CINE: ‘Irrational Man’: El crimen como dilema moral

BEV IRRATIONAL MAN 0 CARTEL

 

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno: 25 de septiembre de 2015

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Director: Woody Allen

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Calificación: 2 estrellas sobre 5

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Trailer de ‘Irrational Man’

 

Dentro de lo que puede denominarse como serie de ‘Crimen y castigo’ en el cine de Woody Allen, donde se engloban los films ‘Delitos y faltas’ (1989), ‘Match Point’ (2005) y el ‘El sueño de Casandra’ (2007), aunque también dentro de sus comedias sobre investigaciones criminales basadas en ‘La ventana indiscreta’ (1954) de Hitchcock como son ‘Misterioso asesinato en Manhattan’ (1993) y ‘Scoop’ (2006), ‘Irrational Man’ bebe su título directamente del comportamiento irracional de Rodión Raskólnikov tras el asesinato de la prestamista Aliona Ivánovna, en las partes IV y VI de ‘Crimen y castigo’ de Dostoyevski.

 

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La tesis como mecanismo de guión

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La narrativa de ‘Irrational Man’ está fuertemente marcada por una estructura de guión que no disimula su condición de mecanismo de ficción. Allen no es en absoluto un director que busque realismo o fisicidad en sus films. Sus películas, especialmente cuando no fuerzan la comedia, se fundamentan en referencias literarias, en la introducción de tesis que buscan su demostración mediante los actos, en razonamientos (bastantes veces reforzados mediante la voz en off), y en la retórica que surge de los diálogos y manifestaciones públicas de los personajes.

La tesis es lo primero y surge en un momento determinado del film (generalmente al comienzo), en una exposición del protagonista ante un grupo de gente o ante otro personaje. Después el asunto se debate para, posteriormente, desarrollarse con la aparición de un incidente incitador que pone al protagonista ante la dicotomía de ser él quien debe confirmar la tesis expuesta en un principio. Esta estructura atrofiada por naturaleza surge de una metodología rápida de generación de guiones, un mecanismo productivo establecido por el propio Allen que le permite generar historias a partir de referentes intelectuales. También la repetición entra en juego en este mecanismo.

El dejado profesor de Filosofía en crisis existencial.

El dejado profesor de Filosofía en crisis existencial.

Esto no quita para que en el ejercicio repetitivo surjan de vez en cuando películas de interés, pero para ello se deben dar una serie de circunstancias tales como la inspiración en el desarrollo del guión, el propio tiempo de dedicación al mismo (el trabajo de los conflictos, el desarrollo de los personajes y la búsqueda de un clímax impactante y resolutivo), el sustento intelectual que valida las ideas y el acierto en el casting de actores. Conseguir, al mismo tiempo, que aquello que se expone en la tesis implique al espectador supone que esta misma tesis debe ser parte del contexto social y político en el que se vive, debe tener un desarrollo creíble (o dicho de otra manera: los personajes deben creérsela), y debe ser expuesta de una manera que resulte atractiva. ‘Irrational Man’ falla en todos estos aspectos.

El problema no es que se haga una película puramente retórica, poco realista, enmarcada en una ficción intelectual, sobreexpuesta a personajes poco creíbles y de naturaleza arquetípica. Cine con esta misma filosofía ha existido y existirá y en muchas ocasiones ha proporcionado experiencias artísticas de primera categoría (sin ir más lejos en España tenemos el ejemplo de ‘Muerte de un ciclista’, 1955, y ‘Calle Mayor’, 1956, de Juan Antonio Bardem). El problema es el remiendo rápido, el cine que muestra sus costuras por las prisas con la que se ha hecho, el dar más importancia a producir un film cada año que en hacer una película trabajada y reflexionada. Muchas grandes obras se basan en desarrollar tesis, pero para ser grandes obras necesitan de tiempo y reflexión y también instantes de inspiración.

La joven pija, culta y guapa alumna embobada con el profesor.

La joven pija, culta y guapa alumna embobada con el profesor.

