Camané & Orquesta Sinfónica de Bilbao: Un tenue vaivén

El pequeño gran Camané inmerso entre la orquesta de 41 miembros (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

El pequeño gran Camané inmerso entre la orquesta de 41 miembros (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Miércoles 15 junio de 2016, Bilbao, 5º Ciclo ‘Noites de Fado’, Sala BBK, 20 h, 25 €.

Sinfonía fadista: El fadista masculino número 1 del escalafón, Camané, protagonizó la quinta y última sesión del 5º ciclo ‘Noites de fado’, que ha cosechado un gran éxito de público: dos ‘sold out’ (la inauguración con Raquel Tavares y la clausura con el propio Camané), dos llenos técnicos (unas 15 butacas sin vender para los heterodoxos Deolinda y un puñado para la vetusta hermanísima Celeste Rodrigues), más otro casi lleno (Aldina Duarte, ex esposa de Camané, por cierto). Pues cerró el quinto ciclo el mismo cantante que inauguró el ya asentado festival fadista bilbaíno en abril de 2012 (así lo contamos), Carlos Manuel Moutinho Paiva dos Santos Duarte (Oeiras, 1967; algunas fuentes indican 1966, como esta Wikipedia en español), alias Camané, cuyo último disco se titula ‘Infinito Presente’ (15; en fechas recientes lo ha paseado por Angola, Sudáfrica, Teherán…) y que actuó acompañado por un típico trío base (guitarras española, portuguesa y bajo) y realzado por la BOS (Orquesta Sinfónica de Bilbao), repitiendo la experiencia que cerró el cuarto ‘Noites de fado’ en junio de 2015, agotando también el taquillaje y con la sinfónica escoltando a la cantante Joana Amendoeira, que estaba embarazada (así lo contamos). O. C.

Pose de cantante melódico elegante aunque sin corbata del hondo fadista (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Pose de cantante melódico elegante aunque sin corbata del hondo fadista (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Con las entradas agotadas con mucha antelación se cerró el miércoles el 5º ciclo ‘Noites de Fado’ en una sesión realzada por la BOS (Bilbao Orkestra Sinfonikoa / Orquesta Sinfónica de Bilbao), capitaneada por el cantante Camané (Carlos Manuel Moutinho Paiva dos Santos Duarte, Oeiras, 1967; algunas fuentes indican 1966) y ovacionada con entusiasmo creciente por el público durante los 22 temas que sonaron en 94 minutos. La orquesta escoltó esporádicamente y su aportación, a menudo hollywoodiense, resultó irregular: al principio cursó en paralelo con el grupo fadista típico, sin integrarse ambos; luego sí logró que creciera la propuesta con suntuosidad bien traída; y por el final el pintoresquismo chimpún nos hizo pensar en Oskorri, aunque las partituras fueron aportadas por el propio Camané.

El arranque fue moderno y global: estaban la orquesta de 41 miembros y el trío fadista en escena, y la luz aún apagada, y entonces Camané fuera de plano cantó a capela seseante y emocionante ‘Complicadísima teia’. La acabó, apareció chiquito pero matón en el congestionado tablado, y entonó en formato reducido ‘Sopram ventos adversos’, moderno y mundial, como si fuera jazz de Charlie Haden. A la tercera intervino la BOS: ‘A luz de Lisboa’, algo fronteriza a lo Calexico y con arreglos de cine. Continúo la velada alternándose el combo fadista con la orquesta, y solía llegar más alto lo reducido (teatral y costumbrista ‘Ela tinha uma amiga’ –María-, con rodiguinhos y tañidos de guitarras la salina ‘Dança de volta’…) que lo nutrido (sonido perfecto y violines sinatrianos en ‘A cantar’), aunque la BOS empezó a encontrar su lugar reforzando el conjunto en ‘Brado’ y alcanzando su cima en la creciente ‘O amor anda a mercê de uma saudade’, por fin interactuando con el combo típico luso.

En los bises, Camané con su trío fadista, esquinado a la derecha de la escena (foto: Mr. Duck).

En los bises, Camané con su trío fadista, esquinado a la derecha de la escena (foto: Mr. Duck).

Esa era la décima pieza y a partir de entonces el respetable aplaudiría a rabiar, muy apasionado, todo lo que sonara: baladas melodramáticas con Camané sentado como un cantante melódico (‘Tentei fugir da mancha mais escura’, bonita y emocionante ‘Abandono’), los alardes vanos de la orquesta sobrecargada (‘A guerra das rosas’) y hasta el buen pasodoble primero hollywodiense y luego oskorriano (‘Marcha do bairro alto’, con el grupo y la voz muy por debajo de la BOS).

El tercio final lo protagonizó el grupo base portugués (alegre y callejero ‘Quando o fado acontece’, más rodriguiños vocales en ‘A correr’ o el alegre costumbrismo de ‘A minha rua’, premiado con una ovación rota), antes del adiós con la orquesta sinatriana vía Capitol en ‘Sei de um rio’, y de los dos bises, el primero abierto por la autodefinición fadista de Camané ‘Triste sorte’ y cerrado con el último fogonazo sinfónico, en el suntuoso y cinemático ‘Mais un fado no fado’. Muy bien el encuentro, empero los leves altibajos, el tenue vaivén.

OSCAR CUBILLO

Saludos del cantante, el director, los fadistas y los sinfónicos (foto: Mr. Duck).

Saludos del cantante, el director, los fadistas y los sinfónicos (foto: Mr. Duck).

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