado, maestro.

Y empecemos otra vez. El Nene arrancó por tientos-tangos y nada más abrir la boca alguno dijo con razón: «así se empieza». Ya, se olía la verdad flamenca, pero el cantaor miraba de reojo al tocaor, al que llamó mi primo al presentarlo, aunque tocaron juntos por primera vez la semana anterior en Burgos, donde rompieron el hielo, como nos contó el maestro usando esa expresión. Las malagueñas que entonó en segundo lugar no le quedaron nada mal, morunas y profundas, pero se palpaba que el Nene no se arrojaba. Los cantes los hacía muy largos y al quinto, ya se ha dicho, subió un escalón con suma facilidad. Más jondo, más suelto, con la garganta más caliente quizá, pugnando por igualarse a las seis cuerdas, El Nene se creció por los tarantos hasta hollar su cima de ese viernes. Luego estiró también la caña y la seguiriya atemporal templó con maestría. Para el bis, apenas solicitado y con la mayoría de parroquianos que medio llenaban el anfiteatro preparándose para partir, el dúo entregó una bulería personal. En la última frase casi se queda sin voz y le dije a La Reina: «ahora se acaba». Y eso pasó.

OSCAR CUBILLO

Imagen de promoción del porte elegante del gitano Nene de Santa Fe.

Imagen de promoción del porte elegante del gitano Nene de Santa Fe.

+++ ENTREVISTA +++

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«Para cantar como antes tendría que haber una guerra

y volver a ser todos pobres»

***

Esperando a ser bisabuelo, el cantaor granadino de dinastía gitana

exhaló en dos tiempos un jondo que ha vivido en sus carnes

La fragua, la venta ambulante y el cante profesional, ese ha sido el periplo vital del gitano Manuel Carmona Heredia, alias El Nene de Santa Fe por la localidad de Granada donde nació en 1949. Representante del jondo en extinción, nos visitó respaldado por el guitarrista Paco Cortés. Se cuenta del Nene que «particularmente significativo es su dominio de los cantes por soleá… y en la seguiriya transmite la profundidad y el hondo dramatismo». Nos coge el teléfono desde su hogar en Santa Fe y como nos habló de usted, así le interrogamos.
¿Por qué le llaman El Nene de Santa Fe?
Bueno, porque ya sabe que por aquí por Andalucía se utilizan los diminutivos estos, ¿no? Je, je…
Ya será abuelo…
Bueno, claro, y a punto de tener bisnietos también. Tengo tres hijos y cuatro nietos.
¿A los nietos les canta?
Hombre, claro.
¿Y qué palos les gustan?
A los niños les gustan más las cosas alegres, los tangos, las bulerías, las rumbas… Como son pequeños les gusta eso.
¿E imitan al abuelo de alguna manera?
¡Sí! Sí se arrancan, sí. Cogen sus micros y hacen su teatro y me imitan, sí.
Como decía Paco de Lucía: no es que los gitanos sean mejores, sino que están todo el día con el flamenco y de fiesta. ¿Es verdad?
Hombre, ten en cuenta que el pueblo gitano es un pueblo corto de mente y no se adhiere a muchas disciplinas. Entonces, claro, las cosas más esenciales de la vida cotidiana para ellos son el flamenco, su trabajo para el sustento, y ni más ni menos. Ellos no tienen muchas preocupaciones políticas, ni de rollos de esos. Son felices así, con poquitas cosas, claro.
¿Le llamaban El Nene por ser muy precoz, por cantar desde muy joven?
Sí, pero no precisamente porque fuera cantaor. Antes de que cantara, con 2, 3, 4, 5 años, empezaron a decirme nene, nene, nene. Y bueno, seguí con el nombre éste y ya está. Y mis tíos también. Aquí hay mucha gente como yo, y más viejos, a los que siguen llamando nene. Y nena también. Andalucía es así.
¿Y se nace con el cante o se aprende y se desarrolla?
No. Con el arte se tiene que nacer. Hoy en día lo que se aprende es mucha técnica, ¿no?, Pero de la técnica a lo que es la pureza se cambia mucho.
He leído que usted nació en Granada, emigró a Cataluña y regresó a Granada. ¿En cuántos sitios ha vivido en sus sesenta y muchos años?
Nací aquí en Santa fe, Granada, y después nos fuimos a Sevilla, a Brenes, donde un tío mío tenía una fragua y mi padre trabajó ahí un tiempo. Después regresamos a Santa Fe, donde tenía mi padre su fragua. Pero en la agricultura sacaron nueva maquinaria, como los tractores, y la fragua decayó totalmente. Los gitanos cerraron las fraguas porque ya no se utilizaba lo que se fabricaba ahí, como las hoces, para labrar la tierra. Eso se quedó muy atrás y los herreros tuvieron que plegar. Nosotros tuvimos que emigrar adonde se estaba un poco mejor para ganarse la vida, que era Barcelona. Primero fuimos mi padre y yo, vimos cómo estaba el terreno, y después nos movimos todos ahí a vivir. Vivíamos de la venta ambulante de ropa, en los mercadillos.
¿Cuánto tiempo estuvo en Barcelona?
(Piensa) Estuvimos desde el año 70… Del 73, que ya vine de la mili, que estuve en Melilla en Sanidad… Exactamente desde el 74 hasta el 87, que me vine aquí a Santa Fe porque me salió un trabajo en un tablao, en una sala de fiestas en Granada.
El Nene y Paco Cortes, primos desde hacía una semana, por malagueñas (imagen de móvil: O. C. E.).

