Deolinda: Es guapa, y lo sabe

Deolinda en formato quinteto con el baterista a sueldo (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Deolinda en formato quinteto con el baterista a sueldo (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Miércoles 4 de mayo de 2016, Bilbao, V Ciclo ‘Noites de fado’, Sala BBK, 20 h, 21 €.

Todo en familia: Los heterodoxos Deolinda en Portugal actúan en arenas y plazas, giran regularmente por Brasil y han viajado a Estados Unidos, México y Canadá, por ejemplo. Deolinda son cuatro miembros oficiales: la cantante Ana Bacalhau, sus primos guitarristas Pedro da Silva Martins y Luís José Martins (los dos pusieron la primera piedra), más el contrabajista Zé Pedro Leitão, su marido. Tienen cuatro discos oficiales. Debutaron con ‘Canção ao Lado’ (08), que incluyó un tema en la telenovela ‘Feitiço de amor’ (‘Hechizo de amor’), lo cual sirvió para propulsarlo al doble de platino en Portugal; además fue Top 10 de ventas en la lista World Music Charts Europa, lo que les permitió girar por Holanda, Alemania, Suiza y otros países del viejo continente. Le siguieron ‘Dois Selos e Um Carimbo’ (10) y ‘Mundo Pequenino’ (13), ambos platino en Portugal. Nos visitan con el flamante ‘Outras histórias’ (16) y una experiencia labrada en más de más de 600 conciertos. O. C.

Ana Bacalhau no sale tan bien en las fotos porque pone caritas y tuerce la boca para cantar (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Ana Bacalhau no sale tan bien en fotos porque pone caritas y tuerce la boca al cantar (foto: Mikel M. de Trespuentes / Sala BBK).

Ana Bacalhau, la cantante de Deolinda, es guapa y lo sabe. Su donosura, sus mohines y cucamonas, su teatralidad escénica con ese bailar contoneándose por el tablado o ese presentar canciones tan seductora como una Marilyn morena (‘Fado Toninho’, un vals teatral con ella en plan cupletista cantando sobre un chaval que se cree un macho man), todo eso forma el punto fuerte del tan popular en Portugal cuarteto familiar (dos hermanos a las guitarras, la prima al micrófono y su marido al contrabajo; vinieron reforzados por un baterista, que se llama Sergio Nascimento -o algo parecido- y que disparaba a veces violines, etc.). Deolinda oficiaron el miércoles en el quinto ciclo ‘Noites de Fado’, dejaron solo una quincena de entradas sin vender (mecachis… no se cumplió el previsto segundo sold out de las cinco citas), y atrajeron a un público más rejuvenecido y un poco menos femenino de lo habitual. En 89 minutos les dio tiempo a tocar 22 canciones curiosamente crecientes y a ella a coquetear, a no parar de moverse con sus tacones, su vestido de fiesta por encima de las rodillas y su chupita de lentejuelas, y a cantar su variado repertorio con muchos cambios de entonación, desde la gravedad hasta los agudos y los chillidos, alcanzando su culmen en la última, ‘Fon Fon Fon’, el ruido de la tuba y el palpitar del corazón de la chica enamorada del tubista, una canción costumbrista y humorista con la alegría de la jazzwoman francesita Zaz.

Ana Bacalhau, como recién levantada, y detrás su esposo el contrabajista (foto: Carlos García Azpiazu).

Ana Bacalhau, como recién levantada, y detrás su esposo el contrabajista (foto: Carlos García Azpiazu).

Deolinda lucen le etiqueta de fadistas o neofadistas (neofado lo primero del bis: ‘Nunca es tarde’, con final post-rock), pero no es para tanto (ni siquiera usan guitarra portuguesa). Por ese lado fadista se podría anotar el ‘Fado nuevo’ (las dos guitarras españolas, bien surtidos de pedales, no alcanzaban la pulcritud y maestría usual en los músicos a sueldo del ciclo), y quizá los lapsos new age en la estela de Madredeus (la inaugural ‘Dançar de olhos fechados’), con ambientación oscura en las luces.

No obstante, su heterodoxia les lleva a iluminar en colores el escenario (amarillo en el pop étnico ‘Seja agora’, rojo en la irónica ‘Movimento perpétuo associatio’, sobre los revolucionarios de sofá, un tema donde hizo corear al gentío y que sonó a chanson-a-billy tipo Paco Ibánez sometido a un superhéroe soviet), y también a saltar del folk lo-fi doméstico (‘Bote furado’) a las narraciones tipo Manel (sus piezas son muy visuales, cuentan historias), de los guiños bailongos vía Vampire Weekend a los estilismos como unos Cowboys Junkies lusos (a Deolinda también les encanta el vals y unos tres hicieron; entre ellos el final de ‘Passou por mim e sorriu’, oscuro y new age también, premiado con gran ovación y silbidos –aquí un clip-, o el folk ‘Nao tenho mais razöes’), de la alegría de vivir de Fairground Attraction (‘Corzinha de verao’ y sus armonías vocales) y los africanismos (‘Abuela de María’) hasta las inspiraciones en la música americana (‘Bom partido’, un rockabilly swing bien traído) a los fusilamientos de Van Morrison (‘Mal por mal’ remitió al ‘Brown Eyed Girl’, chica de ojos marrones, como Ana Bacalhau, la linda cantante, que lo sabe, y lo aplica en su oficio).

OSCAR CUBILLO

Saludos finales, con el ramo de flores de obsequio a la dama linda (foto: Carlos García Azpiazu).

Saludos finales, con el ramo de flores de obsequio a la dama linda (foto: Carlos García Azpiazu).

 

Los 5 miércoles fadistas:

20 de abril: Raquel Tavares. 18 €; SOLD OUT

4 de mayo: Deolinda. 21 €; una quincena de tickets sin colocar

18 de mayo: Celeste Rodrigues. 18 €

1 de junio: Aldina Duarte. 18 €

15 de junio: Camané y Orquesta Sinfónica de Bilbao. 25 €

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