CINE: ‘La bruja’: Cruzando los límites prohibidos

BEV LA BRUJA 0 cartel

 

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno: 13 de mayo de 2016

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Director: Robert Eggers

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Calificación: 5 estrellas de 5

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Trailer de ‘La bruja’

 

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El puritanismo de Nueva Inglaterra

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En 1620 un grupo de “puritanos” (movimiento religioso de origen calvinista contrario a la Iglesia católica y a la anglicana) partieron de Inglaterra, huyendo de las persecuciones religiosas emprendidas por el rey Jaime I, hacia el Nuevo Continente a bordo del Mayflower. Los puritanos, autonombrados “peregrinos”, llegaron a la Bahía de Massachusetts y allí se establecieron como colonia. Más adelante, la represión inglesa obligó a que otros puritanos emigraran, llegando esta población religiosa a configurar los actuales Estados de Massachusetts, New Hampshire, Maine así como parte de New York (lo que se conoce como Nueva Inglaterra).

La comunidad puritana sobrellevaba una vida humilde y enfocada hacia la oración; sus limitaciones económicas llevaron al establecimiento de leyes para el control económico, incluyendo la vigilancia de sus miembros en su dedicación al trabajo y no al ocio. Si alguien no cumplía con estos principios era castigado duramente. Los puritanos tenían una alta estima de sí mismos: se consideraban santos, representantes exclusivos de Dios a diferencia del resto de mortales. Debido al incremento de colonos venidos de Inglaterra, así como su posición y comportamiento ultra religioso, supuso una actitud invasora y represiva contra los pueblos indios americanos que les habían ayudado, resultando de ello la violenta guerra india de 1675 y 1676, conocida como la Guerra del Rey Felipe.

El castigo de William y Katherine por la comunidad puritana les lleva a enfrentarse a lo desconocido: las tierras lindantes con un bosque.

El castigo de William y Katherine por los puritanos les lleva a enfrentarse a lo desconocido: las tierras lindantes con un bosque.

‘La bruja’ se desarrolla en el año 1630, en Nueva Inglaterra, en la comunidad puritana. Al inicio se nos muestra un juicio contra el matrimonio formado por William (Ralph Ineson) y Katherine (Kate Dickie), debido al incumplimiento de las normas internas de la colonia (realmente en el film no se explican las razones por las que el matrimonio es castigado). Este “duro castigo” consiste en el destierro de la familia, un matrimonio con cinco hijos, a unas tierras pobres, sin labrar, lindantes con un bosque, a merced de los peligros de la vida salvaje y de los indios.

El aislamiento de la familia en este nuevo espacio se convierte en una prueba de su fidelidad a Dios debiendo demostrar también su concienzuda disposición al trabajo. Pero para William y Katherine esta prueba se convierte en fracaso. Entre los acontecimientos que les suceden se pone en evidencia la incompetencia de William en sus responsabilidades laborales, siendo ésta la posible causa de su expulsión comunitaria: agricultor y cazador desastroso, convierte la frustración de su torpeza en agresividad al cortar la leña. Por otra parte, el hecho de salirse del foro comunitario hace exponer a la familia, en su soledad, ante Dios y el Diablo. Ellos se sienten vigilados por el Altísimo, observados con extrema determinación en todos sus actos, a través de continuas pruebas de fe: la desaparición de su hijo más pequeño, un bebe de pocos meses de edad, o las sucesivas tentaciones del demonio.

La línea que separa la granja del bosque se convierte en línea infranqueable. Traspasarla es un acto proscrito que, si bien les proporciona la libertad como individuos (lugar donde obtener la comida), les despoja de todas las normas comunitarias con las que se han formado como personas. Metáfora de la sumisión del hombre hacia sus rituales, modelados por la Iglesia durante siglos, el traspaso de esa línea hacia mundos desconocidos no solo supone un claro desafío del hombre hacia su sociedad sino también del hombre contra sí mismo, contra sus cimientos y pilares que le constituyen como ser humano.

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La línea intransferible

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Luis Buñuel lo expuso perfectamente en su obra maestra ‘El ángel exterminador’ (1962) al mostrar un grupo de burgueses encerrados en su habitación incapaces de cruzar la puerta abierta del salón. La comunidad, en ese proceso por mantenerse fiel a las normas y a su entorno va autodestruyéndose, autoconsumiéndose, modificando las normas de convivencia en ese salón de la barbarie. No será hasta que el grupo repita punto a punto todas las posiciones, movimientos y comportamientos previos a la tragedia cuando la visión de ese abismo a lo desconocido desaparezca y así el límite imaginario (la puerta abierta) que separa al hombre del salvajismo se elimine por completo. El grupo de burgueses reconoce haberse desviado de las normas, acepta su pecado y decide olvidar todo lo que ha pasado. Pero lo que ha pasado es el encuentro del hombre ante lo desconocido: en la habitación desaparecen las reglas que dividen la consciencia del subconsciente y también las reglas que condicionan al hombre con su sociedad; el hombre se hunde en la demencia al enfrentarse a un mundo sin límites donde el deseo y la incivilidad son pautas de existencia.

