El Arrebato: Peligro para los diabéticos

La pose básica del sevillano Francisco Javier Labandón Pérez (foto: Carlos García Azpiazu).

La pose básica, brazos en cruz, del sevillano Francisco Javier Labandón Pérez (foto: Carlos García Azpiazu).

Jueves 28 de abril de 2016, Bilbao, Teatro Campos, 20 h, entradas a 28, 35 y 45 €.

‘La música de tus tacones’ (EMI, 14).

‘La música de tus tacones’ (EMI, 14).

(Mensaje positivo: El Arrebato cuenta en su Facebook con casi medio millón de seguidores, cifra que es una barbaridad. En su página el rumbero aflamencado se etiqueta como ‘pop’ y airea sus cositas de poeta. Por ejemplo hace unas semanitas escribió: «Amor es que te abriguen: del frío, de los miedos, de las dudas, de alguna tormenta y a veces hasta de ti mismo». Autodefinido como «mensajero de lo positivo», El Arrebato (Francisco Javier Labandón Pérez, Sevilla, 46 años) ya estuvo el jueves 23 de abril del año pasado presentando en el Campos el mismo álbum con el que regresa a su escenario, ‘La música de tus tacones’ (EMI, 14). Mientras trabaja en su próximo disco, que quizá salga antes de fin de año, sigue dando conciertos con decorado ‘music hall’, su paradigmático pañuelo en la cabeza y un repertorio de una veintena de piezas de fusión y mestizaje buenrollistas. Labandón asegura que puede componer de todo: «baladas, rock, boleros, pop e incluso heavy». Lleva más de 60 bolos con este disco, «porque hay demanda y el público lo pide», alega. No en vano, ya ha salido el cuarto single del álbum de los tacones, la balada ‘Cuando quieras quiero’, inspirada según el autor en «ese momento que todo el mundo ha experimentado en el que el corazón dice sí pero la cabeza dice no». En sexteto con cinco sevillanos y un cordóbes (el guitarrista flamenco Álvaro Llanos), dudábamos de que Labandón cantara en el bis el himno del Sevilla Club de Fútbol que compuso en el centenario del equipo que hace poco eliminó al Athletic de la Europa League… pero lo cantó).

Panorámica del sexteto en el escenario desnudo (foto: Carlos García Azpiazu).

Panorámica del sexteto sobre el escenario desnudo (foto: Carlos García Azpiazu).

Pues el jueves, en un Teatro Campos completo en más de tres cuartos de su aforo por un público transversal (mayoría femenina, muchas matures pues la entrada más cara costaba 45 euros, no pocas niñas…; dijo él que había «gente diferente, de todas las edades, de todas las tribus…»), El Arrebato dio el segundo bolo en el mismo local bilbaíno en la extensa gira de su disco ‘La música de tus tacones’ (EMI, 14; el tema que lo titula es un swing a lo Bertín… Osborne; este es el clip oficial). Vino sin el atrezzo prometido de ‘music hall’ (el escenario estaba desnudo y solo se veía un panel separador de la batería), el volumen resultó insuficiente, la ecualización escasamente diáfana, los parones entre canción y canción demasiados, los discursos positivos y optimistas de los interludios sonaron a moralina halagüeña («no permitáis que la persona que está a vuestro lado no os valore» propuso lisonjero antes de la autoindulgente ‘Positividad’; «¡grande, Javier!, le jalearon al acabarla»), a ternurismo facilón («todos nos volvemos rácanos con los sentimientos», sentenció, y aconsejó dar mucho amor, pues recibiremos más aún), a optimismo empalagoso, y fueron poco graciosos (me reí dos veces: cuando contó lo del calor que estaba pasando con la camiseta interior, que pensó que iba a tener frío en el norte, y cuando por el epílogo soltó «todavía quedan tres o cuatro buenas, ¿eh?»).

