Festival Music Legends / Jethro Tull + Bob Geldof + …: ¡Se agotó el kalimotxo!

El público de las primeras filas, el fiel y feliz con Graham Nash, la tarde soleada del sábado (foto: Mr. Duck).

El público de las primeras filas, el fiel y feliz con Graham Nash, la tarde soleada del sábado (foto: Mr. Duck).

Sábado 11 junio de 2016, Sondika, Centro Ola BBK, de 13.30 a 24 h, entrada de día 52 €, bono dos días 86 €.

BEV SLIM JIM PHANTOM cartel music legendsUnas 2000 personas acudieron el sábado soleado al Music Legends Festival, donde triunfaron Jethro Tull y Bob Geldof, y donde Graham Nash dividió a la afición

 

Si contabilizando al alza hubo 500 personas el viernes de cielo encapotado en el Centro Ola BBK (donde la BBK atiende a personas con discapacidad intelectual) para presenciar la primera jornada del Music Legends Festival (que contamos en el post previo), el sábado cambió radicalmente el panorama: el sol brilló acalorando y la afluencia se triplicó, llegando a unas 2000 personas por la noche durante la actuación de Jethro Tull, los triunfadores de la segunda jornada, junto con Bob Geldolf, que destelló por la tarde con su traje azul eléctrico, su traje de luces, como lo definió él mismo. El ambiente fue diferente, la camaradería no se perdió y los asistentes se pudieron tumbar en las zonas verdes, que ya no estaban húmedas como el viernes.

 

(Lo de este párrafo segundo párrafo no lo vimos, pero nos lo contaron diversas fuentes fiables: El sábado lo abrieron tres grupos vascos ante poca peña que estaba bastante distraída con la comida y la bebida. 45 minutos eléctricos, que les supieron a poco a ambos grupos, tocaron en septeto Hey Mr. Neken haciendo versiones de los Eagles (‘Hotel California’, ‘Take It Easy’, ‘Life In The Fast Lane’…), y en quinteto The Fakeband con su repertorio original. Ambos destacaron el ‘sonidazo’ del equipo del festival. Luego actuó el simpático vascofrancés Niko Etxart (63 años), en quinteto con dos guitarras y armónica, amalgamando fiesta y rocanrol, versionando el ‘Rock and Roll Hoochie Koo’ de Rick Derringer, sin dejarse en el tintero su clásico himno ‘Euskal rock n´roll’, y citando a todos los nombres participante en el cartel festivalero).

Nina Hagen, una sombra de sí misma, con sus versiones hosteleras y su góspel sobrevenido (foto: Mr. Duck).

Nina Hagen, una sombra de sí misma, con sus versiones hosteleras y su góspel sobrevenido (foto: Mr. Duck).

La buena onda se quebró con la salida de la berlinesa Nina Hagen (61 años), propagandista de sí misma e icono del punk y la nueva ola gracias a sus chillidos de raíz operística que en la Ola de Sondika desaparecieron por culpa de una voz ronca, sin ningún matiz. Sentada en un taburete contradijo a su leyenda y en unos 64 minutos repasó un montón de clásicos americanos de country, de blues, de góspel (la antaño punki iconoclasta parecía una conversa) como si estuviera amenizando una cervecera alemana. Vestida de manera colorista y chocarrera, cual echadora de cartas de Nueva Orleáns, junto a un atril donde estaban las letras y liderando a un quinteto con poca pegada y que no se sabía las canciones (y menos si ella se las cambiaba sobre la marcha), Nina versionó a Elvis y a los Doors, cantó mucho góspel (‘Down By The Riverside’, ‘When The Saints Go Marching In’…), picó en el ragtime y así hasta unas 22 piezas, no pidan precisión pues fuimos a cambiar dinero para luego pillar gintonics en la barra. Por cierto: esa tarde se agotó la ginebra, algún tipo de cerveza y hasta el vino, con lo cual… ¡no se podía preparar kalimotxo! ¡Eso que el Music Legends Festival se supone que es para aficionados viejunos!

Nina Hagen y su flojo quinteto, despidiéndose bajo el sol (foto: Mr. Duck).