Robert Eggers (New Hampshire, 1983), en su sorprendente opera prima, sitúa, al igual que Buñuel, a la Iglesia como causante de las desgracias de sus fieles. Sólo la repetición continua de sus ritos les permite alejarse de cualquier anomalía exterior que fácilmente se transforma en tentación y posteriormente en destrucción. Si bien Buñuel es referencia del guión, en su manera de narrar entre la realidad y el sueño, y en su conexión con el universo de Sade (especialmente en la secuencia final cuando la hija mayor, Thomasin –Anya Taylor-Joy– decide sobrepasar la línea imaginaria prohibida para adentrarse en el bosque desnuda y liberarse así de la sumisión a las reglas y ritos de la iglesia puritana), van a ser el film ‘Häxan, la brujería a través de los tiempos’ (1922), el mítico film sueco de Benjamin Christensen, y el ascetismo de ‘Dies irae’ (1943), de Carl Theodor Dreyer, el que permita configurar el tempo y la estética de ‘La bruja’.

La imagen más censurada de Häxan, el sacrificio del bebé, es tomada por Eggers como base narrativa y visual en una escena.

La imagen más censurada de Häxan, el sacrificio del bebé, es tomada por Eggers como base narrativa y visual en una escena.

También se aprecian influencias de ‘El resplandor’ (1980), de Stanley Kubrick, en la manera de exponer de manera directa lo sobrenatural: partiendo del plano de la mirada asustada, sorprendida, del hombre enfrentado al misterio, para devolver un contraplano equilibrado, directo, de lo inexplicable, de lo monstruoso y prohibido.

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Malleus Maleficarum y las pinturas negras de Goya

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Claramente ‘Häxan’ y las pinturas negras de Goya son las referencias en la iconografía visual de ‘La bruja’. ‘Häxan’, es un film semidocumental (con una primera parte que no es más que una explicación académica que desarrolla mediante gráficos, maquetas y grabados los inicios de la brujería en el contexto de una Edad Media controlada y conformada por la Iglesia católica) que convierte en imágenes un tratado alemán sobre la brujería en el siglo XV (el ‘Malleus Maleficarum’) y, en especial, las representaciones de los sabbats (aquelarres) donde los seres teriomorfos se presentan como representantes directos de Satán. También las pinturas y grabados de Goya son fundamentales para configurar los storyboards del film.

Robert Eggers usa también escenas del primer segmento de ‘Häxan’ al mostrar la sencillez y la humildad de las viviendas de las gentes (la casa de ‘Häxan’, donde habita un matrimonio de ancianos que preparan y venden pócimas mágicas). Pero en términos de narrativa resulta mucho más efectiva la influencia de Dreyer en la aplicación del punto de vista desconcertado de Thomasin, que va sufriendo un descrédito continuo, hasta convertirse en objeto de la persecución inquisitorial por su propia familia. Una influencia que se aprecia especialmente en la desnudez y ascetismo de los decorados, como por ejemplo la escena en la que el hijo mediano, Caleb, permanece en la cama, enfermo, arropado por sus padres.

La secuencia de Caleb tumbado en la cama remite claramente al cine de Dreyer.

La secuencia de Caleb tumbado en la cama remite claramente al cine de Dreyer.

Como toda buena opera prima que se precie, la referencialidad visual, narrativa y temática se sustentan en el mejor cine clásico. Robert Eggers realiza un film que sabe desenvolverse en la duda, difuminando los límites entre lo imaginado, lo deseado y la locura, donde lo que se muestra puede bien ser fruto del desequilibrio mental o bien representación surrealista del deseo. Alejándose de esa lectura realista de ‘Häxan’, donde se concluye que todos los hechos sucedidos surgen de los desórdenes mentales, ‘La bruja’ se acerca más a los recorridos buñuelianos donde los límites entre el subconsciente y lo consciente quedan eliminados y la visualización del sueño y el deseo queda mezclada en la realidad. Eggers no se contenta con tomar referencias y buenas ideas de los grandes autores, sino que compone una ingeniería visual única e innovadora. La secuencia en la que Caleb extraviado en el bosque es recibido en brazos de una bruja, el encierro de Thomasin con sus hermanos pequeños en el establo o, especialmente, la secuencia final del encuentro de Thomasin con la libertad, son ejemplos de la fuerza de este film, permitiendo a Robert Eggers, con este debut, entrar por la puerta grande del séptimo arte.

GERARDO CREMER

La posesión de Caleb, uno de los momentos más impactantes de ‘La bruja’.

La posesión de Caleb, uno de los momentos más impactantes de ‘La bruja’.

 

Comments
2 Responses to “CINE: ‘La bruja’: Cruzando los límites prohibidos”
  1. Impresiona verlo en V.O…. en ingles antiguo, basados en diálogos reales tomadas de notas de los juicios de Salem,.
    El trabajo actoral del padre, del hermano (la posesión creo que se me quedará grabada por mucho tiempo) y de los gemelos…

    me parece un aciertazo de casting.

    Hasta la cabra lo hace bien.

    Más las imágenes…foto,…tan sugerente todo..

    Y la banda sonora tan tenue e inquietante todo.

    No hay ni un puto susto en la peli,

    pero me acojoné bien pero bien…

    de apartar la mirada de la pantalla…

  2. oscar cine dice:

    Un film hipnotico y estimable,aunque para nada una obra maestra merecedora de 5 estrellas.interesante reseña,esta “la palabra”y esta incluso “el manantial de la doncella”.y claro,”el bosque”y hasta la fatalidad de “la cinta blanca”.interesantisimo filme.
    Un saludo.

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