El almíbar y el azúcar alcanzaron niveles peligrosos, letales, para los posibles espectadores diabéticos. Por Dios, cuánto amor radiante, cuánto corazón expresándose y dándose a los demás, cuánta felicidad pasando por nuestro lado a diario (¿se referiría a la rubia de los pantaloncitos cortos que salió en busca del baño a mitad del chou?), cuántas frases en sus canciones del tipo de «eres el ojalá de mis ojos», «en mi defensa diré que soy adicto a tu boca» (uh, a lo Doctor Deseo), «metido dentro de tu abrazo», «yo soy un pirata y tú tienes el mapa de mi tesoro», «promoción de abrazos», o las que plagaron (sic) la canción ‘Vuela’, paradójicamente la sima de la cita, la que comenzó preconizando «el amor siempre pertenece / a quien lo da» y que siguió enlazando versos de bachiller novato en la poesía en una letra que Dalma no aceptaría para su repertorio, una letra espantosa, con perdón (su lírica en general es prosaica). En nuestra opinión su mejor verso fue: «Nena, según mi punto de vista / tú te pasas de lista», de la canción ‘Una noche con arte’ (cuando todo el mundo levantó las manos y las agitó con los dedos separados en el patio de butacas).

Explosión de confeti en el swing a lo Bertín ‘La música de tus tacones’ (foto: Carlos García Azpiazu).

Explosión de confeti en el swing a lo Bertín ‘La música de tus tacones’ (foto: Carlos García Azpiazu).

Le vimos hace dos años en el mismo Teatro Campos y entonces (así lo contamos y le entrevistamos) el sevillano Francisco Javier Labandón Pérez fue rumbero y meloso en la moralina. Pero en este 2016, a los 46 tacos, apretó menos en la rumba (de Melendi a Los Rodríguez), dejó entrever vetas de canción melódica quién sabe si explotables ahora que se va haciendo mayor (la mentada ‘Vuela’,el cuarto single ‘Cuando quieras quiero’), y prolongó los pasajes acústicos. En su bolo de 108 minutos para unos 21 temas (varios en popurrí), en sexteto con bajo volumen y sin ningún adorno escénico, El Arrebato, se arrancó con la rumbera, mestiza y pegajosa declaración de intenciones ‘Dame cariño’ (niña; en plan Camela orgánicos) y ya cosechó palmas del respetable predispuesto. Tuvo varios momentos aprovechables, como la pelín latina ‘Que salga el sol por donde quiera’ (cuando dio una de sus vueltitas bailongas), ‘Aquí me tienes’ (a pesar de lo sentimental), ‘Eres mi fiesta’ (empero la letra prosaica y pelotillera), ‘Pequeñeces’ (un soul, de lo mejor), ‘Búscate un hombre que te quiera’ (rollo Melendi, con apoteosis entre la gente en pie) o ‘Mi colega de siempre’ (un canto a la amistad en plan Estopa).

Y, vaya, por petición popular abrió el bis con el balompédico ‘Himno del Sevilla’, una suerte de balada folk metal, de pachanga futbolera («la verdad es que estoy un poco nervioso», confesó en el bis, pues su equipo empezó a las 9 a jugar la Europa League en Ucrania y acabó 2-2). La acabó y dijo: «Viva Bilbao, aúpa Athletic, viva el País Vasco y viva la madre que os parió». Fue un bolo sólo apto para fans, insatisfactorio en general y demasiado desnudo (hum… ¿quisá llegaron tarde y no les dio tiempo montar el escenario?). Y todo lo se lo curró con dos poses (brazos en cruz y las manos en los bolsillos al hablarnos) y dos movimientos técnicos (el adorno bailable en círculo y los constantes saltitos de felicidad).

OSCAR CUBILLO

Saludos de la banda de colegas andaluces (foto: Carlos García Azpiazu).

Saludos de la banda de colegas andaluces (foto: Carlos García Azpiazu).

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