El Nene y Paco Cortés, primos desde hacía una semana, por malagueñas (imagen de móvil: O. C. E.).

¿Entonces se convirtió en profesional?
El caso de mi trayectoria como artista es muy complicado… El caso es que yo ya era profesional en Barcelona. Allí me cultivé como buen aficionado. Ahí estudié el flamenco, su historia, la biografía de los cantaores y el entorno que hay en el campo del flamenco. Yo he estudiado y conozco todo, no simplemente me he dedicado a cantar porque he escuchado discos, no. He investigado muchas cosas y he estado con muchos amigos míos, muy buena gente, periodistas, flamencólogos… Cuando antes no había Internet teníamos que buscar los discos de pizarra, e íbamos a las peñas de Barcelona. Manteníamos nuestra cultura los andaluces que vivíamos en Cataluña. Empezamos a dar conferencias y a presentar lo que es el flamenco, nuestra cultura. Empecé a trabajar con ballets, y desde ahí salía a Alemania, Italia, América… A muchos sitios.
El difunto Agujetas decía que no se podía cantar en la fragua, que era imposible llevar el compás si se estaba trabajando. ¿Eso es cierto?
Sí. Es verdad. Claro. El compás del martinete lo hizo Antonio Ruiz Soler, el bailarín. Él puso el ritmo al martinete y a la seguiriya también. Antes ya decía Federico García Lorca «adónde vas seguiriya con un ritmo sin cabeza». Es así. La seguiriya no tenía antes un ritmo cabal. Ni el martinete. Antes se cantaba al ritmo al que se trabajaba, al ritmo de los martillazos en el yunque. Si quiero cantar un martinete debo ir acompasado, para que se pueda bailar, estructurar y escribir musicalmente.
Otra cita flamenca: Afirma Luis El Zambo que ya no quedan cantaores.
Yo soy de las últimas dinastías, de los viejos. Pienso como él, porque soy de la misma edad, ¿no? De mi edad abajo sí hay afición, lo que pasa es que la corriente se lleva todo. En esta vida la corriente puede con todo, con la política, con el flamenco… Hay gente muy maja, que canta bien, pero como no se arriman, como no tienen un entorno de la pureza como nosotros la hemos vivido… Los muchachos tienen que aprender lo que hay hoy en día, porque si no se quedan atrás y tienen miedo a que les digan ‘tú eres un antiguo’. Hoy en día debes tener un ritmo, y hacer velocidad, tienes que estar cantando para bailar… Ese es el miedo de ahora, y eso está muy mal.
Y nos contaba Guadiana que hoy día cualquiera se hace figura de cante aprendiéndose cuatro palos y aparece en todos los festivales. ¿Cómo se obtiene el éxito ahora en el flamenco?
Pues nada, cogiendo un poquito de compás y un poco de técnica, que hoy es muy fácil cogerla yendo a Internet y aprendiendo las 24 horas. ¿Pero dónde está la pureza y el llamémosle ‘quejío’? Porque claro, eso es cantar por cantar. Se pierde hasta la fonética, por ejemplo. Antes cantábamos cosas que habíamos vivido, como la de coser los pantalones del padre para ponérselos el hijo, porque esas cosas yo las he vivido, criatura. Antes había otra forma de expresar la vida, el sufrimiento… Arcángel dijo una vez que para cantar por seguiriyas no había que estar malherido, y ¡mentira! Ahí se equivoca. Para cantar por seguiriyas hay que sufrir. Hay que haberlo vivido, haberlo padecido. Por aquí por Andalucía pasa todavía, y por toda España igual. Este es un pueblo muy reprimido.
¿En qué palos se encuentra más a gusto?
En casi todos.
¿Qué futuro le ve al flamenco?
Pues le veo un recorrido muy musical. Muy evolucionado, y puede cambiar a otra forma. Todavía más, porque la forma en la que yo canto no se canta mucho, ¿verdad? Todavía se va a desvirtuar más, yo lo veo así. Para volver a los valores de antes, a cantar como antes, lo que tiene que pasar, y le pido a Dios que no suceda eso, es una guerra mundial o española, que hubiera tal destrucción que volviéramos todos a la pobreza, a mendigar, como hemos estado todo el mundo antes. Entonces habría esos sentimientos, y esa queja, y esa denuncia. Si no, no. Si no, la evolución no se va a acordar de lo de atrás para nada.
OSCAR CUBILLO
Saludos antes del bis ante un anfiteatro mediado (imagen de móvil: O. C. E.).

Saludos antes del bis ante un anfiteatro mediado (imagen de móvil: O. C. E.).

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