Chucho Valdés & The Afro-Cuban Messengers: Tributo ‘Irakere 40’ (+ entrevista)

El deceto cubano visto desde un palco (foto: Mr. Duck).

El deceto cubano visto desde un palco (foto: Mr. Duck).

Miércoles 11 de mayo de 2016, Bilbao, Teatro Campos, 20 h, 40 €.

Irregular tributo a Irakere con tramos desdibujados que abusaron de los extensos lapsos percusionistas y de los solos dilatados el que ofreció el miércoles en un Teatro Campos a dos tercios de entrada Chucho Valdés con sus Afro-Cuban Messengers. Sonaron 8 piezas en 90 minutos (ni uno más, con el alto pianista mirando el reloj) y en deceto: su piano, bajo, tres percusiones (una era batería) y cinco metales (estaba Ariel Brínguez al saxo). A veces se notó cierta frialdad académica general y bastante distancia con la partitura, que saltó del son a la clásica, del jazz yanqui al blues deslumbrante, de los cantos africanos arcaicos hasta el funk, por ejemplo.

Arrancó bien la velada con ‘Juana 1600’ (el tema de apertura habitual de los Irakere originales, informó Chucho), pero al poco se atascó con la segunda y la tercera piezas: ‘Tabú’, híbrido de soul nocturno y serenata cubana de duración prolongada, y ‘Yansá’, sinuoso jazz setentero con solos de rellenos y africanismos de safari turístico. Ese fue el peor tramo, donde se percibió esa frialdad de los tributos. Pero a la cuarta remontó el vuelo con la revisión del ‘Estela va a estallar’, o sea la revisión del standard ‘Stella By Starlight’: tuvo un prólogo de piano clásico, luego el jazz deslumbrante americano se enredó con la salsa restallante, se coló un guiño bop al ‘Salt Peanuts’ de Dizzy y se remató la pieza con Chucho diciendo «¡coño!», así a modo de satisfacción. ¡Qué ovación recibió del público maduro y más bien predispuesto!

Cinco viven en La Habana, cuatro en Madrid y el jefe en Banalmádena, Málaga (foto: Mr. Duck).

Cinco viven en La Habana, cuatro en Madrid y el jefe en Banalmádena, Málaga (foto: Mr. Duck).

Prosiguió Valdés estrenando algunas novedades: excelente ‘Lorena’s Tango’, un tema que etiquetó como «tango-timba-blues, argentino-cubano-americano, es un tango mixto» -dijo-, que sonó urgente y acabó con blues, y otro nuevo tributo a Irakere titulado sencillamente ‘Blues’, que arrancó arquetípico pero que se enderezó con el solo de trompeta a lo Satchmo y al final con los metales soplando aires de Nueva Orleans. Acabaron con un tema de fusión con metales funk (en esta ocasión cruzados por un buen tramo de percusiones), y, tras advertir Valdés «vamos a ‘gosar’ un poquitín», otorgaron el bis ‘Afro Funk’, con bajo Miles Davis, rapeado populista, danza africana y disfrute del respetable, que dio palmas y coreó en pie.

Pienso que arriba quizá se les notó un poco desilusionados porque no se llenó el teatro, y al final no tocaron su tema más popular: ‘Bacalao con pan’.

OSCAR CUBILLO

El público del miércoles en el Campos (foto: Mr. Duck).

El público del miércoles en el Campos (foto: Mr. Duck).

+++ ENTREVISTA +++

***

«Irakere no eran un collage, sino que crearon un estilo único»

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El hijo del añorado Bebo, ganador de 5 Grammys y de 3 Latin Grammy,

nos visitó en deceto cubano para estirar los 40 años de la fundación de Irakere

 

Pianista de estirpe hijo del añorado Bebo Valdés es Chucho Valdés, nacido Dionisio Jesús Valdés Rodríguez en Quivicán, Cuba, en 1941. Su estilo a las teclas es amplio y abarca desde el danzón a la clásica. Chucho ha ganado cinco Grammys y su currículo es enorme. Digamos por ejemplo que ha tocado con Dizzy Gillespie, Pablo Milanés o Carlos Santana. Ha actuado entre nosotros con piano solo, y ahora nos visita en deceto, en un tour global e intermitente que celebra los 40 años de la fundación de Irakere (1973-2005), nombre que significa ‘vegetación’ en yoruba y banda que renovó el jazz latino y la música cubana entera. Le telefoneamos a su casa, «aquí en Benalmádena, Málaga, donde vivo hace seis años».