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Buscando compensar un guión fallido

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Woody Allen tiene la suficiente experiencia para saber que el guión de su última película es endeble. Abe Lucas (Joaquin Phoenix) es un profesor universitario de Filosofía que sufre una crisis depresiva existencial. A pesar de que Allen refuerza sus actos y diálogos con la voz en off, en primera persona, el director neoyorkino no es capaz de hacer convincentes los pensamientos, la naturaleza depresiva del protagonista, ni mucho menos es convincente con su puesta en escena plana, a veces hasta desganada, como la que muestra a Abe impartiendo sus clases, ni con los elementos formales empleados en la película: por ejemplo, la ausencia de música en toda la primera parte. En una de sus clases Abe menciona ‘Crimen y castigo’ poniendo el dilema del asesinato como medio para reconducir una vida. La injusticia, la desigualdad social, el crimen como acto irracional, aunque necesario para la salvación personal y la consecuente culpa cristiana, son los temas principales de la novela existencialista de Dostoyevski. La tesis aplicada en el film es la siguiente: ¿los hombres pueden prescindir de la moral en bien de un porvenir que justifique sus acciones?

Para ello, Allen utiliza a uno de los actores más inseguros, rebeldes y atormentados del Hollywood actual: Joaquin Phoenix. Esta decisión de casting de tratar de encajar a un personaje en la personalidad del actor que lo interpreta resulta contraproducente en ‘Irrational Man’. Phoenix parece pasearse durante todo el film como una especie de rebelde caprichoso que no entiende ni los motivos de su depresión existencial ni mide adecuadamente los efectos de la misma (por ejemplo, la escena en la que coge una pistola en una fiesta y juega con ella a la ruleta rusa con balas de verdad), transformándose demasiado rápido y sin mucha lógica en una persona eufórica tras el asesinato de un juez que está haciendo la vida imposible a una mujer a la que Abe no conoce y a quien ha escuchado por casualidad en un bar de desayunos.

Allen divide el film en dos partes. La primera expone la tesis, describe la depresión de Abe y sus síntomas (bebida, juegos con la muerte, falta de interés en la enseñanza, incapacidad de mantener relaciones sexuales), y establece dos relaciones sentimentales que conducen la película: la de Abe y Jill (Emma Stone), una de sus alumnas más aplicadas, y la de Abe con Rita (Parker Posey), una profesora de la universidad. Esta primera parte resulta oscura, poco rítmica y bastante alejada del universo alleniano. La poca iluminación en interiores, el tono desaseado, dejado de Phoenix, incluso evidenciado en un vestuario poco acorde con la película y más propio del mismo Phoenix, la falta de música no diegética y la falta de sentido del humor sólo contrarrestado con ciertas frases ingeniosas pronunciadas con apatía, llevan a poner en duda la lógica (¡y es que Phoenix no hace convincente que las mujeres que le rodean se enamoren de él!) y la naturaleza genérica del film (¿es un film negro?, ¿un film existencialista?, ¿una comedia?).

La conversación oída de casualidad que da vuelta al film y cambia al profesor.

La conversación oída de casualidad que da vuelta al film y cambia al profesor.

La segunda parte pasa a estar protagonizada por Jill / Emma Stone. Allen ya anticipa el protagonismo de Jill al comienzo, al alternar su voz en off con la de Abe. Esta parte comienza con una casualidad (se puede decir que Allen siempre trata de remplazar el determinismo cristiano por lo casual): Jill y Abe escuchan una conversación en un bar, el drama de una mujer que puede perder la custodia de sus hijos por la maldad del juez que está llevando el caso. Es aquí, en esta segunda parte, donde Allen trata de compensar el carácter ilógico, aburrido y estancado de la primera, pero tampoco el mecanismo empleado para ello le funciona.

A Emma Stone le toca realizar el mismo papel de investigadora ocasional que ya realizaría Diane Keaton en la magistral ‘Misterioso asesinato en Manhattan’. Pero en ‘Irrational Man’ nada funciona: la falta total de química entre los dos actores protagonistas, la falta de cimientos de un guión que no hace creíble la historia e incluso, diría yo, la falta de entendimiento de los actores sobre aquello que están interpretando. Todo ello provoca de esta segunda parte una especie de juego de guión que sólo busca dar una cierta luz positiva y humorística a la historia. Nuevamente el guión desvela sus costuras, pone en evidencia el artefacto de escritura y fracasa en su traslación a imágenes. También en todo ello se evidencia una falta de chispa, esa genialidad de Allen que, en esta ocasión, brilla por su ausencia.

GERARDO CREMER

Comments
2 Responses to “CINE: ‘Irrational Man’: El crimen como dilema moral”
  1. oscar cine dice:

    Discrepo absolutamente.desde luego no es caza mayor…pr para nada un film despreciable.otra cosa es que remita a otros filmes-delitos y faltas-ya rodados por woody…pr ya digo,eso es otra cosa.

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