Nina Hagen y su flojo quinteto, despidiéndose bajo el sol (foto: Mr. Duck).

El panorama mejoró con la actuación del irlandés Bob Geldof (64 años), el cantante solidario conocido por organizar los festivales contra el hambre ‘Live Aid’, que será un tipo pacifista, pero vaya broncas le echó en público a su orondo violinista con camiseta de rejilla. Geldof, elegante y estilizado con su camisa negra de lunares blancos, su melena cana, sus gafas de espejo verde y su mentado traje de alpaca brillante azul eléctrico (lo dijo él, pero parecía verde), lideró a un sexteto de folk rock que en 66 minutos interpretó 11 piezas variadas, entre lo festivo y lo melodramático. Abrió con alegre folk céltico en plan los Pogues (‘The Great Song Of Indifference’), facturó folk-rock vía Waterboys (no solo por el violín, por ejemplo en ‘Walking Back To Happiness’ –con lírica a lo Ellliott Murphy-, o en ‘One For Me’ –con deje Mark Knopfler-), blues-rock sombrío (‘Sistematic 6-pack’) e incluso góspel dylaniano (‘Dazzled By You’).

Bob Geldof, el mejor vestido del festival, con su traje azul eléctrico (foto: Mr. Duck).

Bob Geldof, el mejor vestido del festival, con su traje azul eléctrico (foto: Mr. Duck).

Bob Geldof se lució con rocanrol nuevaolero a lo Graham Parker que devino en opereta urbana como las del primer Springsteen (‘When The Night Comes’, lo mejor de su buen bolo), un tema lo arrancó con rock ácido como haría Ian Dury hasta romperlo como John Lennon (‘Mudslide’) y, claro, no olvidó su gran hit, conseguido con su primer grupo famoso, los Boomtown Rats: ‘I Don’t Like Monday’, muy solemne, coreado por el gentío, algo Queen, ejecutado con dos teclados, batería, violín, más él a la voz y su guitarrista a los coros («se nota que el público se la sabe», observó Pato). En el epílogo Geldof coló un popurrí blusero improvisado y con guiño a John Lee Hooker (boom-boom-boom-boom) y cerró con otro rock and roll grande a lo Parker / Springsteen (‘Rat Trap’, también de los Boomtown Rats), antes de despedirse dando gracias a Bilbao con el público dando palmas al unísono, apoteósico y agradecido.

Bob Geldof ofició en sexteto y abroncó al orondo violinista (foto: Mr. Duck).

Bob Geldof ofició en sexteto y abroncó al orondo violinista (foto: Mr. Duck).

Luego actuó el cantautor folk Graham Nash (74 años, inglés, ex The Hollies y Crosby, Stills & Nash), uno de los dos cabezas de cartel del sábado en el Music Legends Festival. Atrajo al Centro Ola BBK a centenares de aficionados que pagaron la entrada y se produjo cierta controversia: los fans quedaron encantados y los que no le conocen o no le siguen le regalaron su indiferencia (aunque vimos a fans declarados suyos preferir conversar con chicas en la barra a atender el concierto en primera fila). Entre la subjetividad generalmente acrítica del fan (y mayor en el del veterano, del nostálgico), optemos como siempre por la objetividad profesional: Graham Nash actuó en dúo intimista, un formato insuficiente entre las dos bandas eléctricas que le precedían y sucedían en el cartel, con lo que se sufrió un bajón de intensidad semejante al de David Lindley en solitario la víspera. «Pensad que hay una banda increíble tocando con nosotros», llegó a pedir Nash antes de tocar el tema que titula su nuevo disco, editado en abril.

Graham Nash cantó muy bien los clásicos de CS&N (foto: Mr. Duck).

Graham Nash cantó muy bien los clásicos de CS&N (foto: Mr. Duck).