Si te animas, puedes hablarnos del estilo pianístico de la saga familiar Bebo, Chucho y Chuchito. Vamos allá:  

Bebo Valdés (Dionisio Ramón Emilio Valdés Amaro, Quivicán, Cuba, 1918 – Estocolmo, Suecia, 2013): Para mí Bebo es lo más grande. Nadie ha tratado de superarlo, y aparte es insuperable. Bebo es la base de la música de la familia. Es el santo que debemos respetar.

Chucho Valdés (Dionisio Jesús Valdés Rodríguez, Quivicán, Cuba, 1941): Imagínate, nacido al lado de Bebo, criado por Bebo y enseñado por Bebo. Fue como una ramificación de Bebo hasta que Chucho se encontró a Chucho a los 22 años, cuando compuse ‘Mambo influenciado’. Y aún bajo la influencia de Bebo nació el Chucho-Chucho.

Chuchito Valdés (Jesús Valdés Jr, La Habana, 1966): Chuchito es como un poco de Bebo y un poco de Chucho, con algunos elementos propios, je, je.

Venga, hablemos del asunto principal. De tu gira tributo ‘Irakere 40’. ¿Qué importancia ha tenido Irakere en la música cubana?

Bueno, yo pienso que Irakere es la banda que revolucionó y que evolucionó, al mismo tiempo, lo que estaba pasando con la música popular bailable cubana. Revolucionó todo lo que representa el jazz afrocubano, o latin jazz, como se llame, rompiendo todos los esquemas anteriores, creando nuevas estructuras, nueva fusión, nuevos sonidos, etc. Está reconocido a nivel mundial. Hay un antes y un después desde Irakere.

Irakere tuvieron éxito internacional, más allá de Cuba.

Sí. Irakere empezó en Cuba y se extendió después a Estados Unidos. Fue el primer grupo cubano de jazz que tocó en Estados Unidos, después de la revolución, y grabamos un disco en vivo. Y fuimos el primer grupo cubano que viviendo en la isla ganó un premio Grammy de la Academia.

Y el éxito llegó a todas partes.

Tuvimos éxito a nivel mundial con esa música bailable que llamaban salsa, o el estilo nuevo Irakere. Fue un camino nuevo.

¿Cuáles son los ingredientes de la receta de Irakere, aparte del jazz? Es una música muy exuberante, bullente.

La identidad fundamental era el ritmo, que salía de lo afrocubano, ¿verdad? Pero a partir de eso están las raíces del jazz, del blues, las de la música española, como el flamenco, y el soul americano también. Y, por supuesto, el jazz, sobre todo la época del be bop. Y hay elementos de la música electrónica, de la música clásica… Y de todo eso no sale un collage, sino un estilo único, porque Irakere ha sido el único grupo que ha podido realizar esa fusión con éxito.

Irakere fue una cantera de músicos de la que han salido estrellas del jazz como Paquito D’Rivera o Arturo Sandoval.

Sí, esos dos, y de la segunda generación de Irakere sale José Luis Cortés, que después hizo NG La Banda, sale Anga Díaz el percusionista, salen Germán Velasco, César López… La mayoría de los que pasaron por Irakere después hicieron grandes carreras como solistas y como directores también.

¿Por qué paró Irakere?

Siempre funcionó hasta que yo decidí hacer un cambio y empezar un nuevo camino con un grupo más pequeño para poder desarrollarme como pianista. En Irakere estaba muy diluido mi estilo al piano. Irakere seguían funcionando mientras yo paralelamente hacía otros trabajos discográficos. Empecé con la banda de Roy Hargrove en el 96, y mantenía las dos cosas: la orquesta de Hargrove e Irakere. Era duro. Después, con mi cuarteto firmé por la Blue Note y mantuve Irakere hasta 2005. Entonces decidí terminar con Irakere y seguir mi carrera como solista y como invitado de muchos otros artistas, grupos, etc.

Chucho en 2005 decidió acabar Irakere y centrarse en su carrera en solitario (foto: Mr. Duck).

Chucho en 2005 decidió acabar Irakere y centrarse en su carrera en solitario (foto: Mr. Duck).

La gira se llama ‘40 años de Irakere’. ¿Contando desde cuándo, porque algunas fuentes datan el inicio del grupo en 1967, otras en 1973…?

Irakere se funda en el 73, y cumplimos 40 años en el 2013. Comenzamos el tributo en el 2014, pero no hemos podido parar por la ‘demannnnda’ tan grande (enfatiza alargando la palabra) que está teniendo este trabajo.

Ya. Esta gira la afrontas con un grupo llamado Afro-Cuban Messengers.

Los Mensajeros Afrocubanos. Es mi banda actual. Ensayamos aquí en mi estudio en Benalmádena, y arrancamos giras por Europa, por el mundo, por todas partes, ¿no? Tengo un estudio en la casa y ensayo con mis músicos: hay cuatro cubanos que viven en Madrid, y otros cinco que viven en La Habana. Somos diez en tarima. Aquí preparamos los ensayos y después salimos a trabajar.

No será difícil preparar el repertorio porque son los clásicos de Irakere y tus músicos ya se los sabrán.

Lo conocen de haberlos oídos, pero para tocar exactamente las cosas como suenan debí hacer otra vez el trabajo de escribir los mismos arreglos que habían tenido. Y se los envié para que los estudiaran ellos en sus casas, ya sea en Cuba, ya sea en Madrid. Las trompetas, los saxos… Y ya aquí en mi casa de Benalmádena nos reunimos, ensayamos todos juntos, y todo sale.

Con este tributo ‘Irakere 40’ has girado hace poco por Francia.

Estuvimos en unos festivales en Francia y Suiza. Esta música se entiende en todas partes, no hay barreras idiomáticas y el público que nos viene a ver es totalmente heterogéneo. Acaba de salir un disco y DVD grabado en un festival de Jazz de Francia y en él se percibe la conexión que hay entre la banda y el público. Eso es jazz. No tiene más explicaciones. Te vuelves loco si ves cómo reacciona el público en esta grabación titulada ‘Irakere 40’.

¿Cómo será el concierto de Bilbao? Tenéis sólo tres fechas en España.

Pienso que España es una plaza increíble. Para Irakere siempre fue de las mejores. Voy a tocar temas importantes de Irakere y temas nuevos compuestos como si mantuviera a Irakere ahora, en estos tiempos, y es interesantísima la diferencia. Aparte, habrá temas escogidos de los Afro-Cuban. Música bailable también. El público se va al cielo porque lo tiene todo en la mano.

¿Cuál es la pregunta qué más se repite en tus entrevistas?

Me hacen muchas preguntas. La que más… (medita)… te diría que es la de ‘qué representa la música para mí’. Esa es una de las preguntas que más me hacen. Y siempre respondo que la música representa toda mi vida. Es lo más grande que he sentido en la vida.

Pensé que sería alguna cuestión política respecto a Cuba. ¿Cómo ves el futuro social del país ahora que se anuncian aperturas gracias al Papa y Obama?

Yo pienso que es muy bueno y que hay que esperar a ver cómo se desarrolla, ¿no? Vamos a ver cómo se desarrolla. Empezó bien y va bien, pero hay que verlo con el tiempo.

OSCAR CUBILLO

Saludos finales, después del bis (foto: Mr. Duck).

Saludos finales, después del bis (foto: Mr. Duck).

Comments
One Response to “Chucho Valdés & The Afro-Cuban Messengers: Tributo ‘Irakere 40’ (+ entrevista)”
  1. oscar cine dice:

    Entiendo algun pero de los que mencionas-el bis pudo ser populachero y discutible-pero a mi la forma en que se columpiaban del tango al funk,pasando por ecos africanos,blues,latin jazz y hasta toque “musical fred astaire” me parecio simplemente acojonante-con perdon-.
    Desde la humildad:un bolazo,con el privilegio que supone ver a este MONSTRUO con 400 almas y a 10 metros.

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