El Cabrero + Zapata: En el día del padre

El Cabrero y su escudero El Cabeza (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

El Cabrero y su escudero El Cabeza (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Sábado 19 de marzo de 2016, Bilbao, Sala BBK, 20 h, 15 €.

Agotadas las entradas en la Sala BBK para catar el sábado una dupla consanguínea izquierdista encabezada por El Cabrero, cantaor que trabaja también de pastor y que sobre un tablao llega allende el circuito canónico flamenco debido a su etiqueta de republicano. Pues el día del padre, San José, el pastor regresó a Bilbao con el programa doble nominado ‘Voces de resistencia’ y abierto por su hijo, el cantante, teclista y guitarrista Emiliano Domínguez, alias Zapata (hum… quizá sea su segundo apellido), divulgando su debut, ‘Poesía en resistencia’ (Atípicos Utópicos, 12), diez poemas de Machado, Benedetti, Alberti o Cernuda revisados entre Triana, Carlos Cano y Cohen. Zapata se etiqueta como cantautor rock aunque canta sobre todo poesía ajena, y presume de progresista, pero musicalmente su banda basculó entre el rock conservador y la pachanga retrógrada. Su set de 7 piezas en 36 minutos en cuarteto arrancó dogmático y antiguo por lo reivindicativo (‘El perro rabioso’ de Alberti en plan verbena Ska-P).

El calentamiento de su hijo, Emiliano Domínguez Zapata, a la izquierda del cuarteto (imagen de móvil: O. C. E.).

El calentamiento de su hijo, Emiliano Domínguez Zapata, a la izquierda del cuarteto (imagen de móvil: O. C. E.).

No obstante, en la segunda mitad, Zapata, con estética entre el cantante y líder de Medina Azahara (barba, rubicundez…) y el baterista y líder de Mägo de Oz (melena brotando bajo el pañuelo ajustado a la cabeza), medró y resultó más potable por menos explícito en la lírica: ‘Caravanas de tristeza’ de Antonio Machado vía funk-rock a medio tiempo, ‘La guerra madre’ de Miguel Hernández también en rock, y ‘Las palabras’ de Mario Benedetti a ritmo circense.

Zapata recibió numerosas sinceras ovaciones, pero menos hondas y luengas que su padre, El Cabrero (José Domínguez Muñoz, Aznalcóllar, Sevilla, 1944), que apareció como siempre vestido cual secundario malvado de film spaghetti western. Durante 77 minutos y 10 cantes (con dos bises) ofició mano a mano con su guitarrista habitual Rafael Rodríguez, alias El Cabeza, de camisa morada podemita y un toque tradicional, natural, emocionante, largo y evocador. Patrocinado por la BBK, El Cabrero lanzó dos puñalás a los bancos, la segunda en el primer bis, cuando cantó «mi caballo relinchó / Banco de Andalucía / Paga tus trampas, cabrón». Y entonces se encendieron las luces para dar por finiquitada la cita, pero reapareció el dúo y dio otro bis ante la petición popular.

El Cabrero, o sea José Domínguez Muñoz (Aznalcóllar, Sevilla, 1944), con su estética de vaquero a lo Sergio Leone (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

El Cabrero, o sea José Domínguez Muñoz (Aznalcóllar, Sevilla, 1944), con su estética de vaquero a lo Sergio Leone
(foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Respondiendo a las interpelaciones de su «querido público», que le pedía palos (fandangos, milongas…) y le elogiaba («¡cada año estás mejor!»), El Cabrero, con su estilo jondo, serrano, cimarrón, panteísta («yo no creo en Dios / creo en el aire, el agua, la tierra y el sol», abrió recio como el esparto por soleá), rocoso y a veces sofocado pero siempre por lo alto, se lució en el culto soneto de Borges, en el sentido y directo pregón por zambra ‘Pastor de nubes’ (título de su notable último disco, editado por Altafonte en 2011, y merecedor de otra ovación rota y larga), hizo gala de su fama («ni un céntimo para el clero y menos para la Monarquía» cantó por fandangos agrietados sobre las falsetas de El Cabeza, y qué ovación arrancó, pero bueno, que sepa todo el mundo que al clero no se le paga nada -sólo quienes marcamos la X en la declaración- y que lo otro son seis millones más o menos, un chollo, mucho menos de lo que cuesta la casta política de arriba a abajo, Canal Sur, el PER ineficiente…), presumió («como estoy un poco fresco voy a cantar por seguiriyas»), se puso en pie para entonar la zambra de Manolo Caracol ‘Carcelero, carcelero’, y no se sentó hasta el adiós, mientras se daba brillo con cantes de ida y vuelta (‘Si se calla el cantor’ de Horacio Guaraní con la guitarra percutida, ‘Luz de luna’ de Chavela Vargas, o el segundo bis gaucho).

ÓSCAR CUBILLO

El Cabrero y Rafael Rodríguez, El Cabeza, bajo el logo de la BBK (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

El Cabrero y Rafael Rodríguez, El Cabeza, bajo el logo de la caja vasca (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

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