Y así, entre la entrega emocionada de las filas delanteras y la indiferencia del resto del recinto, Graham Nash y su escudero, el guitarrista londinense Shane Fontayne (62 años, alquilado por Bruce, Sting …; «me siento afortunado por tocar con él», dijo al presentarle Nash), en 87 minutos interpretaron unas 18 piezas (la imprecisión se debe a los viajes a las barras), entre ellas muchos clásicos de CS&N entonados por buena voz por Nash: la hippie y feliz ‘Marrakesh Express’, la seria ‘Cathedral’, la canción que ‘aún’ mantiene la fe en que el mundo puede cambiar a mejor que es ‘Chicago’, o la dedicada a los profesores ‘Teach Your Children’, que cerró el concierto. Pero además hubo cierta lisergia flotante (‘I Used To Be A King’), folk cósmico («qué bien canta», manifestó azorado un espectador de delante), nananás (‘Sleep Song’), novedades de su último disco ‘This Path Tonight’ (floja le quedó la que lo titula y blanda la otra, ‘Myself At Last’), mística oscura (‘Mississippi Burning’), panteísmo (‘Back Home’, dedicada al difunto baterista de The Band Levon Helm y que Nash cantó con CS&N en su gira de 2014) o una versión de los Beatles (‘Blackbird’, de interpretación recogida, la segunda pieza del bis triple).

Graham Nash en dúo al fondo, con mucha más gente en el Centro Ola BBK, el recinto festivalero (foto: Mr. Duck).

Graham Nash en dúo al fondo, con mucha más gente en el Centro Ola BBK, el recinto festivalero (foto: Mr. Duck).

Acabó el Music Legends Festival con la actuación en quinteto de Jethro Tull (Luton, Bedfordshire, 1967), gran grupo del rock sinfónico instalado en los anales de la historia y marca reactivada por su líder, el flautista escocés Ian Anderson (68 años), al que entre otros miembros acompañan dos músicos alquilados que figuran en la alineación de Jethro Tull desde 2007 (y son el teclista y el bajista). Conducidos por Ian Anderson, que hablaba teatral y barraquero, bailaba como un bufón medieval, soplaba la flauta con su típica pose sobre una pierna -como un flamenco, el ave, ¿eh?- y cantaba bien aunque en los agudos le apoyaba el bajista, estos Jethro Tull encantaron con razón al respetable, a esas horas en La Ola unas 2000 personas que desbordaban la ya molesta e inútil zona de butacas enfrente del escenario.

Los actuales Jethro Tull, con el líder Ian Anderson poniendo su típica pose sobre una pierna (foto: Mr. Duck).

Los actuales Jethro Tull, con el líder Ian Anderson adoptando su típica pose sobre una pierna (foto: Mr. Duck).

El volumen insuficiente, quizá solicitado por el propio grupo, es la única pega que se le puede poner a su concierto de 93 minutos para una quincena de piezas, con muchos cambios de ritmo y falsos finales. Jethro Tull abrieron con un folkie ‘Living In The Past’, el teclista se puso rudo a lo Deep Purple en ‘Nothing Is Easy’, y la peña mixta y atenta tarareó el folk medieval y creciente de ‘Thick As A Brick’, con Ian sobreactuando, como siempre ha hecho. El prog-rock se iba imponiendo, Ian presentó ‘Mother Goose’, abundaba en el abuso del efectismo en los solos flautistas al soplar igual que sopla John Mayall la armónica, presentó irónico el solo de batería, el sinfonismo imperó en ‘Fruits Of Frankenfield’, el joven guitarrista Florian Opahle (parecido físicamente al difunto Smockin’ Joe Kubek, que también acompaña a Ian Anderson en solitario) se cascó un punteo de clásica como si fuera un mercenario de Ozzy Osbourne (‘Tocata y fuga’, así lo tenían nominada en el setlist), y la cima de su show la alcanzaron con los riffs de ‘Aqualung’ y la gente alterada ante la vibración. Quedaba el bis, que fue el ‘Locomotive Breath’, abierto por solo de piano y luego armado sobre ritmos protoheavy. Bien Jethro Tull, quizá mejor de lo esperado, que no era poco, a pesar del bajo volumen.

OSCAR CUBILLO

Los actuales Jethro Tull actuaron en quinteto fresco y progresivo pero con poco volumen (foto: Mr. Duck).

Los actuales Jethro Tull actuaron en quinteto fresco y progresivo pero con poco volumen (foto: Mr. Duck).

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