CINE: ‘Spotlight’: Los pecados de la Iglesia

BEV SPOTLIGHT 0 cartel

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno: 29 de enero de 2016

(ya disponible en DVD)

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Director: Thomas McCarthy

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Calificación: 3 estrellas de 5

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Tráiler de ‘Spotlight’

 

 

(Para Cris)

 

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La influencia de la televisión

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La influencia televisiva en la gran pantalla, con la aparición de las series de televisión por cable (a partir de ‘Los Soprano’ en 1999 y con una continuidad incuestionable durante los ya más de 15 años de vigencia), recuerda a hechos similares surgidos en los Estados Unidos con la denominada “Generación de la televisión”. Esta influencia televisiva en el cine tiene fecha de inicio: ‘Marty’ (1955), de Delbert Mann, film también oscarizado, como ‘Spotlight’, a la Mejor Película del Año. Gracias al éxito conseguido con este pequeño film, los planteamientos en el mundo de la producción cinematográfica cambiaron radicalmente. La “generación de la televisión” surgió a mediados de los años 50: Sidney Lumet (‘Doce hombres sin piedad’, 1957); John Frankenheimer (‘The Young Stranger’, 1957); Arthur Penn (‘El zurdo’, 1958) o Robert Mulligan (“Matar un ruiseñor, 1960) fueron quienes se enfrentaron a los últimos estertores de los grandes estudios, confrontando el formato más íntimo televisivo con las últimas muestras del gran espectáculo. Un periodo en continua lucha que terminó con la reestructuración de los estudios hollywoodienses y el asentamiento del cine independiente USA de los años 70.

La redacción del Baltimore Sun de la serie ‘The Wire’ sirve de inspiración a Thomas McCarthy...

La redacción del Baltimore Sun de la serie ‘The Wire’ sirve de inspiración a Thomas McCarthy…

…en la recreación de la redacción del Boston Globe en ‘Spotlight’.

…en la recreación de la redacción del Boston Globe en ‘Spotlight’.

El nuevo boom de las series de televisión tiene un punto a favor respecto a aquella época: la calidad de la imagen HDMI y el formato televisivo (las grandes pantallas LED), sin contar con los importantes presupuestos invertidos en las televisiones por cable (en especial HBO), han dado paso a una nueva manera de disfrutar el cine. Así, los límites entre ambos formatos (cine y televisión) comienzan a estar difusos. Si la narración en las series de televisión permite desarrollar con mayor profundidad el contexto de la trama y los ambientes de la época, además de permitir giros narrativos que reenganchan el interés del espectador (‘Breaking Bad’, ‘Mad Men’, ‘Juego de tronos’), en el cine se sigue apostando por la concentración del tiempo narrativo, estando supeditado su narración al desarrollo específico del personaje principal en la trama. Si la serie se dispersa en multiplicidad de subtramas que se desarrollan a lo largo de temporadas aunque consigue configurar cada episodio en una narrativa también específica, el cine aborda historias más inmediatas, más condensadas. Por ello, las películas influenciadas por las series televisivas acaban teniendo un carácter secundario al evidenciarse su formato de capítulo extendido (referido a un capítulo de serie con duración de hora y media en vez de los 45 minutos habituales).

Este es el caso de ‘Spotlight’, donde resulta clara la influencia serial tanto en su aspecto formal como en el propiamente narrativo. El director Thomas McCarthy reduce bastante el movimiento de cámara, aunque utiliza con frecuencia un travelling de alejamiento característico, que inicia desde una posición cercana a un objeto (unos papeles determinantes de la trama, un teléfono donde se escucha la voz de un confidente), para después abrir el encuadre al resto de personajes que escuchan y participan de esa escena (un movimiento identificativo similar al utilizado al final de los capítulos de la popular serie ‘Mad Men’, 2007-2015, de Matthew Weiner). También, desde un punto de vista identificativo, ‘Spotlight’ avanza con los diálogos. La información casi siempre viene de la palabra y no de la acción. Por eso resultan fundamentales las conversaciones en grupo en el film, resueltas como una partida de ping-pong, y que utilizan la técnica del plano-contraplano, dejando en el encuadre elementos de referencia desenfocados, como una parte de la cabeza o un trozo de espalda de alguno de los interlocutores (una técnica realista que remite a las escenas de ‘The Wire’, 2002- 2008, de David Simon). La luz blanca de las oficinas del periódico también es fundamental para confrontar las imágenes de ‘Spotlight’ con las del film referencia del periodismo de investigación, ‘Todos los hombres del presidente’ (1976), de Alan J. Pakula, un film mucho más oscuro que éste en su fotografía (más propia de los años 70). Las imágenes de ‘Spotlight’ remiten principalmente al realismo de series como ‘El ala oeste de la Casa Blanca’ (1999-2006), de Aaron Sorkin, o ‘24 horas’.

La luz blanca de la redacción del periódico también es fundamental para resaltar las imágenes de ‘Spotlight’.

La luz blanca de la redacción del periódico también es fundamental para resaltar las imágenes de ‘Spotlight’.

También, desde un punto de vista narrativo, la estructura del film se acerca a las construcciones narrativas de las series. ‘Spotlight’ se inicia con una secuencia prólogo que perfectamente podía haberse omitido, aunque, en cierta forma, aproxima a los personajes a un contexto que (por la distancia temporal) les resulta completamente ajeno. El guión se sostiene gracias a la acción del grupo, con un claro posicionamiento por el desarrollo de un único conflicto exterior, dejando al margen los enfrentamientos personales y los problemas internos de los personajes. Una lógica también inherente a las actuales series televisivas, aunque éstas, gracias a su desarrollo por temporadas, terminan por abarcar la totalidad de los niveles de conflicto. En este aspecto, ‘Spotlight’ se diferencia bastante de la más completa, profunda y cinematográfica (es decir, menos televisiva) ‘Zodiac’ (2007) de David Fincher.

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Escándalo en Boston

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La redacción de un periódico y, más concretamente, el rincón dedicado al periodismo de investigación del Boston Globe, es el lugar de trabajo del equipo de periodistas del ‘Spotlight’, reporteros que pueden dedicar meses en indagaciones de escándalos antes de proceder a su publicación. El editor de Spotlight, ‘Robby’ Robinson (Michael Keaton), recibe el encargo del nuevo director del periódico, Marty Baron (Liev Schreiber), para investigar las denuncias sobre los abusos sexuales de sacerdotes a niños de Boston. El equipo de Robby toma el encargo con entusiasmo, en especial Michael Rezendes (Mark Ruffalo), quien pronto contactará con un abogado, Mitchell Garabedian (Stanley Tucci), dedicado a defender a víctimas de estos abusos.

El film es sencillo en su estructura. Presenta los hechos de forma directa y clara (como por ejemplo la declaración de una de las víctimas en la redacción del periódico), establece las oposiciones propias de la investigación (la Justicia, la Iglesia, el rechazo de algunas víctimas, el propio Robby, que en ciertos momentos se muestra contrario a la investigación), despliega su avance mediante el desarrollo de escenas paralelas (Robby, Rezendes y Sasha Pfeiffer – Rachel McAdams-, otra periodista de la sección Spotlight), y finaliza con el éxito de la investigación, cuando Rezendes consigue acceder a papeles acusatorios bloqueados por la Justicia y por la Iglesia. Esta sencillez organizativa de la trama, junto a la simplicidad de la concepción de las escenas (en su montaje, pero también en su diseño formal) convierte a ‘Spotlight’ en un film que entra muy fácil por los ojos del espectador. Especialmente cuando éste está acostumbrado a la lógica de la serie televisiva.

El efusivo Michael Rezendes (Mark Ruffalo) es quien realmente empuja al grupo para desvelar los hechos.

El efusivo Michael Rezendes (Mark Ruffalo) es quien realmente empuja al grupo para desvelar los hechos.

No quede aquí que mi interpretación formal y narrativa del film es peyorativa. Ni mucho menos. Thomas McCarthy consigue con este film un ritmo fluido, un acercamiento atento y emocional a los personajes, un interés narrativo soportado con un guión que prescinde de todo tipo de conflictos ajenos a la investigación, un tratamiento directo y valiente de un tema de actualidad (la pederastia en la Iglesia), un reconocimiento a una profesión compleja y no siempre bien reconocida (el periodismo) y una serie de escenas que destacan por su perfecta y honda interpretación de los actores. Se debe destacar el momento en el que Rezendes realiza un discurso ante Robby para convencerle de la importancia de la investigación que ellos están desarrollando. También el momento en el que el grupo de periodistas se reúne alrededor de una mesa presidida por un teléfono, con un movimiento en travelling de retroceso, que parte del primer plano del objeto, para desvelar a todo el equipo reunido los secretos de la trama. Y, cómo no, la excelente escena final, en donde el reconocimiento de la labor realizada se demuestra con más trabajo, atendiendo, en la redacción del Boston Globe, a la multitud de llamadas que denuncian los hechos acontecidos.

GERARDO CREMER

La redacción de Spotlight, lugar donde finaliza la película, con todos los periodistas atendiendo llamadas de teléfono.

La redacción de Spotlight, lugar donde finaliza la película, con todos los periodistas atendiendo llamadas de teléfono.